Opinión sobre "Jekyll y Hyde"

publicada 01/12/2002 | piritoos
usuario desde : 06/03/2002
Opiniones : 64
Confianza conseguida : 33
Sobre mí :
"Tengo coches, tengo guitarras y tengo armas. Trata bien a mi niña y sólo conocerás mis coches y mis guitarras". Billy Gibbons
Excelente
Ventajas Gran libro, aparentemente fácil de leer
Desventajas ninguna, salvo que todo es aparente ...
muy útil

"Y quién es Hyde ..."

Hace un par de semanas dí con la clave por pura casualidad. Estaba dando una charla a un pequeño auditorio. En mi intento de demostrar la imposibilidad de parecer lo que en fondo no somos, usé el ejemplo de Jekyll y Hyde. De una forma intuitiva expliqué que en realidad, a pesar de todos los trucos, de toda la química, Jekyll no podía ocultar que él y Hyde, en el fondo, eran la misma persona.

Mi afirmación me sorprendió a mí mismo. Me llevó a reflexionar sobre ese pequeño libro que he leído varias veces. El juego de apariencias. Dos personajes en uno, en una apoteosis del disfraz.

Desde luego, la fabulosa historia del doctor Jekyll y mister Hyde de Stevenson es muchas cosas. Lo primero que percibimos al leer el libro es que se trata de una fábula moral. Una reflexión sobre el bien el mal en el estilo ingenuo y grandilocuente de finales del siglo XIX. Posee el tono entusiasticamente moralista tan frecuentado por H.G. Wells. De ese modo, tendemos a identificar esta obra como hermana de El hombre invisible, o la guerra de los mundos ... Aparentemente no se parece a la colosal aventura que Stevenson nos ofrece en La isla del tesoro, por ejemplo. Este tipo de fábula cientifista, ciertamente, es poco frecuente en Stevenson.

La historia en sí misma nos es sobradamente familiar. Quizá demasiado. El amable y bondadoso doctor Jekyll es excesivamente curioso. Su celo científico y su inquietud filosófica y ética (en el siglo XIX la ciencia y el humanismo no parecían tan incompatibles como en nuestro hiperespecializado mundo tecnológico) le llevan al límite en la exploración de los límites entre el bien y el mal.

Crea una pócima que le convierte en el siniestro Hyde. Bajo sus efectos el amable y tímido científico se transforma en un ser tortuoso, arrogante, siniestro. Recorre la ciudad de noche afrontando acciones que Jekyll jamás hubiera ni soñado realizar. Es arrojado, soberbio y cruel. Pasados los efectos del jarabe, el civilizado estudioso renace de las dolorosas cenizas.

Al lector no le sorprende comprobar que el ciclo va cerrándose poco a poco. Progresivamente Jekyll deviene en Hyde. Progresivamente los efectos son más duraderos e irreversibles. Hyde se apodera de Jekyll poco a poco. El hombre cede cada vez más ante el monstruo. Hyde domina cada vez más, hasta llegar a borrar cualquier traza de Jekyll de la faz de la tierra.

El cine nos ha obsequiado con muchas interpretaciones de esta fábula, a cual más grosera. Hyde es frecuentemente reducido a un monstruo grotesco, sin ningún interés moral. De hecho esta visión vulgarizada de el hombre tímido que deviene en el monstruo simiode, inhumano y brutal ha adquirido tal preponderancia que ha terminado por apoderarse de la historia original y suplantándola en la mente popular. Al fín y al cabo como Hyde hizo con Jekyll. La infamia suplanta a la aparentemente noble verdad.

Quizá la más notable de estas versiones es la de Jerry Lewis en “el profesor chiflado”. La transformación del apocado profesor de física en el atractivo Buddy Love, tipo de chulo estridente, zafio, decidido y carente de escrúpulos es memorable. Sin duda en su esencia es la más adecuada representación de la verdadera historia de Stevenson.

Sí, este libro es muchas cosas. Mucho más de lo que parece. Más allá de la ingenua fábula, del candoroso cientifismo, este libro es una trampa. Nos quedamos intranquilos al terminarlo porque percibimos que hay algo oculto. Intuimos que Stevenson nos ha tomado el pelo. Al fin y al cabo, si la historia es demasiado obvia y precedible, ¿por qué nos interesa tanto?

Sí, Stevenson nos embroma, dejando que el aparentemente bondadoso Jekyll nos engañe. Claro, es el bebedizo lo que le trastorna, y sin duda es la ciencia lo que le motiva ... Pobre Jekyll, llevado al abismo por la circunstancias ... Se convierte en un monstruo (la ayuda torpe del cine, como dije, ha sido esencial para este juego de espejos). Jekyll, finalmente se pierde, desaparece. De alguna forma "muere", porque desde luego Hyde es otro, una especie de Golem, producto de un mero accidente científico ...

Vamos ...

Porque el gran interés del libro está en darse cuenta de que Jekyll en realidad ES Hyde. No es sólo que sean dos supuestas personalidades en el mismo cuerpo. Ni siquiera llega a la esquizofrenia creada por una compleja y potente droga. No debemos dejarnos engañar.

Jekyll es Hyde porque desea serlo. No es improbable que la poción sea falsa. O simplemente se trate de algún estimulante que permite a Jekyll desarrollar su verdadero ser, sus más ocultos y genuinos deseos. Bajo la máscara de un supuesto Hyde, el científico puede desarrollar su verdadero yo. Un excelente pretexto le permite dejar atrás miedos y convenciones. Es Hyde, no por error, sino porque nunca ha sido otra cosa.

Y claro, finalmente ¿por qué dejar de serlo? ¿Por qué volver a disfrazarse de un apocado y miserable doctor? No se trata de fracaso científico, sino de mera y simple corrupción.

La pregunta no es tanto, ¿que es el mal? como ¿quien somos en realidad? Si las circunstancias nos lo permiten, ¿no seríamos nosotros Hyde, no nos gustaría en realidad más esa personalidad brutal, atrevida, capaz definitivamente de superar todas nuestras inhibiciones?

Como el pirata Long John Silver de la isla del tesoro, Jekyll es un hombre complejo de múltiples facetas. Como el gran cojo taimado, alguien que nos engaña con su aparente bondad. Ambos nos persuaden de su aparente irresponsabilidad ante los horrores que crean. Fueron las circunstancias, el terrible mundo exterior lo que les arrastra. Aún después de cerrar el libro seguimos compadeciéndonos del pobre doctor, como en su momento lo hicimos del simpático y brutal pirata derrotado.

Ambos nos han engañado.

Y nos sigue quedando la inquietud ...

Sí, parece una fábula... Pero en realidad es una historia de misterio cuya solución descubre el propio lector mucho tiempo después de haber finalizado su lectura. ¿O no?

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Comentarios en esta opinión

  • Despistado publicada 11/12/2003
    Hay una película de hace unos años de Gonzalo Suarez que no es tan zafia como el resto. Para mi la pócima en varias ocasiones ha sido el Jhonny Walker con Coca-Cola. Me requetelio solo de pensarlo, lo pienso y no llego a ninguna conclusión. Y sequiré pensándolo porque a mi lo que me gusta es pensar, aun sin llegar a ninguna conclusión, es decir, que no se quien soy a diferencia del Quijote que si lo sabia, el si, pero no Quijano. Creo que Cervantes ya debia pensar en estas cosas.
  • bandera publicada 14/03/2003
    El final es que todos llevamos dentro un Hyde y un Jekiyll.
  • carboanion publicada 07/12/2002
    Cuando leí este libro, estaba en la EGB y el pobre Jekyll me parecía una víctima, atormentada por su "lado oscuro". Con el paso de los años, el recuerdo de este libro se fue desdibujando y nunca más volví a pensar en que cada vez que reprimo un impulso destructivo, estoy alimentando a mi propio Hyde: lo hago más fuerte por cuento no lo estoy dejando salir :S Besos
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