No le acabo de coger el punto a esta cadena de supermercados.Ya los conocía de otras ciudades donde he vivido , y casualidades de la vida, ahora voy a vivir justo enfrente de uno de sus establecimientos.
Es una gran nave, con un aparcamiento amplio, y la consabida diferenciación entre puerta de entrada y puerta de salida, que parece que entras en un banco más que a un supermercado.
Antes frecuenté otro establecimiento que estaba situado en un enorme espacio del Carrefour , más que nada , por probar como eran unos yogures de marca desconocida para mí , pero me habían comentado que estaban muy buenos. También había oido comentarios muy favorables de familiares que viven en Bélgica , donde lleva muchos años esta marca y estaban encantados con estos supermercados, de propiedad alemana.
Por razones que desconozco , pero supongo que será por falta de rentabilidad, el Lind del Carrefour desapareció, y ahora me encuentro con otro establecimiento delante de mi nueva casa.
Y la sensación es la misma.
Es pelín lúgubre.
Y tampoco me gustan tanto los famosos yogures.
La iluminación es "rara", no digo que sea escasa, pero nada que ver con la luminosidad de otros supermercados. Hay que ahorrar energía, nadie lo pone en duda, pero la primera impresión es esa, de sitio "triste", como cuando entras en un comercio que están a punto de cerrar y ya apagando las luces.
Los expositores están separados por amplios pasillos, muy prácticos para el trasiego de carritos, pero a la vez, da una sensación desangelada, sobre todo cuando no hay mucha gente, no parece que estés en un super , sino en una nave industrial. Supongo que ese es el concepto de la marca, un gran espacio para grandes compras de carrito atiborrado.
Los expositores van en la misma idea,es como la sección de almacenaje del Ikea, grandes estanterias , con los productos en sus embalajes y sobre los palets de transporte.
Los productos son de marcas conocidas y desconocidas, no sé si marca de la casa , como en los Mercadona, o de proveedores externos pero fijos al Lind. En todo caso , son marcas que no suenan de nada, lo cual no quiere decir que desconfie de la calidad, pero entre un cacao Scheringer o el Cola Cao de toda la vida, gana el Cola Cao,no por marca , sino por sabor, quizás por tener ya el paladar hecho a ese concreto sabor. Con lo cual la oferta del cacao me la pierdo, porque no me gusta el cacao Schinger, por muy barato que sea.
Es curioso que parece que estén de oferta permanente,muy publicitadas, con unos panfletos publicitarios hechos en un papel algo rasposo y también de aspecto lúgubre , a juego con la iluminación de los locales.
Digo yo que será para abaratar costes, me parece bien , pero la impresión general es que tampoco es tan barato , estilo chollo que no puedes perderte y el ambiente en sí del establecimiento, a mí me resulta deprimente.
Y una cosa curiosa. Está limpio,pero con esa iluminación y esos espacios desangelados , como de nave industrial, a mí, y esto es una cosa muy personal , me da la impresión de que está sucio. Y no es que sea yo una tiquismiquis de la limpieza ni remire por los rincones. Pero es mi sensación.
Tengo ganas de marcharme rápido del local, nunca he hecho grandes compras porque lo dicho , no me encuentro a gusto , la mayoría de los productos no los conozco y pierdo tiempo leyendo marcas y composición de productos, porque yo miro mucho eso de conservantes y emulgentes y demás , y al final, a mí, personalmente , no me compensa.
No digo que no sea una buena opción de compra básica de productos de "fondo de despensa", tales como leche, azucar, aceite, patatas, ciertas conservas, etc,pero a mi no me gusta, lo encuentro desangelado y lúgubre.
Aceptan tarjetas de crédito , cosa que hace años , en los que yo conocí en otras ciudades, no las aceptaban.
Y no dan bolsas, hay que pagarlas. No es un gran gasto, pero es un pequeño incordio. Gran negocio esto de las bolsas de plástico , parece una tontería, pero las empresas que utilizan ese sistema , al que ahora se ha unido Carrefour , ingrementan sus ganancias de forma fácil con esto de las bolsitas. Siempre está el ir con bolsas de casa o carrito, pero si es para una pequeña compra ocasional porque te pilla de camino , es una lata lo de la bolsita de marras.
Aunque normalmente , suelen estar en espacios a los que vas ex-profeso a la compra semanal, y ya vas con el coche y bolsas preparadas, pero los que son más centricos, yo siempre olvido lo de la bolsa y me acuerdo cuando ya he pagado, porque la cajera , que da por hecho que ya lo sabes y tampoco es tu madre para preguntarte si traes bolsa o no, pues no te dice nada. Y te encuentras que tienes que comprar la bolsita , con el consiguiente trastorno personal, para la cajera y para quien está esperando detrás en la cola. En fin , cosas que pasan, al menos a mí.
En general , no me agrada este establecimiento.
En otros que he conocido , además de esa sensación de castillo con fantasma, te encontrabas con un personal , y voy a decirlo suavemente, bastante desaliñado.
Cajeras sin peinar y con cara ojerosa , como si durmieran en el mismo local y se acabaran de levantar. Hombre , un mal día lo tenemos todos, pero un trabajo cara al público , qué menos que pasar un peine por la melena enredada, más que nada por comodidad personal y dar una imagen mínima de higiene.
Casualmente , las más despeinada , eran además las más bordes.Bordes de no dirigirete la palabra, ni mirarte , ni apenas farfullar lo que debes pagar.
Le pides que te lo repita , y te grita . ¡¡ES TANNNTOOO , SEÑOOORAA!
Joer, nena, relájate.Y no me grites. Detesto a la gente gritona.
Y ya con las señoras mayores, esas que se hacen un lío con las monedas, era de traca
Lamentable. No quiero decir que toda persona encargada de la caja del Lind sea de ese talante, pero en casi todos he encontrado ese trato a la clientela como común denominador
Mi ultima experiencia en este sentido ha sido mucho más favorable.
Una cajera muy amable, de aspecto límpio y cuidado y sonriente. Un sorpresa muy agradable , teniendo en cuenta mis anteriores tratos con los empleados de la marca.
Porque gastar dinero en comida no es comprar caprichos, es un gasto necesario , y uno decide donde compra no solo por los precios, sino por los productos, y también ,por el trato que se recibe en el establecimiento. A todos nos cuesta ganar el dinerito para ese gasto fijo en comida que todos tenemos,y no es cuestión de que te griten en un supermercado o que te miren con cara de asco . Y decides hacer las compras en otro lado , donde no sean tan desagradables.
Parece que eso ha cambiado, me alegro.
Como lo tengo justo enfrente de casa, alguna compra haré, pero hay otro super cerca , e inconcientemente, voy a ese, donde la iluminación es mejor , donde conozco los productos y donde las cajeras y demás encargados te atienden como si fueras la primera y mejor de sus clientes, con sonrisa y una palabra amable.
Creo que no cuesta nada ser amable, tanto clientes como empleados , y al final , tiras hacia el super donde te encuentras más a gusto.
Es un buen rato lo que nos pasamos comprando comida, hagámoslo agradable para todos.
28.04.2010 02:17
Yo también tengo esa visión de estos supermercados, no me dan buena espina...pensaba q sólo me ocurría mi! Un saludo!
23.03.2010 21:47
De vuelta con la valoración
23.03.2010 06:45
Tengo la misma sensación que tú en estos establecimientos, falta de iluminación, desangelado..., tiene algunas cosas que me gustan, pero prefiero otros hipermercados..Un besazo // Vuelvo más tarde