Necesitaba sanear mi pelo, retocar las mechas y estaba dispuesta incluso a cambiar "un poco el estilo de mi peinado".
Tengo que partir diciendo que mi pelo es largo, bueno, era largo y de esa categoría difícil de definir que no se te queda ni liso ni rizado, vamos, para llevarlo liso necesito secador, plancha o alisador y para llevarlo rizado espuma y un difusor.
Cualquier peluquero sabe que para un pelo como el mío na vale cualquier corte, porque aunque de la peluqueria salgas estupenda pues llega el momento en tu casa en el que te tienes que enfrentar al nuevo estilo después de lavarte la cabeza.
Pues esta semana decidí probar una nueva peluquería Jean Louis David, vamos, mejor dicho una de sus franquicias.
Cuando llegué me gustó la estética del local, todo en blanco, muy modernito, a la entrada tenían un mostrador-recibidor, donde una chica muy amable te preguntaba qué te querías hacer.
A continuación llegaba otra chica con una bata de un solo uso y te ayudaba a ponertela.
Aquí vino mi primera sorpresa, yo llevaba unos vaqueros y un jersey, y la chica me preguntó que si no me iba a quitar el jersey, yo le dije que no me parecía muy propio quedarme en sujetador en la peluquería (y menos con aquella batita encima con la que se me huviera notado hasta el último lunar de la espalda).
Pues la chica va y me dice que lo aconsejan siempre porque la empresa en caso de que ellos te manchen la ropa no se hacen cargo.
Claro, ante esto yo pregunté que qué pensaban hacerme, ya que en mi vida me han manchado la ropa en una peluquería, y vamos, la primera vez que voy a un establecimiento como que no me siento muy cómoda quedándome en sujetador.
A continuación me sentaron es un silla y me trajeron revistas de peinados para que elegir, cosa que no me gustó, porque si voy a la peluquería me gusta que me aconseje mi peluquero, que me diga que me puede quedar bien y que no, cuanto debería cortarme y demás. Pero aquí sólo me dieron ese catálogo de chicas estupendas que les rapas la cabeza y siguen estando monísmas, cuando todos sabemos que no a todas las caras les favorecen todos los cortes de pelo.
Tienen una encargada del salón, que es a quien le cuentas lo que quieres hacerte, la chica muy amable muy educada y muy maja, pero por Dios, que te hagan 50 preguntas para cortarte el pelo como que no lo veo normal, ante esas preguntas yo tengo claro lo que dije (es que quiero que lo sepais para que entendais lo que pasó después).
Dije: quiero cortar un poco las puntas, arreglar el corte que tengo (capas largas) y retocar las mechas.
Luego la encargada llamó a una de las peluqueras y le dijo: cortale así, asá y asó.
Vamos que yo soltándole el rollo de mi vida y resulta que luego el pelo me lo corta otra.
No utilizan tijeras para cortar, sino una maquinilla, te mojan el pelo y con el peine y la maquinilla empiezan la tarea, en mi caso: empezaron el destrozo.
La chica empezó a cortar y cortar y cortar cuando veía que empezaba a caer demasiado pelo al suelo la paré y le dije: perdona, no me estás cortando demasiado?? y la tia se puso a reirse.
Tras el corte de pelo, te lo secan con el secador, en ese momento ya me di cuenta de las dimensiones del desastre.
Luego me dieron las mechas, una cosa curiosa es que no utilizan el sistema del papel plata ni gorro, te las dan con un peine, y cuando terminan te ponen un montón de celofán en la cabeza, para que suban.
Cuando pasaron unos minutos me lavaron la cabeza (antes de pasar al trabajo siguiente siempre se pasa la encargada del salon a dar el visto bueno).
Me lavaron el pelo (por supuesto con un champu especial que necesitaba según ella, y como yo estaba ya tan disgustada pues ni le dije que se dejara de tonterias que luego te cobran por el bote entero). Por cºierto utilizan productos de kerastase y las toallas también son de un sólo uso.
Luego viene el "crema o mascarilla" y el "con el champú especial tienes derecho a un masaje, ¿lo quieres o no?
A mi lo del masaje en ese momento me sonó a gloria, recordaba masajes que me habian dado en otras peluquerías y lo que relajan... pero al decirle que si, va la tia, y saca un aparato que enchufó no sé donde y me lo pone en la cabeza, vamos que de hacer el masaje a mano nada de nada.
Aquel aparato era horroroso, hacia daño en la cabeza, estaba duro y casi me saca el cerebro por la boca de lo que apretó la chica.
Llegó el momento del peinado, tuve que contener las lágrimas cuando me vi ante aquel espejo. Con 29 años y con el mismo corte que Maria Teresa Campos, que no es por ofender y a ella le queda muy bien, pero a mi no, estaba horrorosa, con unas capas de 4 dedos de largo solamente, y una especie de casco hasta la altura de las orejas....
En total fueron 49 euros, el precio está muy bien, pero vamos la calidad del servicio me parecio pesima, muy majas, muy amables pero sin la minima noción de estilismo, a mi me pusieron 20 años encima,, desde ese día llevo el pelo en una "minicoleta" con horquillas para sujetar todas esas "minicapas" que no de donde narices se sacaron que yo quería.
Si iban a hacer lo que les daba la gana para que me preguntaron tanto?
No recomiendo la peluquería a nadie, muy bonito el local, un apinta de moderno increible y yo salí con una imagen de mujer mayor.
01.01.2010 17:51
Sé que lo pasaste mal en ese momento pero de verdad que me he tronchado con tu anécdota del masaje y tu cerebro. Esta cadena de peluquerías se ve que es bastante cutre. Muy buena opi.
10.05.2008 20:55
El sistema con que te dan las mechas (brochazo y papel de celofán) es una chapuza. Con el color son un desastre.
17.01.2008 13:22
Siento que pasaras tan mal rato pero me has hecho reir con tu historia, con lo del masaje y lo de María Teresa Campos, ja, ja! Yo hace días que necesito ir a la pelu pero no me atrevo....... ¡qué miedo me dan! y encima te dejan seca la Visa.