Donde quiera que estés
01.10.2002
Ventajas:
El gustirrinín que da ver cositas como ésta, y que sean de nuestra España cañí . Y Carmelo Gómez y Karra Elejalde, vaya par .
Desventajas:
El brusco desarrollo psicológico de los personajes, sería fácilmente subsanable con algunos minutos más de metraje .
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Calidad de dirección
Banda sonora
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 BonoVox
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 59 miembros de Ciao
Y al día siguiente de ver "Señales" (sea, el sábado), me llama carbo desesperada diciendo que necesita salir de su casa, que o va a algún sitio o le salen dos sarpullidos en las ingles, y como yo la quiero mucho y un granito en semejante sitio molesta al caminar lo que no hay en los escritos (¿que cómo lo sé? No preguntéis...), pues allá que cojo mi ultrapoderoso R5 (al que recién le han concedido la medalla al mérito automovilístico, por tener asiento de copiloto suelto, tubo de escape oscilo-tembloroso, frenos menguantes y parachoques delantero deseoso de emanciparse, Y AUN ASÍ seguir funcionando) y acudo presto a su llamada de auxilio. Total, que fuimos a ver "Nos miran".
Carmelo Gómez interpreta a Juan, un policía al que le asignan un caso de desaparición sin resolver, que lleva aparcado tres años. Mientras se sumerge en el "caso Barreiros", se implica de lleno en el resto de desapariciones que han sucedido en España en los últimos diez años. Y se da cuenta de que, en realidad, no han desaparecido. Porque nos miran. "Nos miran" habla de adónde van aquellas personas que desaparecen sin dejar rastro, del estrato al que han pasado y, a pesar de que muchos de ellos ya están muertos, de la relación que aún conservan con nosotros. Cosas difíciles de explicar, porque no son tangibles. Y también habla del miedo que sentimos al mirar mucho rato a ese rincón oscuro del pasillo a través del espejo, de la sensación de compañía que en ocasiones sentimos en nuestra propia casa, de si los amigos imaginarios de los niños son verdaderamente imaginarios... de que, en realidad, vayamos donde vayamos, no estamos solos.
Norberto (qué gracia me ha hecho siempre este nombre xD) López ha hilado una historia de calidad, que se basa en un guión muy inquietante y sólido, pero que flaquea en algunos aspectos. La historia en sí no hace aguas una vez tienes la visión global de la película. Me explico. La casi instantánea implicación de Juan en los casos de desapariciones podría parecer un fallo, pero se explica perfectamente más adelante, cuando se conoce más el pasado del personaje. Aquella entrevista tan atropellada con el párroco parece insertada con calzador, pero cobra sentido pleno cuando sabemos más del párroco y del policía. Sólo son fallos aparentes, porque todo es convenientemente explicado, o se dejan caer los retazos para que el espectador lo intuya. Pero claro, la concentración que puedas tener en la cinta queda completamente socavada cuando la chica que está a tu lado le dice a su pareja "ay qué miedo" cada dos por tres, y no exagero. Aargh. El hecho de que no quede explicado de forma demasiado clara por qué los desaparecidos llegan al estado que llegan, da pie a especular e imaginar razones más o menos fantásticas que conecten con la película. La pega que tiene tratar de pasar una novela ("Los otros" -mecachisss, te adelantaste, Amenábar- de Javier García Sánchez) a cine, con tantos matices y la cantidad muy superior de información, es que sólo existe el lector omnisciente y no el espectador omnisciente, y por eso se yerra sobre todo en los personajes. La evolución psicológica de los protagonistas y secundarios no está bien llevada, se progresa a tropezones, y se corre el riesgo de partirse una uña, con lo que duele eso. Cuando se piensa un poco, tras ver la película, cae uno en la cuenta de que esos pasos no son tan bruscos como pudiera parecer, porque se nos dan pistas de un paulatino paso del tiempo (el despacho de Juan está inmaculado, y casi al día siguiente las paredes están llenas de fotos. Obviamente, eso no lo ha montado en un cuarto de hora, y si así ha sido, lo voy a tener que llamar para que ordene mi cuarto...). Pero el asunto cojea porque esos saltos temporales que harían verosímiles los comportamientos de los personajes, no están bien matizados. Lo que le llama a uno la atención es que la mujer de Juan es presa del histerismo de un día para otro, a no ser que le haya dado una regla especialmente puñetera (oye, todo puede ser); que el mismo Juan da una imagen seria y centrada, y al momento parece que no haya dormido en una semana (pa los hombres no hay excusa reglosa que valga, cagüen). Y, aunque el ejercicio de adivinar cosas es un encanto indudable, tampoco hay que ser tan subrepticio y abstruso como para no caer en la cuenta de aspectos esenciales de la película hasta el día después.
Pero claro, no todo van a ser faltas, jroña. Que la película tiene bueno, y mucho. Lo que promete ser un arma efectiva de la cinta cuando vemos el trailer, se convierte en un hecho en cuanto nos inunda la luz de la pantalla. El suspense, la tensión, el agobio, el morderse las uñas. "Nos miran" no es una cinta que avance a estallidos de banda sonora, algo a lo que ya nos tienen demasiado acostumbrados. El malestar que pueda producirnos se logra poco a poco, con una música sinuosa, con mala iluminación adrede, con imágenes poderosas (la secuencia del pasillo solitario del metro es impresionante), aunque hay alguna que sí, acojona que no veas, pero está un poco rebuscada (¿qué hace Carmelo con una muñeca en la mano?). No es terror, sino angustia y miedo psicológicos lo que hace que se nos ericen los pelitos, pelitos que se ponen como verdaderos alambres cuando sobreviene el final. Porque realmente te quedas como asín O_O Y cuando pasan los títulos de crédito, te cuesta un huev* levantarte del asiento porque tu pelo punzante ha hecho efecto Velcro® con la butaca... Hablando de papeles. Carmelo Gómez... este tío es una máquina de actuar tremenda. Creíble cuando es natural, cuando está acongojado, cuando está aburrido... lo que le echen, él lo recrea y nosotros nos lo tragamos como el agua. Ha llegado a pasarse dos días sin dormir (de verdad) para tener la apariencia ojerosa necesaria. Iciar Bollaín, que interpreta a su mujer no lo hace tan bien, pero vamos, se porta. Y Karra Elejalde tiene un papel cortito, casi risible, pero de una importancia mayúscula.
Que da gusto ver que el cine español pare cosas asín, oiga. Sí, puede que no hagamos más que regurgitar cosotas (premio!) como "El otro lado de la cama" (remítome al Abad - :***** -, que yo aun no la he veído) o "Lisístrata" (aquí no me hace falta remitirme a nadie, esto hiede que se huele desde Trebujena), pero aquí llega "Nos miran" y no será Hitchcock, pero deja el panteón cañí bien alto. Y qué a gustito que nos quedamos. No me lo puedo ni de creé... Una opi de cine corta!!! *momento desmayo*
<apuF> ...
Una opi de cine corta... aaaaaahhh, siento cómo se me relajan los esfínteres... ^__^
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31.10.2002 19:36
otra mas al saco de las pendientes.Saludos.
30.10.2002 00:40
Yo tampoco he visto "Al otro lado de la cama" y "lisistrata" menos, huelen muy malamente, con lo bien que huele Carmelo... BEsines
19.10.2002 20:15
¡GuapoLLLL, que este finde no hay cine porque hay partida! Sabes perfectamente que la película me encantó, pero ya no habrá opi mía porque lo has dicho tú todo: es el único defecto de que vayamos juntos al cine. No recuerdo qué personaje era Karra Elejalde, pero la niña, además de ser muy graciosa, me recordaba mucho a la de Los Otros y acojonaba un poco ;) Besazossssss