Es la galleta chiquilin de toda la vida con chocolate blanco y con leche por encima en tipo chocolatina. Vamos, una perdición.
Como para que te dé por ese tipo de pena y esa tristeza que piensas tú que sólo se te pasa viendo alguna peli de pena en la tele con un montón de galletas alrededor y un bote de los grandes de helado para comértelo tú sola a cucharadas... Nada, eso no soluciona nada.
Retomando el tema de estas galletas, te diré que son un caprichillo que no puedes darte todos los días, más que nada porque son bastante caras y no son unas galletas así como de tipo desayuno, son para sentarte y comértelas de merienda de una sola sentada.
Menos mal que en la caja no vienen muchas... a pena.