Y... me tuve que tragar mis prejuicios
10.05.2009
Ventajas:
Canciones muy pegadizas . Letras originales . Pop en estado puro
Desventajas:
Pues va a ser que no
Recomendable:
Sí
Detalles:
Originalidad
Letras
Calidad y consistencia de las canciones
Duración del éxito
Tapa/diseño y contenido
Más
 bangles
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Opiniones:184
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 27 miembros de Ciao
Diccionario de la RAE: “Prejuicio: 2.m. Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal”. Eso es, ni más ni menos, lo que yo tenía contra la cantante con aspecto de pin-up Katy Perry: unos prejuicios como una catedral. La imagen que tenía de ella era la de una cantante que usa la provocación para vender discos pero que no tiene ningún tipo de talento musical (algo que está a la orden del día actualmente). Prejuicios que, irremediablemente, tuve que tragarme cuando escuché su disco “One of the boys”. Pasé de odiarla, de cambiar de emisora cada vez que anunciaban una canción suya, de negarme a darle una sola oportunidad a su trabajo... a escuchar su disco con deleite una y otra vez.
She’s got the lookActualmente, el mercado musical está siendo inundado por lluvias torrenciales de cantantes que suenan exactamente igual unas a otras. Pink, Kelly Clarkson, Lady Gaga, la propia Katy Perry… todas tienen un estilo musical muy similar y un timbre de voz que hace que, a menudo, te cueste diferenciar a una de otra. A pesar de que Katy Perry no es una recién llegada en el mundo musical (ya lleva años bregando por hacerse un hueco e incluso llegó a publicar un disco de canciones cristianas a principios de esta década), lo cierto es que, a la hora de lanzar su carrera musical con el disco “One of the boys”, se tuvo que empezar desde cero porque Katy era una auténtica desconocida para el gran público. . Los expertos en marketing saben que, lo primordial, es diferenciarse. Vale. ¿En qué es diferente Katy Perry? Musicalmente, es igual a otras cantantes. Pero claro: a la hora de irrumpir en el mercado musical, necesitas tener algo que haga que la gente se fije en ti. Y, en el caso de Katy, es (sin duda alguna) su aspecto. “La cantante con aspecto de chica de los años 50”, “¡Ah, sí! Esa cantante que se viste con colores muy vivos y ropa vintage”. La estrategia ha conseguido el efecto buscado. El sello de identidad de Katy es su imagen: la gente la reconoce por su estilo a la hora de vestir aunque no conozcan su música. Es “la cantante pin-up”, con un look muy de calendario americano de los años 50: siempre vestida con colores muy vivos, ropa vintage, los labios pintados de un brillante rojo y marcando curvas.
Cuando la provocación es negocio
Si en los años 90 se cuidaba muchísimo la faceta pública de los artistas, en la década que está a punto de finalizar ese aspecto ha pasado a ser totalmente irrelevante, llegando incluso a invertirse la tendencia de tener que mostrar a los artistas como santos libres de todo pecado. En los 90 era muy importante que los cantantes (sobretodo los destinados al público adolescente) mantuvieran siempre una imagen muy cándida de cara al público. Si cometían excesos, éstos no debían salir en prensa. Se intentaba evitar a toda cosa cualquier foto escandalosa, comprometedora o cualquier tipo de conducta excéntrica. De hecho, un escándalo en la vida privada de un cantante suponía un enorme quebradero de cabeza para la discográfica y para los equipos de relaciones públicas, que se apresuraban a lavar la imagen de dicho cantante con todo tipo de artimañas. . A mucha gente nos da igual lo que los cantantes hagan o dejen de hacer en su vida privada: compramos el disco porque nos gusta su música y punto. Somos inmunes a las estrategias publicitarias, a las campañas de imagen o a la maquinaria de marketing que rodea a los cantantes mediáticos. Si nos gusta la música, compramos el disco. Si no, ya nos la pueden machacar en radiofórmulas o vender a través de agresivas campañas de publicidad, que no vamos a desembolsar ni un euro por el trabajo discográfico pertinente del cantante al que se quiere promocionar. Yo pertenezco a ese grupo: me da igual lo que haga un cantante en su vida privada (bueno o malo); compro su disco si me gusta lo que ofrece. Tan simple como eso (a no ser que sea un maltratador de animales o un criminal; en ese caso, mis principios están por encima de mis gustos musicales). De todas formas, yo (como otros muchos) compro el disco, no al artista. . Los adolescentes son particularmente impresionables y son los que conforman (mayoritariamente) el fenómeno fan. Son impulsivos, viscerales y muy manipulables, por eso se pone tanto esmero en la imagen pública de sus ídolos. De todas formas, últimamente esta preocupación por mantener siempre una imagen angelical se ha invertido por completo, llegando a darse la paradoja de que un escándalo en la vida personal llega incluso a favorecer al artista. ¿Ejemplos? Kate Moss triplicó sus contratos y aumentó su caché cuando salieron publicadas unas fotos suyas en las que consumía drogas, Amy Whinehouse fue elegida la “heroína y modelo a seguir” por las adolescentes británicas, etc, etc, etc. La polémica, vende. . En el caso de Katy Perry, también se han usado la polémica, el morbo y el escándalo para conseguir eco mediático. ¿Qué hay de provocativo en Katy Perry? Por una parte, las letras de sus canciones. Por otra, su continua pose de chica mala y su coqueteo con la ambigüedad sexual. Su tema más famoso es “I kissed a girl” (Besé a una chica) en la que la cantante habla sin tapujos de la experiencia de de iniciarse en el lesbianismo siendo una chica heterosexual. Las letras de sus canciones (todas ellas coescritas por la propia Katy) hablan alto, claro, sin tapujos y, en ocasiones de forma un tanto vulgar, de todo tipo de experiencias. Muchas canciones se prestan a dobles interpretaciones, jugando con la ambigüedad del tener que leer entre líneas. En una de ellas se intuye la intención del suicidio, en otras se habla sin tapujos de ser una chica que sólo está dispuesta a entregarse a un hombre si éste puede “extenderle el cheque”… . La madre de la cantante afirmó ante los medios de comunicación que, tanto ella como su marido, se sentían avergonzados de su propia hija. Los padres de la criatura son gente de profundas convicciones religiosas y, en palabras de mamá Perry, “la canción “I kissed a girl”, promueve la homosexualidad, lo cual es un pecado tal y como dice la Biblia. Nuestra hija incita a pecar en su canción, la cual tiene un mensaje vergonzoso y asqueroso. Cada vez que la ponen en la radio, agacho la cabeza y rezo. No podemos excluir a Katy de nuestras vidas porque es nuestra hija, pero ella sabe perfectamente que estamos totalmente en contra de lo que está haciendo”. ¡La típica historia del show business! Niña que crece en un hogar profundamente cristiano y conservador, hace sus primeros pinitos en el coro de la iglesia y, cuando de mayor triunfa en el mundo de la música, se va por la senda del mal y cae en las malignas garras de Hollywood: excesos, fiestas, conducta alocada… . ¿Es tan fiero el león como lo pintan? ¿Realmente lo que canta Katy Perry es como para llevarse las manos a la cabeza? Mirándolo fríamente, no. Hace unos años, quizás sí que hubiera sido algo escandaloso y novedoso. Cuando en el año 1999 el dúo de rusas t.A.T.u saltó a la fama con un vídeoclip en el que ambas se besaban y hacían apología del lesbianismo, sí que hubo algo de polémica. Pero han pasado diez años. A día de hoy, hace falta muchísimo más que declararse bisexual y cantar canciones en las que se relatan experiencias lésbicas para hacer que la gente se lleve las manos a la boca y diga “¡Qué escándalo; si es que ya no hay ni moral ni valores!”. Quizás en la conservadora sociedad norteamericana todo este rollo de la ambigüedad sexual, el lesbianismo, la pose de niña mala y sus fotos provocadoras con un cuchillo en la mano levante un poco de polvareda. Pero… ¿en Europa? . Su campaña de marketing basada en la provocación está funcionando, sí. Pero, ¿realmente Katy está triunfando por provocadora o porque ha hecho un disco muy bueno? Yo me decantaría por lo segundo. A estas alturas de la película, lo que hace Katy Perry se considera hasta inocentón. Muchos se preguntan si todo esto no será sólo una pose de cara a la galería para llamar la atención mediática. Podría ser… No sería el primer caso que se da, sin duda. Avril Lavigne también se vendió en su momento como una chica skater, totalmente contraria al pijerío y, ¿dónde está ahora? Acudiendo a desfiles de alta costura ataviada con vestidos carísimos y con un look totalmente refinado. Lo mismo pasó con el duó t.A.T.u: tiempo después se descubrió que todo era puro marketing. Las letras de las canciones de Katy Perry son gamberras y tienen su punto provocativo, sí, pero nada por lo que haya que escandalizarse.
One of the boysEl que compre este disco esperando encontrar algo novedoso que no se ha hecho jamás, se llevará una decepción. Katy sigue en la línea de Pink, Kelly Clarkson, Lady Gaga… Se parecen entre ellas, especialmente con Kelly Clarkson (a la que la propia Katy Perry cedió dos canciones que están incluidas en su último disco “All I ever wanted”). ¿Sonar igual que otros es malo? No. Simplemente es una opción más. No todo en esta vida tiene que romper moldes y no siempre se tiene que ser más buenos que los demás. No hay nada malo en ser tan bueno como otros. Sin embargo y, a pesar de pertenecer a una hornada de artistas muy parecidos entre ellos, Katy Perry tiene algo que la hace diferente. No sabría decir exactamente el qué, pero algo tiene. Canciones pop muy pegadizas, letras bien compuestas (con sus dosis de controversia) y una voz que les va como anillo al dedo. . Una de las cosas que se agradecen es la “naturalidad” que destila el disco. Hoy en día la tendencia habitual es la de sobreproducir los discos hasta el punto de que, muchos de ellos, llegan a sonar terriblemente sintéticos y parecen hechos por ordenador. En el disco de Katy se aprecia un notable y cuidado trabajo de producción para que el disco suene bien. Sin embargo, no suena artificial. Incluso se llegan a apreciar pequeños deslices, fallos e imperfecciones en la voz de Katy en momentos puntuales, lo cual significa que no han pasteleado su voz sino que la han dejado tal y como le salió en el momento de grabar el disco. Y, llegados a este punto, dejaremos las cosas claras: no, Katy Perry no canta bien en directo. Es una cantante “de disco”. Sus actuaciones en directo dejan mucho que desear pero… ¿es la única? No. Hay muchos cantantes que suenan fatal cuando cantan en directo (muchos hacen playback directamente; no es el caso de Katy). Pero el disco suena bien y es bueno, y eso es lo que importa. . En este disco hay un poco de todo: canciones pop-rock terriblemente pegadizas (“Waking up in Vegas”, “Hot n cold”, “If you can afford me”, “Fingerprints”, “Self inflicted”, “I kissed a girl”), baladas, canciones lentas y reflexivas (“Thinking of you”, “Lost”, “I’m still breathing”) y canciones más asépticas como “One of the boys”, “Mannequin”, “Ur so gay” para compensar el ritmo. Un disco divertido, fresco, comercial y honesto. Sí, honesto porque no pretende dárselas de algo que no es: Katy es una cantante comercial (palabra que a muchos les pone la carne de gallina y que muchos críticos usan de forma despectiva, como si el hecho de ser un producto de masas le restara calidad o credibilidad) y ha hecho un disco comercial, divertido, bailongo y siguiendo las tendencias que están de moda ahora. Al que le guste, que lo compre. Y al que no, que escuche otra cosa. Y aquí paz y después gloria. Eso sí: Katy Perry me ha demostrado que los prejuicios y las opiniones de antemano son muy malos.
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28.09.2009 18:38
Se me parece muchísimo, estéticamente hablando, a Mürfila, y eso me ha encantado desde el primer momento, y después me ha sorprendido su voz y el ritmo de la música, me da buen rollo y por eso me mola. No la veo tan Pink, Pink va en más plan punkarra, al menos antes. Y nada, nena, que este descubrimiento si que si :***
23.07.2009 21:05
simplemente una opinion excepcional. Enhorabuena
14.07.2009 22:33
De esta chica sólo conozco sus dos canciones más sonadas (supongo que serán los singles) y bueno, no están mal porque son alegres, pero no compraría el disco si eso es todo lo que ofrece. Un besazo.