Entrevista con el Abad

3  16.02.2006

Ventajas:
Un poco de historia

Desventajas:
Un mucho de nostalgia

Recomendable: Sí 

Abad_de_Carfax

Sobre mí:

usuario desde:09.11.2001

Opiniones:456

Confianza conseguida:546

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Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 66 miembros de Ciao

El joven abrió su portátil y pulsó el botón de encendido. Mientras esperaba que el sistema operativo arrancara se dedicó a observar al personaje que estaba a punto de entrevistar. Sentado en una sencilla silla de oficina e iluminado por la pálida luz de su propio monitor, el Abad esperaba pacientemente a que empezara la entrevista.

Cuando por fin pudo abrir su procesador de textos, el joven buscó el documento que había preparado para la ocasión. Cuando todo estuvo preparado, suspiró para relajarse un poco. El parpadeo del cursor parecía subrayar el latido de su propio corazón.

- Bien… er… Ya está… er… ¿Usted está listo?

- Sí, sí, claro jovencito. Cuando quiera.

- Bueno pues… uhm… Podríamos empezar pues… por… por el principio, ¿no?

- Como prefiera. De hecho da igual. Aunque empezáramos hablando del presente, del caso McBol por ejemplo, estaríamos hablando de lo mismo. Ya sabe que la Historia se repite cíclicamente, y aquí en Ciao! los ciclos se queman con una facilidad pasmosa.

- Ya… er… Bueno si usted lo dice… Pues… Empecemos por el principio. ¿Cómo fue su llegada a Ciao!?

- ¿De qué llegada me habla?

El joven, cuyos nervios lo habían llevado ya casi al borde del colapso, se quedó petrificado en su asiento. Una gota de sudor le resbaló por la frente mientras valoraba si el provecto Abad se estaba quedando con él o es que la senilidad había hecho mella en la mente de preclaro escritor.

- Pues… er… de la suya, claro…

- ¡Ya, ya! Ya imagino… claro. Pero me refería a algo que muy poca gente conoce, y es que mi llegada a esta página tuvo lugar al principio de todo, en su génesis misma, pero esa fue una vida corta y poco emocionante. El Abad_de_Carfax llegó algo más tarde, cuando el tumulto de los primeros tiempos que acabaron con su anterior encarnación ya había pasado.

- ¡No me joda! Digooooo…. ¿de verdad? ¿Así que usted vio nacer esta página?

- Bueno… yo y tantos otros que asistimos al inflamiento de la burbuja. Durante los años 1999 y 2000 había una auténtica fiebre por Internet y parecía que cualquiera podía hacerse inmensamente rico sólo por tener modem. Nacieron centenares de páginas con modelos de negocio inauditos, entre ellas las de opiniones de consumidores, donde te pagaban por decir que te gustaba la Coca-Cola más que la Pepsi. Ciao! fue una de ellas, pero casi simultáneamente llegaron Dooyoo y Livra.

- ¿Y usted estaba en todas ellas?

- Sí, sí, claro. La cosa era demasiado tentadora como para no aprovecharla. Al principio estas páginas pagaban más de 100 pesetas por escribir una opinión. Por escribirlas. Independientemente de si te leían o no. Por cada una. Aunque tuviera menos de 100 palabras vacías de contenido. Los propietarios e inversores de las páginas lo llamaban 'crear masa crítica'. Nosotros lo llamábamos 'chollazo que te cagas'.

- ¿Y usted entró por el chollo?

- Bueno… entrar lo que se dice entrar entré por mi jefe (el Papa_de_Roma, claro). En aquel tiempo yo llevaba los contenidos de nuestra propia pompita de jabón dentro de la burbuja tecnológica, y teníamos un acuerdo con Dooyoo. Así que entré por imperativo laboral en esto de las páginas de opinión. El chollo era un motivo para quedarse, claro. Pero tampoco se crea. Por ejemplo en Dooyoo sólo tengo escritas 15 opiniones, y en Livra son 36. En esta última página nunca me preocupé ni de cobrar, ya que desde el primer momento se ponía en duda su solvencia. En Dooyoo cobré tras bastante tiempo, a través de un sistema de puntos que tenían, las dooyoomillas, que te descontaban dinero en efectivo en compras por Internet. Recuerdo que yo me compré 'El guardián entre el centeno' en Submarino.com.

- ¿Y en Ciao!?

- Pues en mi primera reencarnación pasé bastante de Ciao!. En esos primeros tiempos de euforia lo que de verdad me gustaba a mí era la posibilidad de 'poner nota' a las cosas que leía, veía, comía o bebía y ver la nota que le habían puesto los demás. Y como además sólo tenía conexión en el trabajo, quedaba mejor estar en Dooyoo, que eran colegas, que en una cantosa página naranja de la competencia de nuestro socio, llamada Ciao!.

- Ajá... Pero ahora es al revés, ¿no es así? Quiero decir que ahora está en Ciao! y en las otras dos páginas no.

- Efectivamente. Al final mi interés se fue por otros derroteros y abandoné este tipo de páginas. Si volví a Ciao! fue por un amigo, que se acababa de dar de alta y estaba encantado, y me recordó la existencia de esta página. Pero me di cuenta de lo horrible que había sido mi paso por la página. Si las primeras opiniones del Abad_de_Carfax no hay por donde cogerlas, no quiera imaginarse cómo eran las de mi anterior encarnación. De pura vergüenza me suicidé y volví a empezar.

- Eso era, según mis notas, en noviembre de 2001. ¿Cómo recuerda el Ciao! de esa época?

- Pues como le decía antes, la Historia se repite, así que no se crea que era tan diferente a ahora. La gente andaba muy preocupada con lo que se conocía como 'Programas de remuneración'. Creo que hasta que quitaron esa denominación llegaron hasta el sexto programa de remuneración.

- ¿Y eso qué es?

- El modo en el que Ciao! pagaba. Lo de cobrar una pasta por cualquier chorrada que escribieras había pasado a la Historia. Cuando yo entré te pagaban por cada opinión escrita sobre un producto cuyo nombre estuviera marcado con un fondo de color amarillo. Luego pasaron a pagar sólo por las lecturas obtenidas en esas opiniones, luego se sacaron de la manga lo de los diferentes simbolitos de euro… hasta llegar a la remuneración que hay ahora, solamente en productos determinados y contando las valoraciones positivas recibidas. Y, por supuesto, en cada cambio había una oleada de opiniones en contra. Incluso se organizaban huelgas y hubo un importante éxodo a Livra. De hecho cuando yo llegué me encontré en plena diáspora, con muchos usuarios manifestando en sus perfiles que habían dejado la página para irse a una que diera más dinero. Me gustaría saber cuánto han cobrado al final, viendo lo que ha pasado con Livra…

- Es decir, que con el deshinchamiento de la burbuja esa que usted dice, los usuarios fueron cambiando.

- Y en más de un sentido. Quicir, que no sólo se fueron aquellos que buscaban la rentabilidad, sino que aquellos que se quedaban fueron cambiando progresivamente sus motivaciones para seguir aquí. Al mismo tiempo la página iba cambiando y ofreciendo sus propias motivaciones.

- ¿A qué se refiere?

- Al fondo de calidad, por ejemplo. Ese fue un invento para compensar el recorte en las remuneraciones por lectura. Al principio incluso se publicaba una lista con los premios gordos. Pero tanto el fondo en sí, como su reparto, como la publicación de la lista fue motivo de muchas y variadas opiniones al respecto quejándose de la poca transparencia de la página, que al final optó por volver opaco del todo el sistema y ni siquiera publicar la lista. Sólo los diamantes.

- Aunque eso también se critica…

- Sí… pero bueno, de hecho la lista de opiniones agraciadas con el fondo se actualizaba de higos a brevas, así que yo sospecho que lo hicieron hasta por cuestión estética, que queda mal ver 'Opiones de marzo' cuando estás en junio…

- Ya claro… Pero según estoy viendo, el dinero seguía siendo la principal motivación, ¿no?

- Claro, claro. De hecho la sigue siendo, ¿no cree? Cada fondo de calidad nuevo se siguen escribiendo opiniones al respecto. Y las listas con opiniones diamantadas y usuarios con mejores resultados en el fondo siguen siendo motivo de suspicacias. Pero como le decía antes, cuando Ciao! dejó de ser la panacea del estudiante que quería pasta para caprichos, los mandamases tuvieron que buscarse el modo de que la gente se viciara a esto y tuviera ganas de más y más. Por eso se inventaron el sistema de puntos y colores.

- ¡Anda! ¿Eso no estaba desde siempre?

- No, no… Cuando yo llegué era un invento muy reciente. De hecho la máxima categoría eran los puntos naranja, pero cuando estos siguieron acumulando puntos, finalmente agregaron los puntos bronce, plata y oro para que no perdieran la motivación.

- Pero eso es como la zanahoria que le ponen delante al burro, ¿no?

- Jejejeje… Bueno… sí… no nos engañemos. Al principio era divertido, porque mucha gente pensaba que el contador de puntos era el del dinero que ganaban (era la época de las pesetas, aviso). Podríamos buscar ahí la génesis de las valoraciones vengativas, ya que había tontos que se dedicaban a acribillar al personal a valoraciones negativas y comentando lo malignos que eran al castigarles con quitarles los dineros.

- Pues vaya… o sea que las soluciones de Ciao! para que la gente se quedara sólo provocaron más problemas, por lo que veo.

- A ver, a ver, no me entienda mal. Sólo eran herramientas, de las que nosotros hacíamos mejor o peor uso. Tenga en cuenta que hasta ese momento no había ni siquiera buzones (lo que ahora se llama 'libro de visitas' apareció en verano de 2001). La interacción entre usuarios se daba exclusivamente por los comentarios, así que imagínese lo limitado del asunto. Y como ya sabe, un buzón puede usarse tanto para hacer un nuevo amigo como para insultar a un enemigo…

- ¿¿¿¡¡¡UN CIAO SIN BUZONES!!!??? ¡Qué horror! En fin… bueno, ya veo… Está claro. La página se orientó definitivamente a la creación de una comunidad, donde la gente se quedara a opinar sobre productos de consumo, pero motivada principalmente por sus lazos con los demás.

- Correcto. Pero en un sentido estricto de lo que usted dice. Tenga en cuenta que la página tiene su origen en Alemania y ahí las asociaciones de consumidores son verdaderamente importantes. Ciao! se concibió como una asociación en Internet, donde si alguien tenía un problema de consumo lo podía contar a mucha otra gente, influyendo su comportamiento de compra. Sólo tiene que ver las páginas alemana y británica para ver que son así como muy seriotes y profesionales.

- Uhm… y Spain is different…

- Aquí ya ve que lo de comunidad es en un sentido principalmente social. Indudablemente nos recomendamos bienes de consumo, pero dentro de un contexto de cotorreo y debate continuo. A veces pienso que las opiniones son más un escaparate general sobre nuestras preferencias para dar pie a la conversación que otra cosa. Así, si ves a alguien opinando de todas las pelis de Woody Allen y a ti te chifla Woody Allen puedes empezar a buzonear con esa persona. Y lo mismo si ves que es un freak tecnológico o un cafetero acérrimo.

- Eso le iba a preguntar… ¿Cómo encaja el Café en esa visión del Ciao! como una página de consumo?

- Uy… yo creo que el Café es una de las victorias más grandes de los usuarios respecto a los creadores de la página. Aunque también es cierto que es bueno para la empresa, ya que incrementa el tráfico y mantiene contentos a los usuarios. Pero si se creó el Café es porque los usuarios así lo reclamaron de numerosos modos. Yo creo que fue de las crisis más bestias que hemos tenido por aquí en mucho tiempo.

- ¿Ah sí? ¡Cuente, cuente!

- Bueno, quizá explicado parezca más trivial de lo que fue… La cuestión es que en esa época sólo los elegidos tenían conocimientos sobre diseño web, NADIE concebía comprarse un dominio o contratar un host y los blogs estaban a años luz de distancia. Así que Ciao! era una opción inmejorable para publicar textos propios en Internet. ¡Es que además incluso tenías el tráfico ya creado hacia tus opiniones!

>>Además, como digo, la gente estaba buscando nuevas motivaciones para quedarse en la página y los más peseteros se habían marchado, quedándose aquellos para los que pesaba más la cuestión de escribir y leer por placer. De este modo las opiniones fueron creciendo en extensión y la gente buscaba nuevos modos para hablar de los productos. Se empezaron a escribir cuentos para ilustrar opiniones sobre productos, por ejemplo, y finalmente se escribían simplemente cuentos. Aunque se tuviera que usar el espacio reservado para contar las bondades de unas galletas. También opiniones sobre cosas que pasaban, sucesos, debates políticos…

>>Para evitar que la cosa se saliera de madre los de Ciao! borraban esas opiniones, con el consiguiente enfado por parte de sus autores. Incluso se llegó a expulsar algunos de ellos. Otros se fueron, ofendidos por el agravio a su libertad de expresión. Finalmente la presión hizo que aquí en España se habilitara un apartado llamado 'Sin censura'. Era una categoría más en la página principal, como 'Ocio y medios de comunicación' y contenía las categorías 'Por la letra…' y nada más. Pero por lo menos uno podía escribir sobre cosas que no fueran productos.

>>El éxito de la sección fue brutal. Por ejemplo, la usuaria edelw respondió el primer test de la Historia del Ciao! Simplemente rellenó aquí lo que estaba de moda enviar por e-mail en ese momento, pero los demás nos apuntamos de forma tan entusiasta que ahora los tests tienen su sección propia en el Café.

>>Por cierto, que hablando de los tests, me viene a la cabeza una anécdota curiosa… Cuando la moda era ya plaga, cierto usuario famoso por su afán de polémica escribió una burla sobre estos cuestionarios. Inexplicablemente, este test llegó a ser publicado como producto y es el que ahora se puede encontrar como 'Test yonki del jfcm'. Mucha gente lo responde por inercia, incluso comentando lo raro y surrealista que es, sin saber que nació como una parodia y que el pobre jfcm (que es un usuario) no tiene nada que ver con ese test. Resulta irónico que el que se reía de los tests acabó alimentando la fiebre…

- Este… Hola. Perdone que lo interrumpa… Pero por lo que comenta veo que desde entonces ya había usuarios con ganas de destacar… ¿es así?

- Ah, hombre claro. Lo divertido es que con el tema de los clones por lo que a mi respecta puede haber sido siempre uno solo, pero con muchos nicks.

- ¿¿Jarl??

- No, no… No alucine… que es broma. Sólo es un modo de decir, como ya le he dicho alguna que otra vez, que esto es siempre la misma historia. Por supuesto que siempre ha habido usuarios con ganas de bronca o ganas de destacar por encima de los demás, al precio que sea. Batallitas hay millones y tampoco difieren tanto de las que hay ahora.

- Bueno, bueno… supongo que tiene razón pero… cuénteme alguna de las suyas, venga… Seguro que tuvo sus diferencias con algún usuario…

- Qué va, qué va… ¡Iría contra mi naturaleza monacal!

- ¡Anda ya! Que todos somos humanos…

- Bueno… sí… tiene razón… De hecho la única opinión que me han censurado en toda mi existencia en esta página era sobre un usuario. Precisamente ese que digo que se burlaba de los tests. Pero es que me pilló en mi época de joven activista. Debería ser yo un punto rojo… como mucho naranja…

- Hablando de su activismo en Ciao!... He leído algunas de sus opiniones aleccionadoras como 'Copiar en Ciao! sale rentable', 'Me voy de Ciao! en primera persona' o 'El café se ha desparramado'… Algunas incluso figuran entre las más leídas desde el inicio de la página. ¿Cómo las ve ahora, desde la distancia?

- En ese momento para mí tenían toda la lógica del mundo, pero ahora ya no. Hubo un momento en que el diálogo entre la gente que mantenía la página y los usuarios era extremadamente fluida. Si no, no se explicarían cosas como la llegada de la sección 'Sin censura', que evolucionó hasta el Café actual. Creo que todos los usuarios de esa época nos acordamos de Antonio Ruber… Aunque sólo sea por personalizar en alguien la administración de la página, los usuarios podíamos pensar en que se podían cambiar las cosas que no nos gustaban. Problemas como la copia de opiniones se resolvían de modo mucho menos fría que con los formularios que hay ahora.

- ¿Es decir que ahora no las volvería a escribir?

- Sí, claro… me siguen molestando temas como las copias, las valoraciones aleatorias, los clones… Pero ahora creo que la solución está enteramente en manos de los usuarios, así que probablemente mis consejos serían otros, prescindiendo en lo posible de medidas que puedan tomar desde el otro lado del monitor.

- Pero bueno… eso que dice que la solución está en manos de los usuarios era un poco el axioma que defendían los PasteBusters, de los que usted fue adalid y promotor, ¿no?

- ¡Santo Dios! ¿Dónde estudian documentación los periodistas de hoy en día? ¿En el FBI? ¿Cómo sabe lo de los PasteBusters?

- Uno que se informa… Pero cuénteme… ¿cómo fue eso? ¿En qué consistía exactamente? ¿Cuál fue el resultado? ¿Lo volvería a hacer?

- Vale, vale, vale… capto la pregunta. A ver… la cosa surgió de una forma muy tonta, la verdad, a raíz de una de mis opiniones aleccionadoras mías que acaba de comentar. Siguiendo con la coña, surgió de forma espontánea entre un grupo de usuarios crear un 'comando' al que bautizamos como PasteBusters. Valga decir que en esa época el tema de la copia de opiniones era exageradísimo y si le pagabas una patada a las últimas opiniones escritas te salían decenas de copias. Alguna incluso recibió un diamante, como la del usuario Pantuflo (puedo decir el nombre, porque ya no está en Ciao!) que un cierto momento llegó a argumentar que había copiado una opinión porque escribía de noche. Así que los PasteBusters fue una respuesta irónica a tanto surrealismo y caradura.

- ¿O sea que se reían de los que copiaban porque ellos se reían de ustedes?

- Hombre… es un modo de verlo, ciertamente. Pero no había ninguna intencionalidad perversa. Lo de la mala leche en Ciao! se ha ido desarrollando con el tiempo. Es preocupante la saña con la que la gente se mete con los demás, pero en aquél tiempo todo era más inocentón. Por ejemplo, una opinión copiada de un usuario que copypasteaba opis de cine de la Fotogramas tiene actualmente 133 comentarios, porque se creó algo así como un foro en el que hasta el copypaster intervenía dando la réplica a varios usuarios.

- Caramba… Qué animados… Pero… lo de los Pastebusters tenía también un componente de denuncia seria, ¿verdad?

- Sí, claro… el orígen estaba en el mal rollo que daba (y da) el hecho de que la gente se apropie de un modo tan descarado y poco honrado de las creaciones de otra persona. Y cuando encima les pagan por ello, ganando premios del Fondo de Calidad, pues el tema es aún peor. Además de ser la opción divertida, lo de los PasteBusters también funcionaba mejor, o eso creo yo, que el sistema de denuncias de Ciao!

- ¿Puede desarrollar esa idea?

- Sí, claro. Me refiero a que el consejo típico al encontrar una opi copiada es 'denuncialo a Ciao! y que ellos se encarguen'. Pero, claro, se daba el caso que para un usuario copypaster y timador el hecho de que le borren las opiniones era casi un favor, porque eliminadas las pruebas del delito, la imagen del usuario quedaba limpia. Un usuario que no conociera sus antecedentes no vería nada sospechoso en el perfil de un tipo que, por otra parte, era un caradura y un mentiroso.

- ¿Y cuál era la respuesta PasteBuster?

- De hecho ninguna. Ya digo que el 'comando' surgió como broma, y de forma espontánea gracias al buzoneo. Ya sabe como funciona el tema: uno entra en el buzón de un amigo a dejar un mensaje y se encuentra con varios mensajes airados de un tipo que se queja de una valoración negativa. Obviamente, uno se va al buzón del otro usuario a cotillear y descubre que el motivo de la disputa era un 'nada útil' colocado en una opi copiada. Y, obviamente, uno mismo valora esa opi con otro 'nada útil'. Al final coincidíamos más o menos los mismos usuarios en los mismos buzones y las mismas opiniones. Cuando una opi y un usuario recibe tantas valoraciones negativas, es que algo pasa. Y por lo menos en los comentarios a la opi quedaba constancia del link de donde se había copiado el texto. A partir de ahí el resto de usuarios podía elegir si confiar en el usuario copiador o no, viendo el historial de sus opiniones. No olvidemos que mucha gente lee las opis con un interés puramente práctico, así que un texto copiado puede resultar tremendamente útil igualmente. Nosotros nos quejábamos de que la peña se apuntara el tanto por toda la patilla.

- Y entonces explotó la polémica…

- Pues sí… Lo más criticable que hicimos fue crear una página web donde poníamos una lista negra de opiniones copiadas. Pero era una página totalmente independiente de Ciao!, no como ahora, que de vez en cuando aparecen clones con listas negras de usuarios terribles con argumentos tan peregrinos como su nacionalismo o sus ganas de hablar con usuarias del género femenino. Pues no. Ya digo que en aquel entonces había muchas más ganas de reir que de hacer daño. Y la página de los PasteBusters era para pasar el rato y echarse unas risas. Había películas de Flash sobre el tema, recogíamos los argumentos de defensa que daban los copiones (que eran descacharrantes en muchos casos, ya digo), hacíamos rankings de copypasters en plan '40 Principales'… Pero bueno, entiendo que visto desde fuera hubiera gente que pensara que éramos un cuerpo de policía dictatorial y represor que se cebaba en los inocentes y, al señalarlo con nuestro dedo acusador, hundíamos en la miseria a gente la mar de maja.

- Hubo opiniones en ese sentido, ¿verdad?

- Sí… Recuerdo especialmente una, que desde el título mismo decía que lo que hacíamos era de vergüenza ajena. Luego descubrimos que quien había escrito esa opinión tenía un problema personal con alguien de la órbita PasteBuster, así que por pura manía personal entró al trapo sin informarse siquiera de lo que de verdad pasaba. Comportamiento bastante habitual en Ciao!, pero que en aquel momento me pilló por sorpresa.

- Vaya, ya veo que verdaderamente fue usted todo un agitador social… Y que de hecho hace tiempo esta página estaba llena de personas con ideas, propuestas, proyectos… Algunos resultan muy curiosos. Usted vivió la campaña de Charly26, ¿verdad? ¿Qué puede contarme de eso?

- Anda, la Virgen… es verdad, es verdad… Yo estaba en Ciao! en esa época, pero la verdad es que le puedo contar poco al respecto, porque me mantuve muy al margen. De hecho incluso me mostré crítico cuando los promotores de esa iniciativa se empezaron a volver radicales al respecto. Pero bueno, cuanto menos resulta sorprendente la iniciativa, por la que un grupo de usuarios de Ciao! realizó todos los trámites (recolectando el dinero y todo) para que un usuario argentino pudiera mudarse a España, porque tenía serios problemas en su país.

- ¿Y lo consiguieron?

- Pues por lo que sé, sí, se consiguió. No lo recuerdo muy bien, ya le digo. Pero por alguna razón Charly26 se dio de baja en Ciao! y abrió una nueva cuenta, desde la que escribió por lo menos una opinión comentando que ya estaba en España. Pero vaya, sus cuentas ya no existen y muchos usuarios que formaban parte de esa campaña también dejaron la página hace tiempo. No sé si hartos de la poca solidaridad existente aquí o qué, pero el caso es que el final de la campaña pro-Charly26 también fue el final de la participación de varios usuarios en la página.

- Madre mía, resulta sorprendente, la verdad. ¿Cree que ahora se podría dar un caso así? No parece que los usuarios de hoy en día tengan estas inquietudes reivindicativas que se dejan traslucir en los casos que ha comentado.

- Hombre, yo creo que sí, que se pueden dar. Recuerdo si no el caso de Raquel, esa usuaria que había huído a Australia de un novio maltratador y para colmo de males se tuvo que operar un cáncer. El caso era una mentira de muy mal gusto, pero muchos usuarios se solidarizaron con el asunto. Lo que pasa que precisamente este caso me sirve para ilustrar que nos hemos vuelto todos un poco más desconfiados de las cosas que simplemente conocemos a través de la red.

- Ya, lo que decía antes de que se ha ido perdiendo la inociencia y se ha ganado en mala leche.

- Sastamente. Y por otro lado también he de decir que la misma dinámica de Ciao! ha ido que los usuarios con mayores inquietudes de cambio se hayan marchado. A los que comentaba de la campaña de Charly26 debería añadir el caso de poluta, que para mí fue la usuaria que más caña le dio a los responsables de la página.

- Poluta… ¿la creadora del concurso de hiperbreves? ¿Eso también nació como acto reivindicativo?

- Oh, pues claro, caballero. Fue para proteger la accesibilidad de la sección Café. Antes tenía una hermosa pestaña en la página principal, que incluso tenía un fondo de color diferente al de las pestañas de las otras secciones. Pero en una reestructuración la quitaron, de modo que no había modo directo de acceder al Café. Algunos usuarios creyeron que eso condenaba al Café al ostracismo, ya que los usuarios nuevos no lo sabrían encontrar y los antiguos tendrían muchas dificultades en acceder. Así que decidieron hacer algo para que la gente no se olvidara de que existía esa sección y para darla a conocer a los nuevos. Y poluta se sacó de la manga los hiperbreves. Fue un golpe de efecto genial, pues ya he perdido la cuenta de ediciones que se han hecho y la cantidad de gente que ha llegado a participar en ellos.

- Pero antes ha dado ha entender que poluta se marchó por perder la motivación, creo. Si tan bien salió lo de los hiperbreves, ¿qué impulsó a poluta a dejar la página?

- Bueno, muchas cosas. Muchísimas, si encima consideramos los motivos personales que no contó. Pero si me hicieran dar una versión oficial diría que fue que se hartó de lo poco que daba Ciao! a cambio de lo que exigía. Verá, poluta era escritora y estaba molesta porque la propiedad intelectual de sus textos fuera de la página y no de su legítima escritora. Al mismo tiempo, estaba batallando con los responsables de Ciao! para crear una sección de sexo en la página. Pero ellos alegaban que no se haría porque era un jaleo de organización. De crear un contenido así debería estar protegido para menores de edad, eso conllevaba unos temas técnicos, que a su vez eran un coste, etcétera. Total, que se fue y e hizo borrar todas sus opiniones. Fue una pena, porque ya digo que era una usuaria que daba mucho juego, una líder que montó de todo: los hiperbreves, rondas de opiniones sobre sexo… En fin…

- Ya veo… Al final no hay pestaña de Café… así como tampoco la de libros, que la quitaron vilmente. También hubo una iniciativa de Cyradis, de instaurar el 'Día Café', el 22 de cada mes, para que todos los usuarios escribieran una opi en el Café por lo menos ese día, ¿verdad?

- Sí, pero no. Cyradis se tomaba la molestia de crear una tabla en su perfil con todas las contribuciones a ese 'Día Café'. Y era la principal impulsora en buzones y demás. Pero la idea original era de un usuario que ella siempre ha querido mantener en secreto. ¡Así que lo respetaremos!

- ¿Y cómo ve esas contribuciones ahora? Porque usted participó activamente no hace tanto en 'Un sábado, una fiesta' de Guinevere y lorena54…

- Sí, es que es un placer participar en las cosas que surgen entre amigos. Si es que yo mismo organizaba 'El tontoconcurso de la caja tonta', sobre televisión, como homenaje un poco irónico sobre el de cine que organizaba lucasgric. Pero lo dejé precisamente porque en general la cosa iba degenerando en lo que es ahora: un montón de opiniones absurdas con concursos y encuestas aún más absurdos que sirven para generar spam en los buzones y puntos de comunidad para los interesados. Alguna idea buena hay, como las Puertas de Lucifer, pero en general la verdad es que hasta me irrito si me encuentro un mensaje multicopiado de un tipo que ni conozco en mi buzón.

- Bueno, Gran Abad…

- ¿PERDÓN?

- Este… Bueno, Señ… er.. Abad. Creo que ya tengo información más que de sobra. Si le parece lo podemos dejar aquí…

- Como usted vea, jovencito.

- Sí, sí… Mejor me voy para digerir tanto dato de golpe. No pensaba que en Ciao! se hubieran cocido tantas cosas.

- Pues ya ve… Y las que me he perdido, que últimamente estoy bastante retirado del mundanal ruido. Todas las historias de aves fénix que resurgen eternamente de sus cenizas le darían para un libro, si le interesa.

- Eh… bueno, vale… Ya lo estudiaré… Ahora debo irme… Ha sido un placer, muchas gracias.

Y cerrando su portátil a toda prisa, con evidente alivio y aire cansado, el joven abandonó la Abadía, dejando al Abad inmerso en sus recuerdos de épocas pasadas, que no volverán.


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Comentarios sobre esta opinión
robledo1962

robledo1962

24.03.2013 10:43

He disfrutado de lo lindo, no desaparezcas del todo, me encanta hurgar en los orígenes y tú estabas allí, ¿sabes?, yo también tendría que haberme suicidado y renacer de nuevo, pero no se me ocurrió, o será que lo mío fue un crecimiento progresivo, y no está bien renegar de los orígenes, nos demuestran que siempre podemos mejorar a menos que así lo queramos. ¿Un CIao sin buzones? no puedo ni imaginarlo. Volveré por esta opinión más de una vez, demasiada información para un solo día. Besos y gracias por darme el enlace

rubiaghost

rubiaghost

19.10.2007 20:52

muy buena opi!!! besos

Nanako

Nanako

15.01.2007 21:02

es muy buena opi aunque quizas no deberia estar en este apartado no?De todos modos es interesante

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