Susana

2  16.12.2009 (21.12.2009)

Ventajas:
en la opi

Desventajas:
en la opi

Recomendable: Sí 

KaylaMorrison

Sobre mí: ★ ☆★ ☆★ Las palabras necias, me dejaron sorda ★ ☆★...

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Hace mucho tiempo que no escribo una cosa de estas y ando un poco oxidada, de todas formas, espero que os guste:

SUSANA

Susana se apoya sobre la barandilla del balcón, sosteniendo un vaso de licor entre sus manos, suave y salvaje, mientras observa su silueta reflejada en la ventana. La noche, callada y serena, envuelve las silenciosas calles empedradas mientras lo espera. La luna brilla llena y radiante colgada del cielo será cómplice de sus actos y pensamientos, acompañada por un manto de estrellas incasdescentes.

Pasan las horas, y las burbujas de su estómago empiezan a apagarse, el revoltoso aleteo de las mariposas a extinguirse, vacía la botella un poco más y vuelve a asomarse al balcón, para no observar más que el silencioso y solitario paseo que hasta su casa llega. Sus dedos impacientes golpean suavemente el vaso que sostiene, haciendo que los frágiles hielos choquen entre sí. La mirada perdida entre los resquicios de la calle oculta, buscándolo entre las sombras, entre las tinieblas que esconden la luz oculta.

Tarde. Una vez más llega tarde. Como siempre. Y cada una de esas esperas se hace infinita bajo las dudas de si aquel será el primer día que no aparezca. Y una vez más, se resigna, ni siquiera alcanza a ver su figura de lejos, su vigía ansiosa baja la guardia y regresa al salón dónde vuelca su impaciencia sobre una tenue melodía que intenta invadir sus sentidos. Un nuevo vaso, dos hielos, una rodaja de limón. Se descalza, destierra esos altos zapatos de tacón que guardan, tumbada sobre el sofá se deleita y empapa con la música, interrumpida en el momento más inesperado por el timbre de la puerta.

Descalza y con traje de gala, corre ansiosa hasta ella. Abre despacio. Como si no lo hubiera estado esperando, como si hubiera olvidado su encuentro. Pero en su interior no puede evitar contar los pasos que de él la separan, cara a cara, los segundos pasan, mientras se miran como si nada, intentando ocultar las chispas que entre ellos saltan. Un silencio cohibido, Susana se ruboriza, el acaricia sus mejillas con la llema de sus dedos, ella se acerca un paso, él la corresponde. Con el índice recorre los labios rojos y carnosos de la muchacha, que entreabre y humedece con la punta de su lengua. Se acerca impaciente y siente su aliento en la boca, esperando el momento en el que se fundan en un beso.

Con un paso, se acerca, con otro, la sostiene en brazos, la refugia en su pecho, cierra la puerta y la lleva hacia la cama desordenada. En el camino, se acerca a su oído en el que, con voz ronca, susurra: "Eres mi razón favorita para perder la cabeza". La locura ha comenzado. La pasión ha dado rienda suelta a la lujuria, que ampara a dos cuerpos que con prisa se desvisten entre sábanas revueltas. Dos cuerpos que quedan desnudos bajo febriles miradas cargadas de excitación y deseo. Cuatro piernas que se enredan en un puzle cuyas piezas no quieren despegarse, dos bocas que se unen sedientas, cuatro labios que se curvan lascivos, buscando la posición perfecta, saboreando la cálida sensación de un torrente desbocado. Suave y salvaje. Desinibidos y hambrientos, acalorados, un volcán a punto de entrar en erupción, temperatura ascendente en el juego de dos lenguas que podría hacer estallar al termómetro más resistente.

Dos cuerpos que se unen y en uno se funden, gemidos surgidos del lado más interno de la garganta, furia de gritos que envenenan cada embestida que acaricia la piel, cada sacudida que atraviesa el deseo. Disfrutando de cada instante, de cada momento, hasta caer exhaustos, acogiendo de nuevo entre ellos al silencio.

Un silencio, que nunca estuvo a la vez tan cerca y tan lejos....
Un silencio que convierte un momento único en otro vulgar...
Un silencio que rompe la complicidad y parte dos cuerpos.

Cierran los ojos, y se abrazan, sin tiempo para pensar que pasará en el instante siguiente, tan sólo se acunan el uno al otro dentro de silencio.

Cuando Susana vuelve a abrir los ojos, el ya no está, el huracán ha acabado.

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Comentarios sobre esta opinión
cay11

cay11

03.01.2010 22:20

Qué tristeza deja el abandono. El silencio seguramente llora lágrimas amargas. Besos.

fuentess90

fuentess90

27.12.2009 18:34

Fascinante

toninhogalego

toninhogalego

19.12.2009 18:57

^_^

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  1. toninhogalego
  2. kino31
  3. Posddata
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  1. cay11
  2. lomari1979
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