Hace unos diez días estuvimos de fin de semana en Lisboa, aprovechando que eran las fiestas (siempre somos fieles a las fiestas lisboetas cada mes de junio) y específicamente su fin de semana grande. Creo que llevo tres años hablándoos de las fiestas de Lisboa, cuando la ciudad entera se echa a la calle para vivir, disfrutar y tomar sardinas asadas en los miles de chiringuitos dispuestos a lo largo y ancho de la ciudad. Tan importante llega a ser la sardina que el eslogan de este año era festas de Lisboa. Viva a sardinha. Y es que me encanta el ambiente de esta ciudad, especialmente en estas fechas, ya sabéis que Lisboa hace tiempo que me tiene robado el corazón.
Pero hasta hace unos días, nunca había estado en sus días más grandes, porque a pesar de que las fiestas se desarrollan a lo largo de casi todo el mes, es su santo patrón, San Antonio , el que aglutina en torno a su festividad las ceremonias y fiestas especiales. Como casi todo en la vida, fue cuestión de casualidad el que me enterase de algunos de los eventos más importantes de este fin de semana grande. Unos días antes de navidad fuimos a pasar un fin de semana a Lisboa, y el taxista que nos llevó desde el aeropuerto hasta nuestro hotel resultó ser un auténtico filón de oro. Él me habló del sitio de fados en Graça, me recomendó algunos lugares para visitar y que yo aún no conocía, y me habló de los famosos matrimonios de San Antonio, o en portugués: Os Casamentos do Santo Antonio . Se trata de una fiesta cuanto menos peculiar, aprovechando la festividad del santo patrono, decenas de parejas se casan en dos ceremonias multitudinarias: una civil en el Museo da Cidade, y otra religiosa en la Catedral (según las creencias, o no creencias de cada una de las parejas). Me pareció una fiesta pintoresca, y como tenía muchas ganas de verla con mis propios ojos, organicé esos días del fin de semana grande para estar en Lisboa y poder asistir entre otras, a ésta celebración.
OS CASAMENTOS DO SANTO ANTONIO. UNA FIESTA DE GRAN TRADICIÓN
Esta fiesta no es algo reciente. Sí que es cierto que dejó de celebrarse durante unos años y que se ha recuperado hace relativamente pocos años, pero en su primera etapa, comenzó a celebrarse hace décadas. Se trató de una iniciativa procedente del Diario de Noticias , uno de los periódicos más famosos de Portugal. Con motivo de la festividad de Santo Antonio y con la finalidad de ayudar a gente de pocos recursos, se creó la idea de hacer una ceremonia multitudinaria en la Catedral , una boda con decenas de parejas que daban un sí quiero conjunto el día del santo patrón. Hay que recordar que en aquellos años, Portugal era (y en parte aún sigue siendo) un país profundamente católico, por lo que la ceremonia era únicamente religiosa. Después de ese parón de varios años, y al retomarse las celebraciones multitudinarias, tuvieron que adaptarse a los tiempos y realizar dos ceremonias: una civil en el Museo da Cidade, y otra religiosa, que siguió celebrándose en la Catedral (La Se).
Como os decía, la iniciativa del Diario de Noticias era darles una oportunidad a parejas de pocos recursos, para que pudiesen celebrar su boda. Se les pagaban los trajes, los traslados, incluso el banquete posterior, aunque eso sí, sólo podían llevar como invitados a un número reducido de personas, consistente si no me equivoco en los padres de ambos cónyuges y poco o nada más. Tras la ceremonia, todas las novias se acercaban andando desde la Catedral hasta la vecina
Fotos de Casamentos de Santo António, Lisboa
Iglesia de San Antonio (frente a la que se alza la estatua del santo) a depositar sus ramos de flores al mismo.
A día de hoy, la tradición se ha recuperado y sigue manteniendo en mayor o menor medida el mismo sistema ideado por el Diario da Noticias. Ahora, es el ayuntamiento de la ciudad, en lugar del Diario de Noticias, quien se hace cargo de los gastos de os casamentos do Santo Antonio. Se les sigue pagando la boda, incluyendo trajes, traslados y banquetes a las parejas de pocos recursos que deseen casarse en esta festividad, y adaptándose a los nuevos tiempos, pueden elegir entre casarse en una ceremonia civil en el Museo da Cidade, o en la tradicional ceremonia religiosa en la Catedral. Creo que las novias que se casan en la Catedral (las de la ceremonia civil supongo que no, por dos razones: creencias y distancia, ya que el Museo da Cidade está en el otro extremo de Lisboa) siguen llevando sus ramos a la estatua de Santo Antonio.
LISBOA SE ECHA A LA CALLE
No sé si esta fiesta estará catalogada como de interés turístico nacional o qué, pero os puedo asegurar que media Lisboa se echa a la calle para verlo . En la edición de este año se llevaron a cabo dos ceremonias el día 12 de junio (sábado y justo un día antes de la festividad de San Antonio). La primera de ellas fue la civil, que tuvo lugar a las 12 de la mañana en el Museo da Cidade. Nosotros pensamos en ir a verla, pero nos quedaba un poco a desmano y preferimos acercarnos más tarde a la religiosa de la Catedral, que está en pleno centro de Lisboa, en las puertas de la Alfama. La ceremonia religiosa empezaba a las 2 de la tarde de ese mismo sábado 12 de junio.
Como os decía, esta fiesta sigue manteniendo una gran tradición y raigambre , además de suscitar pasiones entre los lisboetas. Media ciudad se echa a la calle y las aglomeraciones de gente frente a la Catedral eran realmente considerables. Incluso varios programas de televisión hacen programas en directo entrevistando primero a los novios que esperan en la puerta, grabando a los padres que se bajan todos juntos de un tranvía, o a las propias novias que llegan en sus coches de época. Al margen de que el presentador (muy famoso al parecer en Portugal, pero lo siento, no me quedé con el nombre) aproveche para darse un baño de multitudes con la mayoría de la gente aglutinada en los alrededores de la Catedral.
Es una fiesta muy querida por los lisboetas, aunque en general todo lo que tiene que ver con San Antonio lo es. Es curioso como esta ciudad, que vio nacer al santo en su barrio más carismático, la Alfama, sigue manteniendo un fervor absoluto por este santo, mal llamado San Antonio de Padua, cuando en realidad es San Antonio de Alfama. Una pasión y una devoción que ha trascendido más de ocho siglos y que es patente en cada rincón de la ciudad, y muy especialmente en estas fechas.
Resulta curioso apostarse en las cercanías de la Catedral y ver a los novios llegar (cuando nosotros llegamos a la Catedral ya estaban allí), después a los padres de los novios, más tarde a las propias novias. Os puedo asegurar que muchísima gente se quedó allí durante horas, para no perder el mínimo detalle, y eso que la lluvia amenazaba con hacer acto de presencia. Me parece una fiesta única, pintoresca, nada tópica (no sé vosotros, pero yo jamás había oído hablar de bodas multitudinarias). Resulta bonito, cuanto menos diferente, ver a los novios esperando todos a la puerta de la Catedral primero, la bajada de los padres desde el tranvía que los trasladó hasta allí, la llegada de las novias en sus coches de época. Todo muy emotivo, muy bonito, muy tradicional y a la vez diferente.
ITACA COMO ESPECTADORA DE LOS MATRIMONIOS DE SAN ANTONIO
Como os decía, desde que oí hablar de esta fiesta, sentí curiosidad por ella, hasta el punto de planear un viaje expreso a Lisboa para vivir ese momento. Y claro, a mi marido del alma lo arrastré hasta allí. Mi idea inicial era acudir primero a las 12 de la mañana a la ceremonia civil y luego a las 2 de la tarde a la ceremonia religiosa , sobre todo para ver y comparar los diferentes ambientillos. Pero viendo la distancia primero hasta el Museo da Cidade y luego la distancia entre este punto y la Catedral, decidimos por común acuerdo prescindir de la ceremonia civil e ir directamente a la religiosa, que teníamos más posibilidades de que fuese pintoresca.
Llegamos allí sobre las dos menos veinte de la tarde, y ya aquello estaba lleno de gente. Las cámaras grabando, los novios entrevistados a la puerta de la Catedral , la gente agolpándose y dándose codazos por estar en primera fila… Todo eso aderezado con cuidado que ahora llueve, que ahora no llueve, abro el paraguas, molesto al de al lado… esas cosas tan típicas en este tipo de aglomeraciones. Menos mal que allí mismo habían instalado un chiringuito donde tomarse una cañita y hacer la espera un poquito más corta.
Después de un buen rato llegaron los padres de los novios , todos muy guapos ellos, vestidos elegantemente para la ocasión y bajándose de un tranvía. Saludan al público asistente, salen muy guapos en las grabaciones de los programas de la tele, y el guaperas del presentador aquí y allá, continuando con su baño de multitudes. La espera se hace larga, pasa el tiempo, cada vez llega más gente, son las dos y media y ni rastro de las novias. Mira que si se arrepienten todas y no aparecen, estos hechos quedarían para los anales de la historia. Mi maridete ya se empieza a poner nervioso: que si es tarde, que si hay que ir a comer, que si esto se está llenando de gente… y encima aquí de pie, que si llueve, que si no… Yo intento contenerle, que nos quedemos unos minutillos más, a ver si las novias llegan. Y unos diez minutos más tarde (pasadas ampliamente las dos y media de la tarde) llegaban por fin las novias, muy guapas ellas, a bordo de sus coches de época y acompañadas por otra mujer (hermana, amiga o lo que fuese). La gente expectante, agolpándose, diciéndoles cosas. Las novias saludando, emocionadas y temblorosas…
En ese punto, hasta yo misma recapacité que había tenido bastante. Quería ver el ambientillo de la fiesta, así que prueba superada. Teniendo en cuenta que la ceremonia, según el programa, debía de haber empezado a las 2 de la tarde y que cuarenta minutos después aún no había comenzado, que un sí quiero ya lleva bastante tiempo, pero veinte o treinta ni te cuento; y que ya empezábamos a tener hambre, qué narices, así que mejor irse en dirección a la Alfama, a comer sardinhas asadas y continuar a nuestra manera celebrando las fiestas de Santo Antonio.
Pues bien, deciros que alrededor de dos horas después, tras haber deambulado por la Alfama, habernos sentado a comer, haber comido, haber reposado un rato la comida y volver hacia el centro andando, nos encontramos con que la muchedumbre aún estaba apostada en los alrededores de la Catedral. Y más aún, es que entonces (dos horas y media después de la llegada de las novias aproximadamente, y calculo que unas tres horas y media o cuatro después de la de los novios) por fin se habían casado y estaban saliendo por las puertas del templo. Menos mal que no nos quedamos, porque cinco horas de pie yo ya no las aguanto, pero estaba claro que los lisboetas sí, allí seguían a pie de calle, emocionados y felices.
MIS IMPRESIONES
Pues la verdad es que a mí la fiesta en sí me gustó, porque me pareció pintoresca y diferente, muy digna de ver al menos en una ocasión. Pero eso sí, una vez vista una vez, la doy por vista para siempre. Por ello, con toda seguridad, intentaré volver cada año a las fiestas de Lisboa, pero intentaré evitar el fin de semana grande, ya que hay demasiada gente y con verlo una vez, creo que es suficiente. Lo más memorable de esos días grandes son sin duda los matrimonios de San Antonio y el tradicional desfile que desde la Plaza del Marqués de Pombal hasta Restauradores se desarrolla esa noche durante horas; un desfile en el que comparsas de todos los barrios de Lisboa se disfrazas y sacan la fiesta a la calle aún más si eso es posible.
Pero si nos referimos en concreto al evento de los matrimonio de San Antonio (verdadero motivo de esta opinión), en cuanto a él, quiero destacar algunos puntos, unos buenos y otros malos.
PUNTOS POSITIVOS
Es una fiesta pintoresca. Otra cosa no, pero pintoresca y diferente sin lugar a dudas sí que lo es. Resulta muy bonita de ver, yo diría que hasta enternecedora, porque los lisboetas la viven como algo muy suyo.
Me gusta que se mantengan las tradiciones. Yo soy muy cañí, me encantan las cosas tradicionales, las de toda la vida, y aunque en cuestiones religiosas no creo y un papel de más o de menos creo que sólo tiene la importancia que cada uno quiera darle, el acto en sí, el fervor de la gente, la expectación… todo eso me encanta. Por eso, me alegro de que Lisboa haya recuperado una de sus tradiciones, siguiendo celebrando año a año los matrimonios de San Antonio y eso sí, adaptándose a los tiempos.
PUNTOS NEGATIVOS
Demasiado masificada. Suele ocurrir en este tipo de fiestas: demasiada gente, demasiado tiempo esperando de pie…
Que cierren la línea del eléctrico 28. Os cuento un secreto, ¿sabéis por qué he decidido no volver en los días grandes? Pues además de porque había demasiada gente en la calle, sobre todo porque el eléctrico 28 no funcionaba. El eléctrico 28, es el tranvía más tradicional de Lisboa, que pasa justo por delante de la Catedral, y yo no concibo Lisboa sin subir una y mil veces en este tranvía en una y otra dirección. El sábado estuvo todo el día cortado por los Matrimonios de San Antonio, pero es que el domingo hubo procesión y también cortaron la línea.
EN RESUMEN
Resumiendo…. (como diría mi amigo Sabina en una de sus canciones) que esta fiesta me gustó, me encantan que se recuperen las tradiciones y todas las cosas pintorescas y de verdad. Después de volver, cuando busqué un link para dar de alta el producto, me encontré con que incluso tienen una página web www.casamentosdesantoantonio.cm-lisboa.pt/, donde incluso se pueden ver las fotos de los contrayentes y acceder a un montón de información más (qué cosas!).
Lo que es innegable es que los lisboetas viven muy de cerca esta fiesta , que tiene un gran seguimiento incluso a nivel nacional. Y aunque resulte un poco incómodo estar allí de pie y con tanta gente, merece la pena verlo una vez en nuestras vidas al menos. Eso sí, como yo no vivo en Lisboa y sólo voy de vez en cuando, para la próxima seguiré yendo en otras épocas también de fiestas pero no tan masificadas. Por ello, dudo que vuelva a contemplar el espectáculo de estos casamentos una vez más, aunque nunca se sabe las vueltas que dará la vida. Pero personalmente, prefiero seguir subiendo y bajando en el eléctrico 28, me gusta mucho más.
Espero haberos dado a conocer una fiesta cuanto menos diferente, y quién sabe, quizá cualquiera de vosotros termine yendo a verla en próximas ediciones.
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12.08.2010 19:43
estupenda opi, como siempre. Besos.
06.07.2010 11:08
Que fiesta tan entrañable¡¡
02.07.2010 16:47
¡Qué original! Sí, los adjetivos de pintoresca y entrañable le vienen a esta fiesta que ni pintada. Y seguro que las parejas que se casan lo viven con mucha intensidad. Besos.