Toc, toc ¿se puede? No quisiera molestar pero... es que vengo a decir una cosa que creo que no es muy popular... me ha parecido un rollo.
¡Bueno, bueno, no se pongan así, señores, no es nada personal contra nadie, simplemente me ha decepcionado! Formo parte de un pequeñísimo porcentaje que no pone estos libros en un altar, a pesar de que el primero me pareció bastante bueno, sin ser una obra maestra.
Siento no poder hacer referencia al paginado normal del libro en papel, porque al ser el mío digital no se corresponde. Sólo sabía que en papel tie749v páginas y en digital 469, no porque esté abreviado, sino porque la maquetación incluye más texto en cada página. Esto es algo normal en el paso de un formato a otro, pero en el caso de los libros de Larsson terminé de entenderlo cuando tuve por fin el libro físico en mis manos: está editado de forma que tenga muchas páginas. Los márgenes son enormes, de modo que la mancha es pequeña. No es que la letra sea excesivamente grande pero bien podrían haber ampliado la mancha un poco y les saldrían muchísimas hojas menos. Claro... que entonces no “luce” que te estás leyendo un libro de 749 páginas, y es que tengo la sospecha de que la gente que no lee con asiduidad disfruta especialmente sabiendo que por lo menos, las veces que lee, elige tochos gordos, como si compensara.
“La gente que no lee con asiduidad”, o “la gente que no lee”, para entendernos ¡Qué concepto más asquerosamente elitista el mó! Lo sé, suena fatal, pero por lo menos soy sincera. No pretendo quedar bien, sino decir lo que pienso.
En un viaje de 15 personas a un país en el que este libro está a mitad de precio que en España, unos 8 compraron un ejemplar. Curiosamente, a ninguna de esas personas las he visto jamás con un libro en la mano ni hablando siquiera de alguno. En la tele aparece uno de esos tíos que se regodean hablan de crímenes morbosos, uno que parece que lleva peluquín, diciendo que no puede dejarlo, que se ha convertido en una obsesión para él y lo lee hasta mientras come. Curiosamente, nunca antes han hablado de libros en ese programa. En cada vuelo hay unas 15 personas leyendo alguno de los tres libros. Una compañera me dice que el suyo lo ha leído ella, su novio, su madre, su hermana.. y dejé de escuchar. Otra compañera me cuenta que su marido se ha leído el tercero en dos días, como si dieran premio al primero que lo termine. Lo decía con tremendo orgullo por lo intelectual de su pareja.
La publicidad se la hacen gratis, dedicándole jugosos espacios en el telediario, por ejemplo, a la gran noticia de que ha salido a la venta el tercero. Sale una señora y cuenta que se lleva tres porque en su familia están todos enganchados y se pegarían por él.
Siendo más sincera que educada diré que creo que si leyeran con asiduidad, probablemente encontraran la misma satisfacción en muchos libros, pero lo malo de leer mucho es que lees de todo, cosas satisfactorias y cosas flojas, y no tienen porqué ser libros famosos ni novedades. Leer es enormemente adictivo y gratificante en muchísimas ocasiones, pero... no lo vamos pregonando cada vez que leemos un libro.
¿Acaso me molesta esta presencia hasta en la sopa de esta saga? No es que me moleste, no, es que nola veo justificada. Lo verdaderamente cabreante es que los vendan a 22 ó 24 euros, a pesar de tener un millón de ejemplares cuya venta está asegurada. No me parece que las características de la edición lo merezcan, y no veo excusa para sangrar así a los compradores, cuya fidelidad merecería cierto respeto.
La trama
Ya digo que mi ejemplar tiene 469 páginas. Las priemras 169 son un preámbulo tedioso en el que vuelven a ensalzar la figura de Lizbeth Salander, un gran personaje. Nos cuentan cómo se lo monta con la pasta conseguida y cómo vuelve a Suecia.
Cuando ya nos hemos tragado un tercio o más de las páginas, la novela empieza con dos asesinatos, de los que es sospechosa Salander. Mientras ella se esconde de la policía, Mikael Blomkvist intenta demostrar su inocencia.
Lo peor de la obra
En la primera entrega, Larrson ya había demostrado su gusto por describir cada paso de los personajes,pero esta vez lleva a niveles increíbles esta manía. Por ejemplo, sin que tenga la más mínima importancia, nos cuenta cada uno de los artículos que compra Lisbeth en un 7eleven, o nos describe sin compasión alguna cómo visita IKEA para amueblar su casa, con una enumeración exhaustiva de todo lo que adquiere, modelo incluido. Es para matarlo.
Los personajes parecen alimentarse sólo a base de café y sandwiches, y cada vez que se beben uno nos cuenta que encienden la cafetera, nos describen el modelo de ésta y tal.
Pero eso son minucias si lo comparamos con la guía telefónica de personajes. Tenemos a los que ya conocemos y a varios bandos. Por una parte están el fiscal, el inspector de policía y unos 4 agentes. Por otro tenemos a la plantilla de la revista Millennium, de la que ya conocemos a los jefes, pero tendrán más relevancia los (creo que) 3 redactores. También tenemos a los de la empresa de seguridad para la que trabajaba Salander, que serán unos 3. Además, tenemos a una pareja que escribe un libro sobre el tráfico de prostitutas rusas, que también ocuparán páginas y páginas. Por último, tenemos a los malos, que son otra banda de unos 5, con ramificaciones en los servivios secretos suecos (lo que implica meter más personajes).
De todos, de cada uno, nos va a soltar una chapa sobre dónde estudiaron y cómo llegaron a ser lo que hoy son. Da lo mismo que apenas tengan relevancia, como cuando nos describe una cena en casa de la hermana del protagonista y nos cuenta el origen de cada uno de los que se sientan a la mesa.
Tan profuso dibujo de cada personaje tendría sentido si fueran a tener un papel prominente o si por lo menos sirviera para dejarnos claro quién es quién, pero no es así. Te monta una empanada en la que todos los nombres te parecen iguales y estás absolutamente perdido, pero sigues leyendo, como quien va con un machete abriéndose paso por la selva.
Estoy segura de que a muchos os parecerá una herejía todo lo que digo de los que no leen o que ose decir que es aburrida la obra durante muchas páginas, pero dudo que alguien me niegue que hay demasiados personajes, demasiado detalle y sobran páginas por un tubo.
Otro punto que me disgusta de esta segunda entrega es que cada vez el personaje masculino es más intachable. Como dije en la primera, es alguien tan perfecto, tan moralmente impecable, que no resulta creíble. El autor ha convertido a su personaje en un alter ego lleno de virtudes. Arrebatador para las mujeres, inteligentísimo, intuitivo, educado, honesto, valiente... Por supuesto, también tiene una gran conciencia política, y a mí de lo que me dan ganas es de acabar con todas esas tazas que nos describe cada vez que se toma un café en su revista. YA nos explicaste, Stieg, que cada una es de un partido político o una causa digna, así que ¿es necesario que cada vez nos digas si se están tomando el café en la taza de los Verdes o en la de un sindicato?
Por otra parte, gran parte de la trama se basa en sucesivas casualidades: él es testigo de una persecución a Salander por azar, ella está en el peor sitio en el peor momento, todo está interrelacionado hasta un punto inverosímil...
Lo que más se echa a faltar en la novela es, precisamente, a Salander. Desaparece del libro en toda su parte central, y eso sirve para que se note cómo el interés de la obra recae en ella, un personaje estupendo, bien desarrollado y coherente, a pesar de que estoy HARTA de su “sonrisa torcida”. Tantas repeticiones de lugares que acaban siendo comunes al final cansan al lector, y uno se pregunta cómo no han pulido estos detalles tontos. Cuando no usa lo de la sonrisa torcida, arquean las cejas (una o las dos), y aunque no las he contado, estoy segura de que se usa más de 100 veces lo de las cejas, muchas más.
Otra cosa que no soporto es que algunos personajes, sin venir a cuento, suelten una palabra o una frase en inglés. En primer lugar, porque se trata de expresiones que tienen su equivalente perfecto sin usar otra lengua. Nadie habla en su idioma y mete morcillas en otra, a no ser que no encuentre la forma de decir lo mismo en la suya. Por otra parte, me parece una falta de cortesía hacia los muchísimos lectores que ni hablan inglés ni tienen porqué hacerlo. Se quedan sin saber qué se ha dicho, por poco importante que esto sea. No es sólo Larsson el que hace esto. Recuerdo perfectamente las largas frases de Rayuela en francés, que nadie se molestó en traducir con una nota a pie de página.
En general, todos son bastante tontos, menos los buenos. Los malos son malísimos, sanguinarios, y aunque entiendo las explicaciones que me dan, me parece que están traídos por los pelos los hilos que tejen la historia. Está claro que no puedo ponerme a destripar el misterio, pero creo que los nexos que vinculan todo con Salander son flojos,muy flojos. Los creemos porque tenemos que creerlos, pero eso de que haya una conspiración tan grande y cruel contra alguien, cuando todo es tan exagerado, se vuelve excesivo. Larsson va dibujando a una víctima que lo ha sido con tanta saña y en tal dimensión que no es convincente, para mi gusto (y ya he dicho que soy la única persona crítica con el libro).
A todo esto, el tema de la trata de blancas ¿en qué queda?
Lo mejor, porque también tiene cosas buenas
Estoy a medias con el tercero, y los voy alternando con otras lecturas, pero he observado que Larsson se maneja muy bien cuando la acción se narra “en cremallera”. Me temo que acabo de inventarme esa definición, pero define perfectamente lo que quiero señalar. Una vez que el personaje de Salander vuelve a estar presente, que será mediado el libro o algo más, la acción se vuelve verdaderamente interesante, y se narra alternando los escenarios “en cremallera”. Es como cuando en las pelis vemos a la damisela amenazada en una escena y luego la de su salvador de camino, para volver a la damisela, luego al caballero y tal.
Larsson consigue enganchar por fin al lector cuando la obra se narra de esta manera. Lo consigue en la segunda mitad de ésta y en la tercera. Se luce entonces porque todo es acción, y eso se le da muy bien. Todo lo del boxeador (es extenso, pero muy bien narrado), los moteros, la granja... está muy bien explicado, con un brío del que carece el resto de la novela.
Tras crear al fascinante personaje de Salander, dibuja a otro menor que también nos interesa, el gigante rubio, del que no da el nombre hasta bien entrada la novela. Si es tan intrigante es por su crueldad, pero también por cómo lo mantiene medio oculto, aunque omnipresente en su amenaza. Lo mismo intenta con el tal Zala, pero... sin ser muy lista, desde que leí su nombre supe quién es. Reconozco que está muy bien creada la intriga por cómo será ese tal Zala, pero no sé porqué tanto en la otra novela como en la otra supe desde el primer momento la sorpresa que cada una albergaba. A pesar de intuirlo, me gustó cómo lleva el tema, tanto el del crimen de Hedeby como el de Zala.
¿Son tres novelas o dos?
A lo mejor soy la peora lectora del mundo, pero mi impresión es que la novela tiene entidad única y las otras dos son una sola. La segunda no acaba, no se resuelve casi nada, sólo se deja abierta la puertta a la tercera. Lo mejor de esto es que la tercera, precisamente por ser continuación de la segunda, prescinde del preceptivo preámbulo de 200 páginas y empieza directamente con acción.
Si no fuera porque le habría salido una segunda novela de 1600 páginas (entre cafés, cejas, sonrisas torcidas y estupenda narración en cremallera), bien podría el autor haberlo publicado de golpe, sin hacernos creer que la tercera es tan independiente como la segunda de la primera. (mmmm... me ha quedado confuso ¿no?) O... tal vez podría haber prescindido de algunos personajes y situaciones superfluas, o haberles dado menos cancha, para verter el tomo 2 y el 3 en uno solo. Eso sí que habría estado muy bien.
¿Recomendable?
Vamos a ver, yo no digo que sea mala, en absoluto. Digo que es mucho peor que la primera, por lo menos esto que nos venden en el segundo volumen. Si en mi opinión sobre la primera decía que es mucho mejor que “El Código da Vinci”, creo que ésta no es mucho mejor, al menos no en su primera mitad, con el huracán y toda la pesca.
A todos los que están disfrutando como niños con Larsson creo que les gustarían tanto como ésta otras novelas de acción bien escritas, como muchas de Crichton.
¿Cuál es el motivo de la desmedida fama de esta novela? A mi modo de ver, la primera sí tenía entidad como para convertirse en un superventas por sí misma, pero esta segunda bebe del tirón de la primera y de una campaña abrumadora.
Creo que, en el fondo, la lectura de la obra de Larsson hace a la gente enorgullecerse de leerla porque sienten que están leyendo algo que entraña esfuerzo (800 páginas, muchísimas de ellas de arduas descripciones), pero no nada del otro mundo. A mí me parece entretenida (a ratos, mucho en su segunda mitad), pero bastante forzada.
Para todos los que deseen otro punto de vista más elogioso, hay miles, millones de opiniones diferentes.
21.01.2010 17:15
Empece el primer libro y tras visitar al medico pensando que tenia algun trastorno del sueño (solo con abrir el libro me dormia....) deje el libro y .... TACHAN!! ya estoy curada... no creo que lo vuelva a intentar. Una opinion genial y muy completa. Besossss
22.10.2009 14:27
De momento he leido hasta el capítulo 14. No me gusta el buenismo con las prostitutas, es algo que ha estas alturas no se cree nadie. Lo estoy leyendo en digital porque me lo ha pasado una compañera. No hubiese pagado los 20 tantos euros.
05.10.2009 23:39
Yo lo acabo de terminar y no me quedó claro quién es la chica atada a la cama.