Las Sombras del Imperio - Ricardo Ramos Rodríguez

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Las Sombras del Imperio - Ricardo Ramos Rodríguez

histórica - ISBN 13: 9788490956892 - ed.: Editorial Círculo Rojo

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Opinión sobre "Las Sombras del Imperio - Ricardo Ramos Rodríguez"

publicada 17/02/2016 | MorenoSister
usuario desde : 27/02/2007
Opiniones : 494
Confianza conseguida : 261
Sobre mí :
Dudas...
Bueno
Ventajas Buena documentación, una época interesante
Desventajas En ocasiones se hace pesada de leer
excepcional
Argumento
Personajes
Gancho
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"Sombras en las esquinas del imperio"

Las Sombras del Imperio - Ricardo Ramos Rodríguez

Las Sombras del Imperio - Ricardo Ramos Rodríguez

Esta reseña participa en la Yincana Histórica de los blogs Blanco sobre Negro y De tinta en vena, en el apartado “La acción transcurre durante los siglos XVI y XVII” para hoy, 17 de febrero.

Ya dije en la reseña anterior de esta yincana que mi intención era llegar a lecturas diferentes y, sobre todo, a autores nuevos que pueden tener cosas interesantes que aportar al panorama de la novela histórica. Así las cosas, me llegó el habitual reporte diario de Amazon, en el que esta novela, “Las sombras del imperio”, aparecía en promoción por sólo 1,29 euros. Tras leer el resumen me pareció una idea genial su lectura, ya fuese para el apartado del Siglo de Oro o para el que hoy completo. Además contaba con buenas críticas en el propio Amazon, así que no me lo pensé.

Antes de comenzar con el meollo del libro, he de anticipar que ha habido ratos en que leerla me resultaba sumamente tedioso. Es cierto que el autor se ha documentado muy bien. Demasiado bien y eso, a veces, puede suponer querer meterlos todos del modo que sea. Y su afán por incluir datos y hechos consigue que a veces haya tenido que pasar páginas y páginas sin que nada interesante sucediera. ¿Rigor histórico? Bastante, aunque con algunos peros que expondré más adelante. Pero es el conjunto, los diálogos, la forma de expresarse de los personajes, las frases eternas que no dan respiro lo que no ayuda mucho a meterse por completo en una novela que, por otra parte, es ambiciosa y, creo, puede augurar un buen futuro para el autor. Un autor sorprendentemente joven, como veremos ahora.

EL AUTOR: RICARDO RAMOS RODRÍGUEZ

He extraído los datos de su biografía de la propia página web del autor. Nacido en Calatayud en 1992, es Graduado en Ingeniería de Tecnologías Industriales por la Universidad de Zaragoza. Ha escrito diferentes relatos cortos y es autor de la serie de artículos “Bilbilitanos en la Historia”, que se han publicado en prensa y emitido por radio. “Las sombras del imperio” es su primera novela que se publicó en primer lugar en la editorial Circulo Rojo en abril de 2015. Cuenta con un buen número de ventas en Amazon, en la categoría de Historia. Recientemente ha publicado una crónica histórica en la revista Imán, de la Asociación Aragonesa de Escritores.

Buen y brillante estudiante, ha ganado premios con proyectos de I+D y en concursos de emprendimiento, como su proyecto de una plataforma web para acercar la educación a niños de entornos rurales aislados. También toca el piano y participa activamente en programas de voluntariado. Actualmente trabaja en la que será su segunda novela.

UN IMPERIO EN EL QUE NO SE PONÍA EL SOL

El reinado de Felipe II se encuentra en su pleno apogeo. Pero múltiples guerras, enemigos y problemas personales acucian al rey. Su matrimonio con Isabel de Valois le ha dado dos hijas aunque ya cuenta con heredero varón de su primer matrimonio, el príncipe Don Carlos, que le causa serios quebraderos de cabeza. Su comportamiento, errático, violento y con claros signos de locura, no parece el más adecuado para la sucesión, pero ciertos nobles intentan sacar tajada de ello. Con constantes saltos en el tiempo, asistimos a la vida y las gestas de Don Juan de Austria y a la estancia de Cervantes en la cárcel de Sevilla, en la que es visitado por un joven con una curiosa petición. También se nos narrarán las constantes crisis políticas en Flandes y la actuación allí del Duque de Alba, los manejos del Príncipe de Orange contra el rey, la rebelión morisca de las Alpujarras, que puso en jaque a la corona y al ejército. Asimismo, el intento de los nobles de Flandes de ofrecer el poder de la región a Don Carlos como mero títere que sirviese a sus intereses contra Felipe II.

A lo largo de las páginas iremos poniendo voz y rostro a personajes tan notables como la Princesa de Éboli, el oscuro secretario del rey Antonio Pérez, Alejandro Farnesio, Don Juan de Austria, Cervantes, el príncipe Don Carlos, Isabel de Valois… y el extraño Caballero del Trébol, que tendrá importancia en ciertos sucesos que se mueven alrededor del rey sin su conocimiento. Secretos, hechos históricos, batallas, el Alcázar de los Austrias y el Escorial, luchas por el poder, amores, hijos bastardos, intrigas palaciegas. En esta novela encontramos todo esto y también parte de la leyenda negra que holandeses e ingleses tejieron con respecto a Felipe II, urdida para minarle como rey y como hombre.

Densa e intensa, recorremos con la novela parte del reinado del rey más poderoso de su época, con sus luces y sus sombras. Una época convulsa en la que en España no se ponía el sol.

SOMBRAS EN LAS ESQUINAS DEL IMPERIO

La novela, como decía antes, es ambiciosa. Se nota perfectamente que el autor ha tenido una buena labor de documentación y se ha empapado de la época y de los sucesos que tuvieron lugar en los, aproximadamente, treinta años que recorre. Cambiando constantemente, capítulo a capítulo, de año y de lugar iremos conociendo hechos que no por conocidos dejan de ser apasionantes. En los primeros capítulos, en los que a veces se evita en primera instancia dar el nombre de quien los protagoniza y nos dan datos para que lo adivinemos, me traía a la memoria uno de mis libros favoritos: “Una hora de España” de Azorín. También se ambienta en la época de Felipe II y, en cada capítulo, mediante descripciones y pequeños detalles, el lector adivina de quién se trata. La diferencia esencial es que el texto de Azorín es un ensayo (fue su discurso de entrada en la Real Academia de la Lengua) aunque novelado de tal manera que es una delicia como lectura. Pero ahora veremos que hay muchas diferencias.

Está escrita en tercera persona, mediante narrador omnisciente y, aunque salta adelante y detrás en el tiempo, es sencillo seguirla porque marca perfectamente el lugar y la fecha al principio de cada capítulo.

A retazos, mediante los recuerdos de Don Juan de Austria, que agoniza en las afueras de la ciudad Namur, en Flandes, conoceremos los avatares vitales del hijo bastardo de Carlos I. Su infancia en Leganés como chiquillo anónimo, sus primeros tratos con su padre, ya en Yuste, su ascensión militar dentro de la corte de Felipe II que siempre le trató como hermano y hombre de confianza. Los amores con María de Mendoza, de los que nació una hija. Sus batallas y grandes victorias pero también su pena privada por ser un hijo natural. El autor desliza de forma algo sibilina la posibilidad de que fuese envenenado por orden del rey, cosa que sólo fue insinuada por Guillermo de Orange, enemigo visceral de Felipe II. Algo que parece descartado por las crónicas sobre su enfermedad y triste final con sólo 31 años.

Por otro lado, asistiremos a las intrigas políticas en la corte, dentro de los muros del Alcázar de los Austrias. La situación personal del príncipe Don Carlos es una preocupación constante. Su estado mental sólo empeora día a día y Felipe II no tiene otro heredero varón. Aquí el autor ha decidido también ir a lo fácil y quedarse con que, como en el caso de Don Juan de Austria, fue envenenado. De nuevo la leyenda negra. La salud de Don Carlos, al margen de la mental, no era buena y cometió muchos excesos, pasando de atracones a épocas de ayuno o exponerse al frío y la nieve cuando tenía fiebre.

Por su parte, a Cervantes le encontramos en la cárcel de Sevilla por, supuestamente, haberse quedado con dinero público. En la novela parece llevar más tiempo, pero sólo estuvo entre septiembre y diciembre de 1597. Allí se le presenta un joven estudiante, Gonzalo García Núñez, con la petición de que le explique la historia de su padre ya que, al parecer, fue amigo del escritor y él no tiene demasiados datos. Sólo que era morisco. Y Cervantes se la narrará.

Por supuesto que el planteamiento y los personajes tienen el interés suficiente para que la novela nos llame la atención. A mí me la ha llamado. Pero aunque admiro la intención de un autor tan joven y el modo en que la ha llevado a cabo, se notan ciertas carencias. El uso del lenguaje, tratando de imitar en cierto modo el habla de la época, es muy correcto. Pero se hace excesivamente tedioso en muchas ocasiones. Cuando los personajes narran sucesos, batallas, historias personales acabé por sentir cierto aburrimiento porque el autor se pierde en circunloquios y explicaciones demasiado largas. Por ejemplo, en el caso de lo que Cervantes le cuenta a su joven visitante. Considero que no era necesario tantísimo detalle a no ser que se quiera demostrar lo que se ha aprendido de ciertos hechos históricos. Y la excusa peregrina de no dar detalles al chico de qué fue de su padre hasta que no escuche la historia completa, ya da mala espina para el lector de principio. Es verdad que Ricardo demuestra, como ya he dicho, una estupenda labor de documentación. Los años en Italia de Cervantes y la guerra contra los moriscos que tuvo en jaque a Felipe II se detallan con minuciosidad. Pero es la forma de relatarlo lo que hace esa parte incluso pesada de leer.

Es evidente que el autor ha buscado acercarse lo más posible al estilo de la época, pero suena un poco acartonado. Es algo que estoy segura de que subsanará en próximas obras, en cuanto vaya cogiendo más soltura. Imagino que quería tanto explicar los sucesos que tanto afectaron al reino en como en hacer la narración creíble, pero abusa de frases excesivamente largas, pone demasiadas comas y, a veces, en lugares erróneos. Y eso ralentiza la lectura y hace que se tengan ganas de pasar casi sin leer un buen número de páginas.

Igual ocurre con la caracterización de personajes. Apenas hay descripciones físicas, excepto las más conocidas por cuadros o crónicas de la época. Repite en bastantes ocasiones lo de la barbilla prominente de Felipe II, lo de los ojos claros de Don Juan de Austria o lo de la belleza de la Princesa de Éboli. Pero lo que más llama la atención es la excesiva teatralidad en las reacciones de los protagonistas. No son naturales. Voy a poner algún ejemplo. En varios momentos habla de que un personaje muestra su enfado “apretando los pómulos”. Es físicamente imposible tal cosa. Como decir “agitando los brazos pegados al tronco” (¿?). O “abrió la boca de tal modo que se le veían todas las encías”. Generalmente se ven los dientes o la campanilla de la garganta. Casi todos, al hablar, manifiestan sus sentimientos moviendo los brazos de forma muy poco realista. También es algo que se repite en muchos momentos. Obviamente, estando en la cama con un amante, no se agitan los brazos ostensiblemente. Tumbado en la cama en tales menesteres es francamente incómodo. Es otro detalle que Ricardo debería pulir y estoy segura de que lo hará.

Se dan demasiadas explicaciones sobre detalles aparentemente nimios y sobre otros se pasa de largo sin mencionarlos. Sólo aparece María de Mendoza como amante de Don Juan de Austria y la hija que tuvo con ella, Ana. Tuvo otra hija, Juana, con Diana Farangola y algunas amantes más. También se da por sentado que Isabel de Valois, en el tercer embarazo que la llevó a la muerte, tuvo un parto a término del que nació un varón muerto. No es cierto: fue un parto espontáneo a los cinco meses de embarazo y se trató de otra niña, a la que se bautizó como Juana con “aguas de socorro” en los breves minutos que respiró. También hay un error en la carta que María de Mendoza escribe a Don Juan de Austria: le dice que ya no está en Madrid cuando realmente estaba en Villagarcía de Campos, en casa de la madre “adoptiva” de Don Juan.

Insisto en lo que he venido manifestando: la novela es ambiciosa, el trabajo de Ricardo francamente encomiable, está muy bien documentada y narra hechos conocidos y no tanto del reinado de Felipe II. Es una buena lectura, aunque adolezca de ligereza en la narración y se haga muy espesa en ciertos pasajes. Creo que, si sigue escribiendo, Ricardo puede hacerse con un hueco dentro de los autores de novela histórica. Debe deshacerse de algunos estereotipos y hacer más atractivos a los personajes, porque aquí se nos presentan bastante fríos y algo planos. Pero son cosas que se van aprendiendo y con la edad del autor y su evidente talento, fácilmente corregibles.

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Comentarios en esta opinión

  • dextrosa publicada 03/03/2016
    Me gusta la novela histórica mucho, pero no por ello entiendo que debe ser aburrida. Se agradece que un autor tan joven se haya documentado bien, seguramente irá puliéndose. Un beso!
  • Octubre2007 publicada 02/03/2016
    ;-)
  • Octubre2007 publicada 01/03/2016
    Entre que no me vuelve loca la novela histórica y ciertos detalles que cuentas de ésta (y lo que tengo por leer, que es muchísimo....) creo que no me voy a animar con este libro. Vuelvo a valorar como mereces, que ando sin saldo....aunque nos hayas dejado :-( Besos.
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histórica - ISBN 13: 9788490956892 - ed.: Editorial Círculo Rojo

Características técnicas

Género: histórica

Título: Las Sombras del Imperio

Lengua: castellano

Autor: Ricardo Ramos Rodríguez

Editorial: Editorial Círculo Rojo

Año de edición: 2015

Encuadernación: tapa blanda

EAN: 9788490956892

ISBN: 8490956898

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Incluido en Ciao desde: 11/02/2016