Hoy voy a opinar sobre el hotel NH Bucharest, que es la anglófila denominación que la cadena NH ha dado a su hotel de Bucarest (en español) o Bucuresti (en rumano).
Construido en el año 2005 (y sobre este dato no tengo dudas, porque unos compañeros míos trabajaron en el montaje), el moderno edificio destaca entre las viejas construcciones y los solares de los alrededores. Solares vallados en los que quizás se construya algo algún día. En cualquier caso, esos alrededores son precisamente de lo más negativo que tiene el hotel. No le hacen ningún bien.
El hotel se encuentra a quince minutos andando de la plaza Univesitatii, o de la plaza Unirii, que ya podemos decir que son parte del centro de la ciudad. Bucarest puede recordar de alguna forma a Lisboa, por esa sensación de que todo se hubiera parado hace cincuenta años y está despertando ahora de un sueño pesado, gracias a la inyección de dinero de los fondos europeos y el capital privado extranjero.
Volviendo al hotel, decir que, en este caso, mi compañero y yo no tuvimos opción de elegir, porque la empresa que nos llevó a Rumanía a hacer un trabajillo nos alojó en el NH la noche de transición entre la vuelta del delta del Danubio (donde hicimos el trabajo) y la partida hacia España. Fue una noche de sábado del mes de junio de 2009.
Al pasar la puerta giratoria del hotel y entrar en la recepción, nos olvidamos de lo que hemos visto fuera, porque es como si hubiéramos entrado en cualquier NH de España, tanto por los uniformes del personal, como por la decoración en maderas oscuras (tipo wengué) y demás zarandajas. El resto de clientes con los que nos cruzamos en recepción, todos españoles.
La habitación tiene un tamaño correcto y una decoración agradable, aunque un poco fría, como parece que debe ser en cualquier cadena hotelera que se quiera considerar moderna.
Los colchones y almohadas tienen la dureza ideal. Unos huecos en el cabecero de la cama hacen las funciones de mesillas, y a ambos lados de dicho cabecero, tenemos los dos armarios individuales. Estos armarios tienen un pequeño defecto de construcción o diseño, y es la poca altura entre la barra de colgar y la balda inferior, que hace que una simple camisa colgada en una percha, quede doblada en la parte de abajo.
Completan la decoración una amplia mesa con el minibar debajo y el televisor encima, en el que podemos ver la Tve, la Etb en vasco, el Canal Andalucía, varios canales rumanos, y otros en inglés, alemán, italiano o francés.
En el cuarto de baño tenemos una amplia ducha, secador, un espejo de esos de caramula y los clásicos botes de gel y champú. Aparte, dentro de uno de los armarios de la habitación hay un calzador y un costurero de bolsillo.
La climatización funciona perfectamente y la limpieza es irreprochable. La habitación está perfectamente insonorizada.
Como solo pasamos una noche en el hotel, y el viaje era de trabajo, no hubo mucho tiempo para ver Bucarest, pero como curiosidad, esa noche salimos a cenar al restaurante Burevista (a quince minutos andando), porque teníamos el antojo de comer carne de oso. Este restaurante está especializado en todo tipo de carnes de caza (oso, jabalí, venado, pato…) y, si no meteis la pata con el vino, no es caro. Para quién quiera saber más: http://www.restaurantburebista.ro/#
A la mañana siguiente desayunamos en el buffet, que está bien, sin más.
En cuanto al precio no puedo decir mucho porque ni tuvimos que pagar ni sé cuanto puede costar, pero si volviera a Bucarest por mi cuenta, intentaría alojarme en este hotel.
Que lo disfruteis.
Nota: Gracias a Sorin por hacernos de guía en nuestra estancia en Bucarest.
07.07.2009 00:52
Muchas gracias por la info, nunca se sabe cuando puede ser de ayuda. Saludos.