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Llevaba mucho tiempo intentando visitar el Mercado de San Miguel y este domingo por fin pude acudir a verlo a degustar alguna tapa en el interior del mercado.
He de decir que me decepcionó muchísimo porque esperaba mucho mas después de todo el bombo y platillo que le han dado a este mercado.
La situación es inmejorable, en el centro de la ciudad, junto a una de las salidas de la Plaza Mayor y bien comunicado en transporte público. Recomiendo ir los fines de semana y en transporte público porque para aparcar entre los turistas, el rastro, etc. es imposible aparcar.
La parte exterior tiene su encanto con el forjado y su decoración. Al entrar la verdad es que asusté bastante con los precios de algunos alimentos como unas cerezas que vi a unos 20 euros/kg, algo abusivo.
Había mucho ambiente pero apenas se podía pasear y no había tampoco sitio junto a las barras para tomar algo. Cuando por fin decidimos pedir algo, el precio nos echó para atras para la siguiente ronda ya que por 2 cañas, 1 coca cola, 1 mosto y 4 pinchos de tortilla nos cobraron casi 16 euros. Mientras estábamos tomando nuestro aperitivo, los empujones eran constantes y estábamos muy agobiados.
Sin duda, está bien para ir a verlo una vez pero por los precios que tiene no creo que la gente sea muy asidua a este sitio, ya que en los alrededores hay muy buenos sitios para ir de tapas, sobre todo en torno a la Plaza de Santa Ana.
Concluyendo, encontrarás algún producto curioso pero no esperes ver algo al estilo de la Boquería barcelonesa. Hay pocos puestos en el mercado y es muy muy pequeño.
Me llamó la atención que había hasta seguridad aunque no era muy necesaria pero si que hay que tener mucho cuidado con los carteristas por la zona.
En resumen, puedes ir a verlo por ver como lo han rehabilitado pero no como un sitio para ir todas las semanas después del rastro a tomar el aperitivo.