Lush Cariño he lavado a los niños

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Toffee y miel con una pizca de cariño

4  30.08.2011

Ventajas:
Deja la piel muy limpia sin resecar, aroma logrado .

Desventajas:
La capa externa "rasca" la piel, cunde poco .

Recomendable: Sí 

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Nubecita_

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¡Hola a todos/as! Mi opinión de hoy se centra en el jabón Cariño he lavado a los niños de Lush (qué raro que hable de esta marca, ¿eh? Ya me quedan pocos productos suyos sin reseñar, pero todavía os daré la lata unos meses más). A pesar de su llamativo y original nombre, no lo adquirí por voluntad propia sino que me dieron un trozo a modo de muestra en una de mis compras. Los que me leéis seguro que os habéis quedado con la copla de que los jabones sólidos de esta firma son su producto estrella: la oferta abarca desde los más naturales a otros con una imagen colorida y, por consiguiente, una mayor cantidad de ingredientes químicos. Los aromas suelen estar bastante logrados, de modo que cualquiera que se pasee por la tienda encontrará uno a su medida. Con este ya he usado cinco o seis jabones suyos, un formato que cada vez me gusta más.

Lush

La firma Lush nació como tal en 1995, aunque años atrás el equipo ya trabajaba fabricando productos con ingredientes naturales (algunos de ellos para las tiendas The Body Shop). Entre sus señas de identidad, debemos destacar que emplea perfume real de absoluto de jazmín y que todos sus productos se hacen a mano, por lo que es normal que a veces no tengan la misma forma. Se trata de una firma con una gran conciencia ética: no compran ingredientes a empresas que experimenten con animales, colaboran con ONGs y utilizan sus tiendas para lanzar diversas campañas de concienciación.

En su oferta encontramos productos únicos y hechos con gran cuidado para obtener la máxima calidad. Intentan usar ingredientes frescos siempre que es posible y usan pocos o ningún conservante. Es especialmente curioso el caso de las mascarillas faciales, que son tan frescas que sólo duran una o dos semanas y en caso de pedirlas vía web las traen con un pedido urgente. Lush también destaca por sus fragancias exquisitas que desprenden la mayor parte de sus cosméticos: las hay para todos los gustos y algunas son muy originales, como aquellas inspiradas en un pastelito. Otra de las cosas que llama la atención de esta marca es el hecho de que muchos de sus productos son sólidos, algo que sorprende a los que estamos acostumbrados a usar geles faciales y corporales líquidos. Según nos cuentan, siempre que pueden fabrican sus artículos en este formato porque necesitan menos conservantes y de este modo se conservan mejor las propiedades beneficiosas para la piel. Además, se gasta menos material en envolver un trozo de jabón que en embotellar un líquido, y recordemos que Lush están muy concienciados con

Fotos de Lush Cariño he lavado a los niños
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No obstante, no todo es perfecto: sus precios no son especialmente baratos, aunque depende del producto en cuestión, pues no es lo mismo un jabón facial (que se amortiza porque dura muchísimo) que una bomba de baño o una gelatina de ducha (yo las veo más como caprichos para ocasiones puntuales). En estos momentos hay tiendas Lush en diversos centros comerciales de Barcelona, Cantabria, Madrid, Málaga, Valencia y Zaragoza. También tenéis la opción de hacer un pedido online en su página web www.lush.eu, con los gastos de envío pertinentes, claro está.

Cariño he lavado a los niños, jabón de ducha y manos

Hay artículos que nos atraen por su aspecto, otros lo hacen por una recomendación… En esta ocasión, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que lo más llamativo de este jabón es su nombre: Cariño he lavado a los niños (a partir de ahora lo llamaré simplemente Cariño), supongo que inspirado en la película Cariño, he encogido a los niños. En Lush se muestran muy imaginativos y en lugar de llamar a sus productos algo parecido a «Jabón de miel con aloe vera y aceite de coco» optan por nombres concretos y curiosos que no describen tanto la composición del cosmético.

Cariño tiene una estética menos colorida que la de otros jabones de Lush, pues es de un sencillo color beige tirando a marrón clarito. Tiene una textura suave, que nos da pistas de su alto contenido en crema. En su parte externa destaca una capa más dura y oscura, que como comentaré más abajo no me ha gustado nada. Con respecto a su aroma, huele a toffee, una fragancia que nunca me ha entusiasmado aunque sé que tiene muchos fans. Por suerte, aquí el olor es más bien suavecillo y no ha llegado a resultarme molesto. Su ingrediente destacado es la miel —que tiene propiedades calmantes e hidratantes—, pero también contiene aloe vera y aceites de colza y coco, principios que encontramos en casi todos los jabones de la firma.

A pesar de lo que pueda transmitir su nombre, no se trata de un producto ideado únicamente para los niños, por mucho que a estos les llame la atención su particular aroma de caramelo. Los adultos también podemos usarlo y disfrutarlo con tranquilidad. Yo lo he empleado para la ducha, pero también se recomienda como jabón de manos (igual que La Madrina, el primero que probé). Podéis adquirir una porción de 100 gramos (siempre aproximados, ya que cortan el trozo en la tienda y es difícil que quede la cantidad exacta) por 4,95€. No lo considero caro; aun así, reconozco que sale más económico un gel de ducha de supermercado.

Modo de empleo

No me voy a enrollar demasiado porque ya he hablado del tema alguna vez y supongo que, aunque de entrada la idea de emplear un jabón sólido para la ducha no os resultara demasiado familiar, con la fiebre de Lush que tenemos muchas seguramente os habréis empapado de cómo usar sus productos para sacarles el máximo partido. En primer lugar, quiero decir que este y cualquier jabón sólido se utiliza frotándolo directamente sobre la piel mojada —vamos, ningún misterio—, aunque he encontrado una forma de sacarle más partido: envolverlo en una red de espuma consigue que haga más espuma, valga la redundancia, y que no necesitemos frotar tanto para obtener la ansiada sensación de limpieza. Además, suelo cortar la pastilla en porciones más pequeñas para no tener que cargar con el trozo grande todos los días.

Con respecto a su conservación, yo siempre envuelvo los jabones en papel film o transparente, los guardo en un cajón para que no les dé la luz directamente y hasta ahora no he tenido ningún problema. Me lo aconsejaron en la tienda en una de mis primeras compras, y en efecto los productos se mantienen en perfectas condiciones. Hay quienes lo deja tal cual en una jabonera y tampoco les va mal; todo es cuestión de que cada una encuentre el método con el que se sienta más cómoda. Se mantiene en buen estado unos doce meses desde su compra.

Resultados

El jabón Cariño hace mucha espuma y gracias a ello proporciona una gran sensación de limpieza. Ahora bien, esto tiene su inconveniente: al hacer más cantidad de espuma, se gasta enseguida. Lo usé justo después de Lady Catrina —que es todo lo contrario en este aspecto, cunde muchísimo— y noté la diferencia. En este punto, se asemeja bastante a Sultana, uno de los jabones más cremosos y agradables de Lush. Aun así, yo de vosotros no dejaría de interesarme por Cariño por este motivo porque nunca viene mal darse un capricho y os aseguro que este artículo tiene muchas cualidades que compensan su gran fallo.

Hablando de sus virtudes, noto que cuida la piel y, además de dejarla limpia, no la reseca (no me extraña que se recomiende como jabón de manos). Su alto contenido en miel y aceites hace su función, no hay duda. Sé que hasta ahora he dicho lo mismo de todos los jabones de Lush de los que he opinado (La Madrina, Rock star, Sultana, Lady Catrina y creo que ya está) y podría parecer que este efecto se debe más a mi piel que a su efectividad; no obstante, os adelanto que con el que estoy usando ahora no he tenido tanta suerte porque me deja la piel tirante. ¡No todos podían ser perfectos! Ya escribiré la opinión correspondiente más adelante.

Para los amantes del olor a caramelo, lamento deciros que la fragancia apenas se percibe en la piel (era de esperar porque ni siquiera en la pastilla es demasiado intensa). Como os imaginaréis, esto para mí es una ventaja, un aroma más fuerte me empalagaría. Creo que su suavidad lo hace apto para más gente y hasta puede ser una buena opción para regalar junto a otros productos de Lush (todo lo contrario del citado Lady Catrina, cuyo aroma inspirado en un chupito de tequila me pareció fuerte en exceso y no pienso repetir aunque en todo lo demás vaya muy bien).

Antes os decía que la capa externa me ha resultado molesta. Veréis, no sé de qué está hecha exactamente, pero el caso es que tarda más en deshacerse que el jabón en sí y eso tiene un gran inconveniente: la costra rasca la piel de una forma bastante desagradable; al final no me quedó otro remedio que arrancarla. Si solo es un adorno y su presencia no altera las propiedades del jabón, yo optaría por quitarla.

A todo esto, no olvidemos que usar un jabón sólido es mucho más ecológico que comprar el gel de turno. Los envoltorios contaminan bastante y hay gente que todavía no está concienciada con los temas de reciclaje. Con los jabones de Lush solo consumimos el papel con el que nos lo envuelven en la tienda y, si queremos, un poco de papel film para guardarlo en casa. Nada que ver con las típicas botellas de los geles de ducha. Además, una vez te acostumbras, no cuesta nada ducharse con una pastilla de jabón.

En definitiva, Cariño he lavado a los niños me parece un jabón más que recomendable: desprende un aroma que gusta a la mayoría, limpia la piel en profundidad sin resecarla y su formato sólido es más respetuoso con el medio ambiente que los geles líquidos a los que estamos acostumbrados. Me gusta menos que otros de Lush (en estos momentos me sigo quedando con Rock Star y Sultana, aunque este último dure tan poco) porque su fragancia no es de mis favoritas, pero no puedo negar que en resultados no tiene nada que envidiarles. Le quitaría la capa externa, eso sí.

Conclusión

Teniendo en cuenta que lo probé gracias a una muestra y por mí misma no lo habría adquirido, mi experiencia con él es satisfactoria: deja la piel muy limpia y le proporciona hidratación gracias a su alto contenido en miel y aceites. Su gran desventaja reside en el hecho de que se gasta muy pronto, pero aun así creo que la compra compensa siempre y cuando os guste su aroma. Lo recomiendo para los amantes de las fragancias golosas, en especial de las de toffee. Después, solo queda acostumbrarse al formato sólido (en cuanto os deis cuenta ya os habréis enganchado y no querréis otra cosa). Podemos decir que el simpático nombre ha caído en un producto que se lo merece :-)

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Comentarios sobre esta opinión
nenya_

nenya_

23.11.2011 19:01

Este lo descarté hace tiempo por el tema de la miel... soy bastante sensible a ese olor y no lo soporto, en cambio si tengo ganas de probar otros, me atreví con jabones faciales, limpiadoras y champús pero con estos no. Un besote : )

irenecer

irenecer

25.10.2011 15:01

Lo iba a pasar mal para reprimir mis ganas de hincarle el diente. Muaks

dextrosa

dextrosa

03.10.2011 20:34

No soy muy fan de la miel, pero el olor del toffee sí me gusta. La verdad es que los jabones en pastilla me da la sensación que limpian más, no sé si es porque tienes que frotar más. No me parece caro y el nombre es muy divertido. Un beso.

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