Las francensas no engordan y los burros vuelan
31.10.2007
Ventajas:
No creí que lo diría, pero entretiene
Desventajas:
que lo confundas con la biblia
Recomendable:
Sí
 Generalessa
Sobre mí:
usuario desde:03.11.2006
Opiniones:48
Confianza conseguida:9
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 23 miembros de Ciao
Las Francesas no Engorda, aro illo, como dirían por aquí. El título es, posiblemente, bastante pretencioso, por sentencioso y por incierto. Por que para ser justos, Francia está por detrás de España en cuanto a las estadísticas por obesidad. Mientras que la dieta Mediterránea de nuestros abuelos se diluye entre el McDonald y el Telepizza, y "fácil y rápido" empieza a contradecirse con "sano y rico", España cuenta ya con un 53'5% de personas con sobrepeso u obesidad, y Francia con un 42%... es más, es en Francia donde se encuentra el pueblo con el mayor índice de obesidad de toda Europa, Roubaix, donde 6 de cada 10 vecinos son obesos, como veis muy próxima a la estadística de EEUU, del 64%. Mi madre sabe que me preocupo bastante por la nutrición y la correcta alimentación, y cada vez que ve una de estas publicaciones me la trae a casa. Normalmente es para que la lea, la interprete y se la explique, ya que es ella la que guarda el deseo encubierto de encontrar una dieta definitiva. Yo al final me muestro recelosa y sólo me creo aquello que tiene una base más o menos médica. Pero de momento parece que me estoy doctorando en literatura pseudocientífica: Montignan, La Zona y ahora Mireille Guiliano.
Con todos estos datos no quiero hacer llegar a la conclusión de que Guiliano no está en lo cierto. Simplemente que lo que ella expone en el libro no es un secreto, o al menos no debería, es simplemente hacer uso del sentido común. Posiblemente hace 20 ó 30 años, las francesas no engordaban, como tampoco las españolas. Por una parte estaba la economía, la de tonterías que podemos tener hoy en día en la nevera, y por otra la imposibilidad de comer en la calle frituras, hamburguesas o bocadillos, tan asequible hoy día. Mireille hace un repaso a su juventud y adolescencia y expone su experiencia de antigua "gordita". Cómo para ella fue todo un hallazgo encontrar al Doctor Milagro (obviamente no se llama así, pero se supone que es un endocrino titulado), el cual le guío primero para perder su sobrepeso y después para mantenerse en los límites de lo saludable. La primera parte, por ser excesivamente autobiográfica, se hace un poco pesada, después se va agilizando y concretando. Quizás lo más positivo que he podido entresacar del libro es que no promete ni vende nada, tan sólo llama al sentido común, algo que por más que lo repiten una y otra vez los médicos, parecen caer en saco roto, pues por eso, porque de estas conclusiones no se puede sacar negocio alguno. No hay galletitas, ni suplementos, ni batidos energéticos. Es lo de siempre, tan antiguo como nuevo; hay que comer de todo pero en su justa medida, nos engordan los excesos y la falta de actividad física. Esos excesos los denomina ella: nuestros pequeños diablos. Son todas aquellas cosas que no nos aportan nutrientes, pero sí michelines. Para detectar estos "diablos" propone que durante tres semanas seguidas anotes todo, absolutamente todo lo que comes, de manera pormenorizada y obsesiva. Al cabo de esas tres semanas si miras esas notas, lo puedes flipar de lo lindo. Yo lo hice y me di cuenta de que como más de lo que creo que como… ya no te vale la excusa de no sé lo que hago para estar así, pero… ja!
A partir de aquí viene la dieta depurativa, que no hice, por cierto. Ésta consiste en hacer un caldo de puerros (viene la receta), bastante abundante, y durante todo un fin de semana alimentarse con él. Se tienen que tomar pequeños sorbos, cada poco. Vamos que ese finde te pones el pijamita y no te separas de tu caldito, entendéis porqué no lo hice? Una vez que tu cuerpo se ha depurado le sigue poner en práctica los nuevos hábitos alimenticios. De Mireille defiende que la comida debe ser un rito en nuestras vidas, algo placentero, a lo que debemos dedicar un mínimo de nuestro tiempo, tanto en su elaboración como en la ingesta. Así que nada de comer delante del televisor, ni de engullir, ni comer de pie…Tampoco hay que comer grandes cantidades y evitar los excesos de grasa, sin eliminarla grasa por completo de nuestra dieta. Se supone que tras haber anotado lo que comíamos, somos más conscientes de aquello que nos perjudicaba; por ejemplo, en mi caso había demasiado pan y demasiadas patatas y los días perezosos no tocaba la fruta. El haber tomado el control en un primer momento, hace que no lo dejes después, al menos esa es la premisa que plantea la autora de este método. Una vez que has conseguido tu peso ideal, que no tiene porqué coincidir con el canon oficial, puedes cometer algún capricho, incluso durante la dieta de adelgazamiento recomienda que una vez a la semana, incluyamos alguna "golosina", en poca cantidad, eso sí… se trata de evitar la ansiedad, la peor enemiga de cualquier dieta. En el libro se detallan los pasos de todo este proceso, también incluyen algunas recetas, que como las de Montignan me parecen demasiado francesas… mira que soy adicta a la comida internacioal, pero la francesa que quieres que te diga, salvo la sopa de cebolla y la vichyssoise.
Como veis no es que hayan descubierto la pólvora, se centra en anécdotas personales y en constantes comparaciones de la sociedad francesa y la americana, de cómo en Francia se considera de mal gusto hablar sobre dietas y en Estados Unidos es más que una conversación recurrente entre las mujeres, o de cómo comer a escondidas en Francia es fruto de un placer privado, mientras que en América se asocia al sentido de culpabilidad. En resumen, poca cantidad, mucha calidad, elaboración propia, frutas y verduras, productos de temporada, un mínimo de actividad física (no necesariamente deporte, vale con paseos, subir escaleras, evitar el coche…si ahora va a resultar que las francesas tampoco sudan). Sólo comentar que aunque no he seguido la dieta, porque tampoco era mi fin al leer el libro, sí que hice lo de las anotaciones y curiosamente ahora como menos cantidad, he descartado algunos productos poco saludables y he incluido algo más de fruta y verdura, así que sólo por eso me parecía que el libro merecía una opinión favorable. Ciao y Salud.
Leer más sobre este producto
Productos interesantes para Usted
Etiquetas relacionadas con Las Francesas No Engordan - Mireille Guilliano
|
|
14.03.2008 16:47
Sólo tu magnifica manera de escribir hace que me haya leído una opinión sobre un libro en el que jamás me fijaría...
17.01.2008 20:34
Si al menos te ha servido para ser más cauta al comer, ya es algo. Yo debería leerlo, a ver si me lo agencio... o me sigo haciendo la sueca xDDDD. Besos
14.01.2008 15:29
Pues no sabía yo eso de las estadísiticas en Francia, con lo que ellos son para el comer!! Enfin, que por todos sitios cuecen habas y lo triste es que el progreso conlleve una peor alimentacion en lugar de una mejora en la educación tanto nutricionista como ecológica y por ende, una vida más saludable. Ahora que se puede comer, la gente come mierda ( con perdón) Qué triste! Enfin, yo paso de dietas y demás, no me preocupan los kilos, que si la salud. Y comiendo de todo, sobretodo frutas y verduras, se está sano, aunque no entres en una 38. Saludillos guapa :)