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Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus y los yanquis de Estados Unidos. Definitivamente visto lo visto últimamente, no se si es que estoy desfasado, o que España no pertenece al mundo que Estados Unidos intenta vendernos. Por lo menos en el tema romántico. O sería mejor decir en el tema de las relaciones hombre-mujer, somos otra cosa. Afortunadamente. Y es que llevo una racha de comedias a cuál más estúpida (lo cual mientras tengan gracia no importa tanto), que lo que no entiendo es como la tasa de divorcios en Estados Unidos no llega al 95% (me guardo un 5% porque como al burro flautista, a veces al soplar una flauta suene por casualidad). ¿Qué les pasa a los hombres?, Como en casa en ningún sitio y ahora esta La cruda realidad, nos muestran como lo que mal empieza, mal tiene que acabar. Porque ya no se trata su patética manera de ligar (vale, que yo me quedé en el ¿estudias o trabajas?), su intento de poder descifrar todos los signos que pueden indicar lo que piensa la parte contraria, aunque lo único que les interesa saber es si se sienten o no atraídos. Una vez conquistada la luna (si es que realmente se llegó a poner el pié en ella), parece que el objetivo único de todas las mujeres norteamericanas es lucir en el dedo un anillo de compromiso, aunque hay un pequeño sector, que por supuesto al final de la película se reconvierte a la verdad única, que no quiere casarse ni en foto, aunque nunca se explican los motivos reales de dicha decisión.
Si contemplamos los ritos de cortejo extremadamente complejos de algunas aves, en realidad son juego de niños si se comparan con los extraños ritos de apareamiento de hombres y mujeres en Estados Unidos. ¿Qué es eso de “quedar” o “salir”? Nada de eso, allí tienen una cita, como si de un negocio se tratase. Y eso de las citas es un ritual que se escapa a la comprensión de nuestra cándida alma latina, pues todo viene perfectamente estructurado: en que cita hay que dar el primer beso, en cual te puedes ir a la cama… Y además todo es interpretar los signos posteriores a la cita, que si me pidió o no me pidió el teléfono, la manera en que dijo que te llamaría, los temas de conversación. Total, tanto rito y tontería para acabar casándose en cuatro días y divorciándose en otros dos.
La cruda realidad intenta contarnos de un modo humorístico el complejo mundo de las relaciones entre hombres y mujeres, para lo cual recurre a mostrarnos dos estereotipos completamente opuestos, el de supermacho y el de la guapa.
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El cavernícola
No hay mejor manera de definir al hombre que nos proponen de protagonista (interpretado por Gerard Butler), un hombre con un éxito fulgurante en la televisión con un programa llamado La cruda realidad en el que habla sin tapujos de las relaciones entre hombres y mujeres. Desde su punto de vista claro, que es como reza el título, un tanto cavernícola. Sirva de ejemplo este texto escuchado en los primeros minutos de la película, en el que se resume todo su pensamiento:
“Los hombres son simples, no se nos puede adiestrar. Eso de que los hombres son de Venus o de Marte es una pérdida de tiempo y de dinero ¿Queréis seguir siendo arpías solitarias? Pues seguid leyendo esos libros estúpidos. Pero si queréis una relación estable, así es como se consigue: Apuntaos a un gimnasio. Curráoslo, adelgazad. Y de paso compraos lencería sexy y provocativa, porque en el fondo chicas, lo que más nos interesa es el físico. Nadie se enamora a primera vista de vuestra interesante personalidad. Nos enamoramos de vuestras tetas y vuestro culo y seguimos con vosotras por lo que estáis dispuestas a hacer con eso. Si queréis conservar a un hombre, no necesitáis diez pasos, solo uno: Una buena mamada”.
En realidad parece un texto escrito más por una mujer que por un hombre, con esa obsesión por la belleza y las gorduras. No le falta razón cuando dice que el primer punto que atrae a los sexos es su físico, pero evidentemente eso es solo una parte, porque de hecho muchas relaciones duraderas surgen de un modo espontáneo, con personas que vas conociendo poco a poco y de las que te enamoras no por su físico que en un principio no te atrajo, sino por su forma de ser. En realidad esas son las relaciones que tienen futuro. Además, que bella se ve a la persona amada.
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La belleza rubia
Como contraposición al modelo anterior, se nos presenta a un bellezón rubio (interpretado por Katherine Heigl) que se encuentra soltera, sola y sin compromiso a pesar de toda su belleza. Y es que a los hombres, por más que en principio les pueda atraer la belleza, esta no lo es todo y no soportan a una mujer controladora hasta límites patológicos. ¿Cómo te sentirías si la primera vez que quedas con una chica, esta se presenta con un expediente tuyo más extenso y detallado que los que prepara Esperanza Aguirre de sus adversarios? ¿Qué te quedas sin habla? No hay problema, lleva preparada una lista de posibles temas de conversación. Si a eso se le une que sus exigencias de hombre ideal son casi un imposible, no es normal que siga así por el resto de su vida. Estos son sus requisitos: “Ha de ser muy listo, guapo pero no lo sabe, es un triunfador pero ejerce una profesión con valores. Le gusta el vino tinto, los picnics, la música clásica. Le gustan los perros pero le van más los gatos, y nunca se levanta antes que tú los domingos” Vaya, en eso último la fastidié yo, que soy el primero que se levanta en casa los fines de semana.
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ARGUMENTO
Abby Ritcher (Katherine Heigl) es una productora en un programa de televisión, que pese a todos sus esfuerzos, tiene las audiencias estancadas. Por eso sus jefes deciden contratar, para dar más vida (léase, más polémica) al programa, a Mike Chadway (Gerard Butler) autor del programa La cruda realidad. El conflicto entre las formas de pensar de ambos son evidentes, pero ella solicitará su ayuda para conquistar a su vecino, con el que ha tenido un encuentro casual y al que quiere enamorar.
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LA PELÍCULA
Si nos fijamos en los carteles de propaganda de la película, o simplemente en los títulos de crédito iniciales, veremos que a la mujer se la representa con un corazoncito rojo sobre la cabeza, y a él con el mismo corazoncito pero sobre sus partes. Una simplificación, pero que viene a decirnos que una concibe el amor desde el cerebro, y el otro desde el sexo. Ella piensa que los hombres son incapaces de amar, y él que lo único importante es un buen sexo. Que ambos estén condenados a enamorarse es ley de comedia romántica. Lo que ocurra entre medias, porque en sentirse atraídos tardan más de media película, es el quid de la cuestión.
Y lo que ocurre es una comedia de ritmo irregular, con momentos más o menos logrados, muchas veces a base de utilizar un lenguaje subido de tono y no siempre con gracia.
De la película no me acordaré para nada dentro de poco tiempo, si bien es verdad que hay una escena que perdurará en la memoria de los espectadores durante mucho tiempo, y es una en la que se intenta emular el famoso orgasmo de Meg Ryan en una cafetería (_Cuando Harry encontró a Sally_). Todo a partir de unas bragas vibradoras que lleva puestas sin querer en una cena de empresa y que un niño activa con el mando a distancia de la misma.
Un aprobado raspado y solo recomendarla para una de esas tardes o noches tontas en que no hay nada mejor que ver.
01.11.2010 23:17
Pues no se si verla.
01.03.2010 17:11
Totalmente de acuerdo contigo. Está dentro de las que meto dentro de mi clasificación de "películas de manta y sofá".
26.02.2010 22:26
Hay películas yankis que son tan simplonas y llenas de tópicos que no vale la pena verlas, como ésta. Gracias. Besos.