La perla del Mar Negro

4  09.02.2006

Ventajas:
Ciudad cosmopolita y de ambiente relajado .

Desventajas:
Masificación turística creciente .

Recomendable: Sí 

larky

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A finales de los 90 realicé un periplo por el sur de Rusia y Ucrania. El punto culminante del mismo fue la visitada a Volgogrado, la antigua Estalingrado, que ya he detallado en otra opinión. No hará falta decir que una región tan desmesuradamente inmensa ofrece muchos atractivos, pero tras dos semanas de transitar por yermas estepas, tenía bastantes ganas de un receso, por lo que la perspectiva de remojar los pies en las tranquilas aguas del Mar Negro resultaba cada vez más atractiva a medida que pasaban los días. Así es que llegué a Odessa, un alto en el camino que al principio no me hacía ilusión alguna y que fue, a la postre, una agradable sorpresa y un motivo más de regocijo en un viaje lleno de todo tipo de experiencias.

Odessa es una ciudad refrescante en más de un sentido. No es que se trate de una ciudad de corte mediterráneo, pero sí que tiene un sello distintivo que hace de ella una localidad más cosmopolita y meridional que otras ciudades rusas y ucranianas que conozco. El hecho de ser costera y un centro turístico le otorga una atmósfera relajada que no deja de recordarme (salvando enormes distancias, claro) a mi natal Barcelona.

LA CIUDAD EN CUATRO DATOS

Situada al borde del Mar Negro, no lejos de la frontera rumana, esta ciudad ucraniana tiene sus orígenes en la época de la dominación tártara. Rebautizada Odessa en el siglo XVIII, se convirtió pronto en una de las ciudades más notables de la zona, aunque su puerto no ha llegado nunca a tener la importancia del de Sebastopol. En el siglo XIX conoció una gran expansión de la mano del Duque de Richelieu, un noble francés que había huido de la Revolución y que fue nombrado gobernador por Catalina la Grande, convirtiéndose en el lugar de veraneo predilecto de la nobleza rusa. Ya en esa época era una ciudad eminentemente cosmopolita, con una importante presencia de minorías étnicas de todo tipo y una comunidad judía que llegó a representar el 37% de la población.

En 1905 la ciudad fue el escenario de uno de los episodios más célebres de la historia rusa, el motín del acorazado Potemkin, que Eisenstein inmortalizara en el celuloide.

En la actualidad, Odessa es una moderna ciudad industrial y comercial de cerca de un millón de habitantes. Núcleo de transportes y principal puerto de salida de Ucrania (Sebastopol, aunque está en Ucrania, es una ciudad rusa), está situada en una pequeña elevación que domina el Mar Negro y sus amplias avenidas reflejan la influencia que la culturas occidentales han ejercido, con muchos edificios monumentales de estilo versallesco e italiano. Es, sin duda, la ciudad rusa menos rusa que he visitado...

EL MAR NEGRO

Imposible referirse a Odessa sin mencionar a este gigantesco mar interior. El Mar Negro debe su nombre al hecho de que la visibilidad del fondo marino es muy reducida (tan sólo 5 metros comparados con los hasta 35 metros del Mediterráneo, pero las aguas, vistas desde fuera son igual de azules. Se trata de un ecosistema muy peculiar, ya que al tratarse de un espacio cerrado (probablemente un antiguo lago) la aportación de agua dulce de los ríos circundantes hace que la salinidad sea muy baja, lo que impide que muchas especies marinas puedan subsistir en sus aguas. Curiosamente, mientras que la capa superficial de agua es muy poco salina y poco densa, el fondo (muy profundo; hasta 2000 metros) es extremadamente denso, tanto que a partir de los 200 metros ya no hay presencia de oxígeno. El hecho es que estas dos capas de agua superpuestas no se comunican entre sí, lo que quiere decir que la capa superior tiene una temperatura muy parecida a la del aire, muy fría en invierno y muy cálida en verano. En términos prácticos, esto significa que en época estival el agua está caldosita, más aún que la típica sopita que conocemos en la costa mediterránea...

Las playas son de una arena muy fina de color claro. Nada que ver con las de nuestras costas, ni en extensión ni en higiene, aunque esto último puede haber mejorado desde que estuve. La limpieza del agua tampoco no es nada del otro Jueves, estando un enorme complejo petroquímico a tiro de piedra de la ciudad. Esto último no creo que haya ido a menos, teniendo en cuenta los niveles rampantes de contaminación en el Mar Negro...

EL CENTRO HISTÓRICO

Ambiente muy europeo, con multitud de edificios del siglo XIX de estilo parisino y mucha gente en la calle. Gran parte de los edificios históricos fueron construidos con piedra calcárea blanca proveniente del mismo subsuelo de la ciudad, lo que les otorga todavía más un aire muy francés. Si a eso añadimos que la ciudad fue diseñada con tiralíneas, con grandes bulevares y una disposición en damero que se asemeja bastante a la del Ensanche barcelonés, tenemos un modelo de ciudad bastante occidental, salpicado con algún que otro edificio eminentemente ruso. El estado general de conservación no es malo, aunque dista bastante de ser el equivalente al de una ciudad europea. La vida nocturna (y buena parte de la diurna) se concentra en la zona portuaria, donde entran y salen constantemente cruceros cargados de turistas. Callejear por el núcleo histórico es uno de los mayores placeres, con gran abundancia de terrazas y mercadillos muy animados.

¿Qué ver? Lo primero de todo, obviamente, las célebres escaleras de Potemkin (anteriormente llamadas de Richelieu) donde Eisenstein filmó la que es quizá la escena más célebre de la historia del cine. Hay que decir que la realidad histórica fue un poco distinta: la masacre de obreros que plasmó Eisenstein en el celuloide no tuvo lugar en las mismas escaleras, sino en las calles adyacentes, pero da lo mismo: impresiona verlas. Estos 192 escalones se han convertido en el símbolo de la ciudad. Por cierto, desde arriba no se ven los escalones, sino tan sólo los descansillos.

Uno de los edificios más característicos y vistosos es el Teatro de la Ópera, que algunos compara en magnificencia a la de Viena y que es el orgullo de los ciudadanos de Odessa. Personalmente, en el aspecto exterior me gusta bastante más que su contrapartida vienesa; del interior no puedo opinar en ninguno de los dos casos. En cualquier caso, es un edificio suntuoso que destaca con luz propia. Sus diseñadores fueron asimismo responsables de otro de los lugares peculiares de la ciudad, el Pasaje. Se trata de una especie de galerías comerciales con una plaza central cubierta, extremadamente ornamentada. Francamente espectacular.

Subiendo por la célebre escalera se accede a una plaza semicircular atravesada por un amplio bulevar. Se trata del Primorsky, calle reputada como la más bonita de la ciudad en la que se agolpan multitud de mansiones de los antiguos comerciantes y nobles, todas ellas muy bien conservadas. Esta calle arbolada y relativamente tranquila, a tiro de piedra de la zona, portuaria, es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad.

COSAS CURIOSAS

Aunque la lengua oficial es el ucraniano, el idioma más hablado en Odessa es el ruso (no es que yo note demasiadas diferencias entre uno y otro, claro). Por suerte, esta es una localidad muy cosmopolita y no resulta difícil encontrar a alguien que hable alguna lengua más asequible, especialmente francés o alemán.

La delincuencia (al menos cuando yo la visité) es menos eidente que en otras ciudades como Kiev. Como en cualquier lugar turístico hay que estar ojo avizor con los descuideros... La prostitución parace haberse disparado en los últimos años y el turismo sexual, por lo que he leído, está en auge.

Una de las cosas curiosas de Odessa es un entramado de cuevas que recorre la ciudad. Dichas cuevas no son otra cosa que el lugar donde se sacó la piedra calcárea con la que se edificó gran parte de casco antiguo. Actualmente se pueden visitar e incluso se han instalado bares en algunas de ellas. Yo no las conocí, pero sabed que existen.

El clima es muy benigno, con una pluviometría bajísima, por lo que el sol está asegurado. Por cierto, hay una leyenda acerca del nombre de la ciudad que dice que proviene de una deformación de la expresión francesa 'assez d'eau' (suficiente agua); se trataría de un chiste, porque en toda la cuenca del Mar Negro, la sequía es un problema permanente...

En suma, Odessa es un lugar más que adecuado para pasar los últimos días de un viaje a la zona y reponerse de inclemencias climáticas.

Fotos de Odessa
  • Odessa Fotografía 3014649 tb
  • Odessa Fotografía 3014651 tb
  • Odessa Fotografía 3014652 tb
  • Odessa Fotografía 3014653 tb
Odessa Fotografía 3014649 tb
El Teatro de la Opera de Odessa.
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j.carlos1903

j.carlos1903

21.07.2014 18:47

Empecé 2014 con el objetivo de visitar Ucrania pero dada la situación lo dejamos para un poco más tarde. Saludos

huhugirl

huhugirl

15.10.2006 01:47

Parece un lugar digno de conocer, y las fotos son preciosas

PAYEIRO

PAYEIRO

21.02.2006 02:46

muy muy completa tu opi,en una enciclo no la encuentro mejor, enhorabuena. un saludo

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