ANGUSTIA
22.01.2009
Ventajas:
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Desventajas:
. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Recomendable:
Sí
 javmase
Sobre mí:
Crónicas temporales, publicado en lulu. Es una antología de seis relatos de ciencia ficción relacion...
usuario desde:09.06.2007
Opiniones:153
Confianza conseguida:47
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 18 miembros de Ciao
Cuando abro los ojos el terror invade mi alma: está oscuro, muy oscuro. Intento levantarme pero no puedo. Despierto empapada en sudor y gritando. Siento que estoy atrapada. Palpo con horror la superficie lisa con mis manos. Esto no puede ser real, estoy en una caja muy pequeña, apenas puedo mover los brazos hacia delante. Es imposible, no puede ser verdad: me encuentro en un ataúd. La angustia se apodera de mí, no puedo pensar con claridad. El corazón me late muy rápido y noto una quemazón en el cuello. Tengo que salir de aquí. Grito de nuevo, pero mis alaridos se apagan en el eco del habitáculo. Cada vez respiro con más dificultad, es como si un peso muy fuerte oprimiera mi pecho. Intento arañar la superficie, pero entonces siento cómo un dolor penetrante recorre mis brazos con intensidad. Debo haberme roto varias uñas, no puedo verlo pero el líquido tibio que mana de mis dedos, me salpica la cara. No me importa, el dolor no es nada comparado con la angustia que siento. Necesito salir de aquí de inmediato, no lo resisto más. En un acto desesperado, me volteo e intento hacer palanca con mi cuerpo, pero ni tan siquiera estoy segura de estar haciendo fuerza hacía el punto correcto. Intento recobrar fuerzas, pero el pecho me arde, me falta el aire. Imagino toneladas de arena cubriendo la caja y la desesperación me consume. No puedo morir aquí, esto no puede ser real. Intento pensar cómo pude llegar a esta situación, no puedo entenderlo. Intento patalear con fuerza las paredes del receptáculo pero todo es inútil, no ceden ni un ápice. Se me agotan las fuerzas para seguir luchando, sigo pensando que esto no me puede estar sucediendo. Mientras, mis sentidos se apagan. No quiero aceptar la muerte, pero estoy paralizada, mis músculos ya no responden. Un adormecimiento me invade, el dolor ha desaparecido. Antes de dormirme para siempre quiero recordar, necesito saber porque estoy aquí. Mi corazón ya no late, ni siquiera me siento viva, pero puedo seguir pensando. Ya no me importa si estoy viva o muerta, tan sólo quiero saber que hago aquí. Entonces, pensamientos fugaces recorren mi mente, imágenes del pasado se aparece ante mí. Por fin recuerdo. El miedo no me dejaba pensar, pero ahora eso ya no importa; ya no tengo miedo; ya se quien soy. Ya estaba muerta hace mucho tiempo. Cuando me enterraron aún estaba viva, ellos se equivocaron, los médicos se equivocaron… no debieron condenarme a este infierno. Todo ha sido una pesadilla, un mal sueño de mi espíritu atormentado por esta tremenda injusticia. Pero no hay salida: soy lo que soy, un alma en pena aferrada a un puñado de huesos viejos y pellejo seco, olvidados en un cementerio antiguo. En mi lápida, apenas queda piedra y ya no se distingue inscripción alguna.
Leer más sobre este producto
|
|
15.04.2009 20:13
Buff, me has puesto los pelos de punta!! Es que lo describes tan bien que haces partícipe al lector de esa angustia inimaginable, pues ser enterrado vivo debe de ser una experiencia realmente atroz, de lo más horrible. Un excepcional cómo no. Y un besote.
03.04.2009 21:14
Bueno, impresionante, por lo que leo por aquí abajo has tocado mas veces el tema necrófilo, voy a seguir repasando tus opiniones. Recuerdo haber escuchado algo parecido en Cuarto Milenio, pero desde luego no me ha erizado tanto los pelillos de la nuca como tu descripción. Excepcional.
17.02.2009 15:30
Veo que sigues visitando los cementerios y entrevistando a sus aparentemente tranquilos moradores. Un magnífico argumento, renovado al más puro estilo Creepy al que tus palabras ahorran la necesidad de un ilustrador. No dejes este sitio, aunque sea de vez en cuando publica estas gotas de tu talento literario: nos bastan para alegrar el día. Un abrazo.