IKEA
Yies se ha mudado, si señores. Muchos ya lo sabíais pero bueno, por si acaso, doy la exclusiva en vivo y en directo ahora que ciao parece que se ha arreglado (más o menos y más menos que más). Total, que estamos en el hecho de que la Yies se muda y se va a vivir a una linda casita al otro lado del mar... esto... de los Madriles en la hermosa compañía de SuperMami (sic! Esa asesina en serie camuflada de maravillosa madrecita que luego intenta degollar a Yies con un metro y de tirarle un par de armarios y una nevera encima. Eso es amor de madre y lo demás son cuentos). Por supuesto nos acompaña en nuestro largo viaje el inestimable Orejotas, o lo que es lo mismo, el bigotudo Taby, cuya fotografía tenéis en mi buzón ;).
El caso es que la casa era hermosa, preciosa, maravillosa pero, y aquí viene el gran pero que encogerá vuestros corazones, los antiguos dueños sólo nos habían dejado cuatro muebles mal puestos. “Menos es nada” diréis vosotros sabiamente “A otros no les dejan ni eso”. Pos si. Efectivamente. Las cuatro sillas ruinosas de mimbre hicieron las delicias del Orejotas, que se lo pasaba teta persiguiendo a los bichillos de entre su entramado. La nevera y la lavadora molaron mucho.... hasta que decidí enchufarlas y comprobar que hacían aguas. Nunca llegué a entender el motivo de pegar una mesa a la pared aunque me temo que pronto lo descubriré (efectivamente, esa maravilla de mesa me la he quedado) y bueno, el tema de los armarios, tras ver los precios abusivos de estos en el mercado.... decidí que era hora de desempolvar de mi cerebro los pocos conocimientos que adquirí cuando de pequeña veía bricomanía (claro que a mi me gustaba la sección de plantas, jiji) y encolar cajones, asegurar puertas y barras y adecentarlos un poco para que aguantasen lo que aguantasen (y de momento aguantan).
Sin embargo una cosa era cierta. Pocos libros pudo la Yies traer del antiguo domicilio y sin embargo una buena cantidad había en cajas varias (entre ellos el jodío Lenhinger de Bioquímica, que se cayó sobre mi mano y me machacó los dedos) así que, desde luego sin estanterías no podíamos estar. Así que, tras mucho investigar, pensar, mirar por Internet y comparar precios, SuperMami y yo decidimos que era hora de visitar el macro conocido (y no por ello no menos criticado) supermercado del mueble IKEA. ¿Mi conclusión? Si queréis hacer una buena compra en IKEA tenéis que tener muy claro tres principios básicos:
1) Tenéis que tener tiempo: vais a ir al menos dos veces al IKEA antes de comprar algo (me estoy refiriendo a compras grandes).
2) Tenéis que tener paciencia: es un autoservicio, no esperéis que os atiendan como si fuese el Corte Ingles.
3) Tenéis que tener sentido del humor: siempre encontrareis a la típica señora rara que os intentará robar la última estantería del almacén.
Una vez claro esto, analicemos como es IKEA
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COMPRAR EN IKEA
♣ Primera Visita ♣
Una de las primeras críticas que veo que la gente le hace a IKEA es que dicen que nunca encuentran nada (mi padre entre ellos). Ahora que ha visto mi casa, dice que le gusta bastante y, cuando se enteró que saqué la mayoría de las cosas de IKEA, dice que no entiende como puedo encontrar algo. Pues bien, como dije al principio, para encontrar algo en IKEA hay que armarse de tiempo y paciencia.
IKEA está pensada como una exposición. Una exposición que pretende darte ideas súper maravillosas de cómo decorar una casa pero que, seamos sinceros, es una auténtica mierda para adaptarlo a la vida real. IKEA da ideas para o pisos muy grandes o pisos hiper pequeños y la realidad es que nosotros no vivimos ni en 10 metros cuadrados ni en 200 así que las ideas de la exposición no son más que un “me echo flores para que veas lo ingeniosos que son mis arquitectos”. Que como curiosidad están muy bien pero nosotros tenemos que extrapolarlo a la cruda realidad. Y ahí entra la capacidad de inventiva y diseño de cada uno.
El primer día que fui a IKEA me visité la exposición de arriba abajo (en la dirección de la flecha, of course) y cogí todos y cada uno de los folletos que regalaban de sus colecciones de muebles. En ellos te dan las medidas de cada módulo con los colores, el precio y la referencia. Una vez en casa, me hice un planito de mi primer objetivo: el salón y allí fui diseñando y montando el frente de estanterías tal y como me imaginaba (y de paso sumando los precios).
IKEA tiene secciones para todos los gustos: dormitorios para jóvenes y adultos, comedores, estanterías y series de almacenaje, salones, sillones y sofases a cual más variado (aunque de esta sección no os recomiendo nada porque hay otra tienda maravillosa y bastante más barata y de mayor calidad en los Madriles de la que ya hablaré en su momento), mesas, oficinas, vajillas y otros pequeños artículos. Todos funcionales, prácticos y bastante acordes en lo que es calidad-precio y, eso sí, con la característica de que te lo tienes que montar tu mismo.
♣ Segunda Visita ♣
En la segunda visita ya iba con mis ideas y con el margen de centímetros que podía variar en el caso de que viera algo que me gustara más. Mi objetivo era hacerme con el frente de estanterías para el salón, el banco de televisión y una mesa-escritorio para el cuarto de mi madre. ¿La elección? La colección Billy y algunas otras cosillas de cuyo nombre no me acuerdo, realmente bonita y que logré sin mayores problemas. Llegas a la sección, apuntas las referencias en tu papelito de referencias y bajas al almacén....
...Y ahí es donde llega la parte divertida porque parece que eso está ordenado según el modelo sueco que no es inglés pero se mueve por la extraña lógica de estos. Los números no van seguidos como en el cine si no alternos como en el teatro (pares a la derecha, impares a la izquierda). El pasillo siete está al lado del quince y los porteadores brillan por su ausencia. Además, hay gente cabreada por todas partes, increpando a sus familiares por haber decidido ir al IKEA en lugar de al maravilloso Corte Inglés, donde hombres trajeados te hacen la pelota con estilo y glamour. Eso sin contar que las estanterías en haya y roble están súper agotadísimas, “vuelva usted mañana, querida señora mía” (menos mal que yo escogí el color gris oscuro, jiji).
Una vez me hice con las estanterías, con la hoja de pedido para los artículos que no estaban en el autoservicio, y la mesa (bueno, con la mesa me intentó pegar un señor al que le chillaba su señora porque pensaba que se la iba a robar, jiji, nunca vayáis al IKEA vestidos de negro y con un collar de pinchos, snif).
Llega el momento de pagar en caja. Prepárate para tener un buen tema de conversación con SuperMami (o en su defecto con tu acompañante porque no pienso prestar a SuperMami muy a menudo para tales efectos) ya que, mínimo te vas a tirar quince minutos de cola y hablo de ir un día entre semana, con las cajas y la exposición bastante vacía. No quiero ni imaginarme como será la cola del IKEA en un fin de semana.
Y una vez te cobran, llega el momento de decidir lo siguiente: ¿¿me lo llevo a casa o me lo llevan a casa?? Ahí ya vienen las ganas de complicarse la vida de cada cual. Mi recomendación es que sopeséis muy mucho vuestras capacidades (y las de vuestros cochecitos maravillosos) antes de marcharos con el carrito en dirección al aparcamiento. Por supuesto, SuperMami y yo, que tanto queremos al Clío, conocemos sus limitaciones y escogimos la modalidad de “se lo llevamos a casa”. Ese sistema va por rango de compra: tanto gastas, tanto te cuesta y a mas gasto, más te cuesta (mi no entender eso, pero así es). Vamos que no se nos hizo caro porque nosotras estábamos en el rango mínimo a pesar de todo lo que llevábamos a saber: cuatro estanterías, una estantería de Cd’s, una rinconera, unas puertas, una mesa que ocupaba dos módulos, el banco de televisión, dos porta DVD’s.... (imposible pal pobre Clio, seamos objetivos). Pedimos que se nos llevara a casa y al día siguiente ya estaban todos los bultos subidos y colocados en el salón de la casa.
♣ Pero, ¿y si algo no te convence? ♣
Pues lo devuelves, que es más o menos lo que nos pasó a nosotras con las puertas esas de la vitrina que pretendía montar y que mira que pregunté y pregunté si eran transparentes y los empleados erre que erre que si. Pero efectivamente, cuando llegué a casa, NO lo eran. ¿Y que pasó? Que pese a estar en las 48h de rigor que tienes para devolver los productos con los que no estás satisfecho (según las condiciones del contrato de portes) resulta que según la dama del teléfono esas condiciones solo incluyen productos defectuosos (cláusula que NO encontré en ningún sitio escrita pero oyes, tras siete llamadas y las siete damas distintas diciendo lo mismo pos a lo mejor la equivocada era yo y al final las 48h se pasaban igual). Eso si, ellos te venían a retirar el producto previo pago de 40€ (más de lo que había costado que te trajeran las ocho cosas, juas juas juas). Así que, dada la risa que me entró y, dado que yo había sido teleoperadora y no quería ser borde con la amable dama que me sugirió tal idea de casquero, colgué el teléfono, agarré el metro y fui con una sola idea en la cabeza a visitar a mi Clío: “Hay que introducir un paquete que mide unos 120cm de largo en el Sisebuto este”.
SuperMami, que es bastante pesimista, decía que pagábamos los portes y punto pero, BonoVox puede dar fe de ello, Yies se caracteriza por un carácter muy optimista y SABÍA que en el Clío entraría la puñetera puerta de las narices. Al final entró. Un poco justita pero oyes.... Las puertas se cerraron, jijijiji. (No, no la llevé atravesada por las ventanillas, cacho de burro!!!).
Una vez llegas al maravilloso IKEA de nuevo (en la tercera y en teoría no necesaria visita), te vas a la zona de devoluciones, donde otra amable señorita inspecciona que traigas todo en el embalaje original, que esté en perfecto estado y te pregunta como quieres el reembolso. Puedes elegir bien cheque del IKEA, bien de la forma en que lo pagaste (si fue en efectivo, en efectivo, si fue con tarjeta, lo reembolsan en cuenta, que fue lo que nos hicieron a nosotras sin dar ningún tipo de problemas y enseguida).
♣ Sintetizando ♣
1) El IKEA es un caos.
2) Te tienes que visitar TODA la exposición e ir apuntando las referencias. Si algo no está, tienes que esperar a que un empleado quede libre para que te haga una hoja de pedido.
3) Una vez en el almacén, tendrás que aprender el sistema de colocación primero, pegarte con el resto de clientes por una mesa y aguantarte si te quedas sin stock porque hasta el día siguiente no reponen.
4) Las cajas están masificadas y avanzan lentas, muy lentas.
5) Si quieres que te lleven lo comprado a casa, tendrás que pagar un extra.
6) Una vez en casa, tienes que montar los muebles, aunque por otro lado, puede hasta resultar divertido su SuperMami y tu gato están lejos (a las 9 de la mañana empecé a montar las cosas, a la 1 de la madrugada logró romperme el vaso de los tornillos el adorable minino)
Por otro lado....
1) IKEA es barato, es muy barato. Muchos discrepan en este punto pero como es mi opi, ale! IKEA es barato :P, to lo que compré
2) Tiene bastantes ideas que se pueden aprovechar para hacer cosas bastante interesantes en las casa.
3) La calidad dicen que es muy baja pero, si bien no es madera maciza de roble, a mi tampoco me parece tan terrible. Simplemente me parecen muebles de a pie, para salir del paso.
4) En cuestión de devoluciones cumplen, si bien no me pareció nada bien la cláusula engañosa de las 48h de los portes.
5) Tienen la tarjeta IKEA para pagar en tres meses sin intereses las compras que superen los 90€.
Así que, ale! Si acabáis de mudaros, sois una pareja joven, de recién asentamiento, tenéis poco poder adquisitivo, ideas originales pero poca pasta en el bolsillo, necesidad de muebles funcionales (y, muy importante), no sois demasiado pijillos en el asunto de la ultra calidad del mueble, aquí podéis haceros con una buena cantidad de muebles para salir del paso e incluso para aguantar una buena temporada.
Un besazo ;D
Yies
PD: ¿Calidad de los productos frescos? :S
24.04.2012 13:56
yo compro en Ikea porque es mas barato y tienen cosas bonitas! Y asi puedo amueblar la casa!
16.04.2008 11:48
ahora ya se lo que me espera cuando vaya(dentro de poco)
06.12.2007 01:33
Buena información.Yo voy poco al IKEA de barcelona pero cuando voy siempre compro algo,je,je,je .saludos.