La llamada de la Luna capítulo 5 el combate de Biddle

3  22.06.2009 (29.07.2009)

Ventajas:
Continuar

Desventajas:
quizas no sea la mejor parte

Recomendable: Sí 

toninhogalego

Sobre mí: I´m not totally useless, I can be used as a bad example.

usuario desde:02.03.2009

Opiniones:257

Confianza conseguida:172

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 36 miembros de Ciao

Aviso a navegantes: las intenciones son muy buenas, lo difícil es llevarlas a puerto, con esta van ya cinco capítulos de la primera parte, el motivo de mi intención al haber querido publicar esta opinión inmediatamente después que la parte anterior se debe a que es un capítulo principalmente de acción y me parecía conveniente que apareciese cuando la historia del capítulo previo estuviese fresca en la mente de quienes lo leyesen, de modo que invito a quienes no conozcan la historia a echarle un ojo a las partes anteriores y pido disculpas al resto.
Como explicaba al comienzo del primer capítulo, esta historia ha llegado a verse publicada en ciao por causa de una persona, por la causa de una persona y por que no decirlo, para esa persona, que se lo ha ganado. En cuanto a mi seguiré defendiendo por principios esa causa con esta historia hasta que la termine, me da igual si ha llegado o no, el día no quede posibilidad de que llegue a ver cumplido el empeño, eso a menos que ella deje de estar de acuerdo. nunca desprecié una causa perdida, nunca negaré que son mis favoritas.

Desbloqueo de cuenta para Luna _ lunera _ Cascabelera id . 608689

¿Por qué huyes? Te he escuchado gritar mi nombre desde lo más profundo de tu mente, puedes escapar, sí, pero ya no puedes ocultarte, cuando lo desee serás mío y ya no huirás porque no querrás hacerlo

Biddle y Zaldun Beltz ultimaban los preparativos de su enfrentamiento ajenos a todo aquello que no fuese su inminente choque, giraban lentamente uno frente al otro estudiándose mutuamente, buscando alguna muestra de debilidad, una vacilación, cualquier cosa que pudiese suponer la más leve ventaja. El sargento podía ver que el inflamado hombro de Biddle provocaba que ésta lo moviese con menos agilidad que el derecho ¿tendría ocasión de sacarle beneficio? La asesina percibía que la punta del estoque de Zaldun Beltz temblaba ligeramente y que algunos de sus pasos resultaban inseguros, podía adivinar temor en el soldado, solo debía encontrar el modo de usarlo.


Entre tanto la lucha de Fénix había comenzado ya, los cuatro soldados acorazados a los que se enfrentaba le atacaban desde todos los costados formando un círculo, a pesar de sus esfuerzos por eludirlo no lograba colocarse en otra posición distinta al centro de éste. La única ventaja con que podía contar respecto a sus adversarios era la diferencia de velocidad, el enorme peso de las armaduras que hacían a los acorazados invulnerables jugaban en su contra en agilidad al provocar que sus movimientos fuesen mucho más lentos que los del propio Fénix. Por otra parte sus enormes hachas de guerra eran previsibles al llevarlas pesadamente hacia atrás para tomar impulso antes de golpear, y casi siempre lo hacían en sentido horizontal a fin de evitar que la inercia provocase que se les clavasen en el suelo.

Aún contando con esa pequeña ventaja el acoso conjunto de los cuatro soldados exigía de Fénix un duro ejercicio tanto de atención como físico para poder esquivar los ataques, disponiendo de contadas ocasiones de pasar al contraataque. Esquivando y rodando una y otra vez había tenido alguna ocasión para atacar a sus adversarios, buscó las zonas a priori más vulnerables de las armaduras en el cuello y el interior de las rodillas sin embargo sus esfuerzos fueron en balde, a pesar de golpear con todo su empeño la formidable capacidad defensiva de los acorazados impedía que sus golpes tuviesen otro resultado que añadir nuevas mellas al filo de su espada y arrancar chispas que se reflejaban en su frente perlada de sudor.


El combate arreciaba y poco faltó para que el siguiente hachazo no se le clavara en las tripas, detuvo el brutal envite con el mandoble recibiendo toda la fuerza del impacto en los brazos y dejando la espada firmemente hincada en el mango, desesperado trató de arrancarla perdiendo en ello su concentración y perdiendo por primera vez la noción de las restantes armas que se dirigían hacia él sedientas de su sangre.

El sargento Zaldun Beltz agotó su paciencia, si ella no tomaba la iniciativa la tomaría él pero era ya momento de empezar. Abandonando toda precaución se lanzó adelante a fondo en una estocada, Biddle había podido interpretar la impaciencia en el rostro del soldado por lo que estaba prevenida del ataque, eludió la estocada gracilmente con un giro, antes de descargar las hojas de viento sobre la espalda desprotegida de su contrincante, escuchó el sonido de la tela al rasgarse pero no notó la resistencia de la carne por el filo, sorprendida miró al soldado que la observaba desde una distancia segura, su capa tenía un desgarro en forma de cruz pero no presentaba ninguna herida. El rostro de Beltz era la máscara del odio, había logrado evitar el daño por el ancho de una aguja sirviéndose de la brisa para henchir su capa y crear la ilusión de que su espalda estaba unos centímetros más allá de lo que estaba realmente. Retomó la posición de esgrimidor murmurando una blasfemia, estoque adelantado y capa y daga prendidas de la mano izquierda. Estaba furioso consigo mismo por haber perdido esa baza con tanta facilidad, ya no podría engañarla de nuevo de ese modo. Con todo tenía que serenarse, solo había sido el primer quite y todavía guardaba varias sorpresas.


Fénix pudo escuchar el silbido de un hachazo cortando el aire por su retaguardia, se tiró al suelo abandonando su intento de recuperar su espada a tiempo de sentir el aire desplazado por el arma en su propia nuca, aún no había llegado a tierra cuando escuchó un tañido similar al de una campana acompañado de un agudo chirrido. Una lluvia de salpicaduras de sangre lo persiguió hasta el suelo donde rodó para quedar tendido hacia arriba y poder ver que la misma hacha de guerra que a punto había estado de sorprenderle por la espalda permanecía hundida en el vientre del soldado que había tenido enfrente. Cuando su atónito propietario la hubo arrancado, el soldado acorazado dio un par de pasos atrás y se desplomó provocando que el suelo retumbase a su alrededor, los restantes permanecieron mudos pero a través de las rendijas de sus yelmos se adivinaban coléricas miradas dirigidas a Fénix que con esfuerzo tomó el hacha del soldado caído con su propio mandoble aún prendido.


Animada por el resultado del primer lance Biddle trataba de atacar a Beltz con todos sus medios, sin embargo los rápidos tajos que el sargento lanzaba mantenían a la joven demasiado alejada de éste como para poder causarle ningún temor. A pesar de su error anterior Beltz sabía como sacarle partido al mayor radio de su guardia, a fin de poder herirlo desde lejos Biddle le había lanzado las dos dagas arrojadizas que escondía en los antebrazos sin ningún éxito al desviarlos el soldado con la punta del estoque. La lucha estaba estancada, la asesina no podía alcanzar a su adversario desde la distancia y era incapaz de llevar el combate al cuerpo a cuerpo, el sargento pese a su ventaja no era capaz de sacarle partido al perderse todos sus cortes en el aire o ser desviados por las hojas de viento de Biddle. Con un gruñido Beltz le lanzó un nuevo tajo especialmente fuerte a la altura del cuello, su movimiento demasiado amplio fue suficiente para abrir sus defensas el tiempo justo para que Biddle aprovechase la ocasión de repetir el mismo movimiento que había usado la vez anterior, centrada en su ataque no advirtió la fugaz mirada de triunfo que iluminó el rostro del soldado.

Al igual que en la ocasión anterior Biddle intentó descargar sus armas en cruz solo que esta vez en el pecho de su contrincante, con un inesperado movimiento circular de la mano izquierda Beltz aprisionó sus brazos con la capa, aprovechando la situación para hundir a continuación la daga, en el amoratado hombro de la joven asesina. Aullando de dolor Biddle tiró fuertemente de la tela para liberarse hasta que el propio soldado la soltó de repente provocando que cayese. Tal y como él esperaba Biddle trazó un largo arco en el aire, en su vuelo la pierna derecha con la que había tirado con mayor intensidad permanecía estirada mientras que la izquierda quedaba flexionada presentando el interior del muslo, allí lanzó el sargento el tajo que esperaba, fuese el definitivo, directo a cortar la arteria femoral, solo en el último instante Biddle vio venir la hoja aunque demasiado tarde para evitar el daño.

Un instante después Beltz miraba como la asesina se arrastraba alejándose de él, su rostro reflejaba un nuevo respeto por ella, en un último esfuerzo había logrado evitar la muerte recibiendo tan solo un largo corte que sangraba copiosamente pero que no era mortal, dejó que se arrancara la daga y cortase las mangas de la camisa para anudárselas a lo largo de la pierna herida, había sido su mejor rival, había sobrevivido a la mejor de sus fintas, casi le daba pena tener que rematarla.

Sin prestar atención a la espada que colgaba del hacha Fénix blandió el arma trabajosamente resintiéndose sus brazos al sostener todo su peso, esquivó milagrosamente un nuevo hachazo comprendiendo las limitaciones que le imponía aquel arma. Sin perder más tiempo la descargó contra el más próximo de los acorazados, su golpe resultó débil comparado con los que asestaban los soldados pero dirigió el hacha a la rodilla y escuchó otros chasquidos distintos al del metal contra el metal, el acorazado gimió y, con la rodilla rota, cayó pesadamente. El otro chasquido se trataba del mango del hacha que Fénix había usado, se había roto por el punto más débil, el lugar donde la espada había impactado dejándola libre, la tomó del suelo mientras esquivaba de nuevo y dirigió la punta de su hoja al yelmo de uno de los dos restantes, la abertura de los ojos no era suficientemente ancha para que su mandoble entrase hasta el final pero si lo suficiente para herirle, el soldado soltó su arma y chilló llevándose las manos al rostro, caminando sin fijarse hacia donde tropezó con el cuerpo tirado de uno de sus compañeros haciéndole caer de bruces sin fuerzas para poder levantar del suelo todo el peso de su armadura. De nuevo Fénix tomó prestada el hacha de un soldado caído, uno contra uno el soldado restante no fue rival y pronto se encontró con el arma hundida en el costado. Sin temor ya de herir a su propia gente una lluvia de flechas empezó a caer a su alrededor procedente de varios arqueros situados en lo alto de la torre, Fénix buscó cobertura en un carro para calcular su próximo paso, sonrió sorprendido por su suerte, frente a él quedaba el mecanismo que abría la puerta de la fortaleza, de sus labios brotó un silbido que fue contestado por relinchos y sonidos de cozes.


Biddle se sostenía a duras penas con unas fuerzas que no tenía por pura voluntad, veía a Beltz caminar hablándole pero no fue capaz de entender más que un puñado de palabras, derrota , ríndete , futil , desiste … - Eso nunca murmuró, y dejando a un lado la cordura, dejando a un lado el sufrimiento y el miedo a la muerte empleó sus últimas energías en correr y abalanzarse sobre su más que probable verdugo, ignorante de que tras ella la puerta de la fortaleza se estaba abriendo, Biddle acometió contra Zaldun Beltz evitando milagrosamente en el último segundo empalarse ella misma en el estoque del soldado, hundiendo los clavos de sus botas en su torso caminó sobre él desequilibrándolo mientras trazaba de espaldas un salto mortal, aterrizó arrodillándose sobre la pierna sana desde donde tiró a su desconcertado rival los tres cuchillos arrojadizos de la bota. Aún desequilibrado Zaldun Beltz desvió los cuchillos con el estoque pero en cuanto hubo desviado el primero su rostro se desencajó de la sorpresa, tras los cuchillos que le obligaban a desviar su arma volaba la propia asesina aprovechándolos distracción para acabar con él, Zaldun Beltz supo que había perdido y un momento después cayó con una equis roja marcada en el pecho. Biddle dejó caer las hojas de viento mirando frente a ella los arqueros apostados en las ventanas de la torre, a punto de desmayarse alzó el brazo al cielo como pidiéndole explicaciones, y mientras perdía la conciencia soñó que antes de que la tormenta de flechas se desatase sobre ella un rumor de cascos se aproximaba, que flotaba ingrávida sostenida por el brazo que había alzado y que se perdía en la negrura de la noche.


Despierta …

¿para que?
Despierta…

¿por qué?

Despierta…

¿de que?


Biddle abrió los ojos y vio la cara de Fénix cerca de ella, estaban bajo la sombra de un sauce, escuchó el sonido del agua de un riachuelo cercano y aspiró el aroma de la hierba todavía sin saber muy bien si estaban vivos o aquello era su paraíso.

- Te lo he pedido una vez cada mañana, empezaba a pensar que no tenías intención de hacerme caso.

Fénix le ayudó a recostarse sobre el tronco del sauce, ella se resintió de sus heridas y les echó una ojeada, estaban cubiertas con corteza y atadas con hierbas fibrosas, cáñamo o quizás lino, probablemente debajo llevase algún tipo de emplasto, le echó la mano pero él la detuvo.

- Te hará bien, por suerte no te quedarán grandes cicatrices. Hasta ayer nos siguieron de cerca de modo que casi no pudimos parar para hacer nada con eso, has tenido fiebre y has estado delirando pero por ahora los hemos perdido y bueno… parece que estas mejor.

Lentamente la cabeza de Biddle fue volviendo a reaccionar, ambos habían logrado lo imposible, habían despachado una guarnición y seguían vivos, un asomo de euforia pasó por su mente al imaginar como afectaría eso a su Grinna una vez fuese de dominio público, después comenzó a pensar en su acompañante, nunca había conocido a nadie que le intrigase tanto como él, su viejo acero y su técnica, el modo en que se habían compenetrado en el combate, que hubiese cuidado de ella mientras huía a pesar de que era una carga y además parecía conocer los usos de algunas plantas, no pudo reprimir la curiosidad y preguntar.

- Fénix… ¿Quién eres?

Él desvió la vista antes de responder – No lo sé.


ooo x ooo


El muchacho asomo la cabeza por la puerta del estudio del Maestro, éste desde el otro lado de su escritorio le indicó que entrase, la estancia estaba llena de estantes de libros y armeros donde descansaban una espada y las piezas de un par de armaduras. Repartidos a ambos lados de la sala se encontraban erguidos los seis maestros asistentes de la casa, con una seña el Maestro le indicó que tomase asiento frente a él.

- Estás aquí porque has solicitado entrar como alumno en de la academia en esta escuela ¿es cierto?

- Sí.

- ¿Eres consciente de que te faltan tres años para la edad habitual para que te tomemos como aprendiz?

- Sí

- ¿Sabes que si se rechaza tu solicitud no podrás volver a presentarla en esta casa?

- Sí

El Maestro miró a los asistentes cada uno en su lugar a espaldas del chico, uno por uno fueron asintiendo con la cabeza.

- Enhorabuena, has sido admitido como aprendiz de la escuela de la Casa del Río de la Academia de Paladines del monte Pedrouso, ahora di tu nombre completo en alto para que te anote como estudiante.

- Boullosa, Toni Boullosa.


Fin de la primera parte

Proximamente segunda parte, las callejas de Formarís
Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
penetrame123

penetrame123

15.08.2009 01:22

muy buena opi

j.carlos1903

j.carlos1903

20.07.2009 20:38

Me han encantado los relatos, magníficos, felicidades.

JOVIPAMA

JOVIPAMA

17.07.2009 13:22

Muy bien, pasaré a la siguiente, un beso

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre Novelas y Relatos Propios V ha sido leída 217 veces por los usuarios:

"excepcional" por (58%):
  1. j.carlos1903
  2. JOVIPAMA
  3. Healer
y de usuarios adicionales 18

"muy útil" por (42%):
  1. ssedna2002
  2. penetrame123
  3. barre1968
y de usuarios adicionales 12

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.