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El parador de Tortosa es un castillo (más bien su reconstrucción) del siglo X, de origen musulmán, mandado erigir durante el califato de Abderramán III. Más tarde pasaría a manos cristianas y se añadieron elementos góticos, a los que se fueron sumando diferentes fortificaciones a lo largo de la historia.
Se trata de un establecimiento de cuatro estrellas con una decoración "medieval", del estilo del parador de Cardona, por ejemplo. Hay habitaciones normales y con salón, con y sin dosel y con y sin hidromasaje.
Las tarifas oficiales, como suele ser norma en los paradores, son algo elevadas. En el caso que nos ocupa, el precio por noche, en sólo alojamiento, va desde 128 € hasta 192 €, en función del tipo de habitación. Afortunadamete se pueden encontrar promociones que pueden rebajar hasta un 50% estos precios, especialmente si se dispone de la tarjeta "Amigos de Paradores".
En nuestro caso, hemos estado dos días (del 29 al 31 de diciembre) con nuestro hijo de 3 años y nuestra hija de 7 meses, en media pensión (la pequeña no comía, obviamente), por 280 € más el agua de las cenas. Las camas supletorias hasta 12 años suelen ser gratis. Las cunas también lo son.
280 € para dos días es bastante dinero (en septiembre nos gastanos más de 100 € menos estando una semana en un apartamento en Tenerife) pero, según nuestro parecer, ir a un parador sólo a alojarse es quedarse a medias: para estar completos hay que acercarse a las experiencias gastronómcas que ofrecen, aunque tengan precio de capricho (aunque tampoco desmerece, teniendo en cuenta la relación calidad-precio).
Si alguien quiere acercase sólo a comer, el menú básico sale por unos 33 € por persona (primero, segundo y postre), más la bebida... y el café, si se quiere.
Centrándonos en el parador de Tortosa, por un lado tenemos unos aspectos positivos (alojarse en un castillo, el servicio, la comida...) que quedan ensombrecidos por los negativos, a saber:
- Se requiere un repaso en las habitaciones y el mobiliario, pues hay bastantes desperfectos visibles.
- No está nada adaptado para ir con coches de bebé, y aún menos para personas en sillas de ruedas. Para llegar a una habitación hay que sortear la media docena de escalones que hay antes de la puerta de entrada al parador, cuatro o cinco escalones más para llegar a recepción y otra docena y pico más para llegar a los dos ascensores, que además son muy pequeños (y en unas condiciones deplorables para un parador de cuatro estrellas). Todo lo anterior sin una triste rampa. Además, para ir al restaurante del desayuno también hay que subir o bajar escaleras, pues se encuentra en un nivel intermedio entre la primera y segunda planta. Para comer o cenar aún es peor, porque para acceder al restaurante hay que bajar hasta la puerta de entrada (docena y media de escalones de bajada, desde los ascensores) y después subir un piso completo sólo a base de escaleras. Y para volver a la habitación tras la comida, el paso inverso. O sea, que para comer o cenar toca patearse, entre ida y vuelta, el equivalente a unas dos plantas y media de escaleras. Una aberración.
- El entorno que rodea al castillo está muy muy degradado. Se trata de un barrio marginal, en el que han colocado estratégicamente la comisaría de la policía local.
- No sólo el barrio está degradado: justo al lado del parador hay una parte del recorrido de las fortificaciones de Torsosa, una de las cosas que se supone que hay que hacer si se va. Pero resulta que están absolutamente descuidadas, hasta el punto de que hay homeless que se refugian en ellas, con hogueras incluídas. No tiene por qué pasar nada, pero ya es un factor como para no realizar el recorrido, especialmente si se va con niños.
- Desgraciadamente esta sensación de degradado no sólo se limita a los alrededores del castillo: la mayor parte de la ciudad tiene una apariencia lamentable. Por ejemplo, las barandillas que separan las aceras del río Ebro se están cayendo a trozos y en algunas partes ni siquiera las hay. Es una pena.
- El castillo está en la parte más alta de la ciudad y para bajar a visitarla hay que ir por una calle con una pendiente bastante pronunciada, con la mitad del camino con unas aceras de menos de medio metro de anchura y la otra mitad sin acera alguna. La bajada es complicada, pero la subida es aún peor, especialmente si se lleva un cochecito de bebé y encima el suelo está mojado. Obviamente se puede bajar en coche, pero aparcar en Tortosa no es sencillo. Esto, unido a la tristeza y situación ruinosa que desprende la ciudad (lo siento, es la sensación que hemos tenido), nos hace pensar que la mejor opción es usar el parador como base de operaciones para conocer, por ejemplo, el Delta del Ebro, que es una maravilla. Es una pena, porque hay cosas para ver en Tortosa... si estuvieran cuidadas.
Totalmente de acuerdo. Yo estve hace bastantes años.
El desayuno es una "pasada"
La comida, como bien dices, es maravillosa. Algo cara, pero compensa
La ciudad, correcto, bastante degradada
31.12.2010 22:17
Totalmente de acuerdo. Yo estve hace bastantes años. El desayuno es una "pasada" La comida, como bien dices, es maravillosa. Algo cara, pero compensa La ciudad, correcto, bastante degradada
31.12.2010 21:10
Los paradores siempre estan bien
31.12.2010 21:03
tomo nota.salu2.