Este es otro de los ejemplos de como exportar los valores capitalistas de Estados Unidos al resto del mundo, pero sin ninguna clase de valor televisivo: ni en las imágenes, dirección o interpretes. Son las absurdas historias sobre hombre y mujeres que no atren a nada. Y lo que parece mentira es que los rectores de nuestras televisiones nos pongan esto. No sé si son peores que esta serie. Por supuesto que no es recomendable a nadie de la sociedad. Por no salvarse no estásn ni las mujeres, que no están muy allá.