VISITA A ESTE "DIOS" DE LOS RUSOS.
18.10.2004
Ventajas:
PODER VER EL CUERPO DE ALGUIEN QUE FORMA PARTE DE LA HISTORIA RECIENTE DE RUSIA
Desventajas:
LA ORGANIZACIÓN ES MALA . DEMASIADO ESTRICTA .
Recomendable:
Sí
 ACALCEDO
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 82 miembros de Ciao
¡Hola, amigos de Ciao! No cabe duda de que Rusia y más concretamente Moscú tienen un sinfín de lugares de máximo interés para cualquier turista que las visite. Son muchas las páginas de la historia de Rusia que se han escrito en Moscú y, claro, son muchas las huellas de ello que aún hoy permanecen.
En esta opinión os quiero hablar de uno de los puntos de máximo interés de la historia reciente de Rusia: Lenin, o más concretamente su mausoleo, que puede ser visitado por los turistas, aunque no resulta tarea fácil… Primero de nada, he de deciros que sólo puede ser visitado los martes y jueves, con lo que si vuestra visita a La Plaza Roja, en la que se encuentra, la realizáis en otros días de la semana olvidaos de visitar el interior.
Como os acabo de comentar, el Mausoleo de Lenin se encuentra dentro de la Plaza Roja, a la derecha según se accede y más o menos en la mitad. Se trata de una pequeña construcción de ladrillo rojo, como no podía ser de otra manera, que no desentona lo más mínimo del resto del entorno. Solamente puede ser visitado los martes y jueves, como os he dicho, en horario de mañana, por lo que las colas que se forman antes de comenzar la visita son de agárrate que viene curva. Durante las horas de visita al Mausoleo, se cierra el libre acceso a la Plaza Roja y solamente dejan un pasillo hecho con vallas en la parte derecha.
Son férreos los controles a los que nos vemos sometidos para la visita y hay que echarle una dosis de paciencia increíble. Mientras esperamos en la cola, para ir accediendo en grupos de unas treinta personas, se acercan constantemente guías con una acreditación colgada de su cuello ofreciéndote sus servicios: es un completo timo, pero que allí está consentido; os cuento: resulta que para el acceso a la visita no se pueden llevar cámaras de fotos, de video ni teléfonos móviles que lleven cámara incorporada y, claro, de esto te enteras cuando estás haciendo la cola. Pues bien, los antes mencionados guías se ofrecen a custodiarte los aparatos prohibidos durante el tiempo de la visita (apenas quince minutos) por unos precios desorbitados tanto para su economía como para la nuestra: a nosotros, que éramos tres, nos pedían ¡unos 60 euros! Total, que se me ocurrió preguntarle a un vendedor de recuerdos por un sistema alternativo y me indicó que había una especie de depósito a unos 500 metros de allí, habilitado para que se dejaran consignados los aparatos. Así pues, nosotros, como un montón más de turistas tuvimos que abandonar la cola para ir a dejar nuestras cámaras de fotos en el antes mencionado depósito para ir a recogerlo después, una vez terminada la visita, pagando algo menos de un euro por cada aparato dejado allí.
Tras un primer control de acceso en el que cuentan meticulosamente el número de personas que acceden, se llega a otro en el que se pasa por un detector de metales y en el que te obligan a que les muestres todas las partencias que llevas. Aquí es donde están apostados los “guías” para guardarte las cámaras y esperar a devolvértelas a la salida; ésta es su valiosa labor y por el precio que antes os he comentado ¡Qué caraduras! La cantidad de soldados que están vigilando toda esta dinámica es espectacular. Van armados hasta los dientes y con ese semblante tan serio imponen un respeto tal que cualquiera se atreve a saltarse una indicación… Pues bien, tras recorrer unos metros en la Plaza Roja, llegamos a la puerta de acceso al Mausoleo; allí te indican de manera contundente que no se puede hablar y, en caso de llevar gorra o sombrero, hay que quitárselo y llevarlo en la mano.
El interior del Mausoleo tiene una luz tenue; sólo hay un centro de luz que es precisamente el que enfoca directamente al cuerpo presente de Lenin. Es tal y como se le conoce por las fotografías de los libros; parece que fuera un muñeco de cera y tiene las manos colocadas de manera distinta, no como si estuviera muerto sino más bien como quien adopta esa postura para dormir. Por cierto, era bastante bajito. La visión del emblemático Lenin no puede durar más de dos o tres minutos y es que apenas llegas al habitáculo en que se encuentra, varios vigilantes te increpan para que circules alrededor del visitado y salgas por otra puerta, dejando así lugar a nuevos visitantes.
La visita concluye con un paseo junto a las murallas del Kremlin en el que se encuentran enterrados personajes de renombre de la reciente historia de Rusia. La salida se hace por la parte posterior de la Plaza Roja. Sin duda se trata de una visita interesante, que recomiendo si se viaja a Moscú. Tened en cuenta, eso sí, todo lo que os he comentado a cerca de las circunstancias en que se realiza. Los que vayáis con excursiones concertadas me imagino que lo tendréis más fácil…
Un saludo para todos.
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24.11.2009 12:42
Momificar un cadáver no deja de esconder un profundo respeto y amor, no querer que se muera o, al menos, que se desintegre.
02.04.2009 14:56
Gracias por la explicación. Tengo muchas ganas de ver al camarada de cerca (aunque me traten mal los nuevos esbirros del capitalismo yanqui) y espero poder cumplir mi sueño este otoño. Salud!.
14.11.2006 20:40
Llevo tiempo queriéndo ir a Moscú, a ver si es éste año...Me ha gustado mucho tu opinión. Un saludo.