Sobre mí:Gracias esperedondo y Dextrosa por vuestras magníficas guías romanas que espero emplear estos días.
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 6 miembros de Ciao
Habíamos leído acerca de este local antes de viajar a Escocia el pasado mes de agosto, por lo que no puede decirse que lo nuestro fuese un encuentro precisamente casual.
Sin embargo, después de una semana larga por Glasgow, Stirling, Ovan, Fort Williams y la escasamente poblada isla de Skye, nos pareció agradable la idea de sumergirnos en una atmósfera típicamente (nunca mejor dicho) española.
Al entrar nos hizo gracia la profusión de posters de películas españolas que colgaban de las paredes (recuerdo incluso algunos títulos: "El efecto mariposa", "Mujeres al borde de un ataque de nervios" o "Todo sobre mi madre") y la gran cantidad de productos españoles que abarrotaban las estanterías del local: desde aceite de oliva hasta lentejas pasando por Maicenas, altramuces, Colacaos y muchos otros artículos familiares.
Nos desilusionó un tanto que ninguno de los camareros hablase "ni papa" de castellano y no porque ello nos supusiera ningún problema -había incluso profesores de inglés entre nosotros, gracias al cielo- sino por lo que este detalle hacía desafinar al conjunto. Digamos que, como mínimo, suponía una nota discordante.
A pesar de ello, leímos la carta con buen humor y pedimos unas cuantas tapas entre las que no podía faltar la consabida tortilla de patatas.
Por cierto, que en dicha carta aparecían dos tipos de paella, cosa que como valencianos no dejó de chocarnos. Una rezaba: "Paella de Valencia, the Land of Paella" y la otra "Paella de Barcelona" y no recuerdo su subtítulo. Si la primera tenía, al menos en fotografía, un aspecto que recordaba remotamente al de la paella que conocíamos, la segunda ni se acercaba a ello.
Por supuesto, nos abstuvimos prudentemente de probar ninguna de las dos, ya que no nos van demasiado los deportes de riesgo. De hecho, el mes pasado visité Londres con el mismo grupo de amigos y también resistimos sin el menor esfuerzo la (presunta) tentación de probar la "Paella valenciana" que se anunciaba en un gran cartel del célebre mercado de Candem.
De lo que no nos libramos en Inverness es de las tapas, entre las que recuerdo las berenjenas rebozadas, los champiñones, los choricitos o los calamares a la romana. Sinceramente, todo era francamente endeble incluso para paladeres poco exigentes. No es que estuvieran incomibles pero la más modesta de las tascas en las que haya podido caer hasta la fecha lo mejoraban "con la gorra", ya que pecaban incluso de algo insulsos.
En fin, que sí, que resulta simpático encontrarte un restaurante español tan lejos de casa pero es mejor dedicarse al noble arte del turismo gastronómico, comer hagis o roastbeaf o lo que se tercie en las tierras que uno visita y dejar lo "typical spanish" para quienes carecen de un referente culinario que les permita comparar con lo auténtico.
PS. Cuelgo una fotografía de la fachada del restaurante y otra, muy interesante, de la carta.
Para responder a JO333 he publicado la opinión "Paellas en Valencia y en El Palmar" por aquello de no mezclar temas diferentes. Un saludo y gracias por vuestros comentarios.
23.09.2010 02:05
Hogar... dulce hogar. Un beso
20.06.2010 12:11
Para responder a JO333 he publicado la opinión "Paellas en Valencia y en El Palmar" por aquello de no mezclar temas diferentes. Un saludo y gracias por vuestros comentarios.
19.06.2010 11:55
Si es que donde esté lo original que se quiten las imitaciones jaja