"Las hermanas Bolena: la una es muy mala y la otra no es buena".
Pues eso: que menudo par de pájaras estaban hechas estas dos, aunque el rey Enrique VIII tampoco se quedaba manco precisamente…
Lo bueno de estas películas sería verlas sin saber cómo acaban. Imaginad ver "Titanic" sin saber si el barco se hunde o no, si el equipo de rescate llega o no llega, etc.
Como la historia es de sobra conocida no la contaré; me centraré en la película.
En la Historia ha habido sólo un puñado de mujeres de relevancia: Eva, Helena de Troya, Cleopatra, Salomé, Isabel la Católica, Isabel de Inglaterra (precisamente hija de de Enrique VIII), Madame Curie y la madre Teresa de Calcuta. Pero como la mitad de la población ha sido y es femenina, está claro que ha habido muchas otras mujeres que han cambiado el rumbo de la Historia, aunque desde la sombra.
Precisamente el profundo cambio que si dio gracias a (o por culpa de, nunca se sabe en estas cosas) las hermanas Bolena, se trata en esta película desde su punto de vista, lo que nos acerca más a sus motivaciones que a la relevancia de las consecuencias. Por eso toda la película gira en torno a ellas.
Las interpretaciones son como las orejas de Eric Bana: sobresalientes. El peso recae en las dos hermanas, que están magníficas y en las otras dos importantes figuras femeninas: la reina y la madre de las Bolena. Son dos papeles secundarios que cuando están en plano se comen al resto. Dos actuaciones magistrales, contenidas en gestos, como se espera de dos grandes nobles, y que sólo disponen como recurso interpretativo de la mirada ¡y qué miradas!
La ambientación es preciosista, sobre todo en los lujosos ropajes: sólidos, pesados y ricos y en un logrado ajetreo de extras que hacen creíble la vida en la corte.
Cada escena es un cuadro, apenas hay movimientos de cámara, la iluminación es casi teatral pero realista. En lugar de ver una película parece que estemos visitando una pinacoteca. No obstante, todo esto no es más que un lujoso y magnífico decorado al servicio de las interpretaciones. Se agradece al director que haya decidido poner todo el peso en las interpretaciones.
El montaje es - a mi entender - arriesgado, pero resulta muy efectivo. La lentitud de cada plano se compensa con un montaje muy dinámico, pero en ningún momento se aprecian cambios extraños o saltos y la película fluye con suavidad. Me resultó muy curioso el truco de poner breves planos (apenas unos segundos) de paisajes o fachadas de castillos y palacios para hacer las transiciones entre escenas.
En resumen, es una excelente película, ágil, entretenida, con magníficas interpretaciones y una cuidada producción, que casi consigue que respetemos las figuras de este par de pájaras y el salido de su amante.
Para terminar sólo me gustaría que los responsables de la adaptación al castellano sufrieran la misma suerte que Ana Bolena, porque no tiene perdón que dedicándose a la traducción no sepan que la expresión "heredero al trono" es absolutamente incorrecta; se dice "heredero del trono". Debe ser que los pobres ignorantes confunden "herencia" con "candidatura". Pues eso, ¡que les corten la cabeza!
26.04.2008 17:51
tiene un argumento bueno, pero me han contado que flojea
10.04.2008 15:07
Me ha parecido muy interesante y amena tu opinión. Me apunto a tus opiniones y te valoro.
07.04.2008 12:03
No he visto la película (y mira que me apetece porque sale la "señorita Escarlata"), pero vamos, que seguro que el título que le has puesto viene de perlas. Muy graciosa tu opinión. Un saludo.