GIGANTISMO HORIZONTAL
01.09.2006
Ventajas:
Es una ciudad diferente .
Desventajas:
Los precios son muy elevados .
Recomendable:
Sí
 mbelgoare
Sobre mí:
usuario desde:31.05.2006
Opiniones:22
Confianza conseguida:8
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 51 miembros de Ciao
Regresé hace unos días de un viaje a Rusia. He visitado Moscú y San Petersburgo, ambas muy diferentes. Esta vez, escribiré sobre la capital. Lamentablemente, el tiempo no me ha acompañado: la lluvia y una temperatura que apenas sobrepasaba los 15 grados, demasiado baja para verano hasta en Moscú, ha dificultado los paseos por esta enorme ciudad. La capital rusa no para de crecer, y sus dimensiones superan ya las estadísticas oficiales: más de 1000 kilómetros cuadrados. Antes de iniciar el viaje tienes que conocer la documentación necesaria para entrar en el país. De esta forma, evitarás contratiempos. Debes solicitar el visado, entregando en la embajada un pasaporte al que le falten más de seis meses para caducar. El trámite puede llevar de 10 a 20 días de espera. Cuando llegas a Rusia, tienes que rellenar la tarjeta de inmigración, donde detalles las fechas exactas de entrada y salida del país. El duplicado debes adjuntarlo al pasaporte, y los hoteles donde te hospedes lo van sellando. Resulta de vital importancia no perder esta documentación, ya que de lo contrario puedes tardar hasta quince días en salir del país. Yo contraté con una agencia los vuelos y los hoteles. Normalmente, las agencias te recomiendan que realices un viaje organizado al completo, pero es algo que a mí no me atrae. La organización de las excursiones en grupo te hacen perder mucho tiempo, y acabas sin recorrer las calles y sin vivir la realidad cotidiana de un lugar. Además, los precios suelen ser bastante elevados. Aparte de visitar los sitios más interesantes, es un autentico placer pasear por sus avenidas y perderte en esta inmensidad. Con las precauciones debidas hacia los ladronzuelos de carteras, puedes recorrer Moscú con bastante seguridad. Eso sí, intentad alejaros de los policías, porque os pueden pedir la documentación y negarse a devolverla si no se les da una cantidad bastante considerable de dinero. Hay muchos agentes corruptos que han amargado la visita de muchos turistas. Yo he tenido la suerte de que sólo se me acercara uno para ayudarme cuando me vio con un mapa en la mano. En los cuatro días que estuve apenas pude ver los lugares más famosos del centro de la ciudad. Os citaré algunos. El Kremlin, corazón de Rusia y símbolo de su grandeza, es un conjunto amurallado de 27 hectáreas. Es el recinto más antiguo de la ciudad, y sus orígenes se remontan al siglo XII. Sufrió muchos incendios, debido a que al principio se construía en madera. Fue entre los siglos XV y XIX cuando se edificó la mayor parte de sus monumentos . Destacamos la sede gubernamental, donde el presidente tiene sus oficinas, el edificio del Senado, la plaza de las catedrales ( las de Anunciación, la de San Miguel Arcángel y la del Depósito del Manto de la Virgen, con sus bellas cúpulas doradas), el Palacio del Facetado, con sus lujosos interiores, la Campana Zarina ( la más grande del mundo ), el Cañón del Zar ( también es el de mayores dimensiones del planeta), el palacio de la Armería, donde se exhiben trofeos de guerra, insignias de poder y obras maestras de joyería, y la preciosa catedral de la Dormición, levantada en el siglo XV. La mayor parte del Kremlin fue diseñada por arquitectos italianos. A lo largo de todo el perímetro se elevan 18 torres de combate y la torre Kutafia, situada en el puente sobre el río Neglinnaya. En un lateral de la muralla tiene lugar el famoso cambio de guardia, que custodia la tumba dedicada al soldado desconocido. Los solemnes pasos de los soldados, que levantan las piernas dibujando perfectos ángulos de noventa grados, atraen a muchos turistas de todo el mundo. La Plaza Roja es , seguramente, el punto más famoso de la capital rusa. Sus inicios se remontan al siglo XV, cuando se demolieron las casas que rodeaban al Kremlin. Después, se convirtió en un mercado, y ya en el siglo XVII queda bautizada como Roja, que significa "hermoso" en el antiguo eslavo. En un extremo de esta inmensa plaza, encontramos la inconfundible catedral de San Basilio, edificada entre 1555 y 1561. Celebra la victoria sobre las tropas de Kazán. Se trata de una composición de nueve iglesias, ocho de ellas entorno a la central, de 48 metros de altura. En ella fue enterrado San Basilio, un beato muy famoso en la ciudad. Sus formas y colorido la hacen tan peculiar. Precisamente, en CIAO aparece encabezando las opiniones sobre Moscú. En un lateral de la Plaza Roja están los lujosos Almacenes Gum, y en el otro, junto a las murallas del Kremlin, se encuentra el célebre mausoleo de Lenin. Me mereció la pena las más de dos horas de espera para poder ver durante menos de un minuto los restos del famoso revolucionario. Cuando entras en esta edificación, de forma piramidal, te sumerges en un pasillo absolutamente oscuro. Sólo la palidez de las caras inmóviles de los soldados, que parecen figuras de cera, iluminan ligeramente el paso. Al final, puedes rodear la urna donde se exhibe el cadáver de Lenin. Una experiencia breve, pero intensa. En el otro extremo de la Plaza está el famoso Museo Histórico, de 1883 y la encantadora catedral de Kazán, también pintada en alegres colores . La Plaza Manezhnaia o del Picadero se sitúa junto a la Plaza Roza. Ambas se comunican. El edificio del Picadero es una columnata dórica, sin grandes ornatos en el frontal, que albergaba desfiles y maniobras militares. Muy cerca de estas dos enormes plazas está el prestigioso teatro Bolshoi ( el "grande"), una de las construcciones teatrales más grande de Europa. Ahora mismo está en obras, con lo que apenas pude contemplar esta muestra de arquitectura rusa del siglo XIX. Enfrente del teatro se erige una estatua de Karl Marx. La catedral del Salvador, junto al río Moscova, fue reconstruida en los años noventa, respetando la estructura inicial del 1812. Esta enorme edificación de mármol, de más de 100 metros de altura simboliza el triunfo ruso sobre las tropas de Napoleón. En Rusia, todo lo que reluce es oro, y las cúpulas de este templo también contienen el precioso metal. Durante la época soviética hubo un proyecto de edificar una enorme estatua de Lenin, en cuya mano podría aterrizar un helicóptero, y en el interior de su cabeza se planificaba construir una enorme biblioteca. Al final, no se llevó a cabo. El museo de Bellas Artes de Pushkin es el más importante de Rusia después del Ermitage. El edificio, de mediados del XIX, parece un templo griego. En el interior podemos disfrutar de una enorme e importante colección de cuadros, entre los que destacan obras de Gauguin, Lucas Cranach o Renoir. La galería Tetriakov también merece una visita: recoge obras de pintores rusos. Resulta un auténtico placer contemplar los cuadros de autores con un realismo tan preciso, como si se tratara de fotografías. El monasterio de Novodevici, fundado en 1524 , conmemora el triunfo de Rusia sobre los invasores polacos- lituanos. Fue una fortaleza construida para proteger a los zares y a los boyardos. Ahora es un convento de 5 hectáreas. Esta llamativa construcción barroca está rodeada por una muralla con doce torres. En diferentes puntos de Moscú se levantan las siete torres estalinistas, construidas entre 1930 y 1950. Son un conjunto urbanístico muy significativo. Alguno de ellos llega a los 170 metros de altitud. Realmente, impresiona ver desde cerca cada una de estas moles. Albergan ministerios, hoteles, edificios de viviendas y la Universidad más importante de la ciudad. El metro de Moscú es mundialmente admirado. Esta enorme red mueve más de nueve millones de viajeros al día. Soy testigo de la rapidez y la frecuencia de los trenes, y desearía que el de Madrid funcionara así de bien. Pero lo que realmente llama la atención es la arquitectura de algunas estaciones. Son auténticos palacios subterráneos. Cada una de ellas está dedicada a un tema y en su ornato se emplearon diferentes mármoles de los Urales, granito, rodonita y otros materiales. Las estatuas, pinturas, mosaicos, vidrieras y bajorrelieves adornan estas increíbles estancias. Llama la atención la extrema limpieza de estas estaciones, sin ningún papel en el suelo, ni pintadas en sus pulcras paredes. El centro de la ciudad está rodeado por una amplia zona de bulevares y después nos alejamos hacia una apacible corona ajardinada que apenas pude visitar. Moscú tiene una luz especial, aunque el día sea nublado. Se debe a que el blanco es el color protagonista de casi todos sus edificios. Y un paseo nocturno es otra experiencia visual única. La extraordinaria iluminación en sus edificios más emblemáticos, muchos de ellos blancos ( como la Casa Blanca, la sede del Gobierno ruso), consigue una de las imágenes nocturnas más bellas que nunca haya visto. La famosa calle Arbat recuerda a Las Vegas, con sus gigantes carteles iluminados. Es más impactante durante la noche. Moscú es un contraste continuo: edificios de diferentes épocas conviven. Eso sí, todos son gigantes. Esta peculiaridad la hace especial, no pareciéndose a ninguna otra capital. Y me falta comentar algo sobre los moscovitas. Ya he leído y oído otras opiniones en las que se los describe como secos y maleducados. Sí que sorprende esa mezcla de inexpresividad y tristeza en sus caras, tanto como la brusquedad en el trato hacia el turista. Tampoco esperaba que casi nadie hablara inglés por la calle, ni siquiera los más jóvenes ( recuerdo que los de Praga no derrochaban simpatía, pero tenían un perfecto inglés). Durante la era socialista se les aconsejaba no acercarse a los turistas para no contagiarse de los valores capitalistas. Quizás después de tantos años arrastren cierta inercia de esa etapa. Además, es un país duro, donde las temperaturas alcanzan un grado de frialdad insoportable. A eso le tenemos que sumar que los precios de esta ciudad son más altos que los de cualquier otra capital europea, y su sueldo apenas llega a los 600 €. Es difícil ir sonriendo cuando la vida resulta una difícil lucha diaria para seguir adelante. Sin embargo, jamás los definiría como mal educados. Es un pueblo muy culto ( un 80 % es universitario) que respeta los espacios públicos . La limpieza de las calles dice mucho de sus habitantes . Hasta los fumadores evitan arrojar las colillas al suelo: la mantienen en la mano hasta encontrar una papelera. En fin, creo que es un destino turístico muy recomendable. Puedes sentir las muy diferentes etapas de la historia de este gigantesco país
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17.09.2008 11:16
Un merecido excepcional, buena opinión viajera, yo también andube por ahi este verano, pero con un recorrido algo máscomplicado. Saludos Yance
26.10.2006 22:13
Cuando he visto la película Ana Karenina, siempre me imaginaba con esos gorros de piel y esos abrigos tan majestuosos. Que pena que esté tan lejos. Viajar no debería ser un lujo si no un derecho. BS!!
20.09.2006 01:17
Aqui va el excepcional