LA MEJOR PELÍCULA DEL 2009 en mi opinión
23.12.2009
Ventajas:
fotografía, interpretación, trama, diálogos, silencios . . . ¡todo !
Desventajas:
el ninguneo al que la han sometido
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Comparada con películas semejantes es:
¿La verías de nuevo?
¿Te gustó?
Más
 bedizu
Sobre mí:
JOSÉ Y PILAR___HOP___83ª CEREMONIA DE LOS ÓSCAR___RABBIT HOLE___CRANFORD___CISNE NEGRO___¡QUÉ TIEMPO...
usuario desde:05.09.2003
Opiniones:1130
Confianza conseguida:320
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 23 miembros de Ciao
Vi “La carretera” hace un par de semanas, en pantalla grande, como merece semejante obra de arte, y quedé tan impactada que todas las películas que he visto desde entonces, algunas muy buenas, pasan a ser comparadas con ella. Da lo mismo que se trate de la brutal “Precious” o de la banal “Up in the Air” (que vi al día siguiente de “La carretera”, por eso me pareció tan superficial) o “The Messenger”, todas películas respaldadas por la crítica y muy bien situadas en la campaña a la caza de premios. NINGUNA está a la altura de “La carretera”. Sé que me tacharán de exagerada, pero para mí la película en cuestión quedará como una de las mejores de la década, y no sólo por su fascinante trama, sino porque aun dejando la historia de lado, está filmada con una maestría memorable.
La trama
En un mundo destruido en el que quedan pocos seres humanos con vida y el canibalismo es común, un hombre camina con su hijo por los restos de una carretera, rumbo al sur. En su recorrido van encontrando lo mejor y lo peor del género humano. Camina y camina este hombre intentando proteger a su hijo de todos los peligros que les acechan, con una pistola a la que sólo le quedan dos balas, consciente de que cualquier día puede ser el último y confiado de que, si llegara el momento, sería capaz de matar al niño antes de que cayera en manos de “los malos”.
Vemos algunas escenas que nos hacen entender el conflicto desgarrador que vivió este hombre con su esposa, embarazada en el momento de la hecatombe (cuya naturaleza no se nos explica). El niño ha nacido en ese mundo muerto, y cuando las cosas llegaron a un punto insoportable, años después, la pareja llegó a decisiones diferentes: la madre deseaba acabar con todo y el padre era incapaz de hacerlo, de ahí que viajen padre e hijo solos.
A la altura de una novela sublime Hace meses me deshice en halagos ante la versión cinematográfica de “Ensayo sobre la ceguera”, llamada “Blindness”. Me pareció visualmente poderosa y muy fiel al libro tanto en espíritu como en calidad.
Pero lo que han hecho con “La carretera” es más encomiable aún. El libro impresiona tanto como el de Saramago y tiene características que lo hacen único (y superior a casi todos sus contemporáneos). En primer lugar, es muy visual, con incontables referencias al gris que rodea a la pareja que no resultan repetitivas, porque el autor utiliza mil maneras para describirnos ese color ceniza de mundo devastado. Por otra parte, los personajes son fascinantes, porque no pueden tomar como referencia lo conocido, ya que el niño se ha criado ya en un mundo muerto. La sequedad de sus diálogos, la incapacidad para hablar en términos de futuro, marcan la relación entre ambos. Pero la crítica no ha sido generosa con esta película, por razones que me resultan absolutamente incomprensibles, porque para mí es una obra maestra. Hace años ya relegaron a la fabulosa “Promesas del este”, también protagonizada por Viggo Mortensen, a un segundo plano, siendo de las mejores películas de su año. Sólo consiguió una candidatura como mejor actor, y aunque sus competidoras no eran pobres, creo que “Promesas del este” sigue manteniendo hoy un prestigio que las otras han ido perdiendo.
Es el tiempo el que pone en su sitio las películas, despojadas ya de las promociones y presiones que hacen que se alcen por encima de otras. En dos años, la gente que ha visto “Promesas del este” y “Juno”, por ejemplo, no creo que pongan en duda que de las dos, es la primera la que queda en la memoria con su fuerza visual e interpretativa, quedando la otra como una muy buena película, pero que se ve y punto, no queda instalada en la memoria de lo fabuloso. Roger Ebert, ese crítico que últimamente disfruto tanto dictando, dice que los enamorados de una novela concreta (y en el caso de “La carretera” son legión) actúan a menudo como si las novelas fueran un matrimonio y sus versiones cinematográficas relaciones adúlteras. Me parece una más de sus acertadísimas reflexiones, aunque lamento que no sea capaz él mismo, dicho lo anterior, de quitarse esas orejeras y juzgar la película sin prejuicios.
Estoy convencida, vista la respuesta de la crítica, de que NINGUNA versión visual de la novela habría resultado satisfactoria para los fundamentalistas apegados a la versión escrita. Ni siquiera el hecho de que contrataran a un actor que sabemos que aporta dignidad y trabajo duro en sus películas, o que visualmente sea poderosísima, nada les va a satisfacer. La película tenía ya su “útil” o su “muyú” desde el momento en que leyeron la última página de la novela. De nuevo me parece que los focos de poder de Hollywood no permiten que esta película tenga el éxito que merece, no porque hagan nada en su contra, sino porque están todos destinados a multiplicar el impacto de películas como “Up in the Air”, del poderoso Clooney, “It´s Complicated”, de la poderosa Streep o “Invictus”, del poderoso Eastwood. No digo que estas películas no merezcan elogios, pero es sorprendente que antes de su estreno ya todo el mundo dijera que iban a ser lo más de lo más, y que la gente ya esperara de uñas “La carretera”.
Mortensen no es un actor que guste de coercionar a la prensa ni al público y Hillcoat, el casi primerizo director, no tiene el peso de un Coppola, Eastwood, o Scorsese, que tantas veces hace que la gente entre en la sala ya con el excepcional listo para dar a enviar. A mí estas cosas me cabrean mucho, porque no es justo que el hecho de que tu nombre no tenga peso aún sirva de excusa para ningunear tu obra. Veo mucha esclavitud por parte de la crítica y el público hacia sus prejuicios. Da la sensación de que es el nombre de quien firma cada obra la que condiciona la valoración, y estoy segura de que si la misma película, idéntica en su acabado, estuviera firmada por cualquiera de los mencionados, la gente se mojaría las bragas (citando a Julia Roberts en “Pretty Woman”, que yo soy jodidamente fina y no digo esas cosas) y pedirían a gritos todos los premios para ella. Que les den.
La gente anticipaba su desencanto ante la posibilidad de que, al haber contratado a una actriz importante para encarnar a la madre, que apenas aparece en el libro, no fueran fieles a éste, que nos metieran una explicación innecesaria de las causas del desastre. No es así, pero no son capaces de reconocerlo. Incluso diría que el papel de la madre es más comprensible y profundo en la película que en el libro. En vez de edulcorar la relación familiar, la hacen más humana, sin prostituir la idea original. En la novela poco se dice del profundo dolor que siente el padre cuando recuerda cómo era su vida y el mundo entonces, pero la forma en que se nos muestra este dolor en la película es sumamente convincente y nada sentimentaloide. Es humana, porque la película da humanidad, carne y consistencia a unos personajes que, sobre el papel, eran perfectos, pero más fríos.
Los asuntos cruciales de la historia A mi modo de ver, uno de los temas más interesantes que refleja es la supervivencia como única salida. Un suicida ¿es un valiente o un cobarde? ¿Podemos decir que es la madre, que quiere acabar con todo, toma la decisión equivocada? En la novela me fascinó la decisión de ese hombre de caminar y caminar hacia un futuro y un lugar que sabe que no puede ser sustancialmente mejor. La propuesta de la madre de acabar con ese infierno flota en el ambiente, y yo interpreto que la necesidad del padre de ir hacia delante no se debe a su confianza en que haya algo mejor, sino en su incapacidad para rendirse, para matar al hijo.
Él sabe que no habrá futuro, que la vida como la conocía ya no existe, que la humanidad, en todas sus acepciones, ha muerto, así que ¿no está condenando al niño a una supervivencia insoportable? Está en un limbo infernal, si se me permite la contradicción, y aunque avanza físicamente, sabe que no hay al final del camino nada que compense el viaje. Es sólo la necesidad de saber que hizo todo lo posible, un férreo impulso de conservación, lo que le hace seguir caminando, obligado por su naturaleza a seguir hacia delante en vez de rendirse. A mí me gusta muchísimo cómo se muestra que la opción de la madre es coherente, no peor que la del padre, ni más fácil, Ambos caminos, el de la autodestrucción en un mundo ya muerto o el de seguir adelante sin esperanza, son igualmente válidos, y sólo tú puedes intentar imaginar si serías de los que caminan hacia la nada hasta que sean los acontecimientos los que acaben contigo o si tendrías el valor de acabar tú mismo con una horrible existencia que sabes que no tiene más escapatoria que la muerte.
Otro asunto magníficamente abordado es el de la relación entre padre e hijo, que tiene una profundidad y unos matices impresionantes. Creo que uno de los mayores
Fotos de La Carretera (The Road) - John Hillcoat
placeres de la vida es descubrirle a un niño la maravilla de nuestro mundo. Sabemos que nuestra especie y la vida en general tienen un lado oscuro horroroso, del que queremos proteger, sin saber cómo, a nuestros hijos, pero nuestros temores son compensados por todo lo bueno que sabemos que coexiste con lo malo. Sabemos que hay personas terribles, pero también hay motivos en el mundo que conocemos para tener esperanza en nuestra especie. Somos capaces de lo mejor y de lo peor, igual que la vida te ofrece momentos de felicidad exultante y otros de dolor excruciante.Sin embargo, nosotros disfrutamos de nuestro papel como adultos que revelan a las nuevas generaciones lo mejor de la existencia. Les llevamos a ver el mar, conscientes de que les encantará. Les hablamos de futuro, les ponemos ejemplos a seguir, decimos “¡mira!”, para que nuestros pequeños descubran las infinitas maravillas que el mundo ofrece, pero ¿qué de bueno puede este hombre mostrar a su hijo? Canibalismo, un mundo sin más color que el gris y el ocre, frío , desolación, inmoralidad...
En la película se nos transmite a la perfección ese dolor de haber conocido un mundo diferente, un mundo que ya no existe y una humanidad perdida. Ese profundo dolor se nos muestra de forma constante, pero no frontal. Te va embargando el dolor del héroe y valoras más aún la vida como la conoces, los pequeños placeres cotidianos. Hay una escena en la película en la que encuentran una lata de cocacola, que el padre ofrece al hijo y éste no sabe ni cómo se bebe de una lata. Nunca ha probado algo así, y la escena te parte el corazón al tiempo que el niño dice “¡es burbujeante!”, porque la cocacola no es tiene en la escena un efecto comercial, en absoluto, sino la representación de los pequeñísimos placeres que este niño no ha llegado a conocer. Llegan al mar y el padre dice “siento que no sea azul”, pero el niño ni siquiera imagina cómo era el mar cuando aún podía llamarse así.
Así que el padre arrastra a su hijo por el camino de la supervivencia, sin poder explicarle porqué caminan ni hacia dónde, porqué merece la pena el viaje. Ni siquiera él lo sabe. Lo que sí intenta es transmitirle que hay personas malas (por su experiencia casi todas pueden serlo, de modo que evita cualquier contacto con otros) y que ellos “llevan el fuego”, en sentido figurado, pues el fuego sería la llama de la humanidad, de lo mejor de nuestra especie. Ellos no comen carne humana, no matan, intentan seguir unas normas no escritas, las de lo mejor de la naturaleza del hombre. El niño es el verdadero punto esperanzador de la obra, pues él es capaz de mostrar una compasión evidentemente innata. Es la experiencia la que ha endurecido al padre, pero en la piel del hijo se nos muestra lo mejor de nuestra especie. Aunque llevo tiempo hablando de que caminan hacia la nada, que no tiene sentido tener esperanza en lo que vayan a encontrar, se nos va revelando que la única esperanza está en el interior del niño, que es esa natural bondad la que merece la pena ser salvada y puede aportar algo de calor en un mundo muerto.
Más allá de la trama de un hombre que camina con su hijo hacia la nada, de la peripecia formal, creo que hay una lectura más profunda sobre lo que de la naturaleza humana merece sobrevivir, sobre aquello que hay que defender cuando todo lo demás es desolación. El padre hará lo que sea necesario, ser egoísta, defenderse matando o lo que sea, sacando incluso lo peor de sí, con tal de proteger ese fuego que su hijo porta, esa humanidad que es lo único que merece la pena conservar del mundo que destruimos. Es interesante también cómo el hijo, criado con los principios morales del padre, un buen hombre, contempla cómo éste va acercándose peligrosamente a los límites morales que tan bien le ha inculcado. No puede hacer nada más que confiar en que su padre seguirá “portando el fuego”, que haga lo que haga, aunque no consiga entenderlo desde su cabecita infantil, lo que su padre hace es correcto, aunque a medida que la película avanza va cuestionando sutilmente las decisiones que toma.
El instinto del niño no es tan desconfiado como el del padre, y en cierto modo el padre, con su justificada desconfianza hacia los demás, está impidiendo también la liberación del hijo.
El reparto Como protagonista tenemos al mejor Viggo Mortensen, y si no puedo decir que este es el papel de su vida es porque nos ha regalado ya muchos que son para quitarse el sombrero. Alterna pelis más flojas con obras maestras, pero cuando le encontramos en estado de gracia, que se quiten los demás. Da la impresión de que esta película no es para él un trabajo sin más, por lo que tiene de profundizar entre la relación de un padre y un hijo y por lo inquietante que resulta la posibilidad de que una situación como la que se nos narra, mundial, pudiera suceder. No es de extrañar que acabado el rodaje se tomara un tiempo para quitarse de encima todo lo acumulado en el trayecto, y es que el rodaje ha tenido que ser duro, sobre todo mentalmente.
Sin ceder un milímetro a lo blandengue, muestra una relación conmovedora con su hijo, al que por un lado quiere tratar con ternura, porque le sale de forma natural, y por otro no quiere hacerle débil, sino crear una coraza para él. En sus ojos vemos oleadas de sentimientos y pensamientos, como es normal en su situación. Es el hombre que ha perdido al amor de su vida y la recuerda con dolor, el que se ve obligado a sacar adelante a su hijo en unas condiciones infrahumanas, el que desea morir, pero no es capaz de hacerlo, el hombre que tiene que anular su delicadeza natural, el que se pregunta si será capaz de acabar con todo llegado el momento y el que se asquea por lo bajo que ha caído, aunque sea a la fuerza esta caída. Me encanta cómo se muestra algo que no refleja en exceso el libro, y es cómo los recuerdos de la felicidad pasada te asaltan cuando menos lo esperas, llenándote de su calidez, pero también del excruciante dolor de lo perdido. No sé si a otros les pasa, pero imagino que sí, que como yo recuerdan detalles físicos que te trasladan a momentos de felicidad absoluta, magdalenas de Proust que abren la puerta de nuestra memoria. En la película vemos cómo recuerda el contacto de sus manos con las de su esposa, por ejemplo, y no hace falta más para que sepamos porqué llora.
Tiene tanta relevancia lo que se muestra como lo que se contiene, de modo que, por ejemplo, el personaje no es capaz de tocar las teclas del piano por miedo a que la intensidad del doloroso recuerdo le arrastre. Cuando descansa, sueña o recuerda detalles de su amor de entonces, un amor creíble que cruza la pantalla, pero y sabes que para él eso es tan placentero como doloroso, porque reabrir los ojos es más duro aún. Una joya de interpretación, me imagino que muy difícil de componer. Escenas como aquellas en las que tiene que dirigir la pistola hacia el niño te dejan sin aliento, porque sabes que ni él mismo confía en su capacidad para llevarlo a cabo ¿Qué padre no sentiría algo demoledor no sólo enseñando a su hijo cómo suicidarse o encañonándole, sino sabiendo lo que ha estado a punto de hacer y que probablemente acabará sucediendo? '''Las lágrimas de Mortensen, tan abundantes como realistas, te rompen el corazón. Corren sobre esa corteza de suciedad y arrugas, mientras la mirada sigue siendo de una claridad enorme, y ves cómo el hombre sensible sigue ahí, bajo esa corteza/caparazón.''' La escena en la que se retuerce llorando junto al piano y otras son verdaderamente emotivas, y no entiendo cómo hay críticos que dicen que su dolor no llega a transmitirse, que no da el salto desde el actor al espectador. Yo creo que actor y director han conseguido que los sentimientos del personaje te lleguen en estado puro, más allá de la acción. Hay imágenes profundamente emotivas, como la de ese padre que por instinto acuna a un niño cuyo tamaño no justifica ya tal cosa, pero lo hace porque es lo que el ser humano hace cuando quiere proteger a su cría y tranquilizarle. Sabe en lo que se ha convertido, vemos lo que era y lo que es, imaginando lo doloroso que ha sido cada paso que ha dado para insensibilizarse, sin éxito.
El niño muchos imaginan como más pequeño de lo que aparece en la peli, aunque yo esa es la idea que tenía: un niño obligado a vivir situaciones inenarrables que por otra parte es muy infantil aún, capaz de mirar cadáveres sin sentimientos aprendidos normales, insensible a situaciones que serían traumáticas en otro contexto, pero que para él son casi normales. Además, aunque el padre es un hombre que en el pasado fue tierno, sabe que tiene que curtir al niño, y se debate entre su deseo de nutrirle con ternura y el de despertar en él la desconfianza. La selección de Kodi Smit-McPhee se debió a su enorme parecido con Charlize Theron, parecido que se multiplica con ese gorrito que fue de ella y que se va cubriendo de mugre en la cabeza infantil, recordándonos en todo momento que su madre vive a través de él, que él es el fruto de esa mujer, que la protección de la madre es como ese gorrito, que siempre estará ahí para arroparle. Es fascinante este niño y cómo ha conseguido mostrar las limitaciones propias de quien se ha criado con poco estímulo. No es un niño normal, pero tampoco es retrasado. Su forma de hablar nos hace ver que es un niño no acostumbrado a socializar. Sus conversaciones son más prácticas que otra cosa, tanto que ni siquiera sabremos cómo ser llaman ninguno de los dos.
El niño no tiene más referencia en el mundo que su padre, y han sabido mostrar muy bien esto. Una persona normal va modelando su conducta al observar la interrelación de los demás, pero este niño ha dejado de socializar siendo demasiado pequeño, de ahí que su vocabulario sea limitado. A mí me parece una interpretación estupenda que enlaza a la perfección con la de Mortensen. Charlize Theron aporta calidez a la película incluso cuando no está. La ropa que ellos llevan, esos andrajos, los hemos visto sobre el cuerpo de ella o en escenas en las que ella aparecía. No se nos dice, pero es evidente que el gorro le recuerda constantemente al padre a su esposa, y que una vez que él ha tomado la decisión de no matarse, no le queda más remedio que ser consecuente, pero ese gorro le recuerda la otra opción que tuvo.
Como secundarios de lujo tenemos las breves intervenciones de un inquietante Garret Dillahunt (¡cuánta suciedad imaginamos en la mente de su personaje!), un delicadísimo trabajo de Robert Duvall como anciano casi ciego (impresionante cada segundo que la cámara le dedica), Guy Pearce en un papel que nos permite respirar aliviados y nos da esperanza, o Michael K. Williams como ladrón. Un reparto a la altura de lo que la historia merece.
La belleza del horror ¡El mar, ese mar! En mi opinión, el gran Javier Aguirresarobe, director de fotografía de esta película, es el que más ha hecho para que esta película sea la obra maestra que es. Más aún que el director o los actores. Podrías ver la película sin sonido y seguir a la perfección la trama, pero es que aunque te pusieran escenas desordenadas te seguiría pareciendo de una esquisitez increíble.
El horror o el dolor tienen una característica extraña, y es que pueden ser bellos. No estoy hablando de moralidad, sino de estética. El mundo es hermoso como lo conocemos, con sus paisajes, pero Aguirresarobe ha conseguido mostrar un mundo desolado de una hermosura ilimitada. Ríos de troncos muertos, bosques desolados, hojarasca por doquier, ceniza, ruinas, sangre en la nieve... y todo es hermoso, pero no en el sentido de “bonito”, sino de digno de ser contemplado en éxtasis. No te gusta la realidad que ves en la pantalla, como no te gusta ver a alguien llorando por un hijo muerto en una fotografía, pero todos sabemos que se pueden hacer grandísimas fotografías con algo así, imágenes que son bellas estéticamente, consiguiendo que algo espantoso alcance la dimensión del arte. Una virgen dolorosa de las esculturas y pinturas clásicas no es bella (para quien lo sea) sólo por ser la madre de Jesús y por la historia que conocemos, sino porque físicamente la obra está hecha para ser hermosa, cuidando los ángulos, encaminando la vista del que lo contempla, facilitando que el espectador capte el sentimiento.
A medida que la película avanza, Aguirresarobe va dibujando un mundo en el que no quedan animales, en el que el cielo es gris pero no hay nubes, sólo una atmósfera en la que la luz del sol llega fría y diluida a través de esa nube de ceniza. No hay restos de vegetación viva, todo transmite sensación de muerte. Coches abandonados, barcos encallados, playas sin mar. Porque ¿es el mar eso que nos muerta, esa cosa lechosa y densa? ¡Qué mar! Por más que yo lo miraba no me acostumbraba a ese cadáver infinito con olas cansadas. Es tan maravilloso que no se conforman con la idea de hacer un mar así, de un color indescriptible, porque no es gris, ni de color hueso, es una cosa rara, sino que van mostrando sus cambios de tal forma que notas hasta su textura. Cuando hay olas más grandes puedes notar la costra en la carne de Mortensen, pero es cuando vemos la quietud de la orilla cuando ya no se puede hacer algo más poderoso. Esas olas no parecen echas con agua de mar normal, sino con un agua más densa y lenta. Es muy difícil de explicar cómo es algo que nunca antes se ha visto, como es imposible imaginar un color diferente a los conocidos, pero eso es lo que hace nuestro compatriota en esta película.
No veremos colores vivos, pero los que componen las imágenes están tan bien elegidos como los encuadres. Sólo los ojos de Mortensen ofrecen algo de color, algo residual de lo que un día fue un mundo vivo y rico en variedad. Los flashbacks están filmados con luz y colores cálidos, y cada detalle está estudiadísimo. Todo en la indumentaria y los movimientos de padre e hijo tiene una razón y es fruto de un largo proceso de destrucción, pero a su vez es un recordatorio visual de lo que un día hubo.
La música es fabulosa, compuesta por Nick Cave y Warren Ellis, que ya trabajaron juntos en “El asesinato de Jessy James...”. Al principio de distrajo bastante una cosilla, pero no creo que para la mayoría sea un problema: me gusta muchísimo “Spiegel mi Spiegel”, de Arvo Pärt, que me parece su clarísima fuente de inspiración, y cada vez que sonaba su principio mi conocimiento del original me llevaba a buscar diferencias. Quien no conozca la obra de Arvo Pärt no escuchará más que una banda sonora estupenda, adecuada a lo que se muestra y hermosa en sí misma, pero yo estuve debatiéndome entre si es un plagio o no. El uso de temas ya conocidos para el espectador es peligroso, porque se corre el riesgo de que la mente de éste se distraiga. La belleza de la música, en este caso, compensa la distracción y casi me olvidé del asunto, pero creo que es justo reflejar aquí su procedencia y la extraña sensación que provoca en quien ya la conocía. En los momentos más terribles de la película, la banda sonora eleva la inquietud en el espectador a niveles altísimos, sin recurrir a efectos tipo “espera que te asusto metiendo la música a lo bestia cuando menos te lo esperas”. Escenas como la del subterráneo se ven acompañadas por una música de violines extraños, como si fuera una nube de moscardones que te va alterando sin que notes cómo lo han hecho. Otras escenas, como la de la sangre en la nieve, me asustaron de verdad por lo bien que están filmadas y el efecto multiplicador de la música.
Hasta la arquitectura sirve para magnificar la sensación de pérdida y derrota, con ese puente inimaginable en el libro y otros elementos que irán apareciendo.
¿Recomendable? Uno puede intentar dar razones de porqué algo le ha gustado, recurrir a la lógica para defender sus gustos, pero pienso que por encima de eso, en el cine, están la sensación de estar viendo una obra sublime. A mi modo de ver, “La carretera” merecería conseguir, o al menos optar, al premio como Mejor Película del 2009. Para mí es una de las mejores películas de la década, como dije en la introducción, y eso que al haber leído el libro conocía los diálogos y lo que iba a ir pasando.
Todos los elementos que la componen son excepcionales y están magistralmente encajados. Parte de una obra maestra y logra una obra maestra. Podría parecer fácil, como si partir de una obra de 10 fuera una garantía y el resultado tuviera que ser mejor que cuando se parte de algo mediocre. Sin embargo, es más difícil adaptar algo casi perfecto, porque el listón está tan alto que las posibilidades de quedar por debajo son infinitas. “La carretera” es terriblemente dramática, pero me pareció que las escenas del sótano, tan duras en el libro, son más soportables por estar mejor integradas. Otras, sin embargo, son más tristes, como la del ladrón o la playa. Si digo que me parece mejor aún la película que el libro temo hacer de menos a éste, que me parece casi perfecto (y si incluyo el “casi” es por no despertar a los “sacapuntas” que dicen que nunca puede hablarse de perfección).
El libro es excepcional en todos los aspectos, con una poesía oscura que creo que la película también plasma. Sin embargo, lo que la película ofrece que suma algo más al libro es que, por bien que McCarthy describe ese mundo desolado, sólo la mano de Aguirresarobe es capaz de dibujarlo en mi mente. Ahora que lo pienso, es la sensación de inmensidad lo que la peli me transmite sin que el libro me la consiguiera transmitir. No es una carencia del libro, sino una aportación de la película. Los espacios en el libro no parecen interminables, sólo existe en tu mente lo que la vista alcanza, pero en la película verdaderamente ves en tu imaginación hasta la otra orilla, hasta el sol que ya no ilumina ese mundo muerto, que gira por inercia. En mi mente el libro dibujó casas pequeñas, una carretera de dos carriles desdibujados, y ellos metidos en el espacio abierto como quien en una noche se sienta unto a una hoguera, que por más que lo que le rodea sea inmenso, parece pequeño y asfixiante. La película sí te transmite esa sensación de infinitud de la devastación. Avanzan y sabes que les queda medio continente, comprendes lo llenos de dolor que han estado cada uno de los días que les han llevado hasta allí.
Además, hay detalles de la vida pasada que en el libro tal vez me pasaron desapercibidos, pero me parecen muy inteligentes y ayudan a entender qué clase de persona, un hombre bueno, pero normal, era él. No son excesivas las escenas del pasado, pero veremos cómo él, llenando una bañera, nos da a entender lo que está sucediendo ahí fuera, cómo tuvo que parir ella, cómo lavaba el pelo a su hijo, ahora mugriento... Ese niño que, a pesar de su edad, no sabe dibujar ni tiene sentido del uso del color. En cuanto a si puede “herir la sensibilidad del espectador”, creo que es tan buena que compensa lo perturbador de algunas escenas. Es curioso cómo nuestra mente se adapta al nivel de violencia que una película marca, y en este caso tus ojos se han acostumbrado a esa desolación, de modo que no te afecta ver un cadáver (no están filmadas este tipo de cosas con regodeo ni buscando un efecto gore, tranquilos) y, sin embargo, es muy perturbadora la música en algunos momentos. Tanto es así que ahora, mientras escribo, estoy escuchándola y el efecto es igual de inquietante.
Pienso que a dureza de “La carretera” no es muy habitual, porque por lo general lo que nos puede llegar a molestar en exceso cuando una película es dura es ponernos en el lugar del lastimado, como sucede en “Precious”, donde ves una agresión tras otra y, según tengas el estómago, te puede resultar insoportable. Sin embargo, lo que te genera “La carretera” es una sensación de pena infinita por el mundo perdido, la humanidad convertida en monstruos aislados y esos dos seres conmovedores en medio de ese vacío. El libro es duro, pero algo frío (no lo digo como crítica), pero la película es tan humana y reflexiva, contempla tan de cerca los impulsos atávicos, que te afecta.
Toda la sala contempló la película con emoción contenida, algo que se nota en el ambiente, y aunque la vi hace semanas, sigue resonando en mí, más aún cuando veo lo injustamente tratada que está siendo. Creo que si uno es un fundamentalista de una novela concreta no debería caer en la tentación de ver una película que ya va predispuesto a que le decepcione. ¿Qué más da que en tu mente imaginaras al niño más pequeño si ese niño te transmite emociones igual de intensas? No sé, yo creo que hay que tener la mente un poco más abierta ¿no? Eso sí, me gustaría que me explicaran los críticos que pusieron por las nubes “No es país para viejos” porqué esa peli es tan buena para ellos y ésta no. Ambas se basan en novelas del mismo autor y la premiada a mí me aburrió a tope. La puse a caldo en su día y me cabreé porque me parece muy inferior a “Expiación”, “Promesas del este” o “Pozos de ambición” (¡vaya mierda de título le pusieron a “There Will Be Blood”!) y la ensalzaron hasta vencerlas. Mi teoría es que “No es país para viejos”, hermética y aburrida, les convenció porque está firmada por los Coen, y ésta no les mola tanto porque, ahora que casi todos hemos descubierto al gran McCarthy, nos erigimos en guardianes de sus esencias ¡Cuánto gafapastismo! ¿Dirían las mismas bobadas si fueran los Coen los que nos ofrecieran “La carretera”?
Datos y citas adicionales
* La escena de la cocacola se filmó con distintas marcas de refresco porque la marca cocacola aún no había dado su visto bueno y temían que no aceptaran. Viggo Mortensen entonces llamó al presidente de la famosa marca para que garantizara el permiso final. El hecho de que sea ese el refresco elegido, como dije antes, no tiene sentido publicitario alguno, simplemente era lo lógico porque es el refresco más común y el que, aunque a algunos no les guste, representa es uno de los primeros en tener una difusión global. Sirve, por tanto, para que veamos cómo algo que llega a todos los lugares del mundo es un misterio para este niño. * El estreno estaba previsto para el 2008, pero prefirieron invertir tiempo y talento en la postproducción, lo que les llevó meses. Ya en 2009, cambiaron de nuevo la fecha de estreno para acercarla más a la campaña de los premios.
NIÑO: ¡Tiene burbujas! HOMBRE: Todo depende de que alcancemos la costa. Te dije que haría lo que hiciera falta NIÑO: ¿Cómo qué? * MIEMBRO DE LA BANDA: Ese chico parece hambriento ¿Por qué no venís los dos al camión? HOMBRE: Si vuelves a mirarlo te dispararé en la cabeza M: No creo que hayas matado a un hombre en tu vida
* HOMBRE: Mataré a cualquiera que te toque, porque ese es mi trabajo. * NIÑO: ¿Vamos a morir? HOMBRE: No vamos a rendirnos. Vamos a sobrevivir a esto.
* HOMBRE: Le dije al niño que cuando sueñas con cosas malas que pasan significa que sigues luchando, que aún estás vivo. Es cuando empiezas a soñar cosas buenas cuando deberías empezar a preocuparte. * NIÑO: ¿Tu eres de los buenos? VETERANO: Tendrás que correr el riesgo.
* HOMBRE: Tenemos que seguir portando el fuego NIÑO: ¿Qué fuego? H: El que llevas dentro. * HOMBRE: Si yo fuera Dios, habría hecho el mundo justo como es sin cambiar nada, para de este modo tenerte.
* HOMBRE: Creo que es Octubre, pero no estoy seguro. No he seguido un calendario desde hace cinco años. Cada día es más gris que el anterior. Cada nochje más oscura, más allá de la oscuridad. El mundo se enfría semana a semana mientras muere lentamente. Ningún animal ha sobrevivido. Todas las cosechas hace tiempo que desaparecieron. Algún día todos los árboles del mundo habrán caído. Las carreteras están pobladas por refugiados que empujan carros o bandas de carretera buscando combustible y comida. Ha habido canibalismo. El canibalismo es el gran miedo. Lo que más me preocupa es la comida. Siempre la comida. Comida y calzado. A veces le cuento al niño historias sobre valor y justicia, aunque son difíciles de recordar. Todo l oque sé es que el niño es mi garantía y que si él no es la palabra de Dios, es que Dios nunca ha hablado. Estreno en España: 5-2-2010 (siempre a la vanguardia, tres meses después de su estreno en EEUU) Trailer en inglés subtitulado: http://www.youtube.com/watch?v=jqeCWa5UaO8 Trailer español: http://www.youtube.com/watch?v=idmt9Vr3SeU
El trailer español creo que se trata de una versión muy temprana que no responde al resultado final. Afortunadamente, han las escenas en las que una voz televisiva habla de los terremotos y demás no sale en la película, o al menos no tal y como se muestra. Me parece que en todo caso aparece de forma remota en una tele, pero no sé si estoy fundiendo el trailer ese tan malo con la peli. El tema no son las causas de la hecatombe sino sus resultados. De nuevo vemos cómo el doblaje, al menos el correspondiente a ese trailer (que espero sea provisional) no hace justicia al trabajo del niño ni al de Mortesen. Siguen haciendo que sean niñas las que pongan voz a los niños, una de esas cosas que a mí me parecen incomprensibles. Por otra parte, una de las cosas que más llaman la atención del personaje de Mortensen en la versión original es lo que hace con su voz. Habla con una suavidad acariciadora, algo que raras veces se ve en el cine porque crea un efecto cursi, pero en el cuidadoso silencio en el que ellos viven, se entiende que apenas alcen la voz. A ver si me explico, se oye perfectamente, el efecto es el que se produce cuando alguien te está hablando en la intimidad en voz baja, pero sin susurrar. Las fans de Mortensen no disfrutarán de su físico esta vez, muy deteriorado y de una delgadez preocupante, pero su voz las mecerá cada vez que suene.
Este efecto, tan bien utilizado por el actor, resulta fascinante en un par de escenas en las que está discutiendo con su mujer sobre si se suicidan o no. Aunque el debate es de una trascendencia sobrecogedora, ellos hablan en voz bajísima para que su hijo no les oiga, y Mortensen consigue que sólo se entiendan las vocales, quitando aire a su voz y basándose sólo en las consonantes más sencilla de deducir por ser oclusivas (p, t, b, d, k, g). Al pronunciar quitando el aire en todo lo demás, sólo se captan aquellas vocales en las que obligadamente tiene que soltar el aire de golpe para dibujarlas. (Luego van y le regalan una candidatura al sobreactuado Tobey Mcguire por “Brothers”, dejando a Mortensen en la cuneta... una vez más) En esa escena se están diciendo las cosas más con los ojos y mirando los labios que con palabras que suenen. Esto lo hemos hecho todos alguna vez, así que podéis imaginar lo difícil que es protagonizar una escena de semejante impacto como si no quisieras que te oyeran, pero forzando tus palabras para convencer al otro de que no se mate. Es una escena fabulosa en la que verdaderamente hay cosas que no oyes, un efecto claramente buscado. (Para los que la veáis en español, os agradecería que me dijérais cómo resuelven esa escena nuestros dobladores, si como explico o con cuchicheos, porque me temo lo peor)
Ya sé que me enrollo hasta extremos mareantes, pero por una vez la peli lo merecía.
Leer más sobre este producto
Etiquetas relacionadas con La Carretera (The Road) - John Hillcoat
|
|
25.05.2010 15:44
Bueno, creo que con el excepcional me quedo corta... Ví la peli hace un par de semanas y también me encantó... Tenía pensado escribir una opinión pero me reflejo tan bien en la tuya que no creo que pudiera expresarlo mejor. Gracias por la opi!!!
25.04.2010 00:59
Hace tiempo que me quedó el excepcional pendiente. Hoy ya no recordaba tanto la opinión, la película sí porque hace poco me dijo un amigo que la había visto, dice que es increíble, yo por ahora estoy detrás del libro, aunque estoy con un parón importante en todo por falta de ganas , y a pesar de que creo que lo pasaré mal leyéndolo sí me quedé con ganas. Bicos.
16.03.2010 01:41
POr último comentar, en el libro y en la peli, la idea general, dentro de la catastrofe, como se pierde la humanidad poco a poco en pos de la supervivencia, a veces a toda costa. Me puse a pensar en medio de la película, en el hombre de las cavernas, en el animal que llevamos todos dentro, cuando se pierde el uso de la razón, en como la civilización se muere con la ceniza y llega el caos, esa es realmente la mayor catastrofe que muestra la película, mientras que el cataclismo es secundario. Si todos los hombres se hubieran unido para intentar migrar al sur intentando como en una especie de manada cívica sobrevivir, la humanidad no habría muerto. Aunque queda lugar a la esperanza si el fuego sigue vivo. Muy grande el libro, la peli y tu reflexión. Por cierto, me encanta encontrar perlitas de cosas en las que yo pienso. Yo le di vueltas a que el niño se parecía mucho a Theron! :)