Cinco años. Cinco años tuvieron que pasar para que U2 nos entregara una nueva producción. Durante ese tiempo muchas cosas pasaron, entre ellas que su vocalista terminó de convertirse en San Bono, alejando a buena parte de la audiencia con sus afanes filantrópicos (aunque seamos honestos, tampoco estaríamos contentos si no intentara ayudar al prójimo).
Una ausencia marcada además por la escasa calidad de su anterior producción, que nos llevó a preguntarnos si una de las bandas más grandes de la música podría volver a ser lo que era. La respuesta ha llegado en 11 temas reunidos bajo el título de No Line on the Horizon, álbum en el que el cuarteto parece haber recuperado una pequeña parte de su antiguo esplendor.
Es obvio en este disco el intento del grupo de abandonar la superficialidad de su última placa y darle un nuevo giro a su sonido, retomando la densidad de sus primeras producciones para combinarla con una buena dosis de experimentación, además de devolverle el protagonismo a una de las mayores fortalezas de su música, la guitarra de The Edge.
De hecho, el único rastro de esa superficialidad está en el primer sencillo de la producción “Get On Your Boots”, uno de los peores temas del disco y por lo mismo curiosa elección como carta de presentación. En las demás canciones, la guitarra viene acompañada por los siempre sobrios y exactos golpeteos de Larry Mullen Jr. y la certeza del bajo de Clayton, además de los sonidos minimalistas de Brian Eno, quien junto a Daniel Lanois, se ocupó de sacar al grupo de su zona de confort para tratar de darle un aire de novedad al asunto.