Buenas, como dije hace algunos días, para no ser monotemática volvería con mis opiniones del viaje del verano, y creo que ha llegado el momento.
También para seros sincera, estaba esperando que los compis, me pasaran los nombres de los templos que visitamos y las rutas, porque sinceramente no me acordaba de ningún sitio. Ni siquiera del nombre más famoso Potala, le llamaba de todo menos por su nombre.
Lhasa es una ciudad de más o menos 160000 habitantes, pero sumando a los turistas o residentes temporales puede alcanzar hasta los 300000.
Después de 12 horas de tren desde Geermu, llegamos por la noche, fuimos recibidos por la guia y a cada uno nos pusieron nuestra bufanda blanca de seda de bienvenida.
Mientras nos llevaban al hotel, recorrimos un poco la ciudad, primero la parte nueva, la estación, los puentes, los concesionarios de coches, que era la primera vez que los veía en China después de tres días en ruta, y la vista más bonita que tengo en mi retina, el palacio Potala, muy bien iluminado, que se puede ver desde cualquier parte de lhasa, los jardines y directamente para el hotel.
Cenamos allí mismo y nos alojamos.
Como os he contado en la opinión del tibet, dependiamos de la autorización para visitar el palacio del potala, según nos dieran en día teniamos que cambiar toda nuestra ruta.
Así que esa noche, ya nos informaron que no nos habían dado permiso, que nos ibamos al lago NAM TSO, a 60 km de lhasa, y que dormiriamos con los nómadas a unos 4000 metros de altura.
El guía estuvo siempre muy preocupado por nosotros, como sabeis el periodo de adaptación al mal de altura es de unos 3 días, y aunque ya llevábamos en ruta tres dias, ahora estábamos en uno de los puntos más altos. La verdad es que a parte de un poco de dolor de cabeza bastante soportable, por lo demás no hizo falta que usaramos el cargamento de oxígeno que teniámos preparado.
Bueno el guía si, el pobre lo pasó fatal toda la semana.
Cuando nos levantamos, disfrutamos de nuestro primer cafe después de tres dias y desayunamos pan con huevo frito. Ni en el hotel más lujoso en el tibet conseguimos desayunar otra cosa hasta el crucero.
Como teniamos un par de horas antes de salir para el campamento, decidimos que teniamos que comprar unas sábanas ya que nos habian dicho que no volviamos al mismo hotel sino a otro ya que no había plazas, por el cambio de la visita de potala. Y necesitamos provisiones urgentes para la tienda de campaña, aunque teniamos camas nos aconsejaron que no durmiesemos encima sin alguna protección ya que podria haber chinches o cualquier otra cosa.
Así que los 18 nos fuimos a comprar las sábanas, en la primera tienda fue la revolución, no había sábanas para todos, así que se compró manteles, colchas, fundas de edredones, hasta reunir que todos tuvieramos algo para echar encima de las camas.
Desde España, ya llevábamos fiambres, para cenar en el campamento pero nos faltaba el pan, siguiente ruta buscar panadería o algun colmado que vendiensen pan.
Encontramos bollitos en un colmado, estaban todos super hinchados, y era porque no había bastante presión en lhasa así que todo lo envasado parecía que estaba a punto de estallar.
Nuestra siguiente meta, era encontrar impermeables, ya que arriba estaba chispeando. No lo encontramos así que nos fuimos para el autocar.
Camino hacia el campamento, el guia estuvo buscando por todo lhasa para comprar los impermeables, nosotros fuimos mientras apuntando en nuestro recorrido, todos los mercadillos que veiamos, las avenidas donde había tiendas, para cuando volviesemos ir a verlos con más tranquilidad.
No tuvimos suerte, asi que nos fuimos hacia el lago. Para salir de lhasa estuvimos dos horas en caravana, ya que cortaron el camino porque venía alguien importante.
Nunca supimos quien había venido.
Las carreteras penosas, pero el paisaje espectácular. Como os conté anteriormente nuestra ilusión era pasarnos la noche viendo las estrellas que a esa altura dicen que casi se puede tocar, pero tuvimos la mala suerte que estaba muy nublado, y tampoco vimos amanecer porque nos domirmos.
Las tiendas eran de lona así que pasamos muchísimo frio, y eso que ibamos abrigados, la verdad es que estaba todo muy nuevo, las camas, los edredones, las mantas, nos lo habían pintado tan mal, que cuando lo vimos nos encantó.
Capítulo a parte, era los lavabos, a unos cien metros del campamento había una pequeña nave, con 5 agujeros para ir a hacer las necesidades, no hace falta que os cuente nada más, sólo imaginarlo produce asco.
Una vez disfrutado del campamento volvimos para lhasa, teniamos el proyecto de bañarnos en las aguas termales de YANGBAJING pero cuando lo vimos, decidimos que no nos bañábamos. Mejor nos os cuento nada no vale la pena.
Y ya por la tarde nos alojamos de nuevo en Lhasa en el grand hotel, allí nos comentaron que para el día siguiente iriamos de tiendas ya que tampoco nos habían autorizado ir al Potala.
Así que decidimos irnos a pasear por la ciudad.
Primero de tiendas y mercadillo, y después nos fuimos a ver el Potala por fuera.
En los alrededores de Potala, hay un lago con pequeños canales y jardines, y a las 9 de la noche tuvimos la sorpresa que teniamos un espectáculo de luz y agua con música incluida.
Desde el suelo, salían chorros diferentes de agua y color, y la música era canciones populares de todos los países, cuando tocó el turno de españa pusieron un paso doble, así que hicimos el payaso y nos pusimos a bailar. Creo que averiguaron enseguida de dónde eramos. :))
Una vez acabado nuestro recorrido, al taxi que por 10 yuanes nos llevaba al hotel.
A nuestra llegada, nos vino corriendo el guia para comunicarnos que al día siguiente teniamos que madrugar, que a las 8 teniamos por fin la visita al Potala.
El palacio de Potala está situado en el centro de Lhasa, en el monte rojo, Potala significa isla donde vive el buda de la misericordia.
Empezó a construirse en el siglo 7, tiene 13 pisos y 110 metros de altura. Son varias construcciones, el palacio blanco donde vivía el dalai lama, y el palacio rojo donde viven los monjes.
En el palacio rojo, están los restos de los antiguos dalai lamas, creo que son siete. Dependiendo de lo que hicieron cada uno en su tiempo la pagoda interior es más grande o menor. Destaca el del dalai lama quinto que mide unos 15 metros y está cubierta de pan de oro y piedras preciosas.
La menor es del dalai lama que más joven murió.
Para subir al palacio, has de subir 400 escalones, paseando por el recinto amurallado. Se hace pesado pero por la falta de aire no por las escaleras.
Dentro del palacio, hay muchos budas, de diferentes formas, imágenes, por lo que nos comentó el buda, no tiene una imagen igual, como nosotros tenemos de cristo, sino que cada uno lo que ve y lo plasma a su manera.
En el patio central, está el lavabo más alto del mundo, nada en particular, mucho olor y un agujero que no se ve el final.
Desde el tejado del Potala, puedes ver toda la ciudad de lhasa.
Todo esto, lo hicimos en 45 minutos, muy poco tiempo para ver tanta maravilla, pero así funciona para que cada día puedan entrar los 2500 visitantes que está permitido que la visiten.
Una vez visitada, paseamos por el recinto amurallado, hasta la entrada principal, ahí vimos las colas para poder coger una entrada, eran las 9.30 y estaban esperando para comprar la entrada del día siguiente, aunque nos comentaron que no habría para todos y que seguramente tendrían que madrugar al día siguiente si querían entrar a ver el palacio.
Una vez fuera en el exterior, en la explanada había multitud de personas, rezando ante el palacio, mayores y pequeños cada 30 segundos se tiraban al suelo y volvían a levantarse. Según nos contó lincoln, en la vida de un tibetano este gesto lo tienen que hacer cien mil veces, sino es en la explanada, recorriendo el lago sagrado.
Nuestra siguiente visita, fue a una fábrica de tapices con lana de yak, comida y visita al templo de JUKHANG, que está a unos 500 metros del potala, tambien declarada patrimonio mundial por la UNESCO.
El templo de la misma época que el potala, es un edificio de cuatro pisos, aquí no hay restricciones de entrada para los tibetanos, que es su centro de culto y formación. En el patio central escuchan al maestro durante horas y horas, no hay límite de tiempo, los maestros se van cambiando cada 4 horas día y noche.
El exterior del templo, está adornados con tapices negros con símbolos budas, y pintado en color rojo, con esculturas en dorado.
En el interior estuvimos viendo las imágenes más bellas de los budas, casi todas talladas en madera. Como curiosidad, mientras vas viendo las imágenes, vas viendo dinero tirado por el suelo, en las rejas, por cualquier sitio. La verdad es que choca mucho.
Otra curiosidad, es que siempre que entres en un templo y hay un escalón no lo puedes pisar, ni tampoco señalar es un insulto. Aquí por primera vez vimos la imagen del demonio, que se supone que somos todos nosotros los que no creemos en el buda. Y la imagen está allí para proteger a sus budas.
Hay 17 escalas de budas, desde el mayor que sería el dalai lama, descendiendo hasta el demonio. Es curioso Lincoln, no quiso nombrarnos nunca esta escala ya que no quería caer en desgracia si nos lo detallaba.
Las calles que bordean el templo, está lleno de tibetanos que están peregrinando en circulo en sentido a las agujas del reloj. Aquí fallamos nosotros que lo hicimos al contrario, como siempre nos informaron tarde.
Y como siempre, nosotros después de nuestro paseo, estuvimos rodeando el templo, porque estaba lleno de tenderetes, donde venden de todo.
Desde aquí nos llevaron a nuestra cena espectáculo, y disfrutamos de las canciones tibetanas pop rock, donde la gente saltaba al escenario para ponerle a su artista favorito la famosa bufanda blanca de seda. La verdad no me imagino aquí a la gente en el concierto de bisbal o julio iglesias y que a cada momento suba la gente para ponerle la bufanda, hubo momentos que tenían algunos artistas más de 50 de ellas en su cuello, de vez en cuando venía un ayudante y mientras seguia cantando se las iba quitando.
Al día siguiente nos tocaba de nuevo madrugon para salir de lhasa hacia el monasterio CHONGKHOGHE, aquí es donde nos enseñaron como vivian los monjes, y aquí vi por primera vez una cocina solar.
Es como una parabólica de un metro más o menos de hierro, anclada en el suelo, expuesta al sol y con el calor que desprende cocinan.
Y desde allí nos fuimos al palacio de YUMBULHAKANG, dónde solo se puede subir a caballo, por un camino y pendiente que da miedo asomarse. Está a lo alto de una montaña, casi parece una fortaleza. Incluyo foto porque es difícil describirlo.
Al día siguiente, recorrimos el desierto hacia el monasterio de TRADUK y al monasterio de
SAMYE que son conjuntos de palacios del estilo tibetano, y desde allí en tractor y camiones de camino para cruzar el rio BRAHMAPUTRA, en cayuco.
De nuevo vuelta a Lhasa, para ir de paseo por la zona de Junghan. Al día siguiente teniamos la mañana libre y nos fuimos de tiendas, nada que destacar, tiendas como en todas las partes del mundo.
Nuestro propósito era ir al templo del manto, ya que era la fiesta mayor, y los monjes extienden el mayor tapiz del mundo por la colina, pero nos arriesgábamos a perder el avión, ya que en una extensión de pocos kilómetros se congregaban miles y miles de personas, y el problema era la vuelta al hotel, así que decidimos ir de tiendas.
Nuestra vuelta al hotel, fue una aventura, con tiempo suficiente, paramos un taxi, pero el taxista no sabía donde estaba nuestro hotel, y en nuestra busqueda de referencias un poco más y nos estrellamos con otro taxi que estaba cruzado en medio de la avenida del palacio de Potala. Pero no pasó nada, sólo fue un susto sin mayores consecuencias.
Y esta historia se ha acabado, desde allí nos subimos en nuestro avión directos a chonquing.
Aprovecho para felicitar a las Mercedes, que gracias a ellas tenemos fiesta en Barcelona.
05.11.2007 21:30
Vaya... has conseguido darme un pelín de envidia. Un saludo
23.10.2007 16:16
Una verdadera guía para viajar a esos lugares. Te mereces un excepcional. Un saludo.
21.10.2007 22:24
Menudo viaje hs hcho. Saludos