Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 53 miembros de Ciao
Si Carlos V que tenía un imperio decidió retirarse a Extremadura, digo yo que ¿por algo sería? de todos modos y aunque yo lo tengo clarísimo, voy a intentar convenceros de que esta tierra de extremos y de gran belleza, que fue digna de alojar a un Emperador también lo será de alojaros a vosotros, claro que si queréis hacerlo a lo grande y en castillo, estamos hablando del Parador de Jarandilla, o lo que es lo mismo el Parador de Carlos V.
Tengo tanto que contar, tanto que recomendar que voy a internar ser escueta, porque me temo que me alargaría sin darme cuenta. Empezaré diciendo que la zona de entre valles es de lo más bello que podemos encontrar en la península. Es uno de los paisajes que ha quedado grabado en mi mente para siempre, el espectáculo que se divisa desde el puerto de Tornavacas hacia Extremadura, en las faldas del mismísimo Gredos, se abren ante nosotros dos posibilidades o La Vera o el Tiétar, dos valles que ofrecen al visitante los secretos de mi tierra.
Si se habla de rutas, de pueblos con todo el encanto de su historia y de sus tradiciones, de sus bellos cerezos en flor, de sus barrios judíos, de sus ríos y gargantas … de su pasado real, del Emperador, del Monasterio, de Jeromín, del castillo hoy Parador, estamos hablando de LA VERA.
No hay mejor sitio para vivir todo lo que nos ofrece esta zona que permitiese el lujo de alojarse en este hotel de cuatro estrellas, pero vayamos por parte…
Jarandilla, en pleno valle, está a 215 kms. de la capi por la N-V hasta Navalmoral de la Mata y allí tomando la 119, con suerte en 2 horas y media.
El parador está ubicado en un castillo-palacio medieval del siglo XV, mandado construir por los Condes de Oropesa (ciudad a mitad de camino de Madrid a Cáceres y con un maravillosos conjunto monumental, merece una paradita) y por él paseó antaño el rey Carlos V hasta que se retiró al Monasterio de Yuste (en Cuacos) a muy poquita distancia y que debéis visitar. Desde fuera y sin estar en una colina resulta majestuoso con sus torreones y sus almenas y en el interior sus salones, y su patio de arma (que merecería opinión aparte si no fuera por no extenderme demasiado).
La decoración es increíble, sobria pero confortable y elegante, conservando el mobiliario que se espera en semejante lugar pero con los colores y los tejidos de esta época, camas con doseles, originales combinaciones de colores, algodones y rasos, rayas (me encantan)…y con una amplitud que en ningún momento resulta fría sino desahogada. Los salones perfectamente decorados con ambiente de la época en cuanto a alfombras, escudos, armaduras y toda una colección de cuadros de nuestros antiguos reyes en el salón principal junto a la chimenea.
Pero un parador es algo más que el encanto de un edificio histórico y el lujo de su interior, tan importante como él mismo lo es su entorno y en este caso Jarandilla es un cinco estrellas. Sus olivos, sus naranjos, los cerezos, la nieve al fondo… sus jardines donde disfrutar de la calma, la belleza y la deliciosa temperatura, sorprendente para encontrarnos tan cerca de la sierra de Gredos.
¿De comer? Pues lo más rico, desde las migas, al cuchifrito, la sopa de tomate, y no olvidéis que estamos en Extremadura ¡¡EMBUTIDOS¡¡, a parte de las cerezas si estamos en época y los higos.
En los alrededores se puede practicar cualquier deporte pero yo me decanto por las rutas, desde la del Emperador, a la de las Cascadas, a la del puente romano… incluso algunas para los que se atrevan a caballo, o simplemente recorriendo los pueblos del alrededor, con sus calles regadas por regatos donde nunca deja de correr el agua,… o en sus fiestas, aquí debo hacer dos recomendaciones, visitar esta zona en Semana Santa donde las tradiciones centenarias se viven de forma especial o en la floración del cerezo en la que se alían todos las circunstancias para que el lugar aún sea más paradisiaco, para que decir si encima nos alojamos en el Parador…
Claro que si prefieres el verano, las gargantas y piscinas naturales de aguas heladas que descienden de la sierra también te sorprenderán, o si prefieres correr menos riesgos la del parador que tampoco está nada mal. Y además a tiro de piedra la preciosa ciudad de Plasencia o el parque natural de Monfragüe, aunque esto mejor dejarlo para otra ocasión pues hay demasiado que ver en un radio menor de 50 Kms.
He estado en varias ocasiones, dos de ellas solo para comer y recuperar el encanto de los viajes cuando lo importante era llegar y no el tiempo invertido, así que en vez de 2 horas y media o tres que es lo que tardaríamos en llegar de Madrid a Cáceres, un rodeito y tardamos seis, pero merece la pena.
Las tarifas son las habituales para un local de estas características y como en todos, en épocas especiales se puede conseguir algun descuentillo. Yo os sugiero que en cuanto podáis os deis una vuelta por este paraje, si tenéis la ocasión de ir al Parador ¡¡perfecto¡¡ sino ¡¡también¡¡ si lo eligió un Emperador ¿vas tú a ponerle pegas?.
Yo soy una enamorada de Extremadura desde que era pequeñita... Tengo que volver porque cuando visito esa tierra me siento como pez en el agua. Un besazo.
14.04.2004 00:15
Yo soy una enamorada de Extremadura desde que era pequeñita... Tengo que volver porque cuando visito esa tierra me siento como pez en el agua. Un besazo.
05.03.2004 14:22
Tiene que ser divino.Un besazo^,^
05.03.2004 11:57
Conoces Villanueva de la Vera?