NO SE ESTÁ EN NINGÚN SITIO. Para los más despistados añadiré que en España le llamran Dorita (ya les vale), que tenía unos zapatos rojos (los chapines, jajajaja) y que seguía el camino de baldosas amarillas hasta la ciudad de Oz.
Bueno, pues me va a costar mucho escribir esta opinión, porque no puedo dar rienda suelta a mi verdadero yo porque hasta yo me temo, y al menos por ahora seguiré la moda de lo políticamente correcto. Hasta la expresión me asquea.
ENÉSIMO VIAJE A LIMA. Sin comentarios.
LLegada al hotel y no está lista la habitación porque la están limpiando... a las siete de la tarde... que son las dos de la mañana hora española.
Empezamos fatal, porque trs doce horas de vuelo digamos que yo ya contaba con una duchita y a la piltra.
En este hotel, como en tantos sitios, te ponen cara de paisaje cuando te explican que la han cagado sin decirte que la han cagado y tú te tienes que conformar. Me recuerdan a ese concursante de la tele que dijo que "por circunstancias de la vida" había dejado embarazadaa una chica a pesar de estar casado con otra. Las "circunstancias de la vida" creo que se van a convertir en mi excusa a partir de ahora cada vez que tenga la culpa o responsabilidad de algo.
Bueno, pues "por circunstancias de la vida" no han hecho la habitación", ni la mía ni la de mis compañeros, y tienen el valor de decirnos que el hotel está lleno. Teniendo en cuenta las horas que son de un sábado y que en el enorme hall no hay ni un alma (a pesar de que en él se encuentra el desierto bar y la desierta recepción) es poco creíble no ya que esté lleno, sino que haya alguien más que nosotros.
Insistimos en que si no están hechas esas habitaciones, nos den otras de la misma categoría. Que si quieres arroz, Catalina.
Mientras mentalmente quemo una vez más a la Pinta, la Niña y la Santamaría, espero 45 minutos a que "terminen" de arreglar las habitaciones, pasamos al bar, donde siempre nos dan la copa de bienvenida del hotel, a elegir entre pisco y limonada. Cuando un amigo dice que él prefiere una cerveza le dicen que no está incluída. Vaya cafres.
La multitud que abarrotaba el bar, a pesar de ser invisible, daba mucho curro al camarero, porque tardó como veinte minutos sólo para aparecer y decir hola.
Al cabo de 45 minutos, que duran lo mismo a un lado que al otro del Atlántico, pero mucho más con el cansancio acumulado... nos dan otras habitaciones que no son los números que habíamos recibido antes, las que se supone que tenían que limpiar.
EL EDIFICIO: Situado en el barrio de Miraflores,
Fotos de JW Marriott Hotel and Stellaris Casino, Lima
se encuentra a 24 km del aeropuerto Jorge Chávez, aunque esta distancia parece muy superior porque el camino no es precísamente autovía.
Todas sus habitaciones dan al Pacífico, y está en primerísima línea costera, así que cuando por fín abres el ojo puede que te asustes al ver un abejorro de 90 kilos revoloteando por tu ventana. No hay de qué preocuparse, es sólo el pisco, que estaba cargadito y tu resaca también pesa lo suyo. El abejorro es un hombre haciendo parapente, que parece que tiene interés en ver la CNN de tu hbitación, por lo que se aproxima a tu ventana, pero al final, siempre en el último minuto viran y te quedas con las ganas de tener una anécdota buena que contar.
La primera vez que ves a los del parapente flipas, pero luego te marean las siguientes horas de gente revoloteando frente a tu ventana como la tuna (pero en silencio, demos gracias al Señor).
Tiene 300 habitaciones y 12 suites. Estas últimas no las he catado, pero las habitaciones comunes están muy bien. Todavía estoy por ver que me pregunten si fumo o no, aunque tal vez prefieren sorprenderme. Todo lo yanqui se pega, por desgracia. No entiendo porqué, si tienen la mitad de las habitaciones de fumador y las otras de no fumador las dan al tuntún.
Como hotel de cinco estrellas, de la cadena Marriot, a 155 $ la noche, tiene lo típico: pisci exterior, tenis, centro de salud (donde dan por 60$ unos masajes de morirse que casi compensan el viaje), restaurantes varios, centro de negocios (carillo comparado con otros, por cierto, y poco acogedor), y en las habitaciones lo típico: nevera con los alimentos más caros de la Tierra en su interior, tele mal direccionada (si tienes dos camas, uno la ve de canto y otro de frente porque está dentro de un armarito cuyas puertas no se abren del todo), plancha, climatizador ruidosillo, tabla de planchar, albornoz, blablablabla.
EL COBERTOR: Si bien los cuadros son tan espantosos o más que los de otros hoteles (me pregunto si sienten "horror vacui" ante las paredes lisas), el cobertor (ese tema que tanto he tratado últimamente) es ¡precioso!
¡Qué pena que me dé tanta grima su higiene como siempre! Porque el caso es que tiene unos dibujos preciosos.
Otro punto a favor de la habitación es su insonorización y el baño. Tiene una ducha de obra que ya la quisiera yo en mi casa, y por otro lado tiene una bañera enorme. El lavabo mide unos 12 metros cuadrados, o sea, un pasote.
La cristalera es enorme (que parece un "videoworld" con los del parapente todo el día y la sensación general es de limpieza. Ya les vale con lo que tardaron la última vez en limpiarla.
Tengo una gran duda que tal vez plantee en todoexpertos.com: ¿Cómo limpian los baños en los hoteles si no llevan fregona? He llegado a la deducción de que no limpian el suelo, pero tal vez me estoy precipitando... al asco absoluto.
DESAYUNO: Vamos a ver. Si digo que es cutrillo, se me echará a la yugular cualquiera que haya estado en este hotel, pero si consideramos que tiene cinco estrellas y que en otros de esa clase el buffet está mucho más logrado, pues no es nada del otro mundo.
No es que sea cutre, que va. El tema es que si vas a otros hoteles de este tipo hay seis o más tipos de zumos, aquí hay dos. En otros, tienes 12 tipos de bollos, aquí 3 ¿Necesitamos 12 tipos de bollos? No, por supuesto, pero se supone que el "estrellato" implica esos lujos.
Eso sí, leche condensada, dulce de leche, mermeladas, tortitas y demás, lo que quieras. Nunca agradeceré lo bastante que no me vuelva loca el dulce, porque si no tendría que tener en mi casa una puerta como la de El Corte Inglés, más aún con ese tipo de oferta.
ALREDEDORES: Pero muy alrededores, que paso de hacer una opinión sobre Lima. Cruzando la calle hay una zona de ocio con restaurantes de todo tipo (japo, estadounidense, pizza,chino, KFC... para todos los bolsillos y todos los paladares). No sé porqué le llaman centro de ocio, porque principalmente lo que hay es zampa y parapente, pero es lo que hay, y encima en un paseo marítimo.
A pocos pasos hay farmacias, zonas comerciales, supermercado y, un poco m´s lejos, mercadillos varios.
LA ESTÉTICA o la ANTIESTÉTICA, más bien: el edificio es feo, pero feo, feo (véase foto adjunta). Pero es que cuando entras es un templo de la horterez. Entras a un recibidor (que da a la tienda Stern) y tienes que coger un ascensor para que te lleve a recepción. El ascensor este no es rectangular, no es cuadrado, es como si pegas un rectángulo encima de un cuadrado, o como una T, toda de cristal. Enorme y extraño.
Al principio no entendía para qué servía ese paso intermedio entre la calle y el hall... hasta que ví el hall.
Si vieras ese espacio a nivel del suelo, saldrías corriendo de espanto, así que lo ponen en el segundo para que no tengas fácil escapatoria.
Tiene una lámpara como de dos metros de caída en tirabuzón hecha con hojas luminosas... que es demasiado. La lamparita en sí es de traca: como una serpentina gigante que, para rematar, cuelga sobre una especie de fuente/estanque/terma romana que suena y suena. Nunca la he visto apagada, y estoy segura de que gana cuando no funciona, porque el ruido te hace recordar que existe y ¡mirarla! Hecha de gresite y con cascadas por todo su perímetro ovoide, es la típica fuente que todos pondríamos bajo el tirabuzón de hojas luminosas, está claro.
Para rematar, tenemos al pianista, ese hombre que hizo la carrera de piano para acabar tocando coplillas de Alejandro Sánz y de Mocedades cuando advierte que han llegado españoles. Seré benévola y no hablaré de ese pobre caballero que toca estupendamente, pero a un volúmen que para sí lo quisiera Bono en sus conciertos.
EL SERVICIO: No me gusta hablar de cosas puntuales (aunque lo haga siempre) planteándolas como norma, porque pueden ser pura anécdota, como la vez que me dejé el cargador del móvil y... nunca más se supo, a pesar de mi inmediato e-mail informando del olvido. Tampoco puedo decir que pierdan siempre las postales, ni que sean ellos quienes las han perdido, aunque es cierto que dos veces no han llegado las que mandé. Tampoco puedo asegurar que sea norma que se equivoquen con la hora de despertar, auqnue me ha pasado más de una vez.
Lo que sí que es norma, y una norma flipante, es que CAMBIAN EL EURO IGUAL QUE EL DÓLAR. Y he dicho bien, porque no cambian el dólar igual que el euro. Con dos cojones nos dice la recepcionista que "ellos lo cambian así".
Hace unos meses dejaron su práctica (común en muchos hoteles latinoamericanos) de dar crédito. Tú pedías el equivalente a 50$ en moneda local a cargo de tu habitación y, si te sobraba algo podías devolverlo. Esta gestión era muy útil, pues te evitaba buscar un cajero y pagar doble comisión. Prefiero no preguntar porqué han dejado de hacerlo, pero el caso es que ahora o te vas a un cajero o cambias euros a cotización de dólar.
***************************************************************
Así que no puedo decir que el hotel sea malo, en absoluto, pero sí que tiene algunas faltas impropias de hoteles de este rango.
Además, no sólo hay que comparar un hotel con los de su categoría, sino con otros de la misma ciudad. En Lima sólo conozco éste, así que no puedo comparar, pero sí que es peor que los demás de esa categoría que conozco en ciudades comparables.
Por las características de las habitaciones me parece muy bueno, pero el servicio es bastante mejorable, teniendo en cuenta lo que prometen. Da la impresión de que mientras todo va bien, no hay problema, pero en cuanto se tuerce algo no saben solucionarlo, o prometen soluciones que nunca llegan, como lo de mi cargador de móvil, que fué la historia de nunca acabar (partiendo de un error mío, lo sé, pero de fácil solución en cualquier otro hotel) y al final me dí por vencida.
Vamos, que prefiero no ir a Lima porque me quemo desde el minuto uno y veo negro lo que sólo es gris clarito.
10.05.2007 20:05
una opinion muy amena pero no la comparto, yo estuve en ese hotel y no me defraudo para nada, la ubicacion es exelente y el sericio tambien y las habitaciones una maravilla...pero para gustos se han hecho colores; y lo del pianista me parecio mas bien un detalle muy bonito. saludos!!
18.06.2006 23:13
Mil perdones.
18.06.2006 23:12
He vuelto a mirar la foto y TIENE RAZÓN ERIKAGM, sin querer metí en esta opinión una foto de otro hotel, del que escribí en los mismos días, el Sheraton de Santiago. Al leer su comentario, creí que ella se refería a este hotel chileno, desde cuyas habitaciones sí se ven los árboles de la piscina, y sólo al ver el enunciado me he dado cuenta de que quien metió la pata poniendo la foto equivocada era yo. Ya lo he solucionado y, con lo de "poco amable", me refería al personal del Sheraton de Chile, pues los del hotel limeño son amables, aunque a veces no tienen medios para dar mejor servicio.