El camino a Ninguna Parte
28.05.2005
Ventajas:
no procede
Desventajas:
no procede
Recomendable:
Sí
 PabloCruz
Sobre mí:
usuario desde:01.01.1970
Opiniones:71
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 30 miembros de Ciao
Puedes mirar a tu alrededor y comprobar que estás solo. Tómate tu tiempo, detente, gírate sobre tus talones y cuando lo hayas asumido, reemprende la marcha. Por unos segundos que pierdas, no pasará nada. Y más vale llegar un poco más tarde que caminar sin sentido. Unos viejos botines de ante pisan el asfalto candente con un ritmo acompasado, firme y lacónico, sabedor su dueño de que el camino es largo y de que el agua de la cantimplora comienza a escasear. Mientras las suelas se desgastan al contacto con la gravilla, algunas gotas de sudor se desprenden del cuerpo del caminante y van a parar al suelo, donde en un instante se evaporan dejando tras de sí el chisporroteo del agua hirviendo. La camiseta empapada, que deja a la vista los brazos tostados hasta ser ya indolentes al sol, no conoce más lema que el latido pausado del corazón que cobija. Dos palmos por encima de sus palpitaciones, la piel curtida del sombrero todavía guarda en su interior unos gramos de aire fresco, que mantiene la cabeza a una temperatura soportable. Los mechones de cabello sobresalen lacios por debajo del ala, pegándose a ratos a la frente cuando se levanta el aire del desierto. Podría pensarse que es una sensación grata, pero ese viento trae minúsculos granos de arena que se incrustan en los ojos y en la piel desnuda y provocan que el caminante se sienta aún más pegajoso e impotente ante el desolado panorama que sus pasos, no obstante, están obligados a afrontar.Y en esta letanía van pasando las horas, los días y las noches, y con ellos las montañas, las dunas y las serpientes que se arrastran desafiantes por la calzada. Invocas la traicionera estadística para sortear sus delgados cuerpos sin temor y continúas el camino sin mirar atrás. Es un pacto de silencio entre pobladores del desierto. Pero un día, levantas un poco la vista, y la sed y la nostalgia se mofan de ti mostrándote un espejismo. Y lo ves, primero a una milla, luego a media, y según te acercas convencido de haber encontrado el final del trayecto cuyo principio debe estar a millones de pasos detrás de ti, descubres que es la misma casa que abandonaste aquella tarde de verano. La madera ha perdido su brillo, algunas tablas parecen estar a punto de rendirse a la ley de la gravedad, y ya no hay un banco en el porche. En igual estado de ruina se hallan también el molino y el cobertizo. Los caballos, o bien están en silencio, o tampoco se encuentran ya allí. Y quedan doscientos pies cuando decides que la broma ya ha durado demasiado, y que, si realmente no hay un mundo mejor, te quedarás allí. Entrarás y le pedirás perdón, colgarás el cinturón y contemplarás la carretera durante el resto de tus días, esperando ver pasar un carruaje o uno de esos aparatos que llaman automóviles por ella para tener algo que contarle. No suena demasiado mal, después de tanto tiempo en la insípida compañía de tu mano y unas cuantas culebras. Subes los tres escalones, avanzas con el mismo ritmo monótono que tus piernas han asimilado hacia la puerta y en el momento de entrar de nuevo se levanta el aire y echa abajo la casa sin hacer ruido, dejándote sentado en el polvo, escupiendo arena mezclada con improperios ahogados y cogiendo tu sombrero. Cálatelo hondo, deja de preguntarte por los escalones que subiste, escupe una vez más y camina de nuevo. Quizás un día encuentres un espejismo que quiera quedarse contigo, a falta de algo mejor. O puede que, en un alarde de valor, des media vuelta y regreses. No grites su nombre. Oír tu propia voz después de tanto tiempo podría resultarte doloroso. --------------------------------------------------------------------------------------- "¿Iréis a buscar muy lejos? Acabaréis seguramente por volver, para encontrar lo mejor en lo que es para vosotros más conocido, para encontrar en las gentes que están más cerca de vosotros lo que hay de más dulce, de más tierno. La felicidad, el saber, no existen en más lugar que éste, en otro instante que éste." Walt Whitman --------------------------------------------------------------------------------------- Pablo Cruz
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24.10.2005 21:48
Muy reflexivo, avanzar o quedar estancado, yo pienso que un término medio aunque la mayoria de nosotros preferimos el estancamiento je je je,los espejismos se nos aparecen a cada momento pero la realidad hay que saber distinguirla de lo irreal y atraparla con fuerza para que no escape, el desierto no es nada productivo, todo lo contrario que tu mente, ¿porque no te leere mas a menudo? ultimamente estoy muy vago con las lecturas, tendré que tomar cartas en el asunto
01.09.2005 20:26
Uno de los escritores que más me gusta es Jorge Luis Borges.Su universo literario es complejo y fascinante, pero no apto para todos.Es así que muchos se atreven a criticar su obra, aun sin entenderla.Eso seguramente debe suceder contigo.Tu lápiz crea maravillas.Pero no todos pueden captar la esencia de tus obras.Espero ser uno de los privilegiados.De igual manera, es un verdadero placer leerte.Siempre lo es.Un abrazo, Esteban.
23.06.2005 00:25
Me retracto se llama Viaje a ninguna parte, aunque no hay viaje sin camino, ni camino sin viaje. otro saludo!