Frases
02.11.2004
Ventajas:
Sus libros se salen de lo "normal"
Desventajas:
Ninguna
Recomendable:
Sí
 JoseMontes
Sobre mí:
usuario desde:26.02.2004
Opiniones:248
Confianza conseguida:39
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 20 miembros de Ciao
Hace unos años me compré “La caverna” del escritor portugués José Saramago. Fue en una edición de la “Feria del Libro” que anualmente se celebra en Palma de Mallorca. La verdad es que no recuerdo las razones por las cuales compré ese libro, incluso planteo a día de hoy la posibilidad de haberlo comprado dejándome llevar por ese espíritu consumista que todos tenemos dentro y que nos han “metido” queramos o no. El caso es que al cabo de unos días comencé su lectura y la historia que plantea no me atrajo lo más mínimo, y además se lectura la encontré excesivamente lenta y muy densa. Total: que después de haber leído unas páginas (creo que unas veinte) cogí y decidí no seguir leyéndolo. El libro permaneció todos estos años en su sitio, y hace unos meses decidí leerlo. Me apetecía encararlo, mirarle de frente y saber que pasaba al final con aquel alfarero al que la “modernidad” estaba dejando sin trabajo. Lo leí, más bien lo saboreé, y me gustó mucho, sobre todo me atrajo la particular manera de escribir de José Saramago. Especial este escritor, sin duda alguna. Ya escribí una opinión sobre “La caverna”, y en esta no pretendo en lo más mínimo volver a hablar de este libro, más bien, lo que deseo es reproducir literalmente algunas de las muchas “reflexiones” que José Saramago hace en su libro, con la intención, de hacer ver a todas aquellas personas que lean esta opinión el estilo personalísimo del escritor portugués.“De lo mucho que me enseñaron, fue lo mejor que aprendí”. Quizá sea la experiencia la mejor de las escuelas. Quizá sea lo vivido día a día lo que más nos enseña en esta vida. Lo malo o lo bueno que podamos haber disfrutado o sufrido, es lo que, al fin y al cabo, nos determinan el futuro y nos hacen tomar, según las circunstancias, un camino u otro. Cuando somos jóvenes no escuchamos los consejos de nuestros seres queridos mayores de edad, creemos que todo lo sabemos, que no necesitamos ningún consejo porque creemos estar en posesión de la verdad absoluta. A medida que van pasando los años, y en virtud de todas las experiencias vividas, nuestra visión de la vida cambia, nuestra perspectiva de las cosas da un giro brusco y vivimos de otra manera. Mi abuela siempre me decía: “…ya pasarás por mi puerta…” y cuánta razón tenía. Uno puede pensar que ya ha alcanzado un cierto grado de madurez. Incluso puede estar convencido de ello. Considero más sensato considerar que el aprendizaje en esta vida es continuo y que “conseguir la madurez” es algo muy relativo, puede ser cierto o puede ser algo totalmente falso. Debemos seguir aprendiendo, sin soberbias por lo vivido, no presumir de haber vivido tal o cual situación, sino simplemente exponerla y sacar conclusiones de ella pero sin plantear, en ningún momento, que esa experiencia vivida ha servido para tener una opinión ya completa y absoluta sobre algo. La archiconocida frase “sólo se que no se nada” (Sócrates) es una de las verdades más grandes jamás escrita. Lo dicho, el aprendizaje es diario…..solo hay que ser consciente de ello.“La vida es así, está llena de palabras que no valen la pena, o que valieron y ya no valen, cada uno de las que vamos diciendo le quitará el lugar a otra más merecedora, que lo sería no tanto por si misma, sino por las consecuencias de haberla dicho”. El valor de la palabra, su importancia, por ejemplo en una relación con otra persona, es algo que siempre me he cuestionado. Es posible que sea más importante “hacer” que “decir”, que un hecho tenga más importancia que mil palabras juntas, pero también es evidente que, en determinadas circunstancias, los hechos no son posibles y las palabras deben tener un protagonismo y una importancia que hay que saber valorar. Creo que debemos dar su justo valor a las palabras, eso sí, siempre que éstas sean mencionadas por alguien que nos despierte confianza y seguridad. A pesar de todo ello, no cabe duda de que palabras pronunciadas en su momento, adquieren su total importancia (su brillantez, llegaría incluso a afirmar) cuando con el paso de los años se convierten en hechos, es decir, se convierten en realidad y así dejan de convertirse en palabras para convertirse en algo que podemos disfrutar o que podemos ver con nuestros propios ojos. Pero a pesar de tener el hecho delante de nuestros ojos, no debemos olvidar que antes hubo palabras, solo palabras, únicamente palabras….y que fuimos nosotros los que tuvimos que dar mayor o menor importancia a esas palabras. En ciao, todo son palabras, opiniones llenas de palabras, comentarios sobre éstas opiniones que no son más que palabras…..palabras y más palabras…..¿hay sentimientos detrás? ¿hay verdades detrás de esas palabras?…que cada uno juzgue según su forma de pensar y de sentir. “Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa”. Una vez, hace ya unos cuantos años, comenté en una pequeña reunión con conocidos que un libro me parecía algo maravilloso, algo realmente único. Me miraron como si fuera un pedante, como si pretendiera dármelas de intelectual o algo parecido, y yo no soy nada de eso, simplemente dije algo que pensaba. Y esa frase de José Saramago me parece una gran verdad. Entiendo que un libro (trate del tema que sea) es algo maravilloso y que además hasta de la novela más simple y sencilla que podamos imaginar, podemos sacar conclusiones, podemos siempre ir un poquito más allá de la simple historia y sacar conclusiones. Existen muchos tipos de lecturas, no cabe duda, hay algunas que nos dejan prácticamente igual y, en cambio, otras resultan más “productivas”, interiormente hablando. Saramago es, por ejemplo, uno de esos escritores que te invitan a reflexionar. En sus novelas hay un buen número de reflexiones que te hacen cerrar el libro, cerrar los ojos y pensar, reflexionar sobre la lúcida frase escrita por el genial escritor portugués. Y como botón de muestra de esta afirmación, estas frases que he reproducido literalmente en esta opinión y que son, bajo mi punto de vista, significativas del estilo literario de este escritor. “Náufragos, remaban hacia una isla desierta sin saber si se trataba de una isla real o de su espectro” Seguro que muchos de nosotros hemos reflexionado acerca de nuestra vida presente. Si nos gusta, si es realmente la que deseamos tener, si cambiaríamos algo o a alguien de esta vida….En definitiva, todos los seres humanos remamos hacia una dirección, aquella que consideramos correcta y aquella que consideramos es la ideal de acuerdo con nuestra forma de pensar y de sentir. Pero quién puede asegurarnos que estamos remando en la dirección correcta o estamos remando en la dirección equivocada, que todos y cada uno de nuestros esfuerzos no tendrán la recompensa futura que esperamos. Difícil todo eso, imposible diría yo. La fe, la confianza y el convencimiento propio deben estar muy presente en nuestros esfuerzos…y el riesgo, porque todo conlleva un riesgo que debemos asumir con valentía. “El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete, vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes, nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas”. El tiempo pone a cada persona en su sitio, lo que hacemos o lo que decimos puede ser que pase desapercibido en un momento dado, pero ese juez inapelable que es el tiempo terminará, más tarde o más temprano, por dar su justo valor a eso que se hizo en su momento o a eso que se dijo anteriormente. Igualmente sucede con las personas, en muchas ocasiones nos hemos sentidos defraudados por el comportamiento de alguien, hemos intentado arreglar la situación pero no lo hemos conseguido, hemos intentado hacer del diálogo y de la comunicación nuestras armas con las que encarar una situación desagradable…..pero no lo hemos conseguido y solo nos queda esperar, armarnos de paciencia y aguardar el momento en que el tiempo ponga a cada uno en su sitio, sabiendo que eso puede producirse algún día o puede no suceder jamás.“Sacudiendo el cuerpo y agitando los sentidos”. ¿Es posible el sexo por el sexo? ¿Es posible mantener relaciones sexuales con alguien sin que nuestro sentido del “cariño” o del “afecto” no se vea agitado? ¿Es posible, por ejemplo, que dos amigos tengan relaciones sexuales, y después se miren “con los mismos ojos”? ¿Es posible compartir algo tan íntimo y que luego parezca que no ha pasado nada? Aquellos que somos sentimentales por naturaleza, aquellos que somos personas que sentimos y que procuramos darle a las cosas su valor justo, sabemos que eso es difícil pero no imposible. La frase de Saramago me parece muy cierta y muy “verdad”. Creo que al hacer el amor se entrega lo más íntimo que una persona tiene, y al mismo tiempo se partícipa de la intimidad de la otra persona. Y precisamente por ello, por ese intercambio de intimidades, es que los sentidos se agitan, que no se trata únicamente de una “sacudida” del cuerpo, sino que aquello que no puede tocarse, aquello que pertenece al difícil y abstracto mundo de los sentidos también se ve, de alguna manera, resentido. Gracias por leer estas reflexiones personales basadas en frases de José Saramago. Si he conseguido despertar en vosotros un mínimo de inquietud sobre los temas tratados, si habéis dedicado un solo minuto a reflexionar sobre algo de lo que he planteado en esta opinión, debéis de saber que el mérito es suyo, todo suyo. Un saludo.
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03.11.2004 19:43
Genial opinion!! Un excepcional :D
03.11.2004 15:22
Excepcional opi!!
03.11.2004 14:46
Magníficas reflexiones. Saludos