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Paris 9 al 13 Sep de 2006

5  08.10.2006

Ventajas:
Gran y atractiva Ciudad

Desventajas:
Os faltará tiempo

Recomendable: Sí 

Salther

Sobre mí:

usuario desde:06.10.2006

Opiniones:4

Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 28 miembros de Ciao

Reservamos vuelos directos a través de "Terminal A" que es donde mejor precio obtuvimos. El hotel también lo gestionamos por la misma Web. Por persona, el costo supuso 167 € por las cuatro noches de hotel, y 202 € el vuelo Sevilla-Paris incluyendo un seguro de cancelación. Las reservas las hicimos un mes antes.

Previamente nos preparamos:
• Una hoja de ruta con las visitas y horarios aproximados, para intentar aprovechar los cuatro días en Paris, comprobado que las visitas previstas a monumentos o museos lo eran en días abiertos al publico
• Un plano "Michelin" de la ciudad; un plano del metro y otro del RER bajados de la Web de -RATP-
• Un par de guías -Guía Viva Paris- de Anaya y la del País Aguilar.
• Las correspondientes tarjetas sanitarias europeas, gestionadas en el INSS. (mas vale prevenir)

Llegamos a Orly y para el traslado al hotel, una vez que se recogen las maletas en planta baja, subimos a planta primera y buscamos la entrada al ORLYVAL, a la entrada venden los billetes normales pero nosotros compramos el -Paris Visite- para 5 dias por 46 €/persona que nos permitió movernos con el mismo billete por metro o RER sin problemas en los 5 días que estuvimos. El Orlyval nos llevó en seis minutos a la estacion RER de Antony y alli cogimos el metro hasta la estación Vavin muy cerca del Hotel -La Residence Montparnase-. Este hotelito esta muy cerca de tres paradas de metro, en zona residencial y tranquila y nos atendieron muy bien, tiene un pequeño ascensor para dos personas sin maletas o una con equipaje y las habitaciones pequeñas pero suficientes para el descanso tras el ajetreo de las visitas diarias, el cuarto de baño muy amplio y confortable, lo aprovechamos bien pues volvíamos todas las noches bastante cansados y una buena ducha era lo que mejor sentaba.

El plan de visitas lo ejecutamos así:

P R I M E R D I A.- Sábado tarde, desde el hotel tomamos el metro hacia el Arco del Triunfo, 19:00 h., no subimos arriba, solamente visitamos el exterior, seguimos caminando por los Campos Elyseos hasta doblar por la Avenue Montaigne, donde están todas esas casas de moda tan famosas. Llegamos al Puente del Alma, y por la izquierda nos acercamos al embarcadero de los Bateax-Mouches, por 8 € el paseo de 21 a 22,15 viendo todos los puentes del Sena, una maravilla. Cenamos al lado, en la plaza del Alma, en un bistro, la cena 35 €/persona, un plato+postre+cerveza grande . El entrecot muy bueno, los postres excepcionales. Vuelta al hotel en metro.

S E G U N D O D I A.- Domingo, 8:30 h., desayuno en un bistro cercano (hacia el 120 del Boulevard Raspail) justo frente a la parada de metro de -Notre D. des Champs- "cafeole y croissant" 4,5 €/persona, en metro hasta Trocadero, paseo hasta la Torre Eiffel, pequeña cola y a las 9:30 h. recién abierta, subida a la planta tercera, visita al resto de plantas de la torre, en la segunda el cafe muy barato 1,5 Euros y los croissants y dulces a buen precio. Muy buena experiencia, arriba del todo no se siente vértigo ni mareo, muy recomendable la subida, las vistas son excepcionales.
Bajada y paseo por el Campo de Marte, caminando hasta Los Inválidos y la Eglise du Dome-Tumba de Napoleón, compramos el "Paris Museum Pass" para cuatro días por 45 €/persona, para poder visitar todos los museos que pretendíamos (nos costaba lo mismo que pagando cada museo o monumento y nos evitó colas). Tras la visita al Museo del Ejército y la tumba de Napoleón, caminamos nuevamente hasta el Sena, y por su orilla llegamos al Museo D´Orsay, que maravilla de Museo, de bien planteado arquitectónicamente y de bien resuelto museísticamente.
En la puerta hay un kiosco y allí, para no perder tiempo en la comida, nos paramos a reponer fuerzas con unos Sándwich franceses, ósea baguette con jamón york y queso y unas coca-colas grandes por 10-12 € persona. La visita a este Museo ya justifica el viaje a Paris, que maravilla, parece mentira que en este volumen se puedan albergar tan bien distribuidas tantas obras de arte impresionista. La pena que es que solo le pudimos dedicar dos horas y media.

Cogimos el metro y a Pigalle, en Montmartre. Dimos un paseo y empezamos a subir hasta llegar al bar de Amelíe (el de la película), allí nos tomamos unas limonadas (Agua Tónica con unas rodajas de limón por 3,5 € el vaso) el ambiente no podía ser mas bohemio, artistas pintores en la barra tomando café llenos de pintura en manos y ropa, las mesitas de la calle superocupadas, el bar lleno con un ambiente parisino muy agradable y relajado.
Salimos hacia la plaza -du Tertre-, llena de algarabía y de gente viendo a los pintores. En una de sus heladerías, degustamos unos magníficos helados, bien de precio, y seguimos hacia el la iglesia del Sacre Coeur, grandiosa, en el interior muy bien organizado el trafico de turistas para no molestar a los fieles que participaban en la Misa, unas monjitas cantando en francés, momentos preciosos para el espíritu.
Salimos al exterior y como era domingo por la tarde, todo el terraplén verde que hay delante estaba lleno de gente tumbada, sentada, leyendo, las chinas recién casadas haciéndose fotos, sonando canciones francesas clásicas en el pequeño y cautivador tiovivo que hay abajo, una delicia, y unas vistas únicas desde lo alto de Paris.

Metro hasta los jardines de Luxemburgo, que están cerco del hotel, paseo por los jardines llenos de gente sentada en sillas sueltas y mirando todos hacia el verde, bien leyendo o bien charlando y extasiándose con la contemplación de la naturaleza, ambiente muy relajante. Andando hasta el Panteón, visita por fuera pues llegamos a las siete cuando ya había cerrado, por detrás llegamos dando un paseo a la rue Mouffetard llena de cafés, bistros y tiendecitas, puro ambiente parisino relajado.

Metro hasta Cluny la estación en el barrio latino, en rue de Harpe hacia la mitad de la calle, cena en un restaurante Griego, Ensalada Griega de primero y Moussaka de segundo, con postre por 16 €/persona mas 7 de una cerveza de medio litro. Muy buen trato, buen ambiente y sorprendentemente pocos turistas, en la puerta un relaciones publicas muy charlatán para atraer a los clientes, habla muchos idiomas y te presenta a un camarero de tu país para animarte a entrar. Metro en Cluny hasta el hotel.

T E R C E R D I A.- Lunes 8:30 h, despues del desayuno en una brasserie del Boulevard Montparnasse, 3,5 €/persona "café creme y croissant", metro hasta la parada de -Palais Royal- en el anden indican la salida directa hasta el Museo del Louvre, se accede a una galeria comercial y a una plaza bajo uno pirámide invertida, esperamos la apertura a las 9:00 h. con el pass accedemos sin problema de cola, por un amplio pasillo se accede a una gran plaza (Hall Napoleón) bajo la pirámide, alli se recogen folletos de información en el puesto central y se sube por tres escaleras mecánicas a las tres zonas visitables: Richelieu, Denon y Sully, elegimos Sully alquilamos por 5 euros las correspondientes audioguias y comenzamos la visita.
Habiamos seleccionado las obras a visitar tipicas imprescindibles: Gioconda, la Victoria de Samotracia, la Venus de Milo, el Escriba Sentado, los apartamentos de Napoleón III en la planta primera; la Encajera de Vermeer, el autorretrato de Durero, la sala Rubens en planta segunda; el Esclavo Moribundo de Miguel Angel, el Gladiador Borghese, zona de Egipto Faraónico, zona de Mesopotámia en planta baja. Con el plano que dan en información y un poco sentido de orientación se puede ir a tiro hecho a ver todo lo enumerado en tres horas, aunque llega un momento en que uno se satura y necesita salir.
En el pasillo de la entreplanta de acceso entre la Zona Richelieu y la Sully , todavía bajo la pirámide, hay un quiosco de sandwich franceses muy completos y coca-colas a 12 €/persona. Alli repusimos fuerzas antes de salir al exterior por la escalera mecánica de la pirámide.

Después de un paseo hasta el Carrusel del Louvre y los jardines de la Tullerias, volvimos al paso que hay en la plaza intermedia entre la pirámide y el Carrusel del Louvre, por ese paso salimos a la rue Rivolí hasta el Palais Royal residencia del Cardenal Richelieu en su tiempo, visitamos su gran patio interior con esas esculturas en forma de columnas de varias caras en dos colores diferentes blanco y marrón claro, paseamos por sus soportales llenos de tiendas de arte, bistros, galerias y algún mendigo durmiendo en colchones tirados al suelo que desentonaban en ese entorno. Salimos por la parte trasera y continuamos a pie por calles muy ambientadas y de muchos comercios, tiendas de ropa y zapatos elegantes a precios quizás mas competitivos que los españoles, llegamos a la Opera Garnier, ahora Academia Nacional de Música, bello edificio que nos evoca épocas pasadas cuando allí se representaron las mas famosas operas en Paris. Una maqueta seccionada pudimos ver el día anterior en el Museo D´Orsay. Una vez visitado por el exterior, tomamos el metro cuya estación está en la plaza delante del edificio, justo en el centro y muy disimulada su boca de entrada.

Nos desplazamos a la estación -Cité- y muy cerca encontramos la St. Chapelle, un cuarto de hora de cola para que nos registraran los de seguridad, y con el pass entramos sin problema. La planta baja alberga una pequeña tienda de recuerdos y ya se aprecian las bellas vidrieras que adornan su perímetro. Subimos por una pequeña escalera a la planta alta y ¡que maravilla! En mi vida había visto cosa igual, cuantisima vidriera tan alta y a cual más bella, ¡cuantos siglos llevan allí y que bien se conservan! En los asientos perimetrales se puede uno sentar a disfrutar de la visión, aunque ese día apretaba el calor y como está cerrado casi completamente era como un horno solar, suponemos que un día soleado de invierno puede ser ideal, tan calentito y con tan bello colorido vidriado. Salimos y en un bistro justo enfrente de la puerta de entrada, aprovechamos para sentarnos y mitigar la sed con una buena cerveza que nos sirvieron muy fría, por 4 € la jarra de un tercio.

Continuamos caminando hasta Notre Dame, que ha quedado con las fachadas muy limpias y a salvo con el invento del sistema electrónico auyentador de palomas. No llegamos a subir a ver las gárgolas ni las campanas, pues pensamos que no compensaba el esfuerzo. Solo visitamos el interior, apreciamos sus también bellas vidrieras compramos algún que otro recuerdo a la salida y caminamos bordeandola hacia la isla de San Luis. Paseamos por la calle de San Luis y como no, probamos los ricos helados que hay al comienzo de la calle, los hay de muchos sabores, el de melón estaba exquisito, el de pistacho era mas normal. Enfrente una tienda de las que les gustan a las mujeres para comprar abalorios y cositas.
Salimos de la isla al cruzar por el puente de Luis Felipe con dirección al Hotel de la Cité, es decir el Ayuntamiento de Paris en un grandioso edificio, delante del cual hay una gran plaza con agradable ambiente. Desde ahí nos encaminamos hasta el Centro Pompidou, que se veía no muy lejos, al llegar al modernista edificio, nos sorprendió ver varios colchones de indigentes preparados para dormir por la noche, en los huecos que deja la estructura de metal y vidrio que da a la parte posterior de la plaza de entrada al mismo, la verdad sorprende que las autoridades no cuiden estos aspectos en los edificios públicos de esta ciudad tan turística. Entramos, tomamos un refresco en la entreplanta, visitamos la planta baja que tiene varios cines, pero no subimos a las plantas superiores, pues se nos hacia tarde.

Metro -Rambuteau- hasta -S. Paul-, salimos y caminamos por el barrio judío hasta llegar a la plaza -des Vosgues- que con razón dicen que es una de las mas bellas de Europa, plaza cuadrada con soportales perimetrales y un magnifico jardín central con grandes árboles que la proveen de sombras y camuflan muchos bancos en donde descansar y disfrutar del sosiego y paz que allí se respira. Muchos parisinos tumbados en el césped con su bicis recostadas dan un aire elegante y sereno a la plaza compuesta de 36 pabellones cubiertos de tejados de pizarra y un color del sol al atardecer que se refleja en la composición de ladrillos de los paramentos. En la esquina por la que entramos, una brasserie preciosa (La Burgogne), para tomar un café por las mañanas o un crepes por la tarde, tiene sus mesitas dispuestas bajo los soportales que adornan la plaza llenos de talleres de modistas y tiendas de arte, en la diagonal opuesta la Maison de Victor Hugo. Después de disfrutar un rato de la contemplación de tanta armonia y belleza, partimos hacia la plaza de la Bastilla.

Íbamos por la calle St. Antoine, casi al final, y no pudimos resistir el olor de una pastelería, entramos y pedimos unos pasteles de chocolate que llaman "Bastille", ¡que disfrute! y que bien sentaron. La Bastille, es una plaza amplia con mucho trafico y el monumento en el centro, en uno de los lados el edificio de acero y cristal de la Opera de la Bastilla que ha sustituido al viejo de Opera Garnier. Esta llena de bistros, brasseries, hamburgueserías, y terrazas llenas de gente, hay mucha animación y el trafico de vehículos es constante pero sin correr, muchas bicis se mezclan con los automóviles sin problema, van casi todos a las mismas bajas velocidades.

Tomamos el metro en Bastille y paramos en Concorde, estaba anocheciendo y la plaza de la Concordia con las ultimas claridades solares y el alumbrado recién encendido estaba preciosa, es inmensa con su obelisco y la Torre Eiffel iluminada al fondo se queda grabada en al retina durante mucho rato y en la memoria mucho mas.

Metro nuevamente y salimos cerca del hotel, en Montparnasse Bienvenue, en una plaza llamada -Place du 18 juin 1840- y en una brasserie donde arranca la rue de Rennes, cenamos a base de un menú de dos platos postre vino y café por unos 25 €/persona, el cordero asado estaba buenísimo. Caminamos cinco minutos hasta el hotel, fue un día muy completo.

C U A R T O D I A.- Martes, desayunamos en una brasserie de la -plaza du 18 juin 1840- nuestros zumos de orange, café creme y croissant por 4 €/persona, era una oferta.

A las 8:30 metro a Les Invalides, allí cambio al anden del RER, dirección Versalles. Pero como hay varios trenes que van a distintos sitios aunque paren en el mismo anden, nos fijamos en los paneles indicadores que van cambiando las estaciones de paso y destino para cada tren que llega, hasta que llegó el nuestro que ponía como estacion final -Versalles Rive Gauche- subimos y comenzó el viaje por una zona de edificios muy modernos, después casitas de los distintos pueblitos todos muy verdes ,muchos colegios con unos campos de deporte magníficos, después de 11 estaciones llegamos a Versalles, ultima parada.

Al salir, cruzamos la calle-carretera, y enfrente ponía el cartel de "Chateau" a la derecha, seguimos hasta que nos cruzamos con un boulevard muy amplio y a la izquierda a unos doscientos metros ya se veía el Chateau de Versalles. La impresión al llegar es de grandiosidad, como corresponde a lo que fue en su época, el numero de turistas era también enorme, la mayoría iban en grupos de unos 60 en autobuses turísticos, vimos aparcados en la explanada de fuera unos 100 mas o menos, todos seguían a sus guías respectivos formando "enjambres multilinguisticos", a pesar de ello la visita fue fluida pues entramos con el pass sin problemas afortunadamente. Vimos todo el interior del Chateau, las habitaciones del Rey y de la Reina, del Príncipe Heredero, la Capilla, el teatro para la Opera, todo esta señalizado para seguir el recorrido continuo.

Lo malo cuando salimos es el tema de los servicios, pues solo se ve uno y en el de mujeres la cola es enorme. La pena era no haberlo sabido a la entrada que hay otros servicios.

En la explanada posterior al Chateau, por unos 6 € se pueden coger unos trencitos que hacen un recorrido por las 800 hectáreas de jardines, pues no es para hacerlas andando. El recorrido dura 45 minutos y pasa por Le Grand Trianon, Le Petite Trianon, los dominios de la Reina, el Gran Canal y vuelve a la explanada posterior. En cada una de las paradas, te puedes bajar y luego con el mismo billete, montarte en el siguiente trencito que pasan con una frecuencia de 15-20 minutos en verano y 30 o 60 en invierno. Bajamos del tren turístico y caminamos un rato por los jardines más cercanos al Chateau. Son un prodigio de la jardinería, están muy cuidados por jardineros muy profesionales, las inmensas extensiones de mantos de césped que se pierden el horizonte son algo impresionante. El recorte de cada arbolito siguiendo formas redondas, troncopiramidales, elipticas, es una gozada estetica. Las combinaciones de colorido de flores y fuentes son inenarrables.

Escondidos entre los jardines, hay un par de brasseries y también encontramos un kiosco de Sándwich 4-5€, cervezas 2,8 € y refrescos 2,5€. Para nosotros, la verdad es que hay gran desproporción entre los precios de las bebidas y de las comidas. Una vez repuestas fuerzas, dimos un último paseo por los jardines, y volvimos a la estación del RER. Tomamos el tren a Paris y una vez en Les Invalides, cambio a metro y salida por la estación de Montparnasse Bienvenue.

Muy cerca está uno de los edificios mas altos de Europa, la Torre Montparnasse, allí nos fuimos y aprovechando que con el billete que compramos para el metro-RER el -Paris Visite-, hacen descuentos en algunos sitios como en este que nos ahorraba el 40% del coste (unos 9 €) del ascensor mas rápido que he montado, pues en 38 segundos sube al piso 56 desde donde se divisan unas vistas perfectas de Paris y que sin ser tan alto como la Torre Eiffel, ofrece unas panorámicas fenomenales para poder hacer cuantas fotos se quiera, tras los cristales con lamina solar que sirven de fachada. Subiendo tres pisos más, en la terraza a una cota de más de 207 m. se puede salir también y allí se encuentra un helipuerto y la posibilidad de ver sin cristales las mejores vistas.

Al salir, nos acercamos a un boulevard cercano, Edgar Quinet, y en una heladería del principio de la calle en la place de Josephine Baker nos sentamos a degustar una granizada de limón y un cóctel de melocotón, pues teníamos sed y aunque lo propio es tomar un "noisette" (café), preferimos algo fresco pues el día era de calor húmedo.


Paseamos por el boulevard y tomamos la linea 8 del metro para ir a cenar al famoso bouillon Chartier, salimos por -Grand Boulevard- y a la vista estaba la calle Faubourg Montmartre, buscamos el numero siete y entramos al patio que da acceso al bouillon. Era temprano, sobre las siete y media de la tarde cuando nos recibió un camarero vestido de negro y perfectamente equipado con su delantal largo blanco blanquísimo, nos acomodó según la costumbre en una mesa de seis, en la que ya había una pareja inglesa, el siguiente fue un pintor francés y al poco una chica Indonesia. El menú del día que tomé se componía de: salade de tomate, saumonette a l´americaine, y mousse chocolatee , pan, media de vino y todo ello por 17 €, una relación calidad precio excelente. Pero el espectáculo está en la relación que se establece entre los comensales, normalmente casi todos desconocidos y participando del pan común, del salero común, del vinagre común, si hay suerte se chapurrean dos o tres idiomas, en fin algo distinto y divertido, impensable en España. El francés era artista, tenia un museo cerca y nos invito, la indonesia sabia español pues vivía en América y estaba en un hotel próximo, si llegamos a quedarnos mas días, nos salen unas amistades que para que.
Tras la cena, nos sentamos en un bar próximo, nos apuramos un Ricard y al Hotel, que al día siguiente salíamos temprano para Orly

Q U I N T O D I A.- Miércoles, a las 8:30 después de desayunar en el bistro que hay junto a la parada Vavin, entramos al metro cambiamos en Denfert-Rochereau, metro hasta Anthony, alli cambiamos al Orlyval y en menos de una hora habíamos llegado a Orly, como fuimos con tiempo suficiente tuvimos que esperar casi una hora para poder facturar, pero bueno mejor así.


OBSERVACIONES FINALES:

El que haya llegado leyendo hasta aquí, habrá observado que la visita intensiva descrita se estructuraba en base a:

• Madrugar bastante, para estar a la hora de la apertura en los monumentos o museos de mayor afluencia con el fin de evitar las tediosas colas, es el caso de la torre Eiffel, el Louvre o Versalles, el resto de visitas de menos complicación, se repartieron a lo largo del día
• Uso intensivo del metro, para disminuir al máximo el cansancio derivado de tanto caminar. Ello favorecido por la frecuencia tan elevada de trafico en casi todas las líneas que usamos, entre un convoy y otro no pasaban mas de 2 o 3 minutos, en la línea 1 que circula sobre ruedas de goma, en muchas ocasiones era solo de 1 minuto. La verdad que es fácil moverse y transbordar de una línea a otra. La señalización dentro de los vagones está perfecta sobre cada puerta indicando todas las paradas de esa línea y las conexiones con otras. En las estaciones puede haber alguna confusión, pero mínima.
• Planificación previa de las visitas y sus horarios para optimizar recorridos.
• Comida muy ligera a mediodía para no perder tiempo en las horas de vista a los monumentos y para no sentirse pesado o somnoliento por la tarde.
• Cenas con más tiempo, mas relajadas para saborear la cocina parisina.

OTRAS VIVENCIAS:

En ningún momento observamos problemas de seguridad, tan solo en el Carrusel del Louvre vimos unos cuantos militares estacionados o patrullando. La policía, ni se le nota, como si no existiera, lo cual es buena señal. En general, el ambiente percibido tanto en la calle como en el metro fue muy tranquilo. En los ascensores de la torre Eiffel vimos carteles de "cuidado con los carteristas", pues suponemos que, en momentos de mucha aglomeración, pueden animarse a actuar con turistas incautos que lleven la cartera en el bolsillo de atrás del pantalón o mujeres con el bolso sin controlar.

La mezcla de razas y culturas se observa por todos lados, pero lo llevan bien, son ya muchos años y tan parisinos son unos como otros, además ya algunos son de segunda generación.

En general vimos una ciudad tranquila, tanto en el tráfico, como en la actitud de los parisinos en el día a día. Para un viajero o un turista, resulta ideal.

&&&

Espero que a alguien le sirva algo de lo narrado.
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Comentarios sobre esta opinión
Bitter

Bitter

02.01.2008 14:59

Estupenda opinión. Me resultó muy útil en la planificación de mi viaje a París. ¡Un saludo!

AMPAROYOLDI

AMPAROYOLDI

28.12.2007 02:30

Buscando inforamcion sobre hoteles y visitas en paris, he encontrado que hablaban de tu opinion, me ha parecido interesantisima, muy completa, y espero que em ayude a planificar mis visitas en paris, por otra parte te queria preguntar si conoces o has oido hablar de estos hoteles y me puedes informar , tambien decirte que vamos 6 de familia, mi marido, yo, mi hija con su novio, mi hijo de 14, y la peque de 8, como crees que deberia palnificar nuestro viaje, visitas etc... sobre los hoteles son estos : Novotel Paris Les Halles y HOTEL HOLIDAY INN ST GERMAIN DES PRES , espero que puedas ayudarme gracias

jueves90

jueves90

01.10.2007 16:52

excepcional opime encanta tu manera de escribir y por supuesto paris un bss

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