ESTAMOS RODEADOS
04.11.2005
Ventajas:
Ninguna
Desventajas:
Todas
Recomendable:
No
 erbicho79
Sobre mí:
"Todo lo que no aprendí nunca se me ha olvidado".
usuario desde:13.09.2005
Opiniones:22
Confianza conseguida:22
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 35 miembros de Ciao
Últimamente parece que la educación brilla por su ausencia. Siempre se dice lo mismo, que la gente joven es maleducada, pero yo creo que para eso no hay edad. Os voy a contar una serie de hechos 'espeluznantes' que nos han sucedido a mi pareja y a mi en un período breve de tiempo, que me hace pensar que 'estamos rodeados de imbéciles' (como dicen en 'El Rey León').1º 8-9-05: Bar de carretera, Madrid-A CoruñaViajábamos en coche camino de Ponferrada. A mitad de camino, paramos para echar gasolina y para comer algo. Nos metimos en el típico bar de carretera, que no tenía mala pinta. En la barra había tres camareros y nos atendió uno jovencito que sin ni siquiera saludarnos nos preguntó secamente qué queríamos. Pedimos dos bocatas de calamares y un par de bebidas y le dijimos que nos íbamos a sentar en una mesa, cosa que no sabemos cómo le pareció porque ni se inmutó. Al cabo de un rato nos trajo lo que pedimos sin mediar palabra (por cierto, los bocatas no había quién los tragase) y se fue por donde había vuelto. Después me levanté a pedir dos cafés porque en la barra parecía que los camareros mantenían una importantísima conversación y pasaban de todo el mundo, y me costó que me atendieran, haciéndolo uno sin mirarme a la cara. Me volví a sentar esperando que nos los trajeran a la mesa porque a la mesa de al lado se los habían llevado, pero los dejaron en la barra sin decir ni pio, con lo cual me tuve que volver a levantar a por ellos. A la hora de pagar fuímos a la barra y nos costó un buen rato que nos atendieran porque seguían con su profunda conversación. El camarero marcó en la caja el precio de todo y se quedó esperando a que pagáramos sin decirnos cuánto era. Pagamos y nos dio la vuelta mientras seguía hablando con los demás camareros. Nos marchamos sin decir ni adiós porque no esperábamos contestación después de todo lo que había ocurrido, y con la intención de no volver nunca más a aquél lugar. 2º 8-9-05: Ponferrada, Restaurante-pizzería. Después de haber visto un concierto de los Mojinos Escozíos, nos fuimos a buscar un sitio para cenar. Como eran cerca de las 12 de la noche, nos costó mucho encontrar algo abierto (y eso que eran las fiestas), hasta que nos metimos por una calle peatonal y vimos una pizzería. Nos atendió un camarero amablemente, y pedimos una pizza peperoni con la que casi dejamos de sentir la boca por lo que picaba, y todo fue más o menos bien hasta la hora de pagar. Mi chica sacó un tarjetero, buscó una tarjeta de crédito para pagar entre todas las que tenía, y después de hacerse un poco de lío, se la dio al camarero, que la cogió y se fue dentro de la barra. Entonces observé que hablaba con otra camarera y mirando a mi novia, se empezaron a reir, haciendo bromas sobre todas las tarjetas que ella llevaba, que debió parecerle muchas, y diciendo que si estaba forrada y no sabía con qué tarjeta pagar, y la camarera le respondió diciéndole "Uys, o sea, qué problemón, hoy pago con ésta, mañana con la otra... tengo tantas que no sé con cuál pagar cada día...". Yo, que había estado oyendo todo lo que decían y no tenía ganas de liarla, le eché una mirada asesina al camarero, que cuando me vio le cambió la cara y dejó de reirse. Afortunadamente, me calmé y dejé las cosas como estaban, pagamos y nos fuimos sin dejar nada de propina, con la intención de no volver nunca más a aquél lugar3º 9-9-05: León, cafetería al lado de la Catedral.Después de haber visitado la Catedral de León, nos dispusimos a desayunar en una cafetería de la zona. Entramos en una bastante grande, y nos sentamos en una mesa. Al cabo de un buen rato, una camarera con cara de ajo vino a atendernos, y como eran la 1 de la tarde y en muchos sitios ya no dan desayunos, le pregunté que si tenían la plancha encendida, a lo que me respondió con un gesto de extrañeza y me dijo que sí. Pedimos dos cafés y dos croisanes a la plancha. La camarera se tomó su tiempo y nos los trajo de mala gana. Cuando acabamos y quisimos pagar, nuestra 'camarera favorita' nos miraba desde la mesa de al lado y se hacía la loca, así que nos tuvimos que levantar para pagar en la barra. Nadie nos hacía caso, hasta que vino 'ella' con su habitual cara de mala leche, nos puso un ticket encima de la barra sin mediar palabra, pagamos y nos fuimos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar. 4º 10-9-05: Oviedo, 'Hotel Clarín'. Llegamos a Oviedo y como no habíamos reservado hotel, nos pusimos a buscar por el centro. Encontramos uno de tres estrellas, entramos y preguntamos al recepcionista, que nos dijo que le quedaban dos habitaciones y que las tenía de oferta. El individuo en cuestión era un poco chulito, pero como nos gustó la habitación nos quedamos, y nos preguntó los días que íbamos a quedarnos. Le dijimos que 2 pero que a lo mejor eran 3, y nos contestó que era mejor poner en la ficha 3 días y si luego estábamos menos no pasaba nada, pero si era al revés, o sea, 2 días y luego decir que queríamos quedarnos otro más, a lo mejor la habitación ya estaría reservada. Como insistió bastante en hacerlo así, nos pareció bien y le hicimos caso.Como el hotel parecía de cierta categoría y los clientes que estaban allí también, observamos varias veces cómo el recepcionista los trataba de forma distinta a nosotros, preguntando en todo momento si necesitaban un taxi o querían saber algún lugar para comer. A nosotros ni nos saludaba al entrar o salir del hotel. Al día siguiente decidimos estar sólo 2 días, así que se lo dijimos a nuestro 'recepcionista favorito', y poniéndonos cara de extrañeza nos intentó convencer de que nos quedáramos porque eran las fiestas de San Mateo y nos lo íbamos a pasar muy bien, pero le contestamos que no nos podíamos quedar más tiempo, sin darle más explicaciones. Nos puso mala cara y corrigió nuestra ficha.En el momento de irnos, fuímos a pagar y nos encontramos con otra persona, que nos dijo que tenía apuntado otro día más. Nosotros nos miramos extrañados y le dijimos que no, que el día anterior se lo habíamos dicho al otro recepcionista y que lo había cambiado. Nos cobró sin decir ni pio y nos fuimos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar. 5º 10-9-05: Oviedo, 'Parque Uría'. En nuestra estancia en Oviedo nos pasaron varios acontecimientos. Uno de ellos ocurrió en el Parque Uría, que como estaban en fiestas estaba lleno de gente. La mayoría estaba paseando creyéndose que el parque era suyo, ya que no querían moverse de su camino al pasar a nuestro lado, aunque tuviesen sitio de sobra, con lo cual teníamos que ser nosotros los que teníamos que apartarnos a donde pudiéramos, que más que un paseo aquello parecía una carrera de obstáculos. A una señora mayor que iba muy despacio y ocupando el centro del camino quisimos adelantarla por la derecha, pero aceleró y nos cerró el paso. Al intentar hacerlo por su izquierda nos volvió a pasar lo mismo, así que tuvimos que 'pisar a fondo', y sin intermitente ni nada, adelantar brúscamente por la derecha. Justo cuando volvimos a retomar nuestro paso, vimos cómo la susodicha señora, a toda velocidad, se puso otra vez justo por delante de nosotros, con lo que tuvimos que frenar en seco, parar y dejarla pasar hasta perderla de vista. Aún nos preguntamos cómo una señora tan mayor que aparentemente caminaba despacio, pudo hacer todo ésto tan deprisa, y sobre todo... ¿qué interés tenía en ir la primera? ¿acaso nos habíamos colado en alguna carrera de la tercera edad sin saberlo? Con todas estas dudas que nos invadían, seguimos nuestro 'agradable' paseo. Decidimos hacernos unas fotos en el parque en uno de los laterales exteriores, así que agarré la cámara y me alejé un poco para hacerle una foto a mi novia. Como es normal, esperé a que no pasara nadie por delante y justo cuando apreté el botón apareció una pareja por delante que había salido de la nada. Yo me quedé pensando que si la otra señora corría tanto para su edad, estos que no tendrían más de 20 años a saber qué velocidad punta podrían alcanzar... Decidí sacar otra foto antes de que pasara nadie más, que por cierto salió mal, y nos fuimos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar.6º 10-9-05: Oviedo. Restaurante 'Pan y Vino'.Ese mismo día por la noche salimos en busca de un sitio para cenar, y como estábamos en la zona centro, miramos por allí. Queríamos un sitio típico asturiano y encontramos este mesón. Entramos y le dijimos a un camarero bastante estresado, que queríamos cenar. Nos dijo que esperásemos, que iba a mirar y enseguida volvía. Pasó un rato y vimos como este camarero se cruzó con un segundo que llevaba a una pareja a las mesas, que había llegado después que nosotros, y no le dijo nada ni a él ni a nosotros cuando pasó a nuestro lado. Entonces yo me dirijí a este último camarero cuando volvió, y le dije que nosotros estábamos delante de la pareja que había pasado, y que le habíamos dicho al primer camarero que queríamos cenar, pero como no sabía si había sitio, teníamos que esperar. Él me miró extrañado y me respondió en un tono bastante seco: "¿Y qué?". Se lo volví a explicar y me dijo que efectivamente, teníamos que esperar a que hubiera una mesa libre. Al momento vimos como un grupo de unas 8 personas salía de la zona del comedor, y que el segundo camarero dijo a un grupo de 6 personas que acababan de entrar al local, que pasaran al comedor, volviendo a ignorarnos a nosotros. Como ya me mosqueé con lo que estaba ocurriendo, y después de estar 15 minutos esperando y siendo toreados por los camareros, me dirijí de nuevo a él y le dije que cuándo nos iba a tocar a nosotros, ya que estaba volviendo a pasar a otra pareja que iba detrás nuestro, y el camarero, poniéndome mala cara, no me respondió y se dio la vuelta. Yo me asomé al comedor para ver si había sitio, y viendo que había una libre y que nadie nos decía nada, nos fuimos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar. 7º 10-9-05: Oviedo. Restaurante 'La Goleta'. Como continuación al relato anterior, nos fuimos de aquél lugar bastante mosqueados y miramos en otros sitios cercanos. Encontramos un restaurante-marisquería llamado 'La Goleta', y como teníamos hambre y era tarde, decidimos entrar allí... (véase opinión 'Si lo sé no subo'). Cenamos y nos fuimos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar.8º 12-9-05: Oviedo. Supermercado.Este día nos disponíamos a volver a Madrid, pero antes quisimos comprar algún producto típico asturiano. Entramos en un supermercado de 'productos de la tierra' que tenía buena pinta por fuera, pero por dentro descubrimos que no había muchas cosas de las que pensábamos que tendría que haber, es decir, fabes de granja, chorizo y morcillas asturianas, etc. Entonces decidimos llevarnos un poco de queso, nos dirigimos a la zona de charcutería, donde había unas señoras delante del mostrador y otras en medio del pasillo. Cuando quisimos pasar, una de ellas nos miró con mala cara y ni se movió, entonces le dije: "Señora, me puede dejar pasar, por favor", y ella, apartándose de mala gana, dijo: "Qué poca vergüenza, yo estaba primero". Yo puse cara de extrañado y le contesté que no pretendía quitarle el puesto, simplemente quería pasar al fondo para ver unas cosas. Descubrimos que la charcutería iba con número, así que la señora lo que no quería era moverse. Cogimos un numerito, y mientras esperamos, la señora no paró de mirarnos de arriba a abajo con cara de estreñida. Como tardaban mucho en atender, cogimos una botella de sidra y nos a la caja, pagamos y nos fuimos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar. 9º 15-9-05: Madrid. Farmacia. Entramos en una farmacia al lado de casa para comprar unas medicinas. Como la puerta estaba cerrada, tuvimos que tocar el timbre. Mi novia observó que dentro había dos farmaceúticas que nos miraban extrañadas y hablaban entre ellas. Volvió a tocar el timbre, pero parece que dudaban para abrir, aunque al final lo hicieron (yo no me enteré de nada porque estaba mirando para otro lado esperando para entrar). Entramos, y mi novia como pasó delante, vio que mientras una se quedaba allí mirándome con cara rara de arriba a abajo, la otra nos atendía. Cuando salimos me contó lo que había pasado, y yo pensé que la única razón para que me mirasen mal podría ser que llevaba en la cazadora varias chapas con frases como: 'Si me encuentran llévenme a casa', 'No quiero dejar de fumar', 'No a la guerra', 'En caso de accidente no me quiten el vaso' y otra con el símbolo de la hoja de marigüana. Entonces me quedé pensando y le dije: "Estamos 'rodeaos' de imbéciles" (así es como nació el título de esta opinión). Por supuesto, nos fuimos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar.10º 15-9-05: Madrid. Palacio de los Deportes. Concierto de Juanes. Cervecería.Al salir del concierto de Juanes, para no coger el metro con toda la gente que salía de allí, fuímos a tomar algo a una cervecería alemana que había justo a la salida del Palacio, y que no recuerdo su nombre, pero cuando vuelva a pasar por allí lo anotaré para ponerlo. La decoración era como una abadía belga y no tenía mala pinta. Nos sentamos en una de las pocas mesas que había libres y esperamos a que nos atendieran. Al cabo de un rato se llenó el local, y se había formado una cola en la entrada para poder sentarse. Una de las camareras, después de haber tomado nota a las mesas de alrededor que habían llegado después que nosotros, se acercó y nos preguntó lo que queríamos tomar. Pedimos unos refrescos, y como vimos una carta encima de la mesa con raciones y tapas, preguntamos si tenían algo para picar y nos dijo que tenía que ir a mirarlo. Después de un rato se acercó otra camarera para tomarnos nota, y le dijimos que ya habíamos pedido y que estábamos esperando a la otra camarera a ver si podíamos pedir algo de comer. Nos dijo que ya no quedaba nada, y le dije que entonces nada, que sólo queríamos los refrescos. Se fue, pero después de un buen rato, se volvió a acercar a nuestra mesa y nos dijo de manera muy chula: "¿Qué, os mola el local o qué?". Nosotros nos miramos extrañados, y la contestamos que ya habíamos pedido a la otra camarera y que estábamos esperando que nos trajera los refrescos, a lo que ella nos respondió con cara de circunstancias que tenía mucha gente esperando para sentarse, intentando disimular que había metido la pata y se fue sin decir nada más. Nos quedamos alucinados, y decidimos irnos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar. 11º 17-9-05: Madrid. Plaza de Callao. Rodilla. Estando de compras por la Puerta del Sol, entramos a un Rodilla a tomar algo. Me puse en la cola detrás de una señora. La dependienta que estaba en esa caja hablaba con las otras mientras se supone que atendía, pero no se enteraba de nada, ya que a la señora de delante le tuvo que preguntar tres veces lo que quería y además se confundió. Tardó unos 20 minutos en atenderla, lo que hizo que aumentara la cola. Cuando por fin me tocó a mi, le pedí dos cafés y dos trozos de tarta. Ella se metió para adentro en busca de las tartas, y cuando salió me volvió a preguntar otra vez qué tartas quería. Cuando fui a pagar con un billete de 20 euros, me dijo que no tenía cambio y que si tenía un billete más pequeño. Como sólo tenía ese billete, me dijo que como no tenía cambio que no me daba lo que había pedido, pero antes de que yo pudiera protestar, otra dependienta que vió lo que pasaba, la dijo que fuera a su caja y cogiera de allí dos billetes de 10 euros y dejase el de 20, así que me pudo dar el cambio. Vamos, que después de haber estado esperando casi media hora casi nos quedamos sin merendar. Cuando acabamos decidimos irnos con la intención de no volver nunca más a aquél lugar.En fin, eso de que el cliente siempre tiene la razón se lo pasan por el forro. A todo el mundo le gusta que le atiendan bien o al menos que quien nos atienda ya sea en una cafetería o en un restaurante sea agradable, pero normalmente suelen ser bordes y tratar de malas formas o ni siquiera te hablan. Sonreir es bastante mas fácil que estar enfadado, y ser agradable más sencillo que tratar de malos modos, pero como cada uno va a su bola, pasa lo que pasa. Por ello no puedo dejar de pensar en multitud de ocasiones que 'estamos rodeados de imbéciles'. Continuará….(por desgracia).
Leer más sobre este producto
|
|
15.01.2006 22:25
Cuanta razón tienes. Un saludin
14.01.2006 18:04
Parece que vamos a los mismos sitios, mejor dicho que en todos los sitios atienden igual.
13.01.2006 11:21
No te falta razon. Cada vez esta peor la cosa. Como decia gracita morales " como esta el servicio" jajaja.