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Fue en este hotel donde celebré el banquete y mi noche de bodas, así que imaginaos mis nervios de que algo saliera mal. No es de los hoteles "emblemáticos" de lujo de Madrid para celebrar una boda, pero podría serlo.
Desde el principio, cuando les comenté mi intención de celebrar allí el banquete de bodas, la atención fue excepcional. Me enseñaron los salones donde se celebrarían el banquete y la recepción; elegantes, pero no ostentosos. Por cierto, nada de moquetas antediluvianas, ni oleos de dudoso gusto en las paredes...
En la comida de prueba, la calidad de la comida fue excepcional; aun así amigos me comentaron que con la comida de prueba se esmeran todos, pero después...en este caso no fue así.
El día de la boda, tanto la recepción, como la cena fueron estupendos. Todo, absolutamente todo, salió bien. Y el servicio, increíble.
Lo que de verdad me impactó fue el baile: nos habían dejado escoger la música que queríamos que sonara (supongo que esto es lo normal), pero cuando nos pasamos de la hora contratada, estuvimos dos horas más por lo menos, sin ningún tipo de recargo. También nos ofrecían una cena fría a los novios si queríamos en nuestra habitación.
La habitación, fantástica. Un dúplex precioso con una terraza en el ático impresionante, con tumbonas, un desayuno increíble...y unas vistas fantásticas al Retiro, los Jerónimos, Neptuno...
El precio no es precisamente barato, pero hoteles con mucho más nombre y "postín" (e infinitamente más caros) han dado más de un quebradero de cabeza a conocidos míos en una ocasión semejante. Como detalle final, al año de la boda, nos invitaron a un fin de semana a un hotel similar en Barcelona.