Reflexiones desde fuera de la Caverna
11.01.2003
Ventajas:
Pues, por pedante que suene, lo que hace reflexionar sobre la vida (y tal) .
Desventajas:
Se hace lento y pesado en algunos fragmentos .
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
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 Kafo
Sobre mí:
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Opiniones:158
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 76 miembros de Ciao
Definitivamente, leer a Saramago no es un proceso pasivo. Saramago se vale de la narrativa para hacernos reflexionar sobre la vida y sobre cómo son las cosas que nos rodean. Es el lector quien luego hará con esa información lo que le parezca más oportuno. De los tres libros que componen la llamada 'Trilogía involuntaria' de Saramago ('Ensayo sobre la ceguera', 'Todos los nombres' y 'La Caverna'), creo que es el último el que más se presta a releer, subrayar y detenerse a reflexionar sobre gran cantidad de fragmentos. Vaya por delante que 'La Caverna' no es un libro que enganche en el sentido de no poder parar de leerlo una vez empezado, más bien es un libro para dedicarle tiempo.
'La Caverna' juega con el conocido mito Platónico, aplicado esta vez a la tan de moda Globalización (el Centro, como inmenso y apocalíptico personaje inanimado, metáfora de la limitada visión del ser humano actual). El Centro es la Caverna, un lugar en el que se proyecta la sombra de un mundo que ha ido domesticándose poco a poco hasta quedar prácticamente neutralizado por el incontrolado avance de la 'civilización'. A LA FILOSOFÍA A TRAVÉS DE LA FICCIÓN LITERARIA
Empieza la historia con Cipriano (el suegro, de profesión alfarero) y Marcial (el yerno, guarda de seguridad del Centro) yendo de camino al Centro, una gigantesca mole de hormigón autótrofa y en constante crecimiento. Al Centro vamos a empezar a mirarlo como metáfora de la Globalización y el Capitalismo, a Cipriano como un anciano y cada vez más gastado paladín del tradicional ciclo de producción/consumo: la Lógica de la Producción Industrial, a Marcial como un joven y acérrimo defensor del progreso: la Lógica de Consumo y a Marta (hija de Cipriano y mujer de Marcial), como una medidadora, incapaz de salir de la Tierra de Nadie en la que se encuentra y en un constante y desesperado intento de reconciliar ambas posturas, de por sí irreconciliables.
Cipriano, Marta y Marcial. Tan diferentes. Tan parecidos. Los tres lados de un triángulo. Según el momento, según el día y según el lugar, puede parecer isósceles o escaleno... pero los tres lados de un mismo triángulo, a fin y al cabo. Así pues, desde el primer capítulo nos damos cuenta de que nos encontramos cara a cara con una trama mucho más compleja de lo que nos podríamos esperar en un principio. Tan sólo en esas primeras páginas de 'La Caverna', podemos encontrar más metáforas sobre el mundo actual y nosotros mismos que en muchos otros libros dedicados a la Globalización y al Capitalismo Irracional y Desmedido. José Saramago utiliza, una vez más de forma irrepetible, la ficción para acercarnos filosfía en estado puro a la que, de otra manera, muchos seríamos incapaces de acercarnos. Y esto, lejos de asustarnos, debería ser un motivo más para impulsarnos a leer (e, insisto, releer y subrayar) a Saramago.
Especial atención al magistral diálogo entre un de los jefes del Centro y Cipriano sobre las cosas, su utilidad o, lo que es lo mismo, la Lógica Burguesa de la Producción: “En estos tiempos no exagero nada afirmando que el Centro, como perfecto distribuidor de bienes materiales y espirituales que es, acaba generando por sí mismo y en sí mismo, por pura necesidad, algo que, aunque pueda chocar a ciertas ortodoxias más sensibles, participa de la naturaleza de lo divino”
LOS TRES LADOS DEL MISMO TRIÁNGULO Marcial (que, como ya hemos dicho, sería un exponente del Capitalismo Global en el que vivimos) es uno de esos jóvenes incapaz de ver más allá de él mismo, de esos que proyectan lo que ellos piensan que es bueno hacia la vida de los demás para convencerles (y convencerse) de que realmente es lo mejor, dependiente y defensor de quienes tienen su en sus manos: el Centro. El objetivo prioritario de Marcial es que le asciendan a Guarda Residente para poder ir a vivir al Centro con su suegro -Cipriano- y su mujer -Marta-, con los que ahora vive en uno de tantos pueblos de periferia que, antes o después, se verán absorbidos por el Centro. Marcial es un personaje cargado de inocencia, cegado por sus propias metas, que no es capaz de darse cuenta de que en el momento en que vayan a vivir al Centro, el mundo en el que vive su suegro (Cipriano) desaparecerá... quien es más que consciente de que no es más que cuestión de tiempo que eso ocurra, aunque no por ello se deja vencer por la desesperación.
Cipriano (representante de la Producción/Comercialización humanizada), sin embargo, no es capaz de ver todas esas bondades que, según Marcial, el Centro puede ofrecer, así que intentará resistir hasta el final, como siempre ha hecho. A fin de cuentas, él siempre ha dependido de él mismo y de su producción/ventas como alfarero para ganarse la vida, siempre ha sido autor de su mundo. Pero su mayor -y único, por contrato- cliente, el mismísimo Centro, ha roto su contrato con él porque sus piezas de vajilla de loza han quedado obsoletas (son frágiles, pesadas y de producción demasiado tosca como para poder competir con las nuevas vajillas de plástico que ahora se comercializan en el Centro). Ni que decir tiene que el bueno de Cipriano Algor tiene el mismo trabajo y lo realiza en el mismo lugar en el que lo hicieron antes su padre y su abuelo... Pertenece saga de alfareros que, en su tiempo, habían conseguido introducir las reformas necesarias para mantenerse vivos, comercialmente hablando. Renovarse o morir. Por eso es tan importante para el alfarero salir a flote ahora que todo parece haberse derrumbado tras la ruptura del contrato con el Centro (la desesperación del pobre alfarero es dramática en el pasaje en el que se deja caer por la zona en la que viven los maleantes, en un desesperado intento de que saquéen su furgoneta demostrándole así que aprecian su buen hacer). Marta, hija de Cipriano y mujer de Marcial, se encuentra entre dos tierras. Por un lado adora la vida en la alfarería y por otro adora a su marido (y futuro padre de su hijo), a quien apenas ve por culpa de los maratonianos turnos de trabajo a los que le somete el Centro. Marta es la parte observadora, práctica y racional, podría decirse que la base del triángulo sobre la que los otros dos lados pueden estar bailando, pero de la que nunca se saldrían. Sin duda, la conmovedora (y cada vez más inusual) relación entre ella y su padre es uno de los mayores atractivos de un libro que, de por sí, no tiene un atractivo específico, sino una globalidad atractiva. Las conversaciones que mantienen Marta y Cipriano están cargadas de realidad (una realidad a la que, sin duda, contribuye el estilo narrativo de Saramago). Marta es el báculo en el que Cipriano se apoya, esperanzado en que ella será quien aporte esa reforma que adaptará la alfarería a los nuevos tiempos.
MÁS PUNTOS EN UN MISMO ESPACIO A pesar de que la historia se cimenta sobre tres personajes (cuatro, si contamos el Centro como personaje de fondo omnipresente), no hay que despreciar a ninguno de los secundarios que aparecen durante su desarrollo: desde la viuda Isaura Estudiosa, hasta el jefe 'simpático' del departamento de ventas, pasando, como no, por el perro Encontrado (hola, Kee!).
PARA LEER CON PACIENCIA Como ya he dicho al principio, 'La Caverna' no es un libro de esos que se leen de un tirón (como me sucedió con 'Ensayo sobre la Ceguera'). Una vez terminado, y siendo simplistas, nos daremos cuenta de que la narración es excesivamente lenta (en cierto modo me ha recordado mucho a Dostoievski) y que la historia que desarrolla bien podría haberse contado en 10 o 20 hojas, sin embargo no es la historia lo que importa, si no el cómo sucede y los diálogos y reflexiones a los que da lugar. Es un libro que va a pedir paciencia al lector. Obviamente, al ser un libro de ritmo lento, no estaría bien que desarrollase la trama (bastante lo he hecho ya) en la opinión, puesto que a poco que contara, podría destrozar todo el argumento de decenas de páginas (si bien, repito, el argumento de la historia no es lo más importante de 'La Caverna').
[ DEDICADA A KEE, por descubrirme a Saramago, AL ABAD_DE_CARFAX, por no soportar a Saramago y a PACOHOM, por estar soportando a Saramago ]
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14.09.2004 18:31
Completa opinión la tuya sobre un libro que acabo de terminar de leer y que me ha gustado mucho. Has hecho realmente un buen analisis. Casualmente hoy he escrito una opinión en ciao sobre este libro y la he titulado "Reflexiones desde la caverna" y luego, ya en la tarde, he visto la tuya con un titulo muy similar. Ha sido la casualidad, creelo. Un saludo.
07.03.2004 21:11
Una opinión bien fundada y muy seria. Nos aporta una visión crítica muy completa de la obra.
19.02.2004 12:25
Por cierto, yo lo acabo de leer, ya tengo una opinión escrita sobre él pero la verdad es que me da corte ponerla al ver la tuya lo bien que está. Saludos de nuevo ;P