Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 48 miembros de Ciao
Hace unos meses una amiga nos regaló una Smart Box y después de madurarlo mucho buscando un lugar que nos apeteciera visitar nos decantamos por el Hotel Monasterio Benedictino de Calatayud. Nos sedujo el tema que se tratara de un antiguo monasterio. Y no es por que nos guste especialmente el arte religioso (que nos gusta) ni que quisiéramos hacer oraciones en una celda rustica. No nos seducía el poder descansar, en un sitio tranquilo sin mucho ajetreo y tanto Calatayud como el hotel cumplían con esta condición.
Se trata de un hotel de cuatro estrellas que ha aprovechado una parte del antiguo monasterio. A la hora de construir el nuevo edificio, respetaron el frontal del antiguo monasterio y añadieron en parte posterior varias plantas hacia arriba respetando el conjunto arquitectónico. Así pues cuando entras al monasterio, lo primero que ves son unos frescos religiosos y a mano izquierda esta el mostrador de la recepción. La recepción es de un tamaño medio considerando que se trata de un cuatro estrellas, no muy amplia pero esta decorada con muy buen gusto. Como ya he comentado esta decorada con frescos religiosos y con un Icono ortodoxo de la virgen que no pasa desapercibido. Al final hay un bar-cafetería que acostumbra a tener las luces apagadas para crear dos ambientes.
De la recepción salen dos pasillos, uno es el ascensor que te lleva hasta las habitaciones y el otro es el que te lleva hasta el restaurante. Cuando coges el ascensor y sales de él apareces en una balconada que da al antiguo claustro. El antiguo claustro esta conservado, se pueden ver dos hileras de arcos que te acompañan en el restaurante. Es decir, que han dejado el claustro como restaurante. Claro esta han cerrado el techo pero a la altura de las ultimas plantas del hotel. Con lo que cuando subes a las habitaciones puedes ver el restaurante como si se tratara de un patio andaluz.
Cuando hicimos la reserva pedimos una cuna para nuestro hijo. Durante todo el viaje estuvimos rezando para que la cuna estuviera por que sino Jon acabaría durmiendo entre nosotros. Efectivamente la cuna esta en la habitación. Nos esperaba la cuna y una una botella de cava con una bandeja de fruta cortada y muy bien dispuesta.
La habitación era muy acogedora, no era excesivamente grande pero tampoco pequeña. La cuna cogía perfectamente y a Jon le quedaba espacio para moverse entre los muebles y la cama. El suelo estaba enmoquetado con una especie de alfombra de esparto muy suave que daba una sensación de recogimiento monástico que nosotros estábamos buscando. Colores marrones y grises para decorar las paredes, todo muy sencillo y austero. Televisión y wifi te sirven para no perderte en el tiempo. El baño muy amplio y muy bien calefactado. Una ventana nos dejaba ver la próxima colegiata de Santa María y la iglesia de San Andrés.
Calatayud nos sorprendió gratamente por la cantidad de arquitectura y arte religioso que hay en una población tan escasa. Me hizo pensar en siglos pasados y me imaginé un Calatayud en plena explosión demográfica. Llena de monasterios e iglesias. Calatayud a medio camino entre Zaragoza y Castilla (Soria) debía ser un frecuente puesto de paso. La realidad actual es otra, sigue siendo lugar de paso, la Nacional, el AVE pero cuando paseas por el pueblo sobretodo por el casco antiguo puedes ver muchos negocios cerrados que se alquilan o se venden. Había y hay una base del Ejército que en el pasado debía ser increíblemente grande, ahora sin servicio militar ya no lo es tanto. Quizás por eso muchos negocios cerraran, sobretodo restaurantes. Esto es algo frecuente en muchos pueblos. Muchos negocios habían nacido al abrigo de los soldados de remplazo que tenían necesidades que cubrir, bocadillos, platos combinados, bares de copas, etc.
La plaza de España es el centro del casco antiguo y esta rodeada de edificios con balconadas que antaño fueron esplendorosas pero ahora esta sin mantenimiento y comienzan a deteriorarse. Su final será el derrumbe y nueva construcción pero será un triste final. Muy cerca esta el famosisimo "Meson de la Dolores" famoso por la canción y las consiguientes coñas que hace todo el mundo "cuando pases por Calatayud pregunta por la Dolores".
He de decir que pese a ese mal estado del casco antiguo el pueblo en si me encantó, la gente (que es lo que cuenta al fina) nos encantó. Y la arquitectura religiosa es fantástica. Así que mi opinión final es de estancia agradable, tranquila y relajada que era lo que íbamos buscando.
13.03.2011 21:59
Bonito sitio, sin duda. Besos.
02.03.2011 14:42
valorada
01.03.2011 14:47
Es una opinion digna de tener en cuenta, un saludo.