La maldicion del escorpión de Jade - DVD

Opinión sobre

La maldicion del escorpión de Jade - DVD

Impresión Total (59): Evaluación Total La maldicion del escorpión de Jade - DVD

 

Todas las opiniones sobre La maldicion del escorpión de Jade - DVD

 Escribir mi propia opinión


 


budi budi

5  14.02.2002

Ventajas:
budi alen

Desventajas:
-

Recomendable: Sí 

Detalles:

Argumento

Personajes

Calidad de dirección

Banda sonora

¿La verías de nuevo?

¿Te gustó?

más


randomin

Sobre mí:

usuario desde:14.02.2002

Opiniones:2

Comparte esta opinión en Google+

La última película sobre embrollos delictivos de Woody Allen, LA MALDICION DEL ESCORPION DE JADE, presenta a éste como CW. Briggs, un investigador de seguros que es un as en su oficio. Sin embargo, podría verse obligado a dejar de alardear de ser el mejor en el negocio cuando cae presa del embrujo de un maleante, y de una bella colega, en medio del caso que, hasta la fecha, se presenta como el más misterioso que haya afrontado, y se da cuenta de que es quien no tiene ni idea.


En LA MALDICION DEL ESCORPION DE JADE, Woody Allen revisita nuevamente la época de los años 40 para deleitar al público con una idea en torno a la que había estado pensando durante cierto tiempo: la hipnosis en boga que parecía tener encandilada la era del jazz, y que todavía atrae a la gente en nuestros días.


"LA MALDICION DEL ESCORPION DE JADE es un film de época, sin embargo, como muchas de sus cintas situadas en las décadas de los 30 y 40, sus contenidos resultan muy vigentes, lo que explica por qué funcionan entre el público actual."


Todo ello se aproxima claramente a la manera en que se desenvolvía el papel de la mujer en el mundo masculino de los 40. Aunque, a primera vista, sus personajes funcionan como arquetipos, Allen se desembaraza de ello cuando los protagonistas dejan caer la máscara, y exponen sus auténticas personalidades.

Pese a una actitud profesional aparentemente acerada, "Fitz", tal y como la nombran a menudo, se ve implicada junto a su jefe, el Sr. Magruder, en un asunto clandestino, en medio de un idilio amoroso tan arriesgado entonces como ahora. Esta dualidad era una de las cosas que a Hunt le atrajeron más de su personaje. "El amor que le profesa es su mayor debilidad" Eso es lo que hace grande encarnar a ese personaje. Debido a su fuerza y sexualidad, es una chica que acaba hecha verdaderamente un lío, que termina literalmente en una cornisa. No se trata de alguien tan controlada como trata de aparentar."

La otra cara de la moneda es Jill.


Y ahora aparece una tercera mujer en la vida de CW Briggs, la Laura Kensington de Charlize Theron, la sorprendentemente atractiva chica rica y consentida acostumbrada a conseguir cualquier hombre que desea. Se toma a Briggs como un objetivo fácil para la capacidad de sus ardides seductores; el misterioso desaire de Briggs no hace sino evidenciar la total atracción que esta tentadora rubia ejerce sobre él.


"Este es mi segundo film con Woody, tras CELEBRITY (CELEBRITY, 1998), y no dejaría de trabajar con él" --nos dice Theron--. "Lo que hace con el guión, los diálogos... es totalmente distinto de cualquier otro... cuanto menos para mí. Puede que se trate de una película de época, sin embargo, los personajes inspiran total contemporaneidad. También escribe para mí esos fabulosos y llamativos papeles como el de Laura Kensington.

Aronson revela que una de las mejores capacidades de Allen es saber qué actores se ajustan a cada uno de los papeles. "Sencillamente, posee ese instinto que le permite saber quién es el adecuado" --nos dice--. "No es un director que trabaje en comité; por el contrario, se guía exclusivamente por su propia visión. Sabe exactamente qué está buscando."


Trabajar con Woody Allen por primera vez: esa oferta satisfizo plenamente a Helen Hunt. "¿Saben? todo cuanto cualquier actor anhela realmente es trabajar con un director que sepa en verdad lo que quiere y que se sienta absolutamente apasionado por ello" --nos dice la actriz, añadiendo que obtuvo idéntico placer actuando como oponente de tamaña leyenda de la comedia. "He trabajado en la comedia lo mío, pero resultaba prácticamente imposible reprimir la risa al ver a Woody, encarnando a Briggs, como oponente de mi personaje."


Al prepararse para sus respectivos papeles, Helen Hunt y Elizabeth Berkley visionaron clásicos de los años 40 como DOUBLE INDEMNITY (PERDICIÓN, 1944) y HIS GIRL FRIDAY (LUNA NUEVA, 1940), las cuales resultaron inapreciables recursos para el tono y estilo de la época. Berkley explica que había tratado de aportar algo de ese estilo en su prueba, sin embargo, la naturaleza tenía otras prioridades. "Me había peinado como Veronica Lake para la audición, pero cuando estaba yendo hacia la cita, los cielos se abrieron. Para cuando llegué al lugar, mi aspecto era más bien el de alguien que se hubiera caído en el Lago (lake en inglés) Verónica antes que el de Veronica Lake."
La mayoría de los hombres del reparto principal son antiguos discípulos de Woody Allen en películas anteriores, con una notable excepción: Dan Aykroyd, quien encarna al jefe y amante ilícito de Betty Ann Fitzgerald. Pese a que sus caminos se han cruzado en varias ocasiones a lo largo de los años, Allen y Aykroyd no habían tenido nunca la oportunidad de colaborar juntos, . LA MALDICION DEL ESCORPION DE JADE significa la quinta colaboración de Stiers con Allen
Tras la cámara, LA MALDICION DEL ESCORPION DE JADE reúne cierto número de veteranos de anteriores películas de Woody Allen, entre los que hallamos al Director de fotografía Zhao Fei, al Diseñador de producción Santo Loquasto, a la Montadora Alisa Lepselter, y a la Diseñadora de vestuario Suzanne McCabe. Loquasto, particularmente, está muy familiarizado con la época de la historia, habiendo ya visitado la primera mitad del siglo XX con Allen en películas tales como BULLETS OVER BROADWAY (BALAS SOBRE BROADWAY, 1994) y RADIO DAYS (DÍAS DE RADIO, 1987).Un elemento del pasado que está presente a lo largo de todas las películas de Allen --sean éstas de época o no-- es la música. Es característica de la Era del Jazz. "Por encima de todo, adora la música" --comenta Santo Loquasto, un colaborador de hace muchos años-. "Es su inspiración. Cuando estamos estudiando el look de cualquiera de sus producciones, nuestros encuentros se producen a partir de su colección de discos. La amplitud de su conocimiento sobre la música de aquel tiempo resulta verdaderamente sorprendente."


Otra de las inclinaciones de Allen que permanece invariable en el rodaje de LA MALDICION DEL ESCORPION DE JADE es su localización: la ciudad de Nueva York. Las oficinas de la compañía de seguros donde trabajan CW Briggs, Fitz y Magruder se ubicaron en un edificio gubernamental, en el número 80 de Center Street. Loquasto destaca: "A Woody le encanta ese look de los tiempos de la Depresión del edificio, que se ajustaba a la perfección para 1940, por lo que mantuvimos una paleta cálida, terrosa, para las oficinas. Él quería que éstas presentaran el aspecto de FRONT PAGE (PRIMERA PLANA, 1974).


Al diseñar los apartamentos de Briggs y Fitzgerald, Loquasto extrajo la inspiración del film de 1957, DESIGNING WOMAN (MI DESCONFIADA ESPOSA, 1957). El apartamento de Briggs, en cierto modo acogedor, localizado en la Calle 85, imita el del personaje de Gregory Peck en aquel film, en tanto que el elegante piso de Fitz, entre Park Avenue y la 35, evoca el glamoroso apartamento de Lauren Bacall.


Construido en la década de los años 20, este último edificio planteó todo un reto al Diseñador de producción así como al Director de fotografía Zhao Fei. "El principal problema que tuvimos que afrontar era que su apartamento resultaba verdaderamente demasiado pequeño y en forma de pastel, lo que hacía muy difícil iluminarlo" --admite Loquasto--. "Sin embargo, nos las arreglamos para que funcionaran unos pocos trucos de iluminación."


Se reconfiguró un almacén de Nueva York para que hiciera las veces de elaborada guarida privada con aires orientales para Voltan. Loquasto también participa que el dormitorio lujoso de Laura Kensington se localizó en la misma mansión donde se ubicó la casa de Helen Sinclair en BULLETS OVER BROADWAY (BALAS SOBRE BROADWAY,1994).
Igual que montar en caballo o cuidar flores dicen que tiene un efecto terapéutico, no se puede negar que determinadas películas provocan igualmente ese mismo sentimiento. O al contrario, que una ración a palo seco de "Réquiem por un sueño" puede provocar una seria úlcera emocional. El caso es que el último trabajo de Woody Allen, ese director que parece tomarse el cine como un empleado empeñado en demostrar una puntualidad a prueba de bomba, es una muestra patente de los agradables efectos que produce en el publico un tipo de cine construido con gusto, escrito con continua energía e interpretado con audaz solvencia.


Allen no sólo nos proporciona una suculenta ración de toma y daca dialéctico que nos hará olvidar nuestras preocupaciones durante hora y media, sino que posee la llave mágica de la nostalgia cinéfila, esa técnica algo tramposa pero siempre agradecida que consiste en acudir a los grandes del cine clásico para retomar sus modos y estilos. "La maldición del Escorpión de Jade" remonta los resultados de sus ultimas películas, en las que el neoyorquino parecía haber perdido algo el norte, y para ello se agarra a una balsa sólida, construida con sabiduría y en la que los tablones son Howard Hawks, Billy Wilder o Ernst Lubitsch. Tanto el ambiente recreado en la película, como la guerra de sexos (e intelectos) que se libra en la misma recuerda a esas imprescindibles piezas de relojería cómica que se dieron en la época dorada del cine americano.


"La maldición del escorpión de jade" recupera la cada vez más olvidada idea de que una comedia ligera no es sinónimo de una estructura endeble y para ello recurre a sus mejores armas, que son el gusto por el clasicismo formal, la reyerta cáustica en el diálogo y el trabajo excelente de un plantel de actores a los que se nota, en todo momento, estar a gusto con lo que ruedan. Esa esencia de cine bien acabado, de comedia homogénea, puede que sin alardes pero tampoco sin traspiés, concluye en uno de los finales más estupendos de la temporada, donde todas las caras del cine esbozan una sonrisa condescendiente a la vez que admirativa.


Algunos pueden pensar que Woody Allen no es el mejor intérprete para el papel que encarna, pues los años no perdonan, pero es precisamente su frágil cuerpo y su rostro de caricatura lo que da entereza al film haciendo que oscile entre el humor inteligente y la comicidad física que el propio desgarbamiento de su protagonista provoca. Con "La maldición del Escorpión de Jade" su director remonta el vuelo y, si bien no alcanza las cotas de salvaje escarnio de "Desmontando a Harry" o la manifiesta hilaridad de "Misterioso asesinato en Manhattan", sí parece haber descubierto un agradable nicho de placer en las turbulentas aguas del Hollywood actual.
Suenan algunas composiciones de Harry James, Duke Ellington o Glen Miller mientras un desgarbado abuelete esta vez envuelto en una gabardina y un sombrero estilo Bogart que le va grande se lleva de calle a bellas mujeres a las que puede sacar cerca de cuarenta años. La ensoñación cinematográfica que lleva a Woody Allen a vivir prácticamente de forma exclusiva para el cine se traslada de manera más fantástica que nunca en su último trabajo en cartel, "La maldición del escorpión de jade" (The curse of the jade scorpion, 2001), en apariencia un ejercicio de nostalgia sin más profundidad que su propia excusa argumental. Sin embargo, Allen, que sabe más por viejo que por Allen, ya ha sufrido la dictadura de un gran estudio como el de Spielberg, la Dreamworks, en "Granujas de medio pelo", su peor trabajo en veinte años, y esta vez se las tiene que ingeniar para lanzar su mensaje oculto como si fuera de manera subliminal: la necesidad de los sueños en la vida del ser humano "rutinarizado" del siglo XX (y como somos los mismos los que hemos llegado al XXI, el mensaje sigue siendo válido).


Y como el único con carta de libertad para hacer las películas que desée en Dreamworks es el señor Spielberg (por eso se entiende que hayamos tenido que soportar estoicamente las soporíferas dos horitas y media de "Inteligencia artificial"), Woody Allen disfraza de historia de época su comedia romántica, que tanto debe a la superación de caducos títulos tan sobrevalorados como "La costilla de Adán" (Adam's rib, George Cukor, 1947), y que sustentaban su acción en la réplica ingeniosa entre los miembros de la pareja. Lo que no era más que la conjunción de las tradiciones de la screwball comedy (con esos hombres torturados por inteligentísimas mujeres) y del cine negro (con esas mujeres torturadas por el machismo más canallesco) alcanza por fin en esta película de Allen una conjunción hilarante e ideal.


Los guiños se suceden una y otra vez a lo largo de todo el metraje. Desde "Perdición" (Double indemnity, Billy Wilder, 1946), una de las películas favoritas del director hasta "El apartamento" (The apartment, Billy Wilder, 1960) pasando por otros nombres del género como "El sueño eterno" (The big sleep, Howard Hawks, 1945), de la que Allen extrae el frívolo personaje encarnado por Charlize Theron y de la que da cumplida cuenta en la culminación de una de las escenas más rocambolescas de la película.


Probablemente su película más optimista en muchísimo tiempo, "La maldición del escorpión de jade", como película melancólica que busca en el regreso a la apasionante década de los cuarenta vuelve a suponer una nueva experiencia en el cine de evasión como lo fueron sus incursiones en el musical o en las películas de época, y nos devuelve al Allen de la réplica ingeniosa (lástima que sea ante la sinsorga Helen Hunt, que no despabila ni con la banda de música), al tímido tartamudo que se disfraza del Humphrey Bogart que se le aparecía en "Sueños de un seductor" (Play it again, Sam, Herbert Ross, 1972). Es decir, recuperamos a ese miembro inteligente y gracioso de nuestra cada vez más menguada familia americana que, desde la más desternillante racionalidad, gusta en confiar en la magia que tanto aparecía en las películas de su admirado Fellini. De nuevo, el director de Rimini es citado abiertamente en la escena en la que Helen Hunt y Woody Allen son hipnotizados por David Ogden Stiers. Aunque el tono sea decididamente diferente, no deja de resultar estimulante, emotivo, que a uno le venga a la mente la escena de hipnosis de "Las noches de Cabiria" (Le notte di Cabiria, Federico Fellini, 1957)


Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios

Escribe el primer comentario!

máximo 2000 alcanzado

Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre La maldicion del escorpión de Jade - DVD ha sido leída 1876 veces por los usuarios:

"muy útil" por (100%):
  1. decuadros

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.