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Cuando Marcelo Salas aterrizó en Europa, concretamente en el Lazio de Roma, venía con la vitola de gran goleador y depredador del área. Pero parece que el depredado fue él. No ha ofrecido, ni por asomo, el rendimiento que de él se esperaba. Y es que la liga italiana no tiene nada que ver con la Argentina. Esto es algo que la mayoría de clubes pasa por alto y por eso acaban pegándosela. El nivel de competitividad de las ligas italiana y española está muy por encima de cualquiera de las ligas suramericanas. No es el primer fracaso sonada y estoy seguro de que no será el único.