Levada, Funchal, Madeira

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Levada, Funchal, Madeira

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Senderismo + Madeira = levadas

5  26.06.2011

Ventajas:
Flores, cascadas, vistas espectaculares, y son gratuitas !

Desventajas:
Resbalar o dolor de pies si llevamos calzado inadecuado .

Recomendable: Sí 

Maui07

Sobre mí: Cuando tenga tiempo volveré... hasta luego!

usuario desde:01.08.2007

Opiniones:77

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Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 12 miembros de Ciao

Me gustaron varias cosas de Madeira, pero si tuviese que quedarme con una cosa solamente, sería con el senderismo por las levadas. Entiendo que esta categoría de Ciao es la más apropiada para escribir en general sobre estos senderos, aunque en el título sobraría lo de Funchal, porque las levadas empiezan en distintos puntos de la isla pero no precisamente desde Funchal, que es la capital.

Aclarado esto, paso a explicaros que las levadas son estrechos canales de agua que recorren cientos de kilómetros por toda la isla. Se empezaron a construir hace muchísimo tiempo, no tengo claro cuando pero según distintas fuentes que he consultado fue entre los siglos XV o XVI. Su función era conducir el preciado líquido desde las regiones húmedas del norte, desde depósitos donde se almacena la lluvia o desde fuentes y estanques naturales hasta zonas de la isla más secas para regar plantaciones y huertos. Ahora también abastecen centrales hidroeléctricas y forman una extensa red de caminos y senderos para descubrir la isla. Los canales llegan normalmente a la rodilla o a la cintura y tienen un desnivel poco pronunciado para facilitar el descenso del agua. Atraviesan montañas, salvan zonas de difícil acceso y brindan la oportunidad de pasear junto a ellos o incluso sobre ellos en algunos casos mientras se disfruta de la naturaleza y se admiran bonitos paisajes.

Explican que algunos hombres murieron en su construcción porque en algunas zonas no les quedaba más remedio que colgarse con cuerdas de los árboles y los acantilados para construirlos, en ocasiones, picando en la roca. En otros tramos pudieron construir caminos para el mantenimiento de los canales y para asegurar un buen funcionamiento de la red de canales existían y existen los levaderos, que se aseguran de que ninguna levada este obstruida y que funcionen correctamente. Por suerte, hoy en día no son sólo los levaderos quienes recorren estos caminos. Los ciudadanos de Madeira conscientes del valor cultural y natural de sus levadas quisieron compartirlas y las señalizaron para convertirlas en uno de sus principales atractivos turísticos. Estos caminos tienen diferentes niveles de dificultad. Algunos nos ofrecerán un paseo sencillo y agradable entre frondosos bosques llenos de flores, mientras que otros retarán nuestro espíritu aventurero y nos impresionarán con espectaculares paisajes desde elevados acantilados o nos harán adentrar en oscuros túneles de piedra para recompensarnos con espectaculares cascadas de agua cristalina.

Como nosotros no teníamos mucho tiempo, porque íbamos a estar en Madeira sólo una semana, busqué bastante información por internet para decidir que rutas hacíamos. Fuimos también a la oficina de turismo de Funchal para pedir consejo y pensaba que allí podríamos encontrar folletos y mapas pero no había nada de eso y la verdad es que no nos informaron mucho, pero igual tenéis más suerte. Preguntar si hay alguna ruta que no se pueda realizar por si la están reparando o por si se encuentra cerrada, así os evitáis perder tiempo. Cosa que no pudimos hacer nosotros.

Las levadas como os digo, están bien señalizadas y son gratuitas, pero hay muchas agencias en Funchal que ofrecen excursiones con guías. Si no disponéis de vehículo podéis contratar una de estos tour operadores pero yo os animo a que vayáis por libre. Sea como sea, si os gusta el senderismo no os perdáis alguna de estas rutas, seguro que disfrutaréis. Y si no os gusta mucho caminar también os animo a hacer alguna levada más sencilla aunque las más espectaculares suelen ser las más largas.

Paso a explicaros las que hicimos nosotros y espero orientaros un poco si vais a ir para poder escoger alguna que os guste.

NUESTRAS RUTAS:
Nos dijeron que cerca de Santana había una de las levadas más bonitas y como estábamos allí viendo las casas típicas decidimos ir a ver. Subimos una carretera interminable desde Santana hacia el Parque das Queimadas. La carretera tenía mucha pendiente y el coche patinó varias veces porque el suelo estaba mojado. Finalmente llegamos al aparcamiento y allí pudimos dos ver dos casas entre la niebla y un panel informativo donde se señalizaban dos caminos, uno de corto recorrido y otro más sinuoso y mucho más extenso hacia Caldeirao Verde. Siempre había paneles al inicio de las rutas con información y una pequeña descripción de la ruta.

Como no era el mejor día para una caminata larga porque habíamos llegado bastante tarde, había niebla y hacía frío nos dirigimos a la levada fácil que no recuerdo como se llamaba. El camino era de tierra y estaba lleno de hojas secas. Era muy ancho y plano, y durante largos tramos había vallas de madera a los lados. Una de las vallas protegía la levada que estaba a nivel de suelo. Junto a ella crecían las plantas y las piedras se llenaban de musgo. Era como un pequeño riachuelo que de vez en cuando transportaba alguna hoja. Al otro lado del camino,

Fotos de Levada, Funchal, Madeira
  • Levada, Funchal, Madeira Levada fácil desde el Parque das Queimadas
  • Levada, Funchal, Madeira Levada 25 Fontes
  • Levada, Funchal, Madeira Desvío para Risco
  • Levada, Funchal, Madeira Cascada de Risco
Levada, Funchal, Madeira Levada fácil desde el Parque das Queimadas
Levada fácil desde el Parque das Queimadas
otra valla nos separaba del bosque. Fuimos avanzando entre árboles y gigantescas hortensias de flores azules, mientras olíamos la tierra mojada y la humedad del bosque. En algunos puntos la niebla le daba un aspecto algo fantasmagórico, hasta que llegamos a una gran área donde el camino se ensanchó y el cielo se despejó. Allí parecía acabar el camino y había un bar pero estaba cerrado a esas horas, así que decidimos dar la vuelta y deshacer nuestros pasos. De regreso al coche nos cayeron algunas gotas y aceleramos el paso para llegar antes.

Es una ruta muy fácil que no estuvo mal como entrenamiento para empezar, pero sólo la recomiendo para aquellos a los que no les guste mucho caminar o que no puedan hacer grandes esfuerzos. A pesar de la niebla, la abundante vegetación y el murmullo del agua nos transmitieron una agradable sensación de serenidad y nos brindaron un agradable paseo de una hora, pero si nos quedamos sólo con esta levada no tendremos una idea completa de lo que son las levadas de Madeira porque en esta no hay cascadas, ni paisajes impresionantes. En resumen diría que es un paseo tranquilo y bonito pero no espectacular. Ese es el precio de la comodidad.

25 Fontes y Cascada do Risco: 12 kilómetros, unas 3 horas
Como nos quedamos con ganas de más, al día siguiente fuimos a la levada de 25 Fontes. Esta me gustó muchísimo porque desde ella se tienen unas vistas preciosas de los valles y las montañas, los árboles en algunos tramos forman una especie de túneles y por diferentes puntos del camino, las cascadas y fuentes van fluyendo a diferentes alturas desde varias grietas abiertas en la roca, entre los helechos y la vegetación.

Para hacer esta ruta dejamos el coche en el parking vimos que la carretera asfaltada seguía bajando pero una cadena impedía el paso a los coches particulares. Había una pequeña cola de turistas esperando a un autobús pero miramos la pendiente desde arriba y nos pareció que no era complicada así que decidimos bajar caminando. Fue un pequeño error porque la carretera asfaltada no tenía ningún atractivo y se nos hizo muy larga. Creo que fueron unos 30 o 40 minutos y mientras bajábamos el autobús pasó 2 veces por nuestro lado. Y cuando llegamos abajo, al lugar donde se puede decir que empezaba la levada que es la Casa do Rabaçal, ya estábamos un poco cansados. Nos quedamos a descansar un poco y a comer algo en unas mesas de picnic que allí habían, hicimos uso de los lavabos públicos, que por cierto no tenían luz y podrían entrar en el libro record de los Guinness como los lavabos más sucios y apestosos, y después nos pusimos otra vez en marcha.

Esta levada tenía tramos muy estrechos, en ocasiones, con una valla, y en otras sin ella, así que creo que no es para todos los públicos. Pero si estáis en forma, os la recomiendo, las vistas son preciosas y merece la pena llegar al final y ver como un montón de caídas de agua bañan la roca cubierta en parte de helechos y acaban en un frío estanque. Igual os preguntáis si eran 25 pero no os lo diré y así las podréis contar si vais algún día.

Volviendo a casa do Rabaçal encontraremos un desvío para el Risco que sumarán 1’7 kilómetros más a la ruta y nos conducirá a dos cataratas. Una de ellas es enorme, con unos 200 metros de altura y aunque cuando fuimos no caía mucha agua, se veía toda la pared de piedra gastada por la erosión así que imagino que en otras temporadas más lluviosas debe ser impresionante. El camino desde allí parecía seguir por una serie de túneles que pasaban por debajo de la catarata pero estaban cerrados y no me extraña porque parecía peligroso y el suelo estaba muy resbaladizo.

Desde Casa do Rabaçal teníamos que subir hasta el coche pero entonces si que esperamos al bus porque sólo pensar con subir por la cuesta de la carretera nos acabó de gastar la poca energía que nos quedaba. Un viaje costaba unos 3 €, y si se hacía ida y vuelta unos 5€ así que os recomiendo esta segunda opción y no malgastáis fuerza al principio.

Pico Ruivo: 7 km o 5’6 km según el sendero.
La tercera ruta que decidimos hacer nos tenía que llevar a uno de los picos más altos de la isla, que no es una montaña sino un volcán dormido. Pero cuando llegamos al inicio del camino, vimos que estaba cerrado con unas cadenas. Habían prohibido el paso pero había un mirador desde donde pudimos comprobar que gran parte del camino eran pasarelas de madera que se habían roto. La señalización parecía indicar un camino hacía el abismo porque nos encontrábamos a unos 1100 metros de altura y el camino acababa en seco en el precipicio.

El paisaje era sobrecogedor. Hasta donde alcanzaba la vista se veían áridas puntas rocosas de las montañas intentando tocar el cielo azul. A lo lejos se veían trozos del camino que aún quedaban en pie, como si fuesen piezas de un viejo juguete de madera retando a la ley de la gravedad entre pendientes y acantilados.
Sinceramente, viendo todo eso, imagino que las vistas han de ser espectaculares desde allí arriba pero yo me alegré de que no se pudiera pasar porque creo que allí no hubiese podido controlar el vértigo. Nos quedamos mirando el infinito y sintiéndonos felices de haber ido a esa pequeña pero sorprendente isla. Durante un rato mi chico se lamentó varias veces por no poder hacer la caminata y nos fuimos a buscar otro rinconcito de caminar y descubrir Madeira.

Si os gusta la montaña y la geología pero no os importa la altura seguro que os gustará está ruta. Si vais tener mucho cuidado con el sol porque no hay sombras y si no os protegéis de él podéis quedar achicharrados. Nosotros nos pusimos algo rojos en solo un rato de estar allí.

Miradour do Balcoes y Levada do Furado: unos 12 kilómetros, aproximadamente 5 horas.
Fuimos a Ribeiro Frío y cerca de la zona donde se puede dejar el coche hay unas mesitas para comer a la sombra de los árboles. Comimos allí unos bocadillos que llevábamos y nos dirigimos al Miradour do Balcoes que tiene unos 3 kilómetros y se hace en unos 40 minutos. A unos 30 metros del restaurante ribeiro Frío está la señal que indica la dirección a seguir. Es una ruta muy turística porque es muy sencilla pero es bonita. Empieza con una exótica vegetación junto a una granja de truchas y después siguiendo la levada entre grandes árboles llegamos a un mirador precioso desde donde se ven los picos más altos del macizo central de Madeira.

Volvimos a Ribeiro Frío para empezar la levada do Furado. Dejamos atrás el turismo que atrae el restaurante y el Miradour do Balcoes, pasamos un puente de piedra, y comprobamos que al principio el camino es ancho y se escuchan perros, coches, gallinas de casas cercanas, pero la vegetación tapa las vistas de todo lo que nos rodea, y poco a poco nos alejamos de la civilización para avanzar por la levada.

El camino tiene tramos muy estrechos en los que hay que caminar sobre el muro de la levada y ofrece unas bonito paisaje cuando los árboles dejan paso al horizonte. Desde allí también pueden verse los picos más altos de Madeira y hay una especie túnel formado de arcos en la roca por debajo de los cuales hay que pasar. Pero caminábamos y no llegábamos nunca. Preguntamos a una pareja que venía de regreso si nos faltaba mucho y nos dijeron que si. Seguimos caminando acelerando un poco el paso pero cada vez era más tarde y temíamos quedarnos sin luz a la vuelta. Yo tenía muchas ganas de ir otro día a Caldeirao Verde que es otra levada que también tiene túneles así que decidimos abortar la misión y volver al coche.

Podíamos no haber ido al Miradour dos Balcoes para ganar algo de tiempo, pero no nos dimos cuenta de la hora y de que la levada do Furado sería tan larga. En las levadas no sólo cuentan los metros o kilómetros, la distancia puede ser un poco engañosa porque cuando el camino es fácil, ancho y con árboles a los lados lo haremos mucho más rápidamente que cuando hemos de subir, bajar, ir sobre el muro de la levada, parar para mirar las vistas,...

Ese día aprendimos varias cosas de las caminatas por Madeira y sus levadas.
- Primero asegurarnos antes de ir que la levada esté en buenas condiciones. Bueno en Pico Ruivo, pudimos disfrutar del mirador pero si hubiésemos sabido que estaba cerrada, nadie se hubiese llevado una decepción.
- Segundo calcular las horas que vamos a tardar de ida y de vuelta y sumarle una hora extra mínimo para no quedarnos sin luz, especialmente si la levada es algo complicada.
- Tercero, si decidimos hacer una levada llegar hasta el final. La de Furado tiene muy buena fama pero no la pudimos completar, así que no vimos lo más espectacular. Es mejor hacer pocas levadas pero acabarlas, que no empezar muchas y quedarnos a medias porque el principio es parecido en casi todas y sus mayores atractivos están en los últimos kilómetros.

Caldeirao Verde: 15 km. Unas 5:30 horas.
Para la última levada teníamos dos opciones, volver a la de Furado o Caldeirao Verde y ganó esta porque tiene fama de ser una de las más bonitas y es una de las que más me llamó la atención desde que empecé a buscar información sobre las levadas. Así que fuimos hacia Santana y volvimos al punto donde empezamos las caminatas el primer día de las levadas. Fuimos a media mañana y la zona para aparcar estaba muy llena pero por suerte encontramos un hueco. Hacía un día precioso, sin nada de niebla y vimos las dos casas que nos habían parecido un poco fantasmagóricas días atrás. En realidad eran preciosas, con el techo de paja, parecían de cuento de hadas. Nos sentamos en unos bancos de madera a comer algo y vimos que había una especie de estanque con patos. Mientras los mirábamos empezaron a venir pajarillos a comer las migas que se nos habían caído. Vinieron muchos y se acercaban muchísimo. Seguramente estaban acostumbrados a que los turistas les tirasen comida y no tenían mucho miedo, pero entonces empezaron a venir gatos y los pajarillos se largaron volando. Después de dar alguna loncha de jamón a los gatos y recordar a la nuestra que estaba solita en casa a los cuidados de mi suegro, nos pusimos a caminar.

Fue una buena elección hacer esta ruta y dejarla para el final. Fue una buena despedida de las levadas. El camino empieza ancho y fácil pero después se va complicando. Pasamos por caminos estrechos y sobre el muro de la levada pegada a la roca, y junto a elevados acantilados de más de 100 metros pero con vallas para sentirse seguros. Pudimos admirar unas vistas que cortan la respiración, montañas cubiertas de vegetación, bosques impresionantes protegidos por la Unesco, curiosas flores y manantiales de agua que brotaban por diferentes sitios y resbalaban por la piedra. Precioso, pero cuidado no os despistéis con todo lo que hay que ver. En algunos sitios hay árboles que crecen inclinados o que tienen ramas bastante bajas y nos podríamos llevar algún cabezazo de recuerdo. Yo me llevé dos!! Pero por suerte tengo la cabeza dura! Gran parte del camino está construido en la roca y se han de atravesar varios túneles, algunos de ellos muy oscuros, húmedos y con el techo bajo. Hará falta una linterna para ver por donde pisamos y para no darnos ningún golpe con la roca. Nos encontramos con una pareja que no llevaba linterna y prefirió dar media vuelta. Después de caminar un poco más encontramos un desvío para ir al Caldeirao Verde o al Caldeirao do inferno. Y siguiendo la dirección del Caldeirao Verde, llegamos al final a unas grandes rocas por donde pasaba el agua y después de sortearlas pudimos ver lo que daba nombre a la levada. Un estanque redondo con una bonita cascada que cae desde lo alto de la montaña. Nos sentamos en unas rocas rodeados de gigantes hortensias azules y nos quedamos en silencio mirando como caía el agua. Fueron llegando más personas pero la mayoría se sentaba como nosotros después de hacer algunas fotos. Era un sitio que transmitía mucha paz y tranquilidad y en el que nos hubiésemos quedado mucho rato pero había que regresar que nos quedaban unos cuantos kilómetros hasta el coche, así que comimos unos bocadillos que eran de queso pero sabían a gloria y nos fuimos de allí con una gran sonrisa en la cara.

Algunas cosas más que necesitamos saber para ir por las levadas:
1.La ropa y el calzado: Podemos notar cambios bruscos de temperatura al pasar de caminar a pleno sol a hacerlo por senderos a la sombra y húmedos entre bosques y túneles así que será útil llevar una chaqueta o sudadera en la mochila. También será práctica una gorra para proteger la cabeza del sol.
Chubasquero podría ser útil para evitar mojarse en algunos tramos. Pero yo no llevaba y no lo eché de menos, no pasamos por ningún sitio que fuese realmente indispensable y 4 gotillas no molestan.
Lo que si es muy importante es cuidar los pies y evitar sustos con un buen calzado. Botas de montaña o unas buenas bambas con suela antideslizante mejor para caminar con comodidad. El suelo resbala en algunos lugares y puede haber agua o barro así que unos calcetines limpios y secos de repuesto serán un buen regalo al acabar algunas de las caminatas.

2.Buscar más información de las levadas que os apetezca hacer y preguntar en que estado están. Nunca os aventuréis a saliros del camino porque aunque llevéis móvil en algunos puntos no tendréis cobertura. Mientras sigáis los canales de agua no hay ninguna perdida.

3.Llevar siempre agua embotellada y algo de comida para hidratarnos y reponer la energía. Aunque el agua de las levadas nos acompañe permanentemente y se vea muy limpia, podemos mojarnos un poco en algún momento si tenemos calor, pero para beber será mejor si bebemos de una botella.

4. Recordar que la linterna es importante si hay túneles, y cuánto más potente mejor.

En conclusión.
Muy recomendable. Si no tenéis mucho tiempo y estáis en forma os recomiendo la del Caldeirao Verde que de las que yo vi fue la más completa. Pero si os gusta la naturaleza y caminar la de 25 Fontes fue también muy bonita y si no tenéis vértigo la de Pico Ruivo ha de ser impresionante.
Creo que algunas rutas se pueden evitar como la de los Balcoes pero todo depende del tiempo que tengamos y de nuestra condición física.
Que no os asusten los kilómetros, yo no pensé que caminaría tanto en unas vacaciones pero no se me hizo nada pesado. No suele hacer calor y el camino se hace agradable así que se puede avanzar rápido, menos en algunos tramos más complejos que nos frenan un poco el ritmo, pero que nos aportan un poco de aventura y emoción. Yo en ningún momento sentí miedo, no me pareció peligroso si vamos con un poco de cuidado. En algunos puntos con precipicios altos hay vallas y en otros hay árboles y no da la sensación de que podamos caernos.
Los paisajes que pueden verse y la serenidad que se respira son buenas recompensas para las caminatas, al menos para mi lo fueron y espero que para vosotros también lo sean si algún día vais a Madeira.

Gracias por vuestras lecturas, si habéis llegado hasta aquí. Espero haberos dado una idea de lo bonitas que son las levadas. Os dejo como siempre con algunas fotos.


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Comentarios sobre esta opinión
Arquitectura33

Arquitectura33

23.08.2011 20:08

Fantástica opinión, estuve en Madeira y no hice ninguna ruta de senderismo, para la próxima haré una facilita. Muchas gracias por tu opinión Madeira muy recomendable, lo próximo las Azores Saludos

tonielo

tonielo

28.07.2011 13:21

Por lo que veo es un sitio de lo mas recomendable, ademas tengo ganas de conocer Madeira,.....saludos

Lauraespine

Lauraespine

26.07.2011 04:41

Está todo tan bien descripto que me han entrado ganas de ir allí ahora..

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