New York City, la ciudad de Nueva York

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Una experiencia inolvidable

5  14.08.2010

Ventajas:
Todas las que te puedas imaginar

Desventajas:
Ninguna, es una experiencia que se debe vivir en carne propia

Recomendable: Sí 

Zurine1986

Sobre mí:

usuario desde:02.05.2007

Opiniones:7

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Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 9 miembros de Ciao

La ciudad de Nueva York fue mi primer viaje internacional, y después de vivir la experiencia más fascinante de mi vida, puedo decir que empecé a lo grande. Es por ello que quiero transmitiros, sin soltaros la chapa de mi vida, lo que más destacaría de esta maravillosa y sensacional ciudad.

Aún hoy, año y medio después, los recuerdos siguen poniéndome una sonrisa en la cara. Nunca había salido de España (a excepción de un viaje relámpago a Londres), mis viajes se limitaban al Mediterráneo, de veraneo con mis padres, y alguna que otra escapadita a Galicia o Madrid. Nada de Europa, ni siquiera del sur de nuestro país.

De modo que cuando me surgió la oportunidad, no la desaproveché. Quizá lo que más pereza puede llegar a dar es el vuelo. Si eres de Madrid, puedes comprar un billete que vaya directo hacia allí, pero siendo yo de la zona de San Sebastián, tuvimos que aterrizar primero en Madrid y después partir para Nueva York.

A pesar de eso, sólo por la emoción de pisar suelo americano, mereció la pena cada uno de los minutos de las siete interminables horas que pasamos a bordo.

Cuando llegamos allí, al aeropuerto de John F. Kennedy (JFK), con nada más que una maleta y todas nuestras ilusiones, Nueva York nos pareció una auténtica pasada, y eso que nuestra primera impresión se redujo a lo poco que pudimos ver a las 2 de la mañana, durante el camino entre el aeropuerto y el hostel donde nos alojamos. Pero ya íbamos con ideas preconcebidas, así como con una libreta repleta de todas las cosas que debíamos hacer, y aunque muchas veces nuestras fantasías superan la realidad, en lo que se refiere a esta ciudad, parece que no fue nunca suficiente.

Esta ciudad está levantada sobre varias islas, tales como Long Island, Staten Island y Manhattan, siendo éste último nuestro destino y en el que me voy a centrar a partir de ahora hablándoos de los lugares que visitamos.


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VISADO
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Antes de seguir, me gustaría recalcar la necesidad de hacerse el visado para poder entrar al país. En Internet pululan mil historias acerca de los problemas que existen para entrar y salir de Nueva York.
Éste era, sin duda, uno de nuestros miedos, no tanto el salir (ya que allí nos hubiéramos quedado dos meses más), sino el entrar. Leímos casos en los que la gente no pudo entrar al país por la "mala leche" del personal de seguridad del aeropuerto.

Bien, pues allí nos plantamos, en la aduana, con nuestras mejores sonrisas, un inglés "chapurreao" que ni os cuento y un pasaporte con unos nombres vascos de aquí te espero... Y... ningún problema. Habiendo presentado el permiso que nos remitieron por Internet tras haber rellenado el visado (con preguntas de lo más "peculiares"), nos dejaron pasar tranquilamente con una sonrisa de cordialidad.


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ALOJAMIENTO
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En este punto no me voy a enrollar mucho, más que nada porque cada uno tiene sus gustos, sabe lo que quiere y hasta dónde puede permitírselo.

Nosotras, unas estudiantes en paro, no podíamos hacer frente a los espectaculares precios que sitúan los hoteles, de modo que nos decantamos por los "hostels". Digamos que son unos albergues estudiantiles en los que compartes habitación y baño, además de las zonas comunes, sin ningún tipo de manutención, pero sí una buena litera y agua caliente.

El que escogimos nos ofrecía la oportunidad de dormir una semana entera al módico precio de 200 euros aproximadamente, y prefiriendo reservar el dinero para movernos por Nueva York, no tuvimos ningún problema en decantarnos por él. Se situaba en la avenida de Amsterdam, con el nombre de Hostelling International - New York.

Si no os importa compartir habitación, es absolutamente recomendable. Nuestra experiencia fue fantástica, apenas tuvimos problemas con los compañeros de habitación, si escoges bien la hora tienes las duchas para ti sola, y el personal, en general, es muy agradable. Teníamos un pequeño supermercado enfrente, además de un Starbucks, un lugar genial para desayunar.

Pero lo mejor de todo es su ubicación, ya que teníamos el metro a menos de 5 minutos y podíamos movernos sin ningún tipo de problema.


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TRANSPORTE
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Como en todos los países, existen diversas opciones en lo que se refiere al transporte: autobús, metro, taxi,... y los famosos "shuttle"s, que cogimos para ir del aeropuerto al hostel. Son como unas furgonetas en las que se va montando gente hasta llenarlo y que va haciendo paradas dejando a la gente. Económicamente, sale muchísimo mejor que el taxi, y es la mejor opción cuando acabas de llegar al país, puesto que en metro tienes que mirártelo mucho y a tu llegada lo único que quieres es que te dejen en el alojamiento y olvidarte de la maleta.

El autobús lo cogimos dos veces sólo, y lo único que recuerdo es que con el tráfico que hay por Nueva York, es para morirse.

La mejor opción, sin duda alguna, el metro. Está todo Nueva York enlazado. Si desde el primer día te haces con un plano, lo tienes todo hecho. No sé cuánto vale cada billete, puesto que optamos por un bono semanal, que, por 25 euros, nos permitía hacer todos los viajes que quisiéramos durante los 7 días.

Ya os digo que cundió... casi la hacemos arder... jejeje.


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LUGARES QUÉ VISITAMOS
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Este punto es el más interesante. Manhattan es, sin duda, un lugar para perderse, una maravillosa ciudad repleta de magia, de zonas preciosas, algunas más interesantes que otras, pero todas con su encanto y resplandor.

*CENTRAL PARK*
Es el famoso lugar que tanto aparece en películas como "Sucedió en Manhattan" de Jennifer López, y desde donde supuestamente se ve el piso donde viven actualmente Brad Pitt y Angelina Jolie.

Al margen de todo cotilleo famoso, Central Park es una auténtica delicia para los ojos. Un enorme y cuidado jardín, repleto de árboles, con paseos de piedra, y un lago en el centro con unas vistas maravillosas.

Nuestra experiencia se redujo a una breve visita de casualidad el primer día, y un viaje en calesa el último, donde un caballo, con su correspondiente cochero, nos dio una vuelta en una cómoda y acolchada, aunque algo sucia, calesa desde donde pudimos disfrutar de un agradable y apacible paseo bajo la lluvia.

Esta opción está disponible en los alrededores del parque, donde varios hombres se sitúan junto con sus carros y caballos, dispuestos a ofrecer a todo aquel que lo deseo un viaje de media hora por Central Park.

Aunque también puedes recorrerlo andando, a pesar de que creo que son 3 kilómetros y medio lo que hay para caminar. Hay puestos de perritos calientes y bollos a lo ancho y largo del parque, así que hambre no pasaréis.


*LA ESTATUA DE LA LIBERTAD*
Dejamos la excursión a la Estatua de la Libertad para el día de mi cumpleaños. Siempre ha sido uno de mis sueños visitarlo, y aunque tienes otras ideas preconcebidas acerca de este lugar, no deja de ser una pasada la sensación de estar viéndolo de verdad y no a través de la pantalla de la televisión.

Siempre que pensaba en la Estatua de la Libertad me acordaba de la película de "Sólo en casa", supongo que la vi tantas veces de pequeña que de ahí mi deseo de conocer Manhattan.

Para ver la Estatua de la Libertad no queda de otra que hacer una excursión en ferry, para lo que tienes que bajar hasta debajo de Manhattan, junto a la costa, y hacer unas colas de aquí te espero. Nueva York es, sin duda, la ciudad de las colas: colas para comprar entradas, colas para visitar lugares, colas incluso para coger el metro,...

Por 10 euros, si mal no recuerdo, compramos una entrada para cada uno después de la cola kilométrica que habíamos aguantado, y volvimos a hacer otra cola para montar en el ferry. Tras pasar por todo el proceso de seguridad (quítate el cinturón, las joyas, y por poco las botas,...), nos montamos en él y nos llevamos a la isla donde se encuentra la Estatua de la Libertad.

Si vais en primavera (nosotros fuimos en abril), abrigaros bien, porque si de por sí hace frío y mal tiempo, cuando te da la brisa te quedas como un churro.

Eso sí, merece la pena sufrir las bajas temperaturas por visitarlo. La Estatua de la Libertad, de ese tono verde especial que tanto conocemos, es digno de ver. Yo pensaba que no era más que una estatua en el centro del mar, pues bien, tiene una preciosa isla con jardines verdes y unos paseos de piedra por todo el alrededor, donde estuvimos un par de horas entreteniéndonos hasta que nos recogió el ferry, para lo cual, sobra decir, tuvimos que hacer otra cola más.

Mucha gente va allí a pasar el día, pues existen varios lugares para comer y beber, y había disponible una excursión que profundizaba más en la visita de la Estatua si se pagaba un plus a la entrada de la isla.

Pero con toda la gente que había, y es que era sábado, y todas las cosas que seguíamos queriendo ver, decidimos no apuntarnos al carro.

Si tenéis la oportunidad, no os olvidéis de visitar este emblemático lugar.


*TIMES SQUARE*
Quizá este es el lugar que más impresión puede llegar a causar. La primera vez que lo vi, me pareció todo tan grande, tan luminoso, tan ostentoso,... y eso de día. Cuando lo volví a ver de noche... pufff, me quedé sin palabras.

Times Square es frenético, la gente va de un lado para otro, las calles se cruzan, las carreteras están atestadas, sale humo por las alcantarillas, hay puestos de comida a cada dos pasos, un hombre en ropa interior tocando la guitarra,... Pantallas gigantes con publicidad, carteles de los musicales disponibles, edificios que te desnucas intentando descubrir su altura,...

No asistimos a ningún musical, algo que me dio bastante pena, pero una noche, nos sentamos en la fila de escaleras que hay allí, donde todo el mundo se sienta a descansar, y nos dedicamos a observar la vida pasar: limusinas con jóvenes alocadas saludando por las ventanillas, policías con sus peculiares y conocidos trajes, ruidos, pantallas, miles de luces que se congracian con las estrellas,...

Peculiar y mágico, una de las visitas más imprescindibles.


*EMPIRE STATE BUILDING*
Famoso rascacielos, símbolo original del panorama neoyorquino, que no puede perderse ningún turista.

Pagando una entrada de unos 10 euros aproximadamente y volviendo a hacer una cola de campeonato, te suben en unos ascensores hiper-mega-rápidos al piso 86, desde donde tienes la posibilidad de ver prácticamente todo Nueva York desde las alturas.

IMPRESIONANTE. No tengo palabras. Es... ESCALOFRIANTE, MARAVILLOSO, ASOMBROSO. Una experiencia irrepetible. A pesar de tenerle miedo a las alturas, ver la vida tan frenética que llevan los neoyorquinos y que terminan sufriendo también los turistas, es tan grande que te quedas sin habla.

Nosotros subimos a la tarde, a eso de las 17.30, y decidimos quedarnos hasta que oscureciera; de modo que vimos el proceso del atardecer. Lo vimos completamente de día, después con la menguada luz de un día que se apaga y una noche que llega, para terminar contemplando Nueva York iluminado por todas las luces de las farolas y edificios. Igual de impresionante.


*CHINATOWN*
Es el barrio por doquier del regateo, una calle kilométrica repleta de puestos donde puedes encontrar todas las falsificaciones que quieras y pagar por ellas mucho menos de lo que te imaginas. Y si eres listo, puedes jugar con los vendedores a ver quién paga menos, porque regatear es el pan de cada día y puedes llevarte verdaderas gangas.

Mi consejo es que cojáis un día entero para pasarlo allí, porque merece la pena tomarse su tiempo; aunque también os digo que es muy probable que acabéis hasta la misma coronilla de tanto puesto.
Pero es un lugar ideal para comprar detalles para toda la familia.


*ZONA CERO*
ERIZANTE, te pone los pelos de punta. Llegar allí y ver el gran hueco que dejaron las Torres Gemelas, es... pufff. Cuando fuimos el año pasado estaban intentando construirlas, pero aquello todavía estaba muy verde.

Muy cerca, recuerdo que tenían una especie de recordatorio de aquel día, algo que marcó a los neoyorquinos para siempre, y que hay gente que visita todos los días para recordar a sus familiares.

Imprescindible visita para los turistas, que a pesar de ser escalofriante, te hace ver y vivir en persona aquel fatídico día en el que las vimos caer a través de la televisión.

Está muy bien situado, subiendo varias paradas desde la Estatua de la Libertad, y tienes diversos lugares donde comer, además de un parque enfrente de lo que fueron los edificios, donde descansar.

Es un sitio interesante que no se puede dejar de ver, no tanto por su historia, sino porque te transmite todas las vidas que se acabaron allí y todas las familias que tienen que vivir con aquello para siempre.


*WALL STREET*
Nuestra mayor sorpresa. Lo que debía de ser una de las zonas más limpias y lujosas de Nueva York... lujosa sí es, pero lo de limpio... dejémoslo mejor.

La basura atestaba las calles, y si a eso le unimos la humedad de aquel día lluvioso... bueno, la impresión fue bastante chocante... De todas maneras, no podemos irnos de allí sin ver el edificio de la Bolsa de Nueva York, con su super-bandera de Estados Unidos, y esos grabados tan increíbles.


*PUENTE DE BROOKLYN*
Es el puente que une Manhattan con Brooklyn, el que fue el puente colgante más grande del mundo. Cruza el río Este y tiene 1.825 metros de longitud.

Decidimos recorrerlo el mismo día que visitamos la Estatua de la Libertad, un paseo de lo más agradable que acompañamos con el típico helado que venden en los puestos de la calle, ese helado tan americano que hemos visto innumerable de veces en la televisión.

De día es bastante feo, pero al igual que nos quedamos a observar las vistas en el Empire State hasta anochecer, aquí hicimos lo mismo; y la transformación es... SIN PALABRAS.

Con las luces, el puente se vuelve mágico, y cruzarlo es una auténtica delicia. Hay bancos para sentarse a lo largo de todo el puente, y una vez que llegas al final, no puedes dejar de hacerte una foto en el mismo lugar donde se señala el fin de Manhattan y la entrada a Brooklyn.

Además de todo eso, las vistas, tanto para un lado como para el otro... son espectacularmente bellas.


*HARLEM*
Recuerdo que fuimos un domingo a la mañana, con la intención de ver una misa góspel.

Harlem es uno de los barrios más pobres de Nueva York, donde la seguridad es bastante escasa y lugar en el cual te piden que andes con prudencia, pues según el taxista que nos llevó al aeropuerto, se cometen asesinatos, robos y peleas de arma blanca todas las semanas.

La pobreza es bastante evidente, sobre todo después de estar rodeada de miles de rascacielos y casas de lujo. En este barrio se congregan casas de 2 ó 3 pisos, de más baja clase, con tiendas de menos categoría, más sucio, menos atestado,... y con evidentemente menos seguridad.

Pero merece la pena pasarse por allí y disfrutar de la misa góspel que antes os he dicho. Es tan diferente, lo viven de una manera tan apasionada, que sin darte cuenta te atrapan y te maravillas escuchándoles cantar y rezar, hablar con su Dios.

No permiten grabar vídeos, y con las fotos te permitían alguna que otra excepción, pero es que resulta imprescindible llevar de allí aunque sea una imagen, puesto que cuando los ves aparecer, con sus mejores galas, y esas pamelas tan de película...


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OTROS DATOS DE INTERÉS
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No me voy a enrollar en mil y un sitios, ni en tropecientos detalles.

Basta decir con que existen numerosos museos que visitar, y que destaco especialmente el de los Indios Americanos y el Moma.

Asimismo, en cuanto a la comida, tenéis para todos los gustos y colores: comida india, china, japonesa, española, oriental,... comida basura, perritos calientes,... Y a muy buen precio. Por algo allí comen siempre fuera.

En cuanto a las compras... Century 21 destaca especialmente. Ropa de marca y tecnología es lo más destacable de Nueva York. Vestidos que son verdaderas preciosidad, que yo me llevé uno para una boda que tenía; así como portátiles, cámaras digitales, IPODs,... a precios interesantísimos. Visitar la tienda de APPLE, cerquísima de Central Park, os puede resultar de lo más llamativo.

También están las tiendas de marca, destacando especialmente TIFFANY'S. Perdón la expresión, pero ACOJ****TE. Disney, Sephora, Zara,... innumrables.

Asimismo, la pista de hielo de Madison Square, la Biblioteca Pública de Nueva York, el barrio de Soho, Tribeca,... docenas y docenas de oportunidades para visitar lugares emblemáticos y otros que no lo son tanto, pero que te dejan como en una nube.

Para terminar, comentaros que no tengáis reparo ninguno por el idioma. Allí hablan el español bastante bien, es su segunda lengua y saben lo importante que resulta para el turismo manejarse con él.


En definitiva, el barrio de Manhattan, y todo Nueva York en sí, es una experiencia que, al menos, se debe vivir una vez en la vida. Abunda la magia y la certeza de que estás viendo algo único, tan distinto a lo que hay en tu propio país. Es un mundo aparte, algo que hay que vivir para sentirlo.

Me encantaría volver y disfrutar nuevamente de todo lo que viví el año pasado. De momento, sólo me queda saber que fui afortunada de poder hacer este viaje y pasar mis primeros 7 días internacionales en este fabuloso lugar.


¡¡Un saludo y gracias por leerme!!

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Comentarios sobre esta opinión
Riton

Riton

16.08.2010 16:22

Muy buena opi, te felicito. Saludos.

ximetem2

ximetem2

15.08.2010 18:22

Valorada

giratsi

giratsi

15.08.2010 00:54

Leyendote me recuerda a mi viaje por yankilandia querecuerdos, sabes comparto contigo la sensacion de que chiquito soy en esta inmensidad de ciudad. je je saludos y ok por una detalladisima opi

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