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A orillas del Duero

5  29.11.2010

Ventajas:
Una ciudad muy agradable, cómoda para pasear

Desventajas:
Ninguna

Recomendable: Sí 

esperedondo

Sobre mí: VON... :-) Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, el presente es tuyo.

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Hace ya dos veranos que hicimos nuestro viaje a Portugal y pasamos por Oporto como última escala de la ruta. Desde entonces tenía esta opinión en los borradores, pero por unas cosas y por otras no me terminaba de poner a ello; así que algo más de dos años después, por fin remato...


...:: UN POCO DE HISTORIA ::...


Se dice que fue nada menos que Cale, un argonauta griego, quien llegó por primera vez al lugar en el que hoy se encuentra la ciudad (que por ello en un principio se llamaba también Cale). El primer asentamiento de la ciudad data del siglo VIII a.C., aunque más tarde los romanos la trasladaron a un lugar más apropiado, donde pudieran construir un puerto a medio camino entre la ruta que unía Braga y Lisboa.

Después, la ciudad fue ocupada por los visigodos entre los siglos VI y VIII, hasta la invasión musulmana que se extendió desde el año 716 hasta el siglo XI. El reino de León reconquistó Oporto, que perteneció a él hasta que se independizó y pasó a formar parte del reino de Portugal, con Alfonso Henriques como primer monarca independiente.

Hasta el siglo XV, Oporto basaba su economía en la actividad marítima y comercial, destacando sus astilleros. Pero la época dorada de la ciudad tiene lugar durante el siglo XVIII, debido a los avances económicos gracias a la riqueza que produce la industria de los vinos, por los que todavía en la actualidad es tan conocido Oporto.


...:: VAMOS A DAR UNA VUELTA ::...


En esta ciudad pasamos tres noches, pero como teníamos previsto visitar algunos sitios cercanos como Guimaraes, Braga y Viana do Castelo, entre otros, a Oporto le dedicamos en total algo más de un día. Por supuesto no nos dio tiempo a verlo todo, pero sí unas cuantas cosillas, repartidas en varios ratos.

El palacio de cristal

Fue de las primeras cosas que vimos, porque nos pillaba de camino cada vez que íbamos andando desde el hotel hasta el centro de la ciudad. Este palacio se construyó a mediados del siglo XIX, con la finalidad de albergar diferentes ferias que se celebran en la ciudad, así como eventos deportivos. Está situado dentro de un parque bastante grande, y rodeado de jardines por los que merece la pena pasear.

La torre de los clérigos

Hoy en día ya no tiene esa característica, pero es uno de los símbolos de la ciudad porque en la época en la que se construyó (a mediados del siglo XVIII) era el edificio más alto de todo Portugal. Forma parte de la iglesia barroca del mismo nombre, y en su interior tiene una escalera de caracol por la que podemos llegar hasta la parte superior (después de subir casi 250 escalones).

Cada vez que me acuerdo de esta torre me tiro de los pelos, porque dos o tres días después de haber vuelto de Portugal me enteré de la existencia de la librería Lello e Irmâo, que está justo al lado y además se pasa por su puerta para ir tanto a la torre como hacia el centro. Pero por no saberlo me quedé sin visitarla, y por lo visto es una maravilla. En fin, creo que en mi caso esta sí que es una excusa de suficiente peso como para tener que volver a Oporto...

La plaza de la libertad

Se encuentra en pleno centro histórico, pero sus edificios no son tan antiguos como el resto. Creo recordar que en su opinión sobre Oporto pedroemilio lo comentaba, y es que efectivamente esta plaza recuerda a la zona que está cercana a la Gran Vía de Madrid (y yo diría también que a la de Sevilla, que anda al lado de Sol). La mayoría de los edificios que hay en esta plaza pertenecen a bancos, y también encontramos en ella una estatua a caballo del rey Pedro IV.

Supongo que esta plaza será una de las más concurridas de la ciudad, porque está

Fotos de Oporto
  • Oporto 0789. Oporto - Palacio de Cristal - Oporto
  • Oporto 0794. Oporto - Torre de los Clérigos - Oporto
  • Oporto 0796. Oporto - Plaza de la Libertad - Oporto
  • Oporto 0804. Oporto - Catedral - Oporto
Oporto 0789. Oporto - Palacio de Cristal - Oporto
Palacio de cristal y jardines.
llena de terracitas donde poder tomar algo. Nosotros hicimos un alto en el camino y nos sentamos en uno de los chiringuitos, pero nos pasamos una media hora sentados y allí nadie nos hizo ni caso a pesar de avisar a los camareros; así que después de hacer un descanso seguimos nuestro camino sin que nadie nos dijera nada. Les sobrarán clientes, imagino.

La estación de San Bento

Fue construida encima de un antiguo monasterio, y se inauguró a principios del siglo XX. Lo más llamativo de la estación, además de su exterior, es sobre todo la decoración de su vestíbulo, con azulejos muy llamativos que representan diversos episodios de la historia de Oporto, casi todos en esos tonos azules y amarillos tan característicos de Portugal.

Muy cerca de la estación podemos visitar también la iglesia de San Antonio de los Congregados.

La catedral

Imagino que debe de ser uno de los puntos más visitados de la ciudad, porque además está situada en un alto y se ve prácticamente desde cualquier sitio. La catedral empezó a construirse en estilo románico en el siglo XII, más como fortaleza que como templo religioso, al estar en una zona de continuas batallas; sin embargo tiene mezcla de varios estilos, incluidos también el gótico e incluso el barroco.

El acceso a la catedral es gratuito; únicamente deberemos pagar si queremos entrar al claustro, que por cierto para los amantes del gótico resultará lo más bonito de todo el edificio así que creo que merece la pena pagar. Por supuesto, sobra decir que como la catedral está en un punto bastante elevado, desde la plaza en la que se encuentra hay unas vistas bastante interesantes de toda la ciudad, además del palacio episcopal que tenemos justo a su lado.

La iglesia de Santa Clara

Difiere un poco del resto de edificios de la ciudad, que son casi todos barrocos; esta iglesia es de estilo manuelino, tan típico de Portugal desde finales del siglo XV, bajo el reinado de Manuel II. Adosado a la iglesia hay un antiguo convento que lleva el mismo nombre, aunque data del siglo XV.

El palacio de la bolsa

Se encuentra no muy lejos de la catedral: si la dejamos a nuestras espaldas y bajamos por la calle que tenemos justo enfrente, acabaremos llegando al palacio, que está en la plaza del Infante Don Henrique. Este palacio fue construido sobre un antiguo convento que fue destruido por un incendio a mediados del siglo XIX.

El edificio se puede visitar por dentro, aunque únicamente a través de una visita guiada; según el número de personas y el idioma deseado para la visita, te asignarán una hora de entrada. En el interior se pueden visitar varias salas como la de reuniones o la de presidencia, el patio y también la biblioteca.

La iglesia de San Francisco

Un buen momento para visitarla es justo antes o después de ver el palacio de la bolsa, ya que esta iglesia se encuentra al lado. Esta iglesia comenzó a construirse en el siglo XIII, en estilo románico, aunque es una mezcla de éste y también de barroco. No me pegan nada estos dos estilos, uno tan sencillo y el otro tan recargado...

Además de la iglesia, también con la misma entrada puedes ir enfrente a ver un pequeño museo con objetos religiosos, y si bajas un piso podrás ver las catacumbas. Cuando bajamos a verlas no había nadie y daba un poco de mal rollo ver todos esos pasillos en silencio absoluto y sin nada de gente; hasta que empezamos a oír unas voces demasiado escandalosas y cuando nos cruzamos con ellas vimos que eran una pandilla de chicos y chicas que estaban correteando por entre las tumbas y haciéndose fotos subidos encima de las lápidas. En fin, independientemente de que uno sea religioso o no, a mí estas cosas me parecen de muy mal gusto.

Al otro lado del río: el puente de Luis I

Es una de las cosas más típicas de Oporto, ya que antes o después tendrás ocasión de cruzar por él, tanto a pie como en tranvía, o incluso en barco si te animas a hacer un crucero por el río. El puente está realizado con una estructura completamente metálica, y de hecho lo construyó un discípulo de Eiffel. Nosotros la primera vez lo cruzamos andando, y a mí me dio un poco de yuyu porque cada vez que pasaba un tranvía o un coche notaba cómo el suelo vibraba. Y no llevaba chaleco salvavidas...

Las bodegas Cálem

En Oporto tienes bodegas para aburrir (aunque en realidad la zona de las bodegas no es técnicamente Oporto, sino Vila Nova de Gaia), y de hecho a todo lo largo de la margen del río hay un montón de ellas, así que lo difícil es elegir una sola si te apetece hacer una visita y degustar unos vinillos de Oporto, porque prácticamente en cualquier lugar de la ciudad te encontrarás con gente que reparte folletos publicitarios de las bodegas. Nosotros nos decidimos por las Cálem, que era de las que más habíamos oído hablar; y total como nos daba lo mismo una que otra, y en estas tenían la visita en español a una hora a la que nos venía bien, nos decidimos por ellas.

La visita duró aproximadamente una hora, y en ella nos explicaron todo el proceso de fabricación del vino de Oporto, primero a través de una película que nos proyectaron a la entrada, y después enseñándonos los diferentes tipos de barricas que había en el interior de la bodega. Al final de la visita, por supuesto, se ofrece la degustación de los vinos, y justo al lado tienes la tienda en la que puedes comprar todo lo que quieras.

El crucero de los seis puentes

Se llama así porque son seis los puentes bajo los cuales se pasa para hacer este mini crucero por el río Duero, que es una de las principales actividades turísticas que se pueden hacer en la ciudad. El recorrido dura más o menos una hora y se realiza en un barco inspirado en los típicos "rabelos", que son los que se utilizan desde hace tiempo para transportar las barricas con el vino. Se suele empezar junto al puente de Luis I, y se pasa además por el puente do Infante, el de María Pía, el de Sâo Joâo, el do Freixo y el de Arrábida. En ese punto, el barco da la vuelta y nos lleva de nuevo hasta el de Luis I.

Es un recorrido muy agradable, y como además el barco en el que viajas es bastante grande, puedes ir cómodamente sentado viendo el paisaje, o irte a la proa a hacer fotos, o lo que te apetezca. Hay otros recorridos sin tanto tumulto, pensados para parejas en viaje romántico, en los que te dan la cena a bordo y la amenizan con música en directo. El recorrido habitual cuesta 10 euros por persona, así que me temo que el de la cena musical será bastante más caro, aunque seguro que también mucho más bonito.


...:: ALGUNAS CURIOSIDADES ::...


Aprovechando que durante nuestra última noche en Oporto tuvimos ocasión de cenar en un típico restaurante de fados, he puesto un apartado específico para contar algunas cosas curiosas, todas ellas por cierto relacionadas con la gastronomía.

Cena con fado

Hay quien prefiere asistir a uno de estos espectáculos en Lisboa, pero como nuestra visita a esta ciudad fue de lo más apretada, decidimos aplazar este momento hasta que llegáramos a Oporto, y así lo hicimos la última noche.

Tanto en una de las oficinas de turismo como en el hotel en el que nos alojamos, nos recomendaron dos o tres restaurantes que ofrecían cena con espectáculo incluido. De ellos nos sonaba uno que se llama "Mal cozinhado" porque lo habíamos visto en varios sitios cuando buscábamos información sobre Oporto antes del viaje, así que decidimos ir a este restaurante, que está por el casco antiguo y en una de las callejuelas perpendiculares al río. Aparecimos por allí y el señor de la puerta nos preguntó si teníamos reserva; cuando le dijimos que no, nos hizo pasar igualmente y nos colocó en una mesa desde la que se veía bastante bien el "escenario". Me quedé con las ganas de saber por qué nos preguntó lo de la reserva, porque durante toda la cena fueron sólo otras dos mesas además de la nuestra las únicas que estuvieron ocupadas... En cualquier caso, la cena estuvo espectacular y desde luego mereció la pena los casi 70 euros que pagamos por ella.

No sé cómo serán el resto de casas de fados, pero esta está ambientada como si fuera una cueva, con paredes de piedra y muy poca iluminación, casi a oscuras si no fuera por la cantidad de velas que hay repartidas por el recinto. Si no te gusta el fado probablemente te aburrirás en un sitio como este, pero si te gusta, la experiencia de escucharlos en directo es una maravilla. Eso sí, hay que tener siempre en cuenta que se debe intentar hablar lo menos posible, y si se habla, hacerlo en voz baja. Lo contrario se considera una falta de respeto (cosa que por otra parte es de cajón) hacia la persona que está interpretando los fados.

Tripeiros

Esto me lo contó un compañero de trabajo portugués al que le pedí consejo cuando decidimos hacer este viaje. Me contó que a los nacidos en Oporto los llaman "tripeiros", ya que el plato más típico de esta ciudad son las tripas, que es lo que en España conocemos como callos. Por supuesto, en todo Portugal también es típico el bacalao, que ellos son capaces de cocinar de un montón de formas diferentes.

Francesinhas

También por recomendación de mi compañero portugués, nos apuntamos en la lista que en Oporto era obligatorio probar las "francesinhas", una especie de sandwich con ternera, bacon, chorizo picante, jamón, huevo, queso fundido y una salsa también picante. Una de las noches que salimos a cenar, entramos en un sitio y Juan pidió una; yo no me animé porque ese día andaba con el estómago revuelto y eso de cenarme una bomba no me apetecía demasiado, así que al final ni llegué siquiera a probarla. Y creo que hice bien, porque el pobre Juan después de aquella cena se pasó toda la noche con el estómago revuelto...

Restaurante Moskova

Si me llegan a decir que acabaría comiendo en un restaurante ruso en Oporto me habría echado a reír, pero el día que visitamos la catedral vimos, al otro lado del río, junto a los edificios de las numerosas bodegas que hay por allí, un letrero que me llamó la atención. Ponía "Moskova" en un cartel rojo con letras blancas, y cuando más tarde cruzamos a la otra orilla y pasamos por la puerta, vimos que efectivamente era un restaurante ruso. Pero uno de verdad, que no es que le hubieran puesto de ruso el nombre y ya está, porque en la puerta tenían la carta en portugués y en ruso.

Al final nos animamos a comer allí y tanto la camarera que nos atendió como el chico que estaba en la barra vimos que tenían pinta de rusos. Pero para comprobar que lo eran de verdad, me dirigí a ellos en ruso y no me llegué a fijar porque estaba concentrada leyendo la carta, pero según Juan a la camarera se le quedó cara de póker cuando me oyó hablar; no sé si de lo mal que lo hice o qué, pero el caso es que me debió de entender porque nos trajo todo lo que le pedí.


...:: CONCLUSIÓN ::...


Aunque me gustó muchísimo más Lisboa, Oporto fue una ciudad que me sorprendió bastante. Supongo que no esperaba que tuviera tantas cosas que poder ver, y de hecho algunas se quedaron en el tintero (lo que más siento fue precisamente no haber visto la librería Lello e Irmâo de la que hablaba al principio, así que espero poder volver algún día aunque sólo sea por eso).

Me gustó pasear por sus calles, aunque cómo no, aquí también había un montón de cuestas. La gente con la que tuvimos ocasión de tratar fue de lo más amable; incluso un día una chica que nos vio con el mapa en la mano, se acercó para preguntarnos y estuvo un buen rato con nosotros no sólo explicándonos cómo llegar al sitio que buscábamos, sino haciéndonos recomendaciones de lugares para ver y de sitios donde comer.

Por todo esto, si alguna vez me pilla cerca Oporto, aunque esté en otro sitio y no haya pensado visitarlo, creo que me acercaré aunque sea para un paseo relámpago.
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Comentarios sobre esta opinión
raul83

raul83

06.06.2012 19:56

que gran opinion,yo tambien hice una de sta magnifica ciudad que me enamoro, pero no es tan buena como tu opinion,jejeje.. un saludo, te voy añadir, por mismos gustos, a mi red de confianza!!!

yogui9259

yogui9259

18.02.2011 10:02

Gracias a todos vosotros visito sitios sin ir .... Un beso wuapa

ALEVINA

ALEVINA

11.01.2011 00:57

Yo estuve en Lisboa hace 4 años, y no me dio par air a visistar Oporto, y como pienso repetir, ésta vez le haré un hueco.!¡

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