La opción correcta
14.11.2008
Ventajas:
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Desventajas:
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Recomendable:
No
 luismco56
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¡¡INGENIERO!! ^_^
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Por una vez, se había decidido a romper su comodidad. Había recolectado pruebas contra el gobierno corrupto del cual formaba parte. Y las presentó frente a las autoridades correspondientes. Por primera vez, se sentía coherente consigo mismo, seguro, orgulloso de sí. Él sabía que si no era hoy, sería mañana cuando sabrían quién habló, quién mostró los trapos sucios, porque seguramente a ciertas cosas, sólo él habría tenido acceso, y por tanto, poco bastaba para deducir quién había estado en tal o cual lado, y tenido acceso a ciertos documentos. Pero no le importaba. Había hecho lo correcto.Salió bien entrada la noche de su trabajo, como era su costumbre. Mientras apagaba las luces, pensó qué fácil sería para un asesino contratado salir de cualquiera de las oficinas ahora a oscuras, y asesinarlo, y luego bajar por las escaleras silenciosamente, y tomar el ascensor en algún otro piso, para despistar, y salir por la entrada de la Planta Baja como Pancho por su casa. Le dio risa esta idea, pero por las dudas, trató de caminar silenciosamente, atento a cualquier ruido sospechoso. Trató de adivinar alguna respiración, algún tropezón en la oscuridad. El golpe de una ventana abierta ante la entrada de una corriente de aire casi le hizo saltar."Tranquilizáte, hoy todavía no pasará nada", se dijo sin convicción. Salió por la puerta principal, y entonces pensó que en verdad, con alguien oculto en ellas, sea en los escalones que daban al piso inferior o al superior, podría ser sorprendido y asesinado sin mayores problemas. Mientras esperaba el ascensor, imaginó que tranquilamente podría el asesino venir dentro del mismo, y en cuanto se abriera la puerta, dispararle. En todo caso el problema sería cómo saber que justo él salía, pero no era difícil, pues tenía dos edificios, uno de ellos también con gente del gobierno, desde los cuales podrían estar mirando hacia su oficina, y comunicar su ida al verle apagar las luces.En el ascensor no había nadie. Igual, entró con dudas. Marcó el 0. Mientras bajaba, pensaba que de la misma manera que el asesino podría matarle estando dentro del ascensor, podría ahora esperar que parara en un piso, y pescarle a él ahí dentro sin tener donde escapar. Pero el ascensor no se detuvo hasta llegar a la Planta Baja. Suspiró. Se alarmó cuando el guardia de seguridad que le saludó no era ninguno de los siete que él conocía. "¿De donde salió?". Medio se detuvo, pero no quiso mostrar dubitaciones y prosiguió, saludando lo más cortésmente al hombre y abandonando el edificio sin mirar atrás.Tomó el ómnibus, y ahí fue el único lugar donde se sintió seguro, con otras personas. Bueno, algún francotirador, pensó, pero ¿valía la pena? No sólo les estaba cortando el acceso a millones de pesos, sino que probablemente terminaran en la cárcel. Sí, valía la pena volarle los sesos incluso con tantas molestias. Se corrió al asiento que daba al corredor del vehículo. Se bajó en su parada, percatándose que todo era oscuro con los espesos árboles que bordeaban la vereda, y pensó que tal vez esa oscuridad podría amparar a alguien con malas intenciones hacia él, y miró hacia los costados antes de emprender su último trayecto hasta su casa.Ahí, en medio de una calle abierta, en una ciudad construida por militares, que habían hecho de la misma una especie de encerrona para manifestantes y grupos civiles opuestos a los gobiernos de facto, sintió que era un tiro al blanco andante. "Aquí no tengo salida, aquí pueden dispararme de la manera que se les ocurra: desde los edificios, desde la plazoleta, desde la plaza, desde cualquiera de estas cinco calles que se cruzan aquí". En lo alto de la calle donde se encontraba, que tenía una empinadura de casi 50° y a los doscientos metros hacia arriba, podría apostarse alguien y él no verlo al no haber luz allí. Bueno, más opciones para matarlo. Qué suerte tenía.Cuando llegó a su casa, supuso que cualquiera podía ser su enemigo. De hecho, realmente podría serlo. Podía entrar ahora a su casa y ver asesinados a su esposa y su hijo de ocho años y su bebita de cinco meses, y sólo quedar él para completar la escena. A lo mejor un vecino. A lo mejor esa persona que sospechosamente caminaba dando vueltas justo delante del edificio anterior al suyo. "¿Por qué, por qué se me ocurrió abrir la boca, obrar bien? ¿Por qué fui tan estúpido?". Entendió que lo que había hecho no tenía vuelta atrás, y mientras ingresaba la llave y entraba lentamente mirando hacia ambos lados de la vereda y a la vereda de enfrente, se dio cuenta de que su vida tal como la conocía no existía más, que había cambiado, de una vez y para siempre, y que nunca más viviría sin mirar por el rabillo del ojo, desconfiando, desconfiando, desconfiando, hasta que en algún desafortunado momento, todos sus miedos se concretasen.
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17.01.2009 21:41
como la vida misma, ojala en nuestro pais alguna vez se animara a pesar de todo, a pesar de su vida. Claro que acá hay tanta corrupción que esto sería efecto dominó y nadie quedaría en pie
03.12.2008 19:27
y sin embargo, optó por lo que era más correcto, no? por qué nos empeñamos en hacer a veces lo correcto si está en juego nuestra propia vida? y además has cortado el etxto, porque nadie nos ha asegurado que al otro lado de esa puerta no haya un asesino a sueldo a punto de rebanarle la tapa de los sesos con una pistola. no ? hummm... pobre hombre.
28.11.2008 09:53
Me ha encantado, me ha parecido sumamente real, se nota que sabes bien de lo que hablas, y además no se trata de una situación fictiicia (bueno, probablemente en este caso sí, pero me refiero a que es una situación que seguro se ha dado en miles de ocasiones)