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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 3 miembros de Ciao
Hoy acabo de ver una película que, por un trailer especialmente interesante y porque soy hombre de secuelas, tenía ganas de ver, y si el lector es lo suficientemente listo, sabrá de cuál estoy hablando. Ira de Titanes es la secuela de Furia de Titanes, la cual es un remake de una película de culto de hace 30 años. Aparte de la poca imaginación de los del doblaje para poner títulos (aunque la culpa es de los que tradujeron el de la original, vaya), me gustaría comentar varios aspectos de esta obra de arte del cine neoclásico. Ojo: los spoilers abundan lo suyo, así que desaconsejo que los susceptibles lean esto.
Primeramente, necesario es decir que nos hallamos ante una película básicamente creada para el 3D, y por consiguiente los efectos especiales y los objetos arrojadizos dirigidos hacia la cámara abundan lo suyo. Al igual que en la anterior, en esta película vemos un popurrí de mitos griegos, hábilmente representados con CGI y demás efectos para los exigentes públicos de hoy en día. He de aplaudir tales efectos, por supuesto, pero me habría gustado más la pieza si el argumento no hubiera quedado enterrado debajo de tanto grafismo visual. El argumento de esta película no es complejo; más bien es demasiado simple, y se olvida con facilidad cuando en lo que más te fijas es en la acción en sí. Tampoco es muy original, la verdad. ¿Un complot entre Cronos y los titanes con Hades para desbancar a Zeus? ¿Dónde habré oído yo eso? Pero, de nuevo, el amable lector debe recordar que, con la fascinación que la mitología griega despierta en nuestra cansada cultura, no es de extrañar que ya estén usados todos los argumentos usables en el cine occidental cuando de estos temas se trata. En general, el argumento es más simple que el de la película anterior, y no es omnipresente en cada escena, como en Furia de Titanes; lo que no acabo de decidir es si es una mejora o un fallo. En la otra película, especialmente en la antigua, te cansabas de tener la guadaña del destino encima todo el tiempo. Hay que reconocerlo, las películas antiguas eran más drama y menos efectos especiales. Simplemente, era otro estilo.Ya que estamos hablando del binomio entre argumento y realización en esta película, hemos de mencionar la exhibición de bicharracos de la que podemos tildar la pieza si nos ponemos a mala idea y valoramos la historia sobre el resto. Hablemos, pues, de los personajes. En esta película, los personajes no muestran ni mucha profundiad ni mucho desarrollo, y eso es mayormente porque ya los mostraron en la película anterior, y a los autores no les interesa romperse la cabeza otra vez. De todos modos, si es por personajes interesantes, hay para todos: echemos un vistazo al elenco. O al bestiario, que es lo mismo.
Hefesto es una bocanada de aire fresco entre tantos personajes solemnes. Es un dios caído, que está como una regadera y que habla con un búho de hojalata como si fuera su conciencia. Dicho búho ya le sonará al lector, si conoce la película original de 1981. Volviendo a Hefesto, podemos verle primero como Gollum y luego como Gandalf (por lo de guiar al grupo hasta el inframundo y por su escena de "¡No puedes pasar!" con Ares).
Tenemos un trío de cíclopes, y una memorable escena en el bosque con una serie de complicadas trampas y numerosos sustos. Porque hay que reconocerlo, esos tipos imponen bastante: la tensión se palpa en el ambiente hasta que aparecen dando porrazos. Son los típicos gigantes: feroces, con amor por las porras, más bien tontos (si te clavan una espada en la mano, la solución no es empujarla más contra ella, amigo mío) y que al final resulta que no son malos tipos. Especialmente el tercero, el cíclope viejo. Lo que me gustaría saber es cuál es el idioma que hablan, porque se pasan todo el tiempo hablando a voces.
Luego, en un mareante y claustrofóbico laberinto que parece la máquina de Antikythera, vemos a un espantajo con cuernos que se supone que es un minotauro. Poco taurino, en mi opinión. No sé si es que al final se le había deformado la cara por los golpes, o es que ya era deforme de por sí.
Zeus, Hades y Ares son también un trío a recordar. Zeus y Hades, a los que ya recordamos de la otra película, van ahora con rollo de hermanos, gracias a aun oportuno cambio de corazón del segundo en el momento apropiado. Y luego Ares, que es el primer antagonista, se revela como un palurdo que, en palabras de Hades, no sabe cuándo dejar de pelear. Todo su personaje se fundamenta en darse de palos con Perseo y romper columnas de mazapán con él en un templo medio derruido.
Cronos, representado aquí como un mastodóntico gigante de lava, también debe tener su hueco en la opinión. Un personaje que al principio le vemos petrificado en el Tártaro, en una naturaleza muerta que recuerda a la Lilith de Neon Genesis Evangelion. Eso hasta que se le libera, que entonces pasamos a ver un ser destructivo que arrasa todo a su alrededor en un proceso evocador de una erupción volcánica. Sus huestes son también para fijarse: unos tipos aparantemente de arcilla cocida, con varios torsos (yo, al ver uno en el tráiler, tenía la esperanza de que fuera Gerión) y que la lían parda entre los ejércitos de Andrómeda.
Andrómeda misma, quien es un contraste con tanto personaje masculino. De algún modo, también es un personaje más masculino que otros, ya que el papel de la tonta en esta película -que habitualmente recibe la principal actriz del reparto- lo recibe aquí Korrina, esa otra guerrera que trastoca el argumento cuando invoca a Ares cuando no debe. Andrómeda da oportunidad a cierto romance con Perseo, pero que se sigue sin ver claro.
Perseo y todos los demás se limitan a tener el típico rol del protagonista y los miembros de su grupo. Para hacer contraste tenemos a Agenor, que es un graciosillo en un mundo sin gracia, y que choca a veces con el seriote de Perseo. En mi opinión, Perseo sigue teniendo poca emoción, pero una vez más, es Sam Worhtington limitándose a ser él mismo.
En general, esta película se basa en más o menos la misma dinámica que la anterior, con los hombres haciendo lo que buenamente pueden con los dioses y contra los dioses. Como he dicho, el argumento no es el más original, pero es inevitable en este tipo de historias. Volviendo a lo general, es una película con un notable porcentaje del tiempo en el que te preguntas qué pasará después, y eso, por muy malo que sea el argumento y por vacía que pueda parecer la pieza, es lo que al final importa. Si alguien quiere una opinión más concreta, diré que no es una obra maestra, pero tampoco una mala película. Episódica, por así decirlo, como si quisieran abrir la puerta a algo mayor que una trilogía. En cualquier caso, es una película que, si bien no te deja lleno de emociones espirituales y atávicas como por ejemplo Avatar, te hace pensar que el ojo de la cara que te ha costado el 3D y tal ha valido la pena.
07.04.2012 21:48
Buena opinion. VALORADA.