Museo del Oro, Bogotá

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Museo del Oro, Bogotá

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Opinión sobre "Museo del Oro, Bogotá"

publicada 18/08/2005 | larky
usuario desde : 24/02/2003
Opiniones : 517
Confianza conseguida : 294
Sobre mí :
Excelente
Ventajas Imprsionante colección prehispánica
Desventajas No te dejan llevarte una muestra... ;D
muy útil
Interés en general
Encanto
Ubicación
Relación calidad precio

"Lo que dejamos los españoles"

La celebérrima balsa muisca

La celebérrima balsa muisca

Me había comprometido a no hablar durante el período estival de ningún destino turístico más, pero al comprobar que Ciao había dado de alta este museo, me veo en la obligación de romper mi promesa, ya que se trata de un lugar muy especial cuya existencia ignoraba hasta que visité Bogotá por vez primero. No soy un gran conocedor del arte precolombino y, la verdad, mi interés por esas culturas que precedieron a la llegada de los españoles es más bien escaso. Salvo por un prúrito de culturilla que no puedo evitar, en muchas visitas al extranjero me saltaría los museos. Después de todo ¿para qué perder el tiempo en Londres viendo las mismas momias que puedes ver en París? Por supuesto, hay excepciones que justifican un desvío del itinerario turístico, como es el caso de este museo del Oro en Bogotá, Colombia.

EL MUSEO
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El Museo del Oro, dependiente del Banco de la República, fue creado en 1.939 para preservar el inmenso legado histórico de las culturas autóctonas colombianas que, no hará falta decirlo, ha sufrido toda clase de menoscabos a manos de saqueadores y coleccionistas. Las culturas prehispánicas de Colombia eran básicamente nómadas, lo que significa que, a diferencia de aztecas, mayas o incas, los restos arquitectónicos que han dejado son insignificantes. El legado cultural de esas tribus (chibchas, taironas, etc) se basa, pues, en objetos manufacturados en madera y cerámicas, pero, sobre todo, en el material más noble de todos: el oro. En efecto, pese a su escaso desarrollo en otros campos, los indígenas de esta parte del subcontinente hacían gala de una habilidad inusitada en el arte de la orfebrería. El museo, pues, guarda una cantidad impresionante de especímenes de joyería autóctona. Se trata, en general, de piezas pequeñas, como corresponde a sociedades itinerantes, pero de un enorme valor histórico y artístico.

LA LEYENDA DE EL DORADO
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Esta leyenda que estimuló la imaginación de los conquistadores españoles hasta el punto de hacerles creer en su existencia real tiene su origen precisamente en la cultura muisca, que antíguamente poblaba el altiplano cundiboyancense (actualmente Cundinamarca, Boyacá y Bogotá D.C.). Hay distintas versiones, probablemente deformadas por los imaginativos y ambiciosos conquistadores, pero todas coinciden que se celebraba un ritual en el que un sacerdote era cubierto de oro y se sumergía en las aguas de un lago (algunos sitúan el escenario en la laguna de Guatavita, otros en la de Pasca) y entregaba oro y esmeraldas a los dioses. Este mito indígena fue engrosado por los españoles hasta el punto de hacerñes creer que el fondo de la laguna estaba literalmente cubierto de objetos de oro lanzados como dádiva por los nativos muiscas. Para su desgracia, pronto averiguaron los recién venidos que todo el oro que atesoraban los muiscas lo habían obtenido de su comercio con otras etnias y que en el altiplano no había ni gota del preciado metal. Eso sí, en la laguna de Guatavita todavía se aprecia una marca, remota señal de un baldío esfuerzo de los españoles por drenar laa guas del lago en 1580…

El mito de El Dorado no acaba aquí, sino que fue engrosándose con el tiempo hasta convertirse en la leyenda de una remota ciudad perdida cubierta literalmente de joyas, cuya búsqueda fue el estímulo para un sinfín de exploradores que peinaron en su búsuqeda el área amazónica, por supuesto sin encontrar nunca nada que se asemejara a este sueño de cuatro codiciosos muertos de hambre.

EL MUSEO
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Este museo, el más prestigioso de toda Colombia y uno de los más importantes de toda Sudamérica, está dedicado, como dijimos, a la artesanía de las tribus indígenas del país, centrándose especialmente en los trabajos de orfebrería en oro. La colección reúne incontables piezas de las diversas culturas, casi todas ellas de tamaño reducido o medio, pero de un indudable valor artístico. La más prestigiosa de estas obras es, como no, la famosa balsa que reproduce la leyenda de El Dorado, de origen muisca, reproducida en incontables libros de historia, pieza de un delicadísimo trabajo de orfebrería, que se puede observar muy bien en la foto que acompaño. Junto a ella se acumulan incontables objetos decorativos y votivos, realizados según técnicas de orfebrería muy elaborados, que incluían incluso la soldadura. Todo este acervo de técnicas, algunas de ellas bastante sofisticadas, están muy bien explicadas, lo que permite ahcerse una idea muy exacta de las condiciones en que se elaboraban las piezas. Abundan las narigueras y orejeras, utilizadas como ornamentos, así como los poporos, recipiestes en los que se ponía cal y se extraía con un palito. Esta cal se mascaba con las hojas de coca, lo que producía el efecto que todos nos imaginamos. Y es que la coca era un elemento esencial de las culturas indígenas de esta parte de América…

El momento culminante de la visita es en la gran cámara acorzada, donde se tiene que hacer cola para entrar en grupo. Allí se simula el amanecer en el fondo de la laguna de Guatavita, rodeados de miles (sí, miles) de objetos de oro relucientes. Eso es lo que debieron ver los conquistadores españoles cuando llegaron al altiplano (en sus mentes, claro…). En cualquier caso, se trata de un museo excepcional en un subcontinente en el que no faltan precisamente tesoros de la época precolombina y es, sin duda, el mayor interés turístico de la capital de Colombia. No recuerdo el precio, pero la entrada al useo es barata para un turista. Los domingos, la entrada es gratis, aunque la afluencia de público en tales ocasiones puede impedirnos disfrutar como es debido de las modernas instalaciones de este museo.


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Comentarios en esta opinión

  • Moraneus publicada 30/08/2005
    Usted se ha recorrido medio mundo, maese Larky...
  • Lemale publicada 23/08/2005
    dan ganas de visitarlo, un abrazo
  • arglittle publicada 19/08/2005
    Hay cosas líndisimas que pertenecen a la historia americana Besisssssssssssssss
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