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Las desventuras del joven Werther - Johann Wolfgang von Goethe

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El más puro romanticismo

5  15.07.2002

Ventajas:
-

Desventajas:
-

Recomendable: Sí 

Guifre

Sobre mí: Seamos poetas!!! ---> Pasen y vean!

usuario desde:18.02.2001

Opiniones:264

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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 30 miembros de Ciao

Hola a todos de nuevo, hacía ya mucho tiempo que no escribía. Esto ha sucedido no porque no os quiera si no simplemente por un cúmulo de circunstancias personales (positivas) que no me han permitido pasarme por aquí. Prometo como siempre leer todo lo que pueda.

Bien, para volverme a estrenar y sacarme la oxidación de encima os voy a poner una opinión sobre este libro, bastante completa, que escribí hace ya dos meses con un amigo, seguramente los dos guardamos grato recuerdo de esas noches en vela... Por cierto que ya sabéis los que aún me recuerdan que yo sin mis dos hojitas por opinión no soy nadie, y me gusta escribir y escribir, pido disculpas a los sagaces que creen que algo en dos palabras se puede explicar...

Se trata nada más y nada menos que la comparación entre dos traducciones, cosa muy muy interesante de verdad, ya que existen dos traducciones de este libro, una moderna y otra de la época, esto hace que las dos cambien sorprendentemente ya que un autor es romántico (el de la época) y el otro no (el actual). Es muy interesante este ensayito, por eso os lo pongo, altamente recomendable para todo aquel que le interesen estos temas o simplemente para leer un ratillo.


Introducción y pequeño resumen de la obra

Las Desventuras del joven Werther es una novela epistolar que convirtió a Goethe en el autor más leído de su época y provocó una conmoción que rebasó el ámbito
meramente literario porque sus influencias afectaron a muy diversos y profundos estratos sociales.
Nos hallamos ante uno de los libros más importantes de la literatura universal, no sólo por su valor artístico, también por la gran influencia que supuso. Este libro, enmarcado en la segunda mitad del siglo XVIII supone uno de los pilares fundamentales para el desarrollo del romanticismo en el siglo siguiente. Tanto Goethe como otros autores (hermanos Schlegel, ...) impulsaron el Sturm und Drang alemán, movimiento pre-romántico. En esta novela se rechazan los topicos morales y el joven Werther se entrega totalmente a un nuevo mundo de sensaciones, que es el amor que siente por Carlota. A pesar de que su amor es imposible, Werther no trata de olvidarla, sino que se funde en pasividad y contemplación, un esparcimiento sentimental que disfruta en si mismo de sus propios pensamientos insatisfechos, una muestra del romanticismo llamado de las almas débiles, que lo escoge entre los románticos posteriores, tales como el Julian Sorel de Stendhal (Rojo y Negro). Una anécdota que puede ilustrar la influencia de esta novela es la oleada de suicidios entre sus lectores , que asoló las tierras alemanas tras su primera edición.
El Romanticismo

A finales del siglo XVIII se produce en Europa una serie de acontecimientos revolucionarios que marcan el inicio de una nueva sociedad, la Revolución Industrial. Esta, asentaba los ideales liberales y significaba el auge burgués.
El Romanticismo es un movimiento literario que dominó la literatura europea desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX. Se caracteriza por su entrega a la imaginación y la subjetividad, su libertad de pensamiento y expresión y su idealización de la naturaleza, su origen se encuentra en Alemania y Reino Unido, extendido por el resto de Europa realmente durante el XIX. El Romanticismo supuso el fin del orden clásico. Acabó con la Monarquía absoluta y con la razón. Creó un nueva escala de valores donde predominaba el ‘yo’ en detrimento de la realidad exterior. Se produjo una supremacía de lo popular, lo que implicaba un rechazo al Neoclasicismo. Se encuentra un fuerte componente nacionalista en contra de las actitudes universalizantes de los ilustrados. Por otro lado, la mayoría de los autores románticos reivindicaron el cristianismo frente al paganismo grecolatino.
Otra de las características de este movimiento fue la realidad, reclamaban la propia realización en plena libertad. Una libertad del individuo frente a la sociedad, de la mujer frente al hombre, de la nación frente al imperio, de la colonia frente a la metrópoli, del obrero frente al burgués y una libertad educativa y de culto.

Johann Wolfgang Von Goethe

Goethe fue un importante Poeta alemán. Nació en Frankfurt del Main y falleció en Weimar. Su padre pertenecía a la burguesía alemana, concretamente ostentaba el cargo de consejero imperial. Desde muy joven destacó por su inteligencia, aprendió sin dificultad varias lenguas y comenzó a escribir para el teatro de marionetas. Marchó a estudiar leyes a Leipzig a los dieciséis años. Allí se interesó por la medicina y el dibujo; su vida social fue muy intensa. Comenzó a escribir versos de tono anacreóntico y muy libertinos, como El libro de Annette. Estuvo enamorado de Käthchen Schönkopf, amor platónico que no duró mucho tiempo pero que le dejó totalmente turbado. Regresó a Frankfurt en 1768 donde pasó una terrible enfermedad. Durante estos años difíciles, Goethe entró en contacto con los pietistas, en particular con Susanne von Klettenberg, de la que tomó la inspiración para el personaje de la bella alma del Meister; además estudió alquimia y esoterismo. En 1770 viajó a Estrasburgo para terminar sus estudios; allí descubrió el gótico y a Shakespeare. Volvió a enamorarse, esta vez de Friederike Brion. Friederike le inspiró parte de sus mejores versos, aunque cuando le abandonó, surgió en él un fuerte sentimiento de culpabilidad, que traspuso en Fausto en el personaje de Margarita. Escribió en 1771 una primera parte del drama Götz von Berlichingen; la rebeldía del personaje exaltó los ánimos del grupo de escritores que formaban Sturm und Drang. De 1771-75 fueron los fragmentos líricos Prometeo y Mahoma. De ritmo libre fue el llamado Ciclo del viandante (1772-74), terminado en 1777 con Viaje de invierno a Harz. En 1771, durante unos meses, estuvo en Wetzlar trabajando como abogado; se enamoró de Charlotte Buff, prometida de Kestner. Este amor imposible le inspiró Las desventuras del joven Werther (1774). A partir de esta obra, Goethe fue el protagonista de los círculos literarios alemanes, conoció a Klopstock, Lavater y a los hermanos Jacobi, y se acercó a Swedenborg y a Spinoza. Enamoradizo, conoció a Lili Schönemann, quien le inspiró el drama Clavijo, sobre un novio infiel, y Stella, sobre el doble matrimonio. Junto a los hermanos Stolberg viajó en 1775 a Suiza, llegaron hasta el Gottardo. Cuando regresó a Frankfurt rompió con Lili.
Una vez en Italia fue preceptor del duque de Weimar, Karl August. Tenía escrito parte de un drama sobre Fausto, que leyó a las damas de la corte; se trataba del llamado Urfaust, encontrado en 1887, entre los papeles de una dama que lo había copiado. Fue la obra maestra del Sturm und Drang. Trataba del mago y la tragedia de Margarita, en lenguaje duro, que más tarde sería la primera parte del Fausto definitivo. La ciudad de Weimar comenzó a convertirse en un importe centro cultural; allí se establecieron escritores de la talla de Herder, Wieland, y Schiller. Goethe se dedicó al estudio de la mineralogía, botánica y óptica: Teoría de los colores. Durante los años 1775-86, entabló relaciones con Charlotte von Stein, mantuvo con ella una importante correspondencia y le dedicó algunas bellas poesías. Continuó trabajando en el Fausto, además de escribir una primera versión del Meister: La vocación teatral de Wilhelm Meister, las baladas El pescador (1778); El rey de los Elfos (1782), y los himnos Límites de lo humano (1778) y Lo divino (1783). Se marchó de Weimar en 1786, viajó por Italia, no regresó a Weimar hasta 1788. De su viaje por Italia fue la obra: Viaje a Italia, cuyas notas aparecieron en 1828. Descubrió el mundo clásico, como lo demostró en: Elegías romanas (1789); Epigramas venecianos; versificó Ifigenia en Táuride (1787), que había sido redactado en prosa, drama en trímetros yámbicos no rimados.
Cuando regresó a Weimar, se distanció de la corte y de la sociedad, sin embargo, los lazos de amistad con Schiller se agrandaron. Se dedicó al estudio de la física y de las ciencias naturales. En 1806 se casó con Christiane Vulpius, con quien llevaba conviviendo años. Escribió Torquato Tasso, en verso y Egmont, drama en prosa. Durante este período se sintió confuso por la Revolución francesa; en ella veía el desorden. Siguió al duque de Weimar en la lucha contra los franceses, corría el año 1792, combatió en Valmy, tuvo que aceptar una vergonzosa derrota y la correspondiente retirada. Escribió mediocres comedias antirrevolucionarias, como son: Entretenimientos de emigrados alemanes; el cuento La fábula y un bestiario medieval, escrito en hexámetros, titulado El zorro Reineke (1794). Entre 1795-96 terminó la segunda redacción del Meister: Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, resumen de toda su vida, por medio de personajes realistas y de situaciones simbólicas. El personaje principal es un joven burgués; todo su afán es dedicarse al teatro, pero a lo largo de la obra abandona de la ilusión literaria para tomar en serio la vida. Junto a Schiller, escribió violentos epigramas polémicos como Xenien; artículos en la revista Die Propyläen, 1790-1800; el idilio en hexámetros Hermann y Dorotea, (1797); los fragmentos épicos Achilleis y líricos Metamorfosis de los animales, 1799; el drama La hija natural (1802); Pandora (1808); Las fábulas Baladas (1813-16) y Cuentos (1828), pero de esta época lo más importante fue la primera parte de Fausto, que apareció en 1808.
Tras el fallecimiento de Schiller en 1805, Goethe vivió un periodo de desilusión; se sentía aislado de su patria aunque su fama crecía por todas partes; comenzó el estudio de las culturas inglesa, francesa e italiana; de estos años fue la novela Las afinidades electivas (1809), sobre las relaciones amorosas entre dos parejas. Estudió la poesía oriental y entabló amistad con Marianne von Willemer, de la cual nacieron los poemas: Diván occidental-oriental (1814-19), poesía cósmica y erótica; y la autobiografía De mi vida. Poesía y verdad (1809-14). Mientras tanto, trabajó en la segunda parte del Meister Los años de peregrinaje de Wilhelm Meister. La gestación de esta obra le llevó treinta años; el tema de la obra es la renuncia a la felicidad individual en aras del bien común. Poco antes de morir, el 22 de Julio de 1831, terminó Fausto, en cinco actos, que apareció póstumamente en 1832. Durante este último periodo colaboró en la revista Arte y antigüedad y siguió la trayectoria de Balzac, Manzoni y Sthendal; estudió la poesía china y a Dante. Su secretario J. Eckermann describió perfectamente en Conversaciones, la vida intelectual de Goethe. El amor que sintió por Ulrike von Lewetzov le impulsó a escribir una de sus mejores obras líricas: Elegía llamada de Marienbad (1823). Maestro del romanticismo en Europa, su clasicismo no fue entendido. Fue adversario de la Revolución y admirador de Napoleón, por su desmedida fe en el racionalismo ilustrado y su escasa simpatía por la democracia. Fue más admirado que querido.

José Mor de Fuentes

De auténtico nombre José Mor y Pano, nació en Monzón y allí murió (1762-1848), en total miseria, acogido a la caridad de un sastre. Estudió Humanidades en Zaragoza y en Vergara (el mejor centro superior español de su epoca). Militar e ingeniero hidráulico, participa en la toma angloespañola de Tolón (1793) y se retira de la milicia en 1796. Enemigo de Godoy y admirador de la Revolución Francesa, escribió contra Napoleón cuando éste, proclamado emperador, invadió España. Vivió el Dos de Mayo en Madrid, viendo morir a su amigo Velarde. En Zaragoza se le ofreció el mando de la defensa, que rechazó, luego, participó como vigia de la Toerre Nueva en Palafox con un catalejo de la condesa de Bureta, vigilando los movimientos enemigos. En Madrid dirigió los periódicos liberales «El Patriota» y «La Gazeta», abandonada por sus redactores.
Constitucionalista, en 1823 emigró a Toulouse, volviendo a Monzón y Zaragoza en 1826. Fue, más tarde a París. Traductor de Horacio y Salustio, de Goethe y de Rousseau, fue comediógrafo y poeta (muchas de cuyas obras transcurren o mencionan a Aragón y Zaragoza) y escribió una famosa e importante autobiografía, redescubierta por Azorín (el Bosquejillo, en 1836), en la que narra, con extraordinario atractivo para el lector, numerosos pormenores de su vida, tan ajetreada, mostrando su radical independencia personal y política, los pleitos con su familia, sus éxitos literarios, etc. Su novela La Serafina, por ejemplo, cuya acción transcurre en Zaragoza, fue editada tres veces en 1797 y reeditada en 1802 y 1807.
Marco histórico de su época
El Viejo Continente representaba aproximadamente el 25 por 100 de la población mundial (decreciente según pasen los años). Mejor dotada en recursos que la población de los demás continentes, Europa se beneficia de los ingresos procedentes de los intereses de los capitales invertidos en las colonias y en las zonas de influencia hacia donde dirigirá la emigración. Sin embargo, dentro de Europa, no todos los países presentan la misma evolución: En el Reino Unido la revolución demográfica tiene caracteres claros, pues su población se duplica (de 22 a 44.000.000) entre 1851 y 1921. Este aumento fue debido al crecimiento natural, favorecido por la evolución económica (a la que a su vez también presiona la población para que siga ascendiendo). La mortalidad empieza a bajar desde fines del XVIII, así se pasa de un 28,8 por 1.000 (año 1780) a 23,1 por 1.000 (1880), pero tiene un descenso brusco en el período finisecular y llega a un 14 por 1.000 en 1914. La natalidad, por su parte, se estanca en torno al 35 por 1.000 hasta 1880, para, desde entonces, empezar a cambiar la pirámide de población (disminuyendo los jóvenes en relación con los ancianos, cada vez más numerosos). Aparte de este crecimiento cuantitativo, es preciso hacer referencia a la gran movilidad de esta población, que dará lugar a un éxodo rural en beneficio de las ciudades, al tiempo que se produce una potente corriente de emigración hacia América y las posesiones coloniales. Alemania presenta una evolución análoga al Reino Unido pero desfasada en unos cuarenta años. Pasa de 36.000.000 en 1850 a 41 en 1871 y a 65 en vísperas de la Gran Guerra. Como pone de manifiesto Maurice Niveau, este crecimiento puede tener como causa específica el impulso moral derivado de la unificación y el crecimiento económico experimentado desde entonces. Por lo que respecta a la natalidad, entre 1850 y 1914, desciende un poco (de un 36 por 1.000 a un 33 por 1.000), pero se compensa con la caída del índice de mortalidad (26 por 1.000 a 18 por 1.000). Como el Reino Unido, Alemania proporciona un fuerte contingente de emigrantes. Esta demografía "sana" produce en Alemania un cambio en la psicología colectiva en el sentido de provocar confianza en el destino nacional y explica un sentimiento de optimismo, aspecto sobre el que ha llamado la atención Pierre Renouvin. El crecimiento de la población es modesto en Francia, comparado con otros países europeos. Pasa de 27.000.000 de habitantes en 1801 a 39,5 en 1911. Durante la primera mitad del XIX, la población aumentó -gracias a los excedentes de nacimientos- en un 30 por 100, mientras que en el conjunto de Europa se acerca al 50 por 100. A partir de 1850, la lentitud de crecimiento se hace aún mayor (37.500.000 en 1851 y 39,5 en 1911). Como consecuencia de este lento ascenso demográfico, Francia va a tener una escasa emigración (prácticamente sólo al norte de África) y, por el contrario, será el único país europeo que reciba emigrantes en cantidad notable.
En la estructura por edades de la población francesa decimonónica, prevalecen los ancianos sobre los jóvenes, dentro de un envejecimiento general (102 por 1.000 sexagenarios en 1850, 126 por 1.000 en 1900). En el conjunto europeo, Francia va perdiendo importancia demográfica. Así, mientras en 1850 representa el 14 por 100 del total de la población del continente, en 1914 ya sólo el 9 por 100. Esto explica ciertas dificultades de este país y su relativa decadencia. Como ejemplo, citaremos el factor demográfico, que fue un elemento más, para explicar el estallido de la Gran Guerra, tal como ha observado Duroselle. Los 65.000.000 de alemanes creyeron poder derrotar fácilmente a los 39.000.000 de franceses, sobre todo teniendo en cuenta que la superioridad numérica se acentuaba en el caso de los jóvenes y, por consiguiente, en cuanto a efectivos militares: de 1890 a 1896 (reemplazos de 1910 a 1916) nacieron 22 alemanes por cada 10 franceses. Aunque el régimen demográfico no es el mismo en todos los países de la Europa Oriental, Mediterránea y Septentrional, sin embargo, se aprecian una serie de rasgos comunes: la revolución demográfica, con los caracteres descritos para los países occidentales, analizados anteriormente, no se opera durante el siglo XIX, sino en el siglo XX. El crecimiento de la población tiene su causa en un alto índice de natalidad, más que en un descenso de la mortalidad, todavía muy alta. Su economía, en el siglo XIX, es atrasada (fundamentalmente agrícola), de lo que se derivan tres consecuencias: los recursos producidos apenas pueden hacer frente a una población creciente; las deficiencias de vivienda, higiene y alimentación, propician la enfermedad y la mortalidad, y, por último, el crecimiento del empleo no responde al aumento de la población, por lo que la emigración se convierte en una necesidad de supervivencia. Entre estos países, destacaremos dos del área mediterránea, para ilustrar y matizar las afirmaciones anteriores: Italia, a principios del siglo XIX, cuenta con 18.000.000 de habitantes, pero hay que destacar la existencia de grandes diferencias regionales: la zona norte y, en concreto, el Piamonte- muy semejante, desde todos los puntos de vista -también en el demográfico-, con el resto del continente, mientras la zona sur de la península -especialmente Calabria y Sicilia- se aleja de la Europa Occidental, no sólo espacialmente, sino por sus características sociales y económicas.
Durante la primera mitad del siglo, el crecimiento es lento (24,3 millones en 1859); sin embargo, el Norte evolucionaba mucho más rápidamente. A partir de 1870, la unificación proporciona unas condiciones políticas y económicas más favorables, al mismo tiempo que un clima de opinión mucho más optimista y emprendedor. La expansión es rápida, alcanzando 36.000.000 de habitantes en 1912, momento en el que los doctrinarios del imperialismo italiano insisten en la obligación que tenia el Estado de conseguir territorios coloniales para dirigir el excedente de población sin riesgos de perder la identidad. El crecimiento de la población española es uno de los más bajos del Continente (no duplica su población hasta bien entrado el siglo XX): de 11.500.000 en 1797 (según el censo de Godoy, corregido por Miguel Artola) se pasa a 18.600.000 en 1900. Entre 1861 y 1900 se produce un ritmo de menor crecimiento (con un promedio anual de 73.025 habitantes), respecto a las etapas anteriores del siglo. Explicable por las epidemias coléricas (1865: 60.000 muertos; 1885: 120.000 muertos); y porque, a pesar de que hay un ligero ascenso del índice de natalidad, el de mortalidad no disminuye sustancialmente. No obstante, el desequilibrio no es tan fuerte como parecen indicar las cifras, puesto que el factor emigración, muy intenso en esta etapa, y casi inexistente en la primera mitad del siglo, hace salir de España un número considerable de sus habitantes.
El desfase entre el aumento demográfico y el desarrollo económico, produce un desequilibrio entre recursos y población, impulsor de la emigración, especialmente en la segunda mitad del siglo XIX. Los españoles se dirigen a Francia, Argelia (emigración frecuentemente sólo temporal) y a América (de manera notable entre 1882 y 1914). La emigración, como hemos visto en otros países, se produce también en el interior del país. Una constante en la edad contemporánea española, que ya se inicia en el siglo XVIII, es la tendencia a una corriente centrífuga en el movimiento de la población, con aumento de las zonas periféricas. El motivo fundamental es un desfase entre el centro y la periferia (especialmente Cataluña, cuya revolución demográfica se da en el siglo XIX). Este desfase se produce en función del avance industrializador de Catalunya, País Vasco y Asturias. De esta suerte los tres focos industriales, junto con el enclave de Madrid, contribuyen a crear una dualidad cuyas repercusiones más importantes se aprecian en la distribución social y económica del país.

Comparación entre las dos traducciones

No es necesaria hacer una lectura muy profunda de la obra que tenemos entre manos ya que a simple vista vemos que entre las versiones de Manuel José Gonzalez y José Mor de Fuentes las variaciones tanto en léxico como en significado son notables, y se demuestra claramente la gran diferencia de época, corriente y estilo de los dos autores.
Haciendo un análisis anterior a la lectura de los dos autores, como la que hemos llevado a cabo en anteriores puntos de este trabajo, no será muy difícil detectar que un autor es claramente romántico y está influenciado por una época de grandes cambios en la sociedad y costumbres de su época mientras que el otro pertenece a una época de relativa estabilidad política que define un estilo menos exaltado, con un individualismo demostrado, que se concreta con la expresión del yo y de los sentimientos que repercute en el desarrollo de la obra. El irracionalismo de Mor de Flores también es constante, que nos demuestra el valor de todo lo no racional: emociones, sueños, fantasías... por parte de Werther, que contrasta con el racionalismo de Manuel José González, que por su condición de traductor más moderno pierde los grandes valores del romanticismo a cambio de una traducción más rigurosa y adaptada a nuestros tiempos y traducida directamente del alemán.
Quizá el factor de que la traducción de Mor de Fuentes se hubiera realizado a partir de una traducción ya hecha en una lengua más asequible para el traductor, como pudiera ser el francés o el italiano, a que la versión de Manuel José González que se ha realizado directamente del alemán al castellano explicaría claramente la diversidad de léxico entre las dos versiones.
Comentando ya las diferencias entre una y otra versión encontramos por ejemplo el factor ya comentado de la irracionalidad en “difícil sería referirte como he conocido a la más amable de las criaturas. Soy feliz y estoy contento; por tanto, seré mal historiador.” Versus “Contarte ordenadamente como ocurrió, que he conocido a una de las criaturas más amables del mundo, va a ser tarea difícil. Me encuentro contento y feliz, pero no soy un buen narrador de historias.”
Mor nos traduce “¡Un Angel!, ¡Bah!, todos dicen lo mismo de la que aman, ¿no es verdad?, y, sin embargo, yo no podré decirte cuan perfecta es y porque es perfecta; en resumen: ha esclavizado todo mi ser.” Mientras que Manuel nos traducirá “¡Un Angel!, ¡Bah! Todos dicen lo mismo de la suya ¿no es cierto? Y sin embargo, no me encuentro en condiciones de decirte lo perfecta que es ni porque es perfecta; basta, ella se ha apoderado de todos mis sentidos.” En esta frase vemos la defensa de la libertad, mientras que Mor nos dice que la mujer le ha esclavizado Manuel simplemente que se ha apoderado, es un cambio bastante significativo.
Otro aspecto a destacar es el individualismo, por ejemplo Mor nos dirá “hacer ensillar mi caballo y marcharme” mientras que Manuel nos dirá “Mandar ensillar el caballo y salir a pasear”.
Para ilustrar el idealismo y exaltación con que Mor ha traducido la obra veremos muy claramente que en el ejemplo “¡Con cuanto embeleso, mientras ella hablaba, fijaba yo mi vista en sus ojos negros! ¡Como encendían mi alma la animación de sus labios y la frescura risueña de sus mejillas!” versus al que Manuel nos traducirá “De cómo me deleitaba con sus ojos mientras me hablaba... con sus labios rebosantes de vida y con sus frescas y alegres mejillas cautivaban mi alma entera” de igual forma hay una clara diferencia.
Al principio de la carta del 21 de junio Mor nos traducirá “Paso unos días tan felices como los que Dios reserva a sus elegidos, y sucédame lo que me suceda no podré decir que no he saboreado los placeres más puros de la vía” y Manuel “Vivo unos días tan felices como los que Dios reserva a sus elegidos; páseme lo que quiera, no podré decir que no he disfrutado las alegrías, las alegrías más puras de este mundo.” En este ejemplo hay un rasgo muy pintoresco y curioso, Manuel cambia el ritmo de la lectura al finalizar la frase introduciendo una coma entre una repetición de palabras, cosa que Mor decide no hacer para dar más movimiento y efusividad a la frase.
El 16 de julio Mor dirá “Carlota es sagrada para mi. Todos los deseos se desvanecen en su presencia. Nunca se lo que experimento cuando estoy a su lado, creo que mi alma se dilata por todos mis medios” mientras que el seño Manuel José dice “Ella es sagrada para mi. Toda pasión desaparece en su presencia. No se nunca lo que me pasa cuando estoy a su lado; es como si el alma recorriera todos mis nervios”. En este ejemplo podemos ver una diferencia muy interesante entre los dos traductores, Mor, como romántico experimenta sentimientos y sensaciones mientras que para Manuel son solo simples pasajes de la vida, es de nuevo un ejemplo de las diferencias de corriente de los dos traductores.
En la misiva del día 19 de julio encontramos una de las exaltaciones por parte de Mor más relevantes de todo el texto en el que estamos trabajando. Mor nos muestra “¡ la veré!, exclamo con jubilo por la mañana cuando, al despertarme lleno de alegria, dirijo mis mirada hacía el naciente sol; ¡la veré! Y no tengo otro deseo en todo el día. Lo demás, desaparece ante esta esperanza.” Mientras que nuestro ya gran amigo Manuel nos mencionará “¡voy a verla! Exclamo por la mañana cuando despierto y contemplo, lleno de alegría, el hermoso sol; voy ha verla. Y no tengo ningún deseo más para el resto del día. Todo, todo desaparece ante esa perspectiva”.
Llegado a la carta del día 30 de julio a simple vista encontramos no unas diferencias de léxico ni sintaxis, no! Simplemente vemos que nuestro buen amigo Manuel ha decidido comerse por causas quizá del más allá cierto trozo notorio de dicha carta (unas 50 líneas que no escribiremos para no alarmar al lector y sus ojos).
“Hace una semana que el tiempo no puede ser peor” dice Mor, “Desde hace ocho días tenemos el tiempo más abominable, pero a mi me prueba excelentemente” dirá Manuel. Es un cambio de traducción de los que más nos han abrumado, la razón es simple, mientras Mor considera que el tiempo no puede ser peor, pues habrá llegado al máximo, Manuel simplemente dice que es abominable, claramente de nuevo, nos encontramos con esa exaltación típica de Mor.
En la misiva del 15 de marzo Mor nos comenta “He sufrido una mortificación” y en cambio Manuel “He tenido un disgusto”, no cabe comentar esa exaltación de Mor, y comentar que Manuel por lo tanto como autor contemporáneo está más acostumbrado a las mortificaciones, resultado del sistema educativo actual, y no le resulta tan grabe como a Mor.
Otra nueva muestra de exaltación por parte de Mor y de pasividad por parte de Manuel en la carta del día 16 de marzo, en la que Mor nos exaltara con “Quede anonadado, y todavía fermenta la cólera en mi pecho” mientras que Manuel simplemente se limita a decir que “Estaba anonadado y continuo furioso para mis adentros”.
Gracias a dios, por último encontramos en la traducción de Mor “¡Ah, Guillermo!, ¡con que placer hubiera dado esta pobre vida humana para confundirme con el huracán, rasgar con los mares y agitar sus olas” mientras que Manuel nos traducirá “¡Oh Wilhelm! ¡que gustosamente hubiera dado esta mi existencia humana por poder con el huracán, rasgar las nubes y frenar las olas!” Nos encontramos delante de una nueva exaltación por parte de Mor.

Conclusiones varias frente a las comparaciones

Uno de los factores que nos han llamado más la atención en todo el trabajo ha sido la introducción de partes por parte de uno u otro autor que no eran comunes en las dos traducciones, este factor bien quizá podría hacer por una parte perder elementos románticos a la obra o por otra perder otros factores, pero la duda que verdaderamente nos atañe es saber quien de los dos autores es más fiel a la obra original, nuestra falta de iluminación del alemán nos hace que este trabajo sea arduo e imposible.
Destacar también, un pequeño detalle, mientras que Mor decide traducir todos los nombres de los personajes, Manuel mantiene los originales en alemán.
Por otra parte, nos gustaría destacar la exaltación constante en toda la traducción que realiza Mor de Fuentes en comparación con la gran pasividad y falta de sentimientos de Manuel José González, este factor, podría ser debido a que Mor era un autor romántico, y que vivió en una época de exaltaciones en todos los ámbitos, tanto socio-culturales, como económicos, políticos, etc etc. Y en comparación Manuel no tiene esta exaltación. Aún así, no es excusa suficiente este cambio de época, ya que Manuel bien se podría haber adaptado mejor a la época del autor y así darle más fuerza a la traducción. Nosotros personalmente escogeríamos la primera traducción sin dudar esta decisión ni un solo instante, y por ello recomendamos la lectura y disfrute de la primera traducción.

Bibliografía.

“Las desventuras del joven Werther”. Wolfgang von Goethe.
Edición de Manuel José González.
-“Las desventuras del joven Werther”. Wolfgang von Goethe.
Edición de Mor de Fuentes
“Completa Biografía de Goethe”.
http://www.geocities.com/jovenwerther/bio.html
“Las biografías de personajes famosos”. http://www.terra.es/personal8/biografia/goethe.htm
“Artehistoria.com”
http://www.artehistoria.com

Saludos y espero vuestros comentarios sucosos!!!!!!!

BAETULO - XV.VII.MMII
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Comentarios sobre esta opinión
nanita86

nanita86

31.05.2007 20:36

Es un libro muy bueno, pero una vez que te lo has leído cuatro veces...mmm, no se te hace cansino, sino que te empagala. Ya estoy harta de los llantos de Werther jajaja...Es que estoy haciendo una monografía del libro y no veas, estoy de la literatura alemana hasta...Un saludo :-D Buena opinión.

eRebeca

eRebeca

24.08.2003 03:31

breu no seria...he acabat esgotada! petunets

kimnotyze

kimnotyze

02.03.2003 23:03

mu buena opi! y gracias por acerla, ya que tengo que acer un pequeño trabajo sobre goethe y su libro, y me a servido de gran ayuda.

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Romeo y Julieta - William Shakespeare Romeo y Julieta - William Shakespeare
clásicos universales, narrativa extranjera - ISBN 13: 9781844669349, 9788420651408, 9788437625942, 9788420663449, 9788467530636, 9788466751735, 9788431641405
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