¡HASTA PRONTO, MIRLO BLANCO!
27.08.2009
Ventajas:
fotografía, dirección, sentimientos, banda sonora
Desventajas:
le falta "algo" para convertirse en un clásico
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Comparada con películas semejantes es:
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 ITACA213
Sobre mí:
La primavera sabe que la espero en Madrid www.itacabuscandoaulises.blogs pot.com. Take a smile :) ...
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El domingo pasado fui al cine, pero he de reconocer que no fui porque tuviese en mente una película o algo así. No, fui porque pasamos un finde de una calor sofocante y se me ocurrió que un par de horas en una sala de cine con el aire acondicionado a toda marcha, me salvaría de una tarde de calor horrible. Así que, aunque la motivación inicial no fue nada poética, una vez decidido ir al cine, pensé en qué película de la cartelera me atraía más. La elección finalmente fue la película de la que ahora quiero hablaros, “Enemigos públicos”, o para quienes el título no les suene, la última de Johnny Depp. Se trata de una película de gangsters en el Chicago de los años 30, una banda de atracadores de bancos que pondrán en jaque a la policía, quienes les siguen los pasos a través de medio país. Creo que no fue una elección mala, sino bastante acertada ya de por sí, más aún si tenemos en cuenta las bazofias veraniegas que ponen en los cines en estas fechas. Con vuestro permiso, os voy a contar mis impresiones sobre esta película y el buen rato de aire acondicionado que de paso me proporcionó. Una película, que dicho sea de paso ya desde este momento, aprovecho para recomendárosla, es una de las mejores elecciones posibles en la actual cartelera.
EL CHICAGO DE LOS AÑOS 30. No sé qué tiene este tema, pero a mí siempre me ha gustado. Cuando vi el anuncio de esta película, en seguida me vino a la cabeza otro título famoso de temática similar: “Los intocables de Eliot Ness”. Encima, aunque Kevin Constner no lo hace nada mal en esa película, que “Enemigos públicos” la protagonizara Johnny Depp, todavía me llamaba más la atención. Y es que el papel de Depp no es sólo el del protagonista, sino el del supuesto malo de la película, el jefe de la banda de atracadores de bancos. Y Johnny Depp haciendo de malo (o de supuesto malo), tiene su punto.
Pero volvamos al Chicago de los años 30, una época turbulenta en medio de la Gran Depresión que estalló el jueves y el martes negro de octubre de 1929. Chicago, al igual que casi todos los Estados Unidos, era una ciudad de luces y sombras, por un lado algunas personas se encontraban en medio de una gran depresión económica y otras, se dedicaban a la dolce vita. Es la época de Al Capone, de las grandes organizaciones criminales, cientos de gangsters de todo tipo, se sacaban las castañas del fuego con ansias de vivir la dolce vita. Ése es el telón de fondo de esta historia real hecha película, ya que lo que cuenta “Enemigos públicos” es la verdadera historia de su protagonista, John Dillinger, interpretado por Johnny Depp. Una época llena de intrigas y de historias policíacas y de gangsters, caldo de cultivo de magníficas películas como ésta.
EL GANGSTER JOHN DILLINGER, UNA HISTORIA REAL. Dillinger existió, vaya que si lo hizo; no sólo existió, sino que fue capaz por sí solo de poner en jaque a la mitad de la policía de EE.UU., cometiendo atracos a mano armada a bancos en varios estados. Su vida no había sido fácil, con una infancia complicada, cuando creció cometió varios delitos menores; por uno de ellos, fue condenado a ser encarcelado durante nada más y nada menos que nueve años. El delito que cometió fue un atraco a un supermercado por un botín ínfimo, así que cuando por fin salió de la cárcel montó su propia banda dispuesto a realizar atracos realmente importantes, cantidades por las que en principio mereciese la pena jugarse el cuello.
La historia de Dillinger nunca dejó de ser difícil. La película comienza cuando él sale de la cárcel tras casi una década a la sombra. Empieza a vivir una dolce vita en medio de la Gran Depresión, rodeándose de ciertos lujos pero siempre con el temor de ser apresado por la policía, que le sigue los pasos pisándole los talones. Conocerá en medio de una de esas noches al amor de su vida, pero con una vida tan difícil como la suya, parece difícil mantener el amor, aunque se quiera.
SINOPSIS.
Tras presentaros a John Dillinger y su historia real, toca hablar ahora de la parte de su historia que es narrada en la película “Enemigos públicos”. Dillinger era un preso de una de las cárceles norteamericanas, llevaba nueve años a la sombra por un delito de tres al cuarto, un simple robo a un supermercado por un ínfimo botín. En la prisión entabla amistad con un grupo de presos y todos juntos consiguen escapar de allí y formar una banda de atracadores de bancos en varios estados. En seguida protagonizan varios atracos a mano armada a importantes bancos norteamericanos y se colocan en el punto de mira de toda la policía de EE.UU. Mientras, Dillinger y su gente se dedican a vivir la dolce vita con los botines logrados, siempre sin haberle sustraído un solo dólar a ningún ciudadano, sin hacerle daño a ningún ciudadano civil y granjeándose el respeto de las clases más desfavorecidas, quienes incluso colaboraban para ocultarlos.
Una noche en un club nocturno conocerá a la mujer de su vida. No sé si a todo el mundo le pasa, si cuando conoces a tu media naranja eres capaz de reconocerla al instante como la mujer que marcará el resto de tu vida, pero Dillinger lo tiene claro al encontrar a su mirlo blanco, una muchacha de padre francés y madre amerindia, que terminará dejando lo poco o lo mucho que tiene por seguir a Dillinger allá donde vaya, en una suerte de amor imposible, de los que marcan a fuego.
Mientras, la policía se está reestructurando, formando nuevos equipos con nuevas técnicas, dispuestos a acabar con el crimen organizado y las bandas de gangsters. Dillinger es el objetivo principal de este nuevo equipo o cuerpo de élite, que siempre parece seguirle los pasos, estar pisándoles los talones a él y a su banda. Por supuesto, en una película como ésta no pueden faltar los tiros por doquier, a mi gusto quizá demasiados, ya que veinte minutos menos de tiros no vendrían mal. Una historia llena de luces y sombras, de perseguidores y perseguidos, de buenos que parecen malos, de malos que parecen buenos… Una trepidante historia llevada al cine que no debéis perderos este verano.
EL DEJÁ VU DE ENEMIGOS PÚBLICOS.
Yo adoro ese tipo de películas con un deje antiguo, un dejá vu en el aire, en la fotografía, los vestuarios, el estilo general. Puedo afirmar sin temor a equivocarme que sin lugar a dudas “Enemigos públicos” logra ese efecto, ser capaz de retrotraerte al Chicago de los años 30, que por un momento te veas dentro de las calles llenas de gangsters y policías, de los duros años de la Gran Depresión. Sí que es cierto, que este efecto se logra muchísimo más si, como yo, veis esta película en la sala de un cine, porque se trata de ese tipo de films por el que merece la pena pagar una entrada, porque realmente la diferencia es sustancial.
Tanto la caracterización de los personajes como el atrezo son realmente magníficos, de verdad que se logra ese dejá vu del que os hablaba. Además, casi todos los actores y actrices de esta película están muy en su papel, muy logrados, muy creíbles. Especialmente, en el caso de Johnny Depp, que una vez más no vuelve a defraudar, ni a sus incondicionales ni a quienes no lo sean. Depp es capaz de dar vida a un Dillinger muy humano, marcial, frío y rígido en los negocios (los atracos de bancos), pero cariñoso y leal con los suyos. Un héroe antihéroe que probablemente con el paso del tiempo sea recordado como uno de los buenos personajes que Depp ha interpretado a lo largo de su carrera.
Allí dentro, en la sala del cine, envuelta por el ambiente del Chicago de los años 30, yo misma me retrotraje a esa época nefasta y dorada al mismo tiempo de los EE.UU.
CUANDO LOS BUENOS PARECEN MALOS Y LOS MALOS PARECEN BUENOS.
Le ocurrió a la parte más desfavorecida y atacada por la Gran Depresión del pueblo norteamericano, pero esta película está narrada de tal forma que también le ocurre al espectador. Según las reglas habituales, se supone que la poli son los buenos y que los atracadores y gangsters de todo tipo son los malos. Se supone…
Como os podéis imaginar el héroe antihéroe Johnny Dilligan, a pesar de tener que ser supuestamente el malo de la película, es el bueno. Y el espectador no puede evitar congraciarse con él, cogerle simpatía a este tipo duro y sentimental al mismo tiempo, que roba bancos, pero nunca roba a la gente de a pie, convirtiéndose en una especia muy sui generis de Robin Hood a la americana en medio de la Gran Depresión. Resulta cuanto menos curioso, algunos de sus compinches también aparecen como buenos, otros no tanto; pobres hombres abocados a tener que robar bancos para salir adelante, como de una u otra manera hacía la mayoría de la población mundial en aquellos duros tiempos, salir adelante como podían.
Curiosamente también es el hecho de que entre la policía, muchos son tenidos por malos, que maltratan a las mujeres, que abusan de su autoridad. Pero tanto el encargado de la sección especial para acabar con los gangsters atracabancos y sobre todo con John Dillinger, es presentado como un hombre bastante bueno, capaz de matar pero sólo en el desarrollo de su trabajo. Los atracabancos también matan cuando roban, pero nunca a civiles inocentes, sino a los polis que también están cumpliendo con su trabajo; atracadores y policías, dos caras de la misma moneda, no tan diferentes entre sí al fin y al cabo si uno se para a pensarlo. Todos, unos y otros, lo único que intentan es ganarse la vida y salir adelante en esos tiempos tan difíciles.
PERSONAJES.
JOHN DILLINGER. Ya os he hablado antes del protagonista de la película, magistralmente interpretado por Johnny Depp, dicho sea de paso. Dillinger es un hombre marcado por su triste destino, que se comporta como no podía hacer de otra manera, se rebela ante el sistema como puede, intenta salir adelante en medio de esos años difíciles como todo hijo de vecino, pero a su manera muy sui generis. Es el héroe antihéroe, un personaje al que resulta imposible no cogerle cariño, no esconderlo debajo de la cama si hace falta, no quererlo y congraciarse con sí mismo y con todas sus desgracias. EL MIRLO BLANCO. No recuerdo el nombre del gran amor de Dillinger, pero no olvidaré la expresión de la cara de Marion Cotillard en la última escena de la película. Una mujer también marcada por la tragedia, una niña que se fue a la gran ciudad a buscar un poco de fortuna, pero a quien encontró fue a Dillinger, a quien lo amó desesperadamente cada instante, aprovechando cada uno de los momentos que pasaba a su lado, con la espada de Damocles de los sueños rotos levitando incesantemente sobre nuestras cabezas.
MELVIN PURVIS. Es el cerebro capaz de dar con Dillinger, el que reorganizará el departamento de policía para ser capaz de acabar con la banda de Johnny. El personaje de Melvin Purvis se nos presenta como un hombre excesivamente frío y calculador, carente de sentimientos mientras “está trabajando”. Con tales antecedentes, no resulta difícil encariñarse con Dillinger y creerle de algún modo el bueno de la película, mientras que al oficialmente bueno, el poli, es concebido más como malo que como bueno en la mente del espectador.
EL RESTO DE LA BANDA. Junto a Dillinger otros famosos gangsters formarán el grupo de asalto de la banda de los atracadores de bancos. Cada uno tiene su propia personalidad, pero resulta imposible no enmarcarlos a todos dentro de la misma desgracia. No recuerdo los nombres de todos; recuerdo a Nelson, quizá el más canalla de todos, pero en la misma línea de todos los demás, hombres que, aunque fuera de la ley, intentaban salir adelante.
A grandes rasgos, aunque con excepciones, éstos son los personajes principales de esta película, un triángulo entre el bien y el mal, el amor y la decepción… todo en las calles del peligroso Chicago de los años 30. Dirigida por un fantástico Mann, con una fotografía y un atrezzo increíble, no podéis dejar de verla.
LO QUE MÁS ME GUSTÓ Y LO QUE MENOS.
La película en sí me gustó mucho, pero no muchísimo, de ahí mi valoración con cuatro estrellas en lugar de cinco. Me hizo pasar un buen rato, me encantó su fotografía, me parece que el papel que interpreta Johnny Depp no tiene tachas, que los demás lo hacen bastante bien, que te hacen de verdad imbuirte dentro de los años negros de la Depresión de los años treinta en el Chicago de la época… Pero creo que le falta un “algo” para convertirse en una obra maestra, al menos ésa es la sensación que tuve en el cine mientras la veía, y también la que tuve tras salir del cine. Intentaré indicaros en qué me baso para considerarla así.
Creo que lo que más me gustó fue el logro del ambiente, de ese dejá vu del que os hablaba antes, la sensación de transportarte al Chicago de los años 30, a esa época llena de contradicciones. Realmente, ante la pantalla grande del cine es como si te hubieses introducido en una máquina del tiempo y de pronto te vieras en medio de un tiroteo entre gangsters y policías, o en uno de los salones de baile y glamour de las noches de la Gran Depresión.
Y hablando de tiros, lo que menos me gustó de la película fueron precisamente las escenas de acción, demasiados tiros para mi gusto. Ya sé que este tipo de películas tienen que tenerlos, incluso pensando en “Los intocable de Eliot Ness”, que tanto me gusta y que además esta película me recuerda tanto a ella, es imposible no recordar cuando se cargan al personaje de Sean Connery en el pasillo de su casa y cómo se arrastra durante interminables segundos a lo largo del pasillo, totalmente ensangrentado. Puede ser que lo dé el género, que no pueda ser de otra manera, pero aún así, a mí personalmente me sobran muchos tiros y algo de sangre. En concreto, “Enemigos públicos” no es una película especialmente cruenta ni demasiado tomatesalsera, ya que no hay demasiadas escenas de sangre, pero aún así… serán cosas mías, lo sé.
Otro punto positivo sin duda es Johnny Depp. En general todo el reparto está muy acertado y hacen muy creíbles cada uno de sus papeles, pero en el caso de Johnny Depp de manera especial. Me parece que realmente hace un papelón, un personaje lleno de matices y pliegues, un malo bueno con el que en seguida te encariñas. Porque Dillinger no es más que un hombre abocado a su propio fracaso, condenado a hacer lo que hace, robar bancos y huir de la policía de estado en estado, llevando una vida llena de emoción pero también de intranquilidad, sin poder estar nunca seguro de quien será el siguiente en traicionarle. Ya os comenté antes que lo bueno de una película así son muchas cosas, pero especialmente la tergiversación del entendimiento, que los supuestamente malos sean muchas veces los buenos y viceversa. Resulta imposible no sentir cariño o compasión por John Dillinger, no ponerse de su parte, no ocultarle en tu propia casa si se diera el caso.
Me parece una película ciertamente recomendable para cualquiera de estas tardes de verano, especialmente si la ves en el cine, ya que te permitirá imbuirte más en la historia, el lugar y los hechos. Posee una fotografía fantástica, así como un gran atrezzo y vestuario, capaz de transportarte a los horribles años 30, los años de la Gran Depresión, donde la vida era tan dura. Me gusta también de un modo especial la historia, una de esas historias reales y terribles, porque realmente Dillinger existió y la película, no sé hasta qué punto está basada en hechos reales, pero lo que cuenta la película es perfectamente creíble en aquellos años.
En resumen, es una buena película, con una buena dirección, una excelente fotografía, muy buenas interpretaciones, un Johnny Depp de nuevo colosal, pero a veces se les va la mano con los tiros y recortar quince minutos de tiroteo, quizá no le vendría del todo mal. Supera los 120 minutos de duración y sin embargo puedo aseguraros que se os hace corta, se disfruta de principio a fin, te metes en la trama, sientes y padeces lo mismo que viven los personajes, pero no es del todo una obra maestra, o al menos a mí no me lo parece.
ITACA’S EXPERIENCE.
¿Que si me gustó la película? Mucho. La disfruté de principio a fin y aunque mi idea inicial de ir al cine nació con el fin de estar al resguardo del aire acondicionado en una de esas insoportables tardes del verano de Madrid, me alegro por ello, me permitió disfrutar de una maravillosa tarde de cine y palomitas. Normalmente suelo ir a unos cines de barrio que no me quedan muy lejos de mi casa y donde las entradas antes de las 5 de la tarde cuestan 5€, que no son los 7€ ni los 8€ que se pagan en otros lugares. Además, disponen de salas más pequeñas y de otras salas enormes y escalonadas que no tienen nada que desear a un cine de los más modernos. En este caso, la película además se exhibía en una de esas salas escalonadas, por lo que más no se podía pedir. Éramos pocos en el cine, no creo que llegásemos a veinte personas, y allí estaba yo, palomitas en ristre, dispuesta a disfrutar de la película y de todas las sensaciones que iba a ser capaz de hacer aflorar en mí.
Mi fascinación por Johnny Depp viene de lejos, pero no porque me resulte atractivo (que de hecho no me resulta en absoluto), sino porque lo considero un gran actor, uno de esos grandes actores del estilo de Robert de Niro, que no te atraen físicamente pero cuyas interpretaciones te atrapan de un modo irremediable. Y si de casta le viene al galgo, en este caso ha realizado una estupenda carrera de principio a fin de la película, batiendo sus propias marcas. Sólo por el personaje de Dillinger, la película ya merece la pena, pero especial mención creo que reconoce también Marion Cotillard, a quien yo conocía por haber interpretado el papel de Edith Piaf que le proporcionó recientemente el Oscar. Ella será el mirlo blanco, el gran amor de Dillinger en medio de las catástrofes de la vida.
“Enemigos públicos” es una de esas películas redondas, llenas de matices, con una buena y triste historia a la vez. Tener como telón de fondo las calles del maltratado Chicago de los años 30 también ayuda, los contrastes de la Gran Depresión norteamericana. Una de esas películas que siempre recordarás con respeto, como se recuerdan las buenas obras que te han gustado y que sobre todo te han hecho darle algunas vueltas a las cosas. Por ello, no puedo hacer menos que recomendaros que la veáis, pero además si lo hacéis, que sea en pantalla grande, que realmente creo que merece la pena, una entrada bien invertida para teletransportaros por unas horas al Chicago de Dillinger y de los sueños rotos.
UNA ÚLTIMA RECOMENDACIÓN…
¿Queréis convenceros del todo? Pues no tenéis nada más que visitar el siguiente enlace: http://www.enemigospublicos.es/ , en él veréis un compendio de algunas de las escenas de la película. Si mis palabras no han sido capaces de convenceros, estoy totalmente segura de que estas escenas sí lo harán.
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01.01.2010 14:50
No la había visto, me la apunto. Saludos.
08.09.2009 19:03
Me apetece bastante verla porque me gusta mucho este actor, así que a ver si me animo a ir al cine estos días. Además, por ese precio de entrada, uno se arriesga con casi cualquier película.
04.09.2009 12:57
La tengo en mi lista de pendientes. Excepcional opinión. Petonest