INDIANA JONES y el Corazón de Obtomocles

5  31.08.2008 (19.10.2008)

Ventajas:
Película rodada con la colaboración inestimable de Indiana - Jones

Desventajas:
Que no te guste producciones ciao Indy

Recomendable: Sí 

irenecer

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usuario desde:02.07.2007

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INDIANA JONES

Y EL CORAZÓN DE OBTOMOCLES

ISLA DE OBTOMOCLES - SIGLO II - A.C.


La princesa Irene se encontraba muy enferma, tenía una enfermedad no conocida por el hombre de aquella época. Su corazón sufría y su mente no dejaba de pensar en ese sufrimiento. No se sabía muy bien por qué, y que era eso que tanto la atormentaba. Los hechiceros de palacio no daban con ninguna cura, probaron todo tipo de cosas, pero Irene no se curaba y cada día que pasaba su corazón se apagaba un poco más.

Un día llegó a palacio un joven y valeroso caballero de larga melena, llamado Atlas, y tras ver a Irene, comentó a los Hechiceros, que lo que ella necesitaba para salvarse, probablemente sería el corazón de Obtomocles. Sólo era un mito, pero se decía que en lo más profundo de la isla, había un dragón que poseía un corazón mágico, capaz de curar cualquier enfermedad al tocar con él a la persona afectada.

Así pues, Atlas, convenció a estos y a la princesa, para salir él mismo sin ayuda de nadie a buscar el Corazón de Obtomocles. Antes de partir la princesa le deseo suerte y le dio un colgante con una llave que abría todos los rincones de la Isla.

Tras varios días cabalgando a lomos de su caballo y casi sin pararse a descansar, llegó a lo más profundo de la isla. Allí encontró un templo oculto entre unas montañas, cuya entrada principal se encontraba cerrada por una enorme puerta de hierro que no dejaba ver lo que había en su interior. Atlas se quitó el colgante y metió la llave en la cerradura. Ésta se abrió, por lo que el caballero se introdujo en el templo. Tras dar unos pasos la puerta se cerró dando un gran portazo, seguidamente se escuchó el rugido de un dragón que pronto hizo su aparición frente al caballero.

Unos minutos después se produzco un maremoto en la isla, y al impactar éste con ella, todo se empezó a congelar extrañamente. Los ríos, las casas, la gente, el palacio, toda la isla de Obtomocles sucumbió al frio hielo y al final acabó sumergida en el mar.

ISLA DEATH QUEEN - 1930 D.C.

Indy había llegado a la isla death queen situada en el mar negro. Estaba buscando el famoso tesoro del pirata barba negra. No había sido nada fácil llegar hasta allí, ya que unos piratas de los mares que se dedicaban a robar tesoros le seguían la pista.

Indy se adentró en una cueva…

-Veamos, si el mapa está bien, ésta es la cueva donde barba negra escondió su último gran tesoro, enterrado hace cientos de años y que guarda un misterioso secreto. He de averiguar que contiene, ya que si no lo hago yo, al final me lo quitaran de las manos esos malditos piratas, qué lo único que hacen es robar los tesoros para venderlos después y estas cosas deberían estar siempre en un museo. -

Se encontraba en una cueva tétrica con antorchas a ambos lados de la pared, cogió una de ellas, la encendió, y empezó a avanzar hasta llegar a un tramo cerrado. Allí postrado en la pared se podía observar un esqueleto con ropajes de pirata, y algo colgado en el cuello. Era un colgante con una llave. Indy pensó que era muy grande para abrir el cofre del tesoro, así que descartó esa posibilidad. Tras apreciar bastante al esqueleto se dio cuenta de que era el pirata barba negra, debió quedarse ahí para morir después de haber escondido su tesoro.

Seguidamente cogió el colgante con la llave y lo puso sobre su cuello guardándolo. Después de eso, la pared donde estaba postrado el pirata se desplomó, y dejó al descubierto una habitación llena de tesoros. Justamente en el centro de ella se encontraba el famoso cofre. Indy miró asombrado toda la riqueza que se podía observar en ese lugar. Posteriormente abrió el cofre que estaba lleno de monedas de oro y encima de todas ellas una especie de pergamino con un mensaje… Indy lo abrió para leerlo.

_He navegado por todos los océanos de este mundo y encontrado todos los tesoros que se pueden encontrar en cada uno de ellos. Ya no me queda mucho tiempo, noto como por mi enfermedad voy muriendo poco a poco. No obstante, un día navegando por estas aguas, encontré una llave que abre las puertas de una isla escondida en el mar, allí se encuentra el tesoro más poderoso de todos los que haya podido encontrar, El corazón de Obtomocles. Según una antigua leyenda, ese objeto tiene el poder de curar la enfermedad de cualquier ser vivo tan solo con tocarlo. He surcado los 7 mares buscando y buscando pero nunca he conseguido dar con él. Se supone que está en una isla escondida, no debería ser tan difícil, y yo se que está cerca de aquí, puedo notar su presencia, lamentablemente ya no me quedan fuerzas para seguir adelante_

Así pues, dejo este pergamino guardado en el cofre como mi mayor tesoro de todos. Ya que por muchas monedas de oro que puedas llegar a tener en la vida, si sabes que vas a morir, al final no te sirven de nada

Firmado: El pirata Barba Negra

-El corazón de Obtomocles, nunca había oído esa leyenda, pero si barba negra está en lo cierto, he de encontrarlo como sea, sin duda ese poder no debe caer en malas manos, si no, los ejércitos del mal podrán dominar el mundo por fin y no les venceremos jamás.-

Indy guardó el pergamino en el bolsillo de su cazadora. Al momento y tras

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El héroe Indy
salir de la habitación del tesoro, observó unas cuantas sombras que se dirigían hacia él. Miró hacia los lados pero no había salida, así que se pegó a la pared y en cuanto vio acercarse al primero de todos ellos le golpeó con todas sus fuerzas y este inmediatamente cayó al suelo mordiendo el polvo. Al ver eso, los compañeros que le seguían detrás sacaron sus espadas y fueron con cautela colocándose todos en fila india. Indy esta vez sacó su revólver y disparó contra ellos acabando con 3 a la vez. Una vez que se le acabaron todas las balas, los piratas se desplegaron y corrieron hacia donde estaba Jones, rodeándole sin poder escapar.

-¡Mierda! Estoy rodeado, estos piratas no me van a dejar escapar así como así, he de hacer algo y rápido. -

Robert, el jefe de los piratas hizo su aparición, observo a Indy y vio el colgante que tenia colgado en el cuello. Seguidamente hablo a éste mientras le apuntaba con su revólver.

-Bien doctor Jones, has llegado hasta aquí pero no te podrás librar de nosotros. Si no quieres morir, entrégame esa llave que tienes colgada al cuello y que abre las puertas de Obtomocles-

-Ósea que eso es lo que estabais buscando, ¿no? Y por eso queríais el tesoro de barba negra. Si quieres ésta llave Robert, quítamela si te atreves- Le contestó Indy desafiante.

-Como quieras Indiana Jones, ¡muchachos cogerle!-

Los piratas agarraron a Indy, y Robert se acercó a él para arrancarle del cuello el colgante con la llave.

-¡Ya es mía! ahora el poder de Obtomocles será sólo mío, jajaja. Muchachos yo vuelvo al barco, vosotros ya sabéis lo que tenéis que hacer, deshaceros de él.-

-A la orden jefe- Contestaron los piratas.

Los piratas llevaron a su prisionero hasta un foso en cuyo interior se encontraban decenas de lanzas afiladas con restos de sangre. Allí dentro se podían observar varios cuerpos convertidos ya en esqueletos, que debieron perder la vida al caer o arrojarles como si se tratara de algún sacrificio. Indy miró hacia abajo, mientras tragaba saliva por la nada favorable visión y situación en la que se encontraba. Levantó la cabeza y observó que en el techo había varias estalactitas que recorrían toda la cueva. De pronto notó como de un empujón le arrojaban al vacío. Rápidamente dirigió su mano hacía el látigo, agarrando éste y sacándolo de su cinturón para blandirlo y agarrarse a una de las estalactitas. Finalmente lo consiguió y éste se aferro a una de ellas, tras esto, se balanceó con fuerza y con sus piernas arremetió contra los piratas golpeando a algunos de estos. Nuevamente con los pies en el suelo, se emprendió a golpes contra todos ellos, lanzando algunos al foso, y otros acabaron mordiendo el polvo sin ni siquiera poder tocarle. Tras acabar con todos se dirigió hacia la salida.

El pirata Robert se encontraba en su barco subiendo el ancla para partir inmediatamente hacía la isla de Obtomocles. Ansiaba obtener el poder del corazón sólo para él y para ello dejaría atrás a su tripulación. Una vez que terminó de subirla, apreció una gran sombra alargada, era una persona con un sombrero y un látigo en su mano. Miró hacía ella y le vio, Indiana Jones estaba allí. Tras verle corrió para huir, pero enseguida pudo notar un gran impacto que le aprisionó el cuello y le arrastró hacía él. Pronto se dio cuenta que lo que le había agarrado era el látigo que llevaba su enemigo. Indy le agarró de la pechera y le habló.

-Creo que me has robado algo, esta llave no te pertenece, nunca dejaré que el poder del bien caiga en manos malvadas-

Después de sus palabras lanzó a Robert por la borda tras pegarle un puñetazo. Indy arrió velas y se puso en la búsqueda de la isla de Obtomocles.

Varias horas más tarde…

Tras investigar el barco completamente en busca de alguna pista, finalmente encontró en el camarote del capitán, una cruz con un grabado de un dragón y una nota con una posición oceanográfica.

Un día más tarde, llegó hasta el lugar indicado, era de noche y el resplandor de la luna brillaba en el mar. Indy echó un vistazo pero no apreciaba nada, no podía ver ninguna isla.

-Maldita sea, aquí no se ve nada. No sé qué hacer, la isla debería estar en estas coordenadas si es que el mapa no se equivoca. Esta cruz que tengo en mis manos tiene que servir para algo, ¿pero para qué? Ya sé, igual si la levanto y el resplandor de la luna se refleja en ella pase algo-

Indy levantó la cruz hacía el lugar que daba el haz de luz. En ese instante un rayo salió de la cruz e ilumino una parte del mar, seguidamente se produjo un terremoto en las profundidades y la isla de Obtomocles empezó a emerger de las profundidades.

-Ahí está, la isla de Obtomocles desaparecida hace más de mil años. Eh, no puede ser, está congelada, ¿Cómo es posible? Si se supone que ha estado tanto tiempo sumergida en el mar, no debería estar así. No lo logro entender, tendré que descubrirlo.-

Una vez que arribó en la isla, pudo apreciar que efectivamente todo estaba sumido y devastado por el frio hielo, no quedaba nada salvo un extraño templo escondido entre unas montañas y un palacio que estaba situado a lo lejos en una colina. Por lo que se dirigió al templo a ver si daba con alguna respuesta. Una vez que llegó hasta allí observo la gran puerta que daba entrada al templo. Estaba cerrada, pero se percato de que tenía una cerradura, por la que se podía meter una llave, la que llevaba en el cuello, así que sin pensárselo mucho la introdujo y abrió la puerta.

-Vaya, que raro, el interior del templo no está congelado, ahora he de averiguar si se encuentra aquí el corazón de Obtomocles. Esto es enorme, nunca había visto un templo tan grande, he de andarme con cuidado, puede que haya trampas -

Tras caminar un rato, llegó hasta una habitación cerrada y estrecha con un pasillo muy largo.

-Mnn, esto no me huele nada bien. Al final del pasillo hay una puerta y a los lados en la pared huecos con una forma redonda, les echaré un vistazo a ver. Qué raro, por dentro están como calcinados, por aquí debieron salir algún tipo de llamaradas, ¿pero quién o qué lanzó el fuego? Un momento, en el medio del pasillo puedo ver algo, es un escudo, ¿que hace aquí un escudo? No lo entiendo -

De repente, sin previo aviso, salieron llamaradas de los extraños orificios que habían llamado poderosamente la atención de Indy apenas unos segundos antes.

Sin dudarlo ni un segundo, se lanzó a por el escudo. Ya sabía lo que hacía allí. Quién lo pondría era algo que en este momento le importaba poco saber, pero agradecía con toda su alma que lo pusiera.

Avanzó lentamente por el angosto pasillo con sumo cuidado, provisto de la defensa del escudo, pero a pesar de ello, no lo tenía nada fácil. Se encomendó a la Diosa de la Fortuna y prosiguió su camino meditando cada paso. Los canales por los que salían las llamaradas se encontraban dispuestos en dos filas a dos alturas alternándose los de arriba con los de abajo, lo que le complicaba más aún si cabe su objetivo. No por ello, se amedrentó, pues en peores lides se había visto a lo largo de sus numerosas aventuras. Asió con valentía el escudo y prosiguió a pesar de la última llama que había rozado su cazadora.

Al fin llegó a la puerta, la abrió con suma cautela. No pasó nada, "pero uno nunca puede fiarse de estos templos", pensó. Tras una rápida mirada para inspeccionar los posibles peligros, vio a un hombre sentado en el suelo, aferrado a su espada, parecía esconderse de alguien o de algo... su cara reflejaba cansancio. Su larga melena enmarañada le cubría parte del rostro. Indy se acercó a él con precaución.

Tras una larga charla, Atlas, que era el nombre del caballero, le expuso a Indy su cometido: encontrar el corazón de Obtomocles para salvar a la enferma princesa Irene. Indy por su parte le contó cómo había conseguido la llave que abría el cofre que contenía información acerca del preciado objeto. Se ofreció a ayudar a Atlas...

Atlas sólo era capaz de recordar que tras matar al dragón con su espada y extirpar su enorme corazón, un horrible sonido gutural, un último alarido, salió de la garganta del dragón. Tras ello, no recordaba nada más, salvo sentir un frío que le heló hasta el alma. Sintió como si ese corazón estuviese conectado de alguna manera a la isla.

Y así era, pues a la muerte del dragón la isla sufrió un inexplicable proceso de congelación y se sumergió en el fondo del océano.

Atlas despertó de este letargo la noche pasada cuando la isla emergió del mar nuevamente.

Decidieron dejar las explicaciones del extraño suceso para más adelante y emprender el camino hacia el palacio de la princesa para tratar de salvar su vida. Para ello Atlas debía desandar su camino, y por suerte ya conocía las trampas con las que el templo contaba para defender el corazón del dragón. En esta ocasión contaría con la ayuda de Indy para sortearlas con mayor facilidad, pues todavía estaba algo conmocionado y no estaba en plenas facultades mentales.

Por suerte pare ellos el templo se encontraba bien iluminado gracias a miles de agujeros de unos cinco centímetros de radio que plagaban el techo del mismo.

De repente se escuchó un gran trueno, que auguraba que se avecinaba una terrible tormenta. Ésta no tardó en llegar.

El templo comenzó a llenarse de agua que entraba por los agujeros del techo. Al principio Indy y Atlas no le dieron la menor importancia, pues ¿cómo iba a inundarse el templo sólo por ello? En ese momento no pensaron que sus vidas corrieran peligro, y prosiguieron su camino tranquilamente. Todo lo tranquilamente que se puede mientras se está pendiente de no caer en trampas, claro. De repente, cayeron en la cuenta de que según se iba inundando la estancia, el suelo parecía distanciarse menos del techo, era como si el agua accionase algún mecanismo para que esto ocurriera. El agua les cubría por las rodillas y cada vez era menor el espacio que tendrían para nadar en caso de necesidad. Tendrían que darse prisa para salir del templo si no querían acabar con el agua hasta el cuello. Ya quedaba menos y cada vez se hacía más difícil andar por el templo. Atlas propuso a Indy tomar otra ruta más rápida, este aceptó y acabaron pasando a otra habitación en la que se apreciaba una puerta de salida que conducía directamente al portón del templo. Justo cuando iban a cruzar la puerta del pasillo ésta extrañamente se acabo cerrando ocasionando un gran estruendo, miraron a la otra por la que habían entrado y se acercaron rápidamente a ella, pero también se cerró. Al momento se percataron de que estaban atrapados y el agua empezó a caer a mayor velocidad. La habitación se llenaría en cuestión de segundos y no parecía haber salida alguna.

Indy y Atlas se miraron y decidieron bucear para buscar algo que accionara el mecanismo de las puertas para poder salir. El agua les cubría ya completamente y sólo durarían con vida lo que les aguantara su respiración. Indy movió un armario lleno de libros y se percató que había una rejilla y tras ella una especie de pasadizo bastante estrecho, pero no les quedaba otra que pasar por allí y probar suerte, así que con fuerza y la ayuda de Atlas consiguieron arrancarla. Seguidamente el agujero les arrastro debido a la succión del agua. Parecía no tener fin y ya ninguno de los dos podía aguantar más la respiración. Era un pasaje sumamente largo e iban a gran velocidad por la fuerza del agua. Finalmente y cuando parecía que no iban a salir de esta con vida, cayeron a unas catacumbas que estaban situadas en el palacio de la princesa Irene.

Después de reponerse, Atlas e Indy se dirigieron hacia los aposentos de la princesa. Allí estaba ella, extrañamente metida en una urna de cristal transparente y aunque todo a su alrededor estaba congelado, ella estaba intacta como si no se hubiera enterado de nada, durmiendo un sueño eterno del que parecía que podría despertar en cualquier momento.

Atlas con lágrimas en los ojos al verla, abrió la urna y le acercó el corazón de Obtomocles, éste extrañamente se empezó a iluminar en su interior, pero Irene no parecía despertar de su sueño ya que sus ojos seguían cerrados y no hacían nada para abrirse.

Atlas insistía, pero Irene seguía sin despertar de su letargo, acaso el corazón habría perdido su poder, se preguntaba triste y disgustado. Su misión estaba cumplida, tenía lo que había buscado, pero por alguna extraña razón no funcionaba. Indy preocupado igualmente, tampoco tenía idea.

El sonido de un disparo retumbo en los aposentos rompiendo todo silencio posible. Indy rápidamente giró la vista atrás de él, observando que sus perseguidores habían vuelto. Atlas cayó desplomado al suelo, aquejándose de un dolor intenso en la espalda. Los piratas le habían disparado sin ningún miramiento.

-Salva a la princesa Indy, sólo tú puedes hacerlo ahora y tienes que conseguirlo como sea, vamos amigo confío en ti - Dijo Un Atlas medio moribundo, mientras Indy estaba nuevamente en un aprieto impresionante. Pero le daba igual, sólo quería venganza así que fue decidido hacia la persona que había disparado a su amigo y con un chasquido del látigo le arrebató su arma para llevársela a la mano. Seguidamente vació el cargador velozmente disparando un tiro a cada uno de los 6 piratas que se encontraban allí. Una vez que acabo con todos se dirigió hacia la princesa para coger el corazón y llevárselo a Atlas para que se salvara.

No obstante cruel destino fue, que cuando iba a salvarle cayó abatido por aparecer en escena Robert, el jefe de los piratas, pistola humeante en mano tras haberle disparado. Indy yacía inmóvil en el suelo, la bala se le había incrustado en el corazón y a este le quedaba poco para dejar de latir.

Robert cogió el corazón de Obtomocles, la victoria es mía, pensaba con ojos codiciosos mientras observaba el preciado objeto. Tranquilamente se dirigió hacia la salida y cuando abrió la puerta, el corazón que llevaba en la mano empezó a brillar intensamente en su interior. Asustado, rápidamente se dirigió hacia su barco, quería salir de la isla cuanto antes, pero a mitad de camino un extraño terremoto se produjo en la isla y de la tierra surgió de forma impresionante el dragón Obtomocles. Robert aterrorizado cogió su arma y le empezó a disparar como loco, pero el dragón contraataco lanzándole una inmensa llamarada que le abrasó totalmente muriendo en el acto.

El corazón de Obtomocles se elevo como si tuviera vida propia y se introdujo en el pecho del dragón, seguidamente éste se dirigió hacia el palacio.

Una vez dentro, la princesa pudo notar su presencia, todo era un sueño, le había pedido ayuda en él y por fin lentamente pudo abrir los ojos. Parecía un ángel salida del cielo con un vestido blanco celestial. Como si de una Diosa se tratase llamo al dragón y este se dirigió hacia ella. Irene se aferro a su pecho abrazándolo. Más tarde fue a donde se encontraban Atlas e Indy y acercando una mano al pecho de cada uno, estos se despertaron, Irene había salvado sus vidas.

-Gracias caballeros, tenéis un valor impresionante y habéis arriesgado vuestras vidas por salvarme, esto será algo que nunca olvidaré-

Después de sus palabras, se acercó a los labios de cada uno para agradecérselo con un beso.

Más tarde…

El dragón Obtomocles salió del palacio. Ya en el aire hizo una pasada por toda la isla y por cada zona donde tocaba su alargada sombra, ésta se descongelaba y volvía a brotar vida y naturaleza. Un rato después todo había vuelto a la vida, la isla de Obtomocles había nacido de nuevo.

Irene se recuperó de su enfermedad por fin gracias al poder del dragón y nombró caballero de su guardia personal a Atlas. Pasados unos días, todo volvió a la normalidad, sólo que ya sabían que lo que mantenía con vida aquel lugar era el poder del corazón del dragón, puesto que el secreto que encerraba era la vida eterna.

Indy regreso a su casa prometiéndose que jamás revelaría el secreto que encerraba el misterioso corazón y la isla. Al menos había vivido la aventura más increíble de su vida, era como si hubiera vuelto al pasado en una época de princesas, caballeros y dragones.

FIN
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Comentarios sobre esta opinión
xyzw

xyzw

21.10.2008 13:56

Muy buenas descripción. Saludos

lomari1979

lomari1979

14.09.2008 20:38

impresionante relato, lástima que no me queden excepcionales

Manchy

Manchy

11.09.2008 22:32

¡¡Ay, princesa, princesa!

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