BYE, BYE, BLACKBIRD

5  13.07.2009

Ventajas:
visualmente innovadora, una segunda mitad magnífica, perfecto final

Desventajas:
el movimiento de cámara mareante inicial

Recomendable: Sí 

Detalles:

Argumento

Personajes

Comparada con películas semejantes es:

¿La verías de nuevo?

¿Te gustó?

Más


bedizu

Sobre mí: JOSÉ Y PILAR___HOP___83ª CEREMONIA DE LOS ÓSCAR___RABBIT HOLE___CRANFORD___CISNE NEGRO___¡QUÉ TIEMPO...

usuario desde:05.09.2003

Opiniones:1130

Confianza conseguida:320

Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 7 miembros de Ciao

¿Qué mejor sitio que Chicago para ver una prometedora de gangsters? ¿Cómo puede estar allí una sala casi llena a las 9:30 de la mañana de un viernes? Pues porque esta peli promete muchísimo y da más aún, y porque todos sabemos qué películas merecen la pena para verlas en el cine y cuáles son carne de mula.

Creo que no es una película de opinar, sino de sensaciones, y eso es muy meritorio. Te va generando sensación tras sensación, unas agradan y otras no, dependiendo de tus gustos, pero sin duda te hace sentir, que ya es mucho. La mayoría de las películas narran una historia y nosotros las seguimos, más entendiendo la trama que sintiendo que estamos presentes en lo que se vive en escena. Esta vez no imaginamos, sino que sentimos que somos uno más entre el gentío, o que estamos en las habitaciones en las que discurre la acción.

Una buena película es, a mi modo de ver, la que es capaz de que hasta los menos receptivos para su género la disfruten. A mí las pelis de gánsters nunca me han dicho nada. Mal está decir que me parecen todas iguales, porque no lo son, pero la dinámica suele ser tan parecida y los personajes tan estereotipados y machunos que no me suelen convencer. Sin embargo, “Public Enemies” me ha cautivado, y lo ha conseguido a pesar de que muchas de las sensaciones que me produce no me agradan. A otros probablemente les encanten cosas que a mí no me han gustado, y es que es personalísima cada elección que el director ha hecho.

En primer lugar, en vez de beber de la fuente de Scorsese, pienso que está mucho más próximo a Terrence Malick, autor minucioso que también utiliza detalles no narrativos que sirven para transportar al espectador.

La trama

Basada en la obra de Bryan Borrough, aborda los últimos años de John Dillinger, probablemente el más famoso atracador de bancos estadounidense. Nos mostraran algunos de sus atracos, cómo él o algunos de su banda fueron detenidos, cómo iban escapando, cómo fue su historia de amor con Billie Franchette y cómo fueron acabando con ellos.

Lo que Michael Mann ha elegido contar

La biografía de Dillinger se podría haber abordado de muchas maneras, desde el biopic a la “novelización”. Mann ha optado por mostrarnos en orden cronológico las escenas más trascendentes de su momento de gloria y cómo fue siendo acorralado, y para ello se toma muchas libertades que han desagradado a los conocedores de la historia del atracador, pero que en la película tienen mucho sentido.

Nos contará los hechos desde poco después de que comenzara la Gran Depresión, con dos “equipos” protagonistas: el de los “cazadores”, comandado por Melvin Purvis, agente federal a quien Edgar Hoover (fundador del FBI y famoso por su “caza de brujas”) encarga la misión de acabar con la banda, y el de los gangsters, liderado por Dillinger.

En todo momento utilizo la palabra gangster porque Dillinger era el líder de un gang, pero creo que el enfoque es algo distinto al de las películas que identificamos en este género. Realmente nos muestra los últimos coletazos de una forma de vida generada propia del far west , en el que grupos de hombres armados burlaban la ley, que no tenía medios para impedir sus crímenes.

Es el fin de un tiempo que, si bien cronológicamente era muy anterior, desde el punto de vista policial no estaba tan superado. Se estaba “judicializando” la justicia, y perdón por utilizar esta incongruencia. Quiero decir que anteriormente la ley era justiciera, inmediata, pensada para acabar de un plumazo con el crimen, no elaborada. Es en estos años en los que los procesos judiciales cobran peso y hay que demostrar la culpa del criminal, por más que ésta parezca evidente. El problema de esa “intelectualización” de la ley, que se va volviendo más y más normativa y garantista, es que los criminales seguían anclados en la dinámica anterior.

Creo que es bueno tener en mente la película “Changeling” (“El intercambio, de Eastwood, con Angelina Jolie de protagonista) para entender qué tipo de fuerzas tenía ese Estado para combatir el crimen: un cuerpo de burócratas cuya corrupción lo hacía impopular.

Hoover no podía acabar con la banda de Dillinger con un cuerpo de policía como el que se muestra en la peli de Eastwood. Necesitaba alguien con el instinto de antes, y para ello elige a Melvin Purvis, que desde la primera escena nos demuestra que es de la vieja guardia. Es un hombre de acción que rápidamente se da cuenta de que sin un equipo de gente bien preparada nunca atrapará a su objetivo.

Por otra parte tenemos a Dillinger, que poco a poco va perdiendo miembros de su banda y se bebe la vida consciente de que no será larga.

El reparto

Johnny Depp muestra de nuevo su estupendo olfato para seleccionar buenos papeles. Di Caprio le había echado el ojo al papel de Dillinger, pero gracias a la huelga de guionistas el proyecto que Depp tenía firmado se pospuso y éste pudo encarnar a esta figura, que en EEUU es un icono.

Depp vuelve a demostrar que su talento es maduro, aunque a mí no me termina de gustar que casi siempre le dé un aire de sobradito a sus papeles (es una cuestión de gustos, y tal vez en este papel sí que pega, pero da rabia que tantas veces se incline hacia ese registro). De hecho, me parece que intenta “domar” esa tendencia suya, como en la escena de la celda en la que habla con Purvis. Depp intenta contenerse, pero acaba saliendo a flote el aire chulesco. Que mola, no lo niego, pero es recurrente.

Aunque no aparece en todas las escenas, es omnipresente a lo largo de los 140 minutos que dura la peli, tal es la magnitud de su personaje.

Creo que Depp ha seguido una línea muy interesante para diseñar a su personaje, y es la de alguien que quiere proyectar una imagen concreta de sí mismo, influido por el cine que ve. No quiero decir que Depp sea el que recibe la influencia, sino su personaje. Por ejemplo, mediada la película vemos que Dillinger se ha dejado un bigote característico, peculiar (visto desde el punto de vista actual), y más tarde vemos que va al cine a ver una peli de Clark Gable y ¡Gable luce ese bigote! Dillinger, como nosotros hoy, está siguiendo los dictados de la moda que marca el cine, de muchísima más influencia entonces que ahora. Es entonces cuando nos damos cuenta de que casi todos los hombres están luciendo ese mismo bigote, no sólo Dillinger.

Lo del bigote es un ejemplo, pero sirve para explicar porqué el personaje de Dillinger habla así, porque imita (sin darse cuenta) a sus héroes de ficción. Los diálogos que tiene con Billie al intentar conquistarla, tan machunos, son los de quien intenta impresionar como en las pelis. Añadamos a eso la seguridad en sí mismo que destila Depp, su mirada inteligente.

Para mi gusto la interpretación de Christian Bale como Melvin Purvis es plana. Con la misma cara de principio a fin, no nos permite siquiera ver la transición de ser un tipo justiciero (aunque decente) a un hombre compasivo. Creo que el papel merecía más matices.

Marion Cotillard interpreta a Billie con gran acierto. Entendemos gracias a la actriz que Dillinger la encuentre irresistible, no tanto por su atractivo físico ni porque sea la típica chica del gángster, sino por su entereza. A medida que va protagonizando escenas quedamos prendados de su interpretación.

Los secundarios,
Fotos de Enemigos Públicos (Public Enemies) - Michael Mann
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sobre todo en la segunda mitad de la película, van cobrando más y más interés. Por breve que sea su aparición, la mujer rubia que cobija a Dillinger, su último compañero de fechorías, el policía violento o el compasivo de la última escena bordan sus papeles y consiguen interesarnos tanto como los protagonistas.

Es curioso que algunos de estos secundarios son apenas reconocibles, no porque estén encubiertos, sino por lo bien que están integrados en la trama. Emilie de Ravin (Claire en “Perdidos”), Stephen Dorff, David Wenham (“El señor de los anillos”), Billy Cudrup (“Big Fish”), Adam Mucci (éste dará que hablar por su magnífico papel, que le garantiza pasar a la siguiente división de actores), Rebeca Spence, Stephen Lang (otro que se come las escenas), Lili Taylor, Leelee Sobieski...

Sensaciones

La película está filmada y proyectada digitalmente, de ahí que el movimiento de la cámara sea tan molesto a veces. Ha generado una gran controversia porque, hasta la fecha, muy poca gente se ha atrevido a utilizar únicamente técnica digital para hacer una película dramática de gran presupuesto. Hay detractores que se hacen cruces por lo molesto que es el movimiento y están los que, como yo, aceptan esos inconvenientes (que ya digo que a medida que la peli avanza se hacen menos molestos) a cambio de una nitidez de imagen increíble. La luz alcanza matices impresionantes, como que podamos intuir si es la mañana o la tarde cuando la escena tiene lugar, o la oscuridad “profunda”, en la que ves mucho más de lo que verías con otras técnicas. Las imágenes de un avión aterrizando son increíblemente vívidas.Al final, todo esto produce sensaciones, muchas sensaciones, más o menos agradables según el espectador que las perciba:
  • El sol de invierno.
  • Tener un sólo abrigo, que no abriga, pero es bonito.
  • La oscuridad del bosque en la que se oculta quien te persigue
  • Dormir siempre alerta, con la maleta hecha, por si hay que huir.
  • El tacto de las metralletas, en las que vemos perfectamente cómo están grabadas las letras en el metal.
  • La textura de las buenas telas.
  • La sangre, con su densidad carácterística y su tono oscuro.
  • El calor sofocante de un día sureño.
  • El anonimato del espectador en el cine.
  • El silencio tangible cuando no es necesario decir nada.
  • Las balas ensordecedoras.
  • El azul de los ojos de los actores que se nota perfectamente en las escenas de una peli de Clark Gable.
  • Ver a Clark Gable en tamaño “real”, es decir, en las mismas dimensiones que se veía entonces. Ahora entiendo porqué era atractivo (en mi tele es bastante feo cuando sale, pero a lo grande gana, y su piel tiene hasta textura real)
  • Los poros de la piel de cada personaje.
  • La piel sudorosa al sol en el hipódromo.
  • La excitación en las tripas en una huida o en un rapidísimo atraco.
  • Saber que alguien te está mirando a tu espalda.
  • El olor del humo que desprenden los flashes.
  • La luz cegadora de los fotógrafos.
  • Una marabunta de curiosos.

A lo largo de la película todas las sensaciones descritas te hacen sentir que de verdad eres uno más en lo que se cuenta. Tú estás entre esos periodistas, que te empujan, o eres uno de los curiosos que se arremolinan, o las balas te ensordecen hasta tal punto que te tienes que tapar los oídos (a mí me pasó, y creo que es un efecto buscado, porque el resto de la peli tiene un volumen normal, no alto). Para lograr ese efecto presencial han optado por el hiperrealismo, y eso no siempre gusta. Por ejemplo, ver constantemente los poros de los personajes es chocante (más aún cuando se trata de la piel de Depp, bastante “porosa”) ¿Es bueno o malo ver tan nítida la piel de los actores? Eso va en gustos, pero a mí, tras acostumbrarme, me ha encantado, así como notar las texturas de la ropa,las armas y demás. Hasta el óxido de las puertas llama la atención, y no me refiero a que distraiga, sino a que lo ves como si estuvieras ahí. Sé que parezco Paco Martínez Soria llegando a la ciudad, pero es que la primera vez que se ve una técnica tan impactante como esta o como el 3D, impresiona.

El director ha preferido usar primerísimos planos y filmar casi todo sin un soporte como pueda ser la grúa o el riel. El efecto de cámara en ristre a mí (y a muchísima gente) le ha parecido lo peor de la película. Es cierto que en muchas escenas es impactante y te sumerge en la acción, pero al principio de la película me resultó terriblemente molesto, en especial en los primeros planos mientras alguien anda. Al caminar las personas movemos la cabeza, claro, al menos oscilamos un poco, y ese movimiento, al filmarse tan de cerca resulta desagradable. Tampoco me gustan las escenas en las que la cámara se sitúa un poco por encima de la cintura de Depp o de Cotillard mientras se mueven por la casa. El efecto es rarísimo.

No sé si me acostumbré a esa forma de filmar a lo largo de la peli por meterme tanto en ella o si hay menos movimiento en la segunda mitad, pero lo mejor de la película es que, aunque la primera mitad no te convenza, a medida que Dillinger tiene que huir la cosa se pone interesantísima y la peli acaba con una media hora fabulosa y una escena final de regalo que remata lo visto.

Me encantan en concreto dos escenas, una en la que Purvis se apiada de una mujer y la última. La primera creo que está filmada con maestría, permitiéndonos sentir la angustia de todos los que están escuchando lo que sucede. Ver “la mancha” que nos muestran nos lleva entender que para la policía no todo vale. Mann quiso, según he leído, subrayar algo tan actual como que la tortura no puede ser nunca justificable. Antes que policías o criminales todos somos personas. La escena en cuestión nos muestra los distintos puntos de vista, desde la cobardía de los que no hacen nada a la saña del humillado contra quien se burla (desde la indefensión) o la cordura, que es obligación de quien está al mando de dar ejemplo de ella.

Los buenos no se nos muestran como intachables ni los perseguidores como gente sin corazón. Todos tienen sentimientos y todos son capaces de ponerse en el lugar del otro.

¿Magnífica?

Es magnífica por todo lo que te hace sentir, por cómo te transporta, pero tiene puntos tan débiles como la interpretación plana de Bale o las derivadas de la cámara no fija y de los planos demasiado cercanos. Por ejemplo, en una escena vemos claramente las lentillas de una mujer, y en otra (que encima dura un montón) vemos con nitidez los varios agujeros que luce Depp en sus orejas. No me cabe en la cabeza que nadie haya notado, antes de editar la peli, que se veían los agujeros ¿No podrían haber maquillado las orejas? Es que es un error de bulto tremendo. Algo no tan cantoso, pero llamativo, es el maquillaje de Billie en la última escena que protagoniza. Se nota que la piel lleva maquillaje unificador para darle color y que parezca aterciopelada. Son cosillas tontas, pero que te sacan de la peli a veces.

La dirección artística es espectacular, con un cuidado por cada detalle asombroso. Para sacarle el mejor partido tenemos la magnífica fotografía de Dante Spinoti.

La música... ¡puff! Inmejorable. Por un lado tenemos una excelente banda sonora de Elliot Goldenthal , que está utilizada en pequeñas dosis para que no cobre protagonismo, y por otro una canción que se utiliza varias veces en la peli y que me tiene enganchada. Se trata de “Ten Million Slaves”, de Otis Taylor http://www.youtube.com/watch?v=XLzTz7o96qg y te retrotrae a la época de la Gran Depresión, pero al mismo tiempo es absolutamente moderna. Hay un cameo de Diana Krall también, que interpreta un tema sobre un escenario.

Mann ha intentado que veamos la historia desde dentro, que no pensemos que es “de época”. Los detalles están cuidadísimos, pero sólo para sumergirnos en ella. Se trata de que veamos la historia como si fuera de hoy (un objetivo similar se marcó Stephen Frears en “Las amistades peligrosas”), para darle credibilidad, pero también para que veamos que la historia se repite: crisis económica, pérdida de credibilidad de las instituciones, ciudadanos desorientados, torturas injustificables con la excusa de un bien común, fuerzas del Estado que no pueden hacer frente a un enemigo con unos medios y una capacidad organizativa que supera los medios policiales...

¿Qué le falta?

Pienso que Michael Mann ha dado por hecho que el espectador conoce la figura de Dillinger, su trascendencia. Hay una escena en la que nos damos cuenta de que éste es una celebridad. La gente hace un pasillo mientras el coche en el que va detenido avanza y él saluda como si fuera la reina de Inglaterra. Luego veremos cómo la sesión con la prensa es propia de una estrella ¿Qué es lo que no nos han contado? Antes habíamos visto que Dillinger le decía a un hombre en un banco que se guardara su dinero, pues él atracaba bancos, no personas, y nos había extrañado que pudiera ir por la calle sin que le delatara, pero nos falta perspectiva.

Michael Mann tiene en mente lo más importante para entender el fenómeno que supuso Dillinger, pero no nos lo transmite del todo. Lo relevante fue la Gran Depresión. Veremos en alguna escena hombres normales tirados en la calle, gente que lo ha perdido todo. Cuatro años después de la Gran Depresión la gente había perdido la fe en las instituciones, más aún en los bancos. Se deduce que tal vez sentían que la policía, a menudo corrupta, no era un organismo dedicado a proteger a la gente, sino a beneficiarse y perseguir a todos. Probablemente tuviera atractivo un hombre que demostraba atraco tras atraco que podía burlar a la justicia, a la poli y a los banqueros. No le tenían por un Robin Hood, sino por alguien que se había conseguido buscar la vida al margen de la ley, sin hacer daño a nadie (esto es muy relativo, porque sí hubo muertos en su peripecia).

El tío presumía de poder atracar un banco en 100 segundos, y sin pudor decía que si la policía quería cogerle tendría que vigilar todos los bancos de EEUU a todas horas. Demostraba que podía huir sin problema de la cárcel, en la que muchos ciudadanos se encontraban por haber cometido robos por necesidad.

Por eso el título de la película es más llamativo aún, porque se refiere a la denominación de “enemigos públicos”, en concreto Dillinger como “enemigo público nº 1”, cuando realmente era una especie de héroe ¿A quién quería proteger la policía? No a la gente de a pie, que bastantes problemas tenía tras ver que la especulación bancaria y bolsística se había llevado sus ahorros de toda una vida, sus trabajos, su estabilidad y sus vidas tal como las conocían, sino a los que perjudicaban a los mismos que les habían estafado. Era... como ese sentimiento estúpido que nos hizo sonreír al conocer la peripecia del Dioni. Es inevitable identificarse más con esa gente que con sus perseguidores, y si encima demuestran con bastante gracia una vez tras otra que son capaces de burlar a la poli... porque hay que ver lo tontos que eran los polis. Por más que algunas escenas están elaboradas para subrayar lo ineptos que eran éstos, está claro que pecaron de inocentones, jugando al ratón y al gato con un tipo que era más listo que todos ellos juntos, como en una peli de Chaplin, en la que el pillo sale indemne mientras los polis se miran confundidos sin entender siquiera cómo se les ha podido escurrir de nuevo entre las manos.

Pienso que Mann deja demasiado en manos del espectador llegar a estas conclusiones. Habría estado bien incluir alguna escena que ahondara en la desconfianza de la gente hacia las entidades. También vendría bien que, ya que muestran porqué Hoover está presionado al principio, mostraran algo más de esta interesante subtrama, que no llega a desarrollarse.

Como siempre, han aparecido los listos del lugar que dicen que un coche en concreto se comercializó un año después de lo que se refleja en la peli y tal, o que Dillinger era zurdo. Pejigueros aparte, entre las decenas y decenas de coches que aparecen, en una producción que huele a pasta por los cuatro costados (igual que sucedía en “Changeling”), creo que podremos sobrevivir con algún anacronismo semejante. Pero para los que sean más puntillosos, diré que casi todos los miembros de la banda eran mucho más jóvenes de lo que representan los actores. Depp representa a un Dillinger de 31 años y tiene ¡46 tacos! Podré resistirlo, porque el muchacho no los aparenta, porque no conocí a Dillinger y porque prefiero no imaginar a Zack Efron o como se llame optando a estos papeles. El resto, casi todos tienen 10 años más que el personaje al que interpretan.

(Por cierto, ¡qué fuerte que toda esta generación que conocimos como yogurines se acerquen a los 50! Cruise-47, Pitt-46, Depp-46, Keanu Reeves-45, Dillon-45, Clive Owen-47,Hugh Grant-49, Cage-45-aunque juraría que son 55, Russell Crowe-45, Robert Downey Jr.-44, Viggo Mortensen-50, etc,,, y qué fuerte también que sus coetáneas estén en alguna reserva de la que no les permiten salir casi nunca y, si lo hacen, es para papeles más maduritos (como Julia Roberts-42, Helen Hunt-46, Laura Linney-45Jodie Foster-47, Julian Moore-49 y demás), ocupando su lugar natural actrices de una nueva generación (u operadas para parecer que se encaminan a los 40), como Kidman-42, Winslet-34, Jolie-34, Zellweger-40, Cate Blanchett-40, Samantha Morton-32, Naomi Watts-40, Anne Hathaway-26, Cotillard-33, Penélope-35, Reese Witherspoon-33, Hilary Swank-34, Charlize Theron-33... He tirado de lista de candidatos al Óscar recientes y alguno más que se ha colado, pero... creo que da que pensar esta diferencia de edad. Los hombres siguen pegando carreritas y haciendo de macizos con sus cuarentaytantos -que me parece muy bien, quede claro- mientras sus compañeras de generación están comprando tena-ladies (eso deben de pensar los productores), así que ellos comparten pantalla con chicas a las que les sacan 10 años como poco ¡Hay que joderse!)

Para verla en salas, por supuesto

Los detractores dicen que ver “Public Enemies” es como ver una foto sacada con un iphone ampliada hasta alcanzar tamaño de cine ¡Pues que se jodan!

Aunque yo fui la primera que puso a parir “Collateral” o “Miami Vice”, de Michael Mann, me quito el sombrero ante un tío que ha arriesgado a lo grande. No ha hecho una obra maestra, tampoco creo que se lo propusiera (nuestras enormes expectativas no son por él, sino porque sabemos que Depp no se mete en pelis flojas y porque el libro y el personaje son interesantísimos), pero ha innovado y el resultado a mí me gusta muchísimo en conjunto, aunque haya detalles que cojeen.

Cuando alguien busca nuevas técnicas o un nuevo lenguaje, a veces fracasa estrepitosamente (a pesar de ello, las intenciones son loables), otras veces nos cuesta adaptarnos a lo nuevo, por bueno que sea el resultado y por último a veces va en gustos. Novedosas y rompedoras fueron “Se7en” (que originó todo un género), “Moulin Rouge”, “Pulp Fiction”, “Snatch, cerdos y diamantes”, “”Memento”, “Cómo ser John Malkovich”, “300”, “Corre, Lola, corre”... Es la gente emprendedora, los que buscan nuevas maneras de narrar, los que engrandecen el cine. Pueden gustarnos más o menos los resultados, pero lo que está claro es que repitiendo una y otra vez los mismos clichés, como sucede con la llamada “comedia romántica”, no se consigue nada, sólo que la gente abandone las salas.

No todo está inventado, no todo lo pasado fue mejor. Se puede al menos igualar, y en el intento, disfrutemos, no machaquemos a quienes intentan hacer cosas nuevas. Vayamos a las salas a ver aquello que merece verse a lo grande, y luego opinemos. Tal vez “Public Enemies” os decepcione, tal vez os atrape, pero vuestros 7 euros irán a parar a gente que se esfuerza por ofrecer algo digno, muy digno, gente que hace el cine que ellos quieren para sí mismos como espectadores.

Estreno en España: 14 de agosto del 2009
Trailer: http://www.youtube.com/watch?v=xqJhu7blgXs

Jajajaja, ¡Houston, tenemos un problema! En la versión doblada, es Luis Poveda el que le pone la voz a Depp, que es el mismo que dobla a Kevin Bacon, Paul Bettany, Adrian Brody, Jim Carrey (como véis, todos actores “parecidísimos” en sus registros, jajaja), Jackie Chan, John Cusack, Leonardo Dicaprio, Will Ferrell, Rob Lowe, Guy Pierce, Owen Wilson y entre otros... ¡Christian Bale! Le ha doblado pocas veces, la verdad, pero me ha parecido graciosa la coincidencia y he encontrado una página que es oro puro para los que quieran conocer las maravillas del doblaje.

Luis Posada es el Mortadelo de las voces, al parecer. Todo un Barbapapá que lo mismo se convierte en Spike Lee que en Jackie Chan. Que no digo que no sea un trabajo digno, pero que no me vendan la moto de que el doblaje en España es la pera limonera. Es un negocio, como el de quien copia Cds o los imitadores, pero... ¿me vas a decir que es creíble que un actor, ni siendo Brando, pueda encarnar los matices y formas de actuar de todo ese puñado de actores tan diverso? ¡Anda ya! Que se saquen sus pelas, pero que no me digan que eso no es un negociete bien montado con el cuento de que la gente no quiere subtituladas (aunque hasta en países tercermundistas la gente va a verlas con letreritos y no se suicidan en masa, sino que se acostumbran desde niños).

No quiero ni pensar lo que tiene que ser ya el doblaje a lenguas minoritarias de nuestra piel de toro.

Por bueno que sea nuestro ubicuo Luis Poveda, no puede hablar consigo mismo en la misma peli, pues Bale y Depp comparten escenas, tenían varias opciones, entre los 16 actores que han doblado a Bale (lo que supongo que facilita a los espectadores españoles seguir con objetividad y critrerio la evolución interpretativa del pobre Christian). Una opción era contratar a José Posada, que me juego los pelos del pecho a que es hermano de Luis (la familia Barbapapá al completo). José ha doblado en 5 pelis a Bale, además de ser el ventrílocuo de Orlando Bloom, Adrian Brody (se los cambian comolos cromos, ya véis), Matt Damon, Joseph Fiennes, James Franco¡esehombre!, Brendan Fraser, Ethan Hawke, Jude Law, Jared Leto, Mathew Perry, Joaquin Phoenix, Adam Sandler, Vince Vaungh, Mark Wahlberg y otros muchos.

La casa de los Posada debe de parecer la entrega de los Óscar, no me digas. Me pregunto si hay más familiares en la saga... tiene toda la pinta de que Luis Posada Mendoza es el padre,porque ponía la voz a Lloyd Bridges, entre otros mil.

Pero no han contratado a los Posada (pobrecillos, yo aquí haciendome unas risas y sólo hacen lo que les encargan, no tienen culpa de nada), sino a un tal Claudio Serrano, que tampoco se queda corto, pues por su garganta pasan Christopher Bale, Ben Affleck, Bon Jovi (que trabajó en “Ally McBeal”), Jackie Chan, Patrick Dempsey, Jude Law, Heath Ledger (Josh lo tenga en su gloria, éste ya no pasa), Jason Priestley, Keanu Reeves, Christian Slater, Mark Wahlberg y no pasa Carmen Machi porque habla español, que si no también colaría. Así, parece que en España el pobre Melvin Purvis para cazar a Dillinger se va a poner la capa de Batman.

En cuanto a Marion Cotillard... ¡qué perezón! Una vez más, parece que el mundo de las mujeres está en otra dimensión. Su dobladora ha puesto su grave y sensual voz a... 25 páginas de actrices. Nombraré sólo a Aniston, Chenoweth (que tiene una voz superaguda), Heather Graham, Maggie Gyllenhaal (con lo que puede que oigamos a Batman con su chica en “Enemigos públicos”), Salma Hayek, Laura Linney, Lucy Liu (estoy notando, aunque no copie los nombres, que esta dobladra está especializada en chinas), Eva Longoria (y latinas), ¡Marlee Matlin 3 veces! (y mudas, esta página de doblaje es un pozo sin fondo de sorpresas), Gwyneth Paltrow, Kyra Sedwick, Tilda Swinton, Marisa Tomei, Emily Watson, Renée Zellweger... y otras muchas, entre ellas unas 15 chinas como poco. Al final no he podido contenerme. La Cotillard goza de una polifonía a 4 voces, tantas como actrices le ponen voz según convenga.

Creo que ha quedado claro que el doblaje, no éste, sino el concepto de doblaje en general, me parece un despropósito (o un “despropocito”, como me escribió un día alguien en un comentario, y ya no puedo usar la palabra despropósito sin pensar en “despropocíííto”). Además, viendo la ficha de doblaje, observo que varios secundarios comparten voz. Flipante.

Ahora, como ejercicio de fin de fiesta, comparemos las voces que creen que merecemos en España con las originales:

http://www.youtube.com/watch?v=xqJhu7blgXs
http://www.youtube.com/watch?v=neGyj9BTCyo

Supongo que a estas alturas, aunque sólo sea por aburrimiento, tal vez os planteéis la posibilidad de hacerme caso y verla en salas en versión original. Yo estoy deseando verla otra vez, pero dejaré pasar un tiempo.

Citas

- DILLINGER: ¿Ese dinero es suyo, caballero?
- CAJERO: Sí
- D: Pues guardelo. Aquí hemos venido a por el dinero del banco, no a por el suyo.
--- --- ---
D: No son ni lo bastante duros ni lo bastante listos ni lo bastante rápidos. Puedo atracar cualquier banco en cualqUier momento. Ellos tendrían que estar en todos los bancos en todo momento.
--- --- ---
MELVIN PURVIS: La única forma en que vas a salir de esa celda será cuando te saquen para ejecutarte.
D: Bueno, eso lo veremos.

Bye Bye, Blackbird

No sé cómo van a solucionar en la versión doblada el uso concreto que se hace de las palabras "Bye Bye, Blackbird", porque creo que en la película no se explica, sólo se entiende porque es parte de la letra de la canción clásica (bastante conocida en EEUU) que canta Diana Krall en una escena previa. Su uso posterior sirve para resumir la letra completa de la canción y, aunque sólo se usen tres palabras, el sentido completo es el siguiente:

Pack up all my care and woe
Here I go swingin' low
Bye, bye, black-bird

Where somebody waits for me
Sugar's sweet, so is she
Bye, bye, blackbird

No one here can love or understand me
Oh, what hard luck stories they all hand me

Make my bed and light the light
I'll be home late tonight
Blackbird, bye, bye

Pack up all my care and woe
Here I go swingin' low
Bye, bye blackbird

Where somebody waits for me
Sugar's sweet, so is he
Bye , bye blackbird

No one here can love
or understa-a-and me
Oh, what hard luck stories they all hand me

Make my bed and light the light
I'll be home late tonight
Blackbird

Make my bed and light the light
I'll be home late tonight
Leave your perch and take the sky
Too-da-loo, bye, bye
Blackbird, go take a fly oh little blackbird, bye

Make my bed and light the light
I'll be home late tonight
Blackbird, bye bye

Inventada o no la anécdota, me parece un hallazgo de guión precioso, lleno de simbolismo, que te pone el corazón en un puño si captas el significado del mensaje.



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Comentarios sobre esta opinión
corus

corus

11.11.2010 01:43

Son momentos oscuros donde el bien y el mal se cruzan, los polis son los malos y los malos son los héroes. Una época de depresión (genial la ambientación), de polis bobos sin medios ni protocolos de actuación, de ley inmediata pero muchas veces inoperantes y el inicio de algo lógico hoy día, una policía federal para perseguir a unos delincuentes que ya eran federales saltando a su antojo por las fronteras de los estados...Es la clase de peli que me ha hecho parar a la mitad y mirar en la wikipedia para saber algo más de Hoover, Dillinger y Purvis. Mencionaría que gran parte de la ambientación son los coches, que no puden faltar en las pelis de gangsters, que rudimentarios y que buenos y fiables a la vez. Como siempre, me gusta ir reconociendo cositas o personas que dices, en cuanto vi a Claire de perdidos o a la Sovierky las reconocí. Lo de los doblajes ha estado gracioso y documentado jaja. Y eso hablando de cine, si nos metemos en las series de Estados Unidos, todos hablan igual en todas las series jajajajaja, que deben ser 4 o 5 personas que se reparten todos los personajes :P De todas maneras, aunque comparto en mucho tu rechinar de dientes, hay algunas voces españoles que no te cansas de oir. Podrían dedicarse a ser locutores de radio digo yo...Genial tu disertación. Besos

corus

corus

11.11.2010 01:35

La madre que los parió, en español es "hasta luego, Mirlo blanco"... Black no era negro?... jajajaja. Acabode verla, que ya era tiempo, bajada y como muchas veces me has dado envidia. No voy mucho al cine, y muchas de esas sensaciones volaron. En fin, mi opinión va como esos que piensan que va de menos a más. La primera parte de la película me ha parecido plana y arrogante. Soy John Dillinger y molo mazo...En tanto que Bale, que también pienso va de menos a regular, hace que su papel valga para algo desde la escena de la tortura/interrogatorio al final de la película. Y desde la mitad hasta el final, crece y finaliza brutalmente. Ese final (antes de la perlita) a mí me ha recordado a Los intocables (además de en las estaciones de tren y esas escaleras...) como a cámara lenta, se sacan las pístolas, todo se vuelve tremendo y épico y al final solo hay dolor. Que profusión de disparos en la cabeza, salpica la sangre. En cuanto a emociones, a sensaciones, me ha traído un poco a la mente Camino a la perdición....

bigotitosc

bigotitosc

03.09.2009 13:01

La opinión es demaisado larga y detallista. En cuanto a lo que has escrito sobre el movimiento de la cámara la verdad es que al principio marea un poco y en algunas escenas no pega pero en las escenas de disparos queda fenomenal. Una gran película que no llama mucho la atención para ir ha verla ya que es de gangsters y a la gente ese tema no le gusta mucho pero ya digo que no es la clásica película de gangsters. Saludos.

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